jueves, julio 8

Las tablas que hablan

Dicen que una persona muere realmente cuando no hay ya nadie quien lo recuerde. Uno no sabía cómo eran los tatarabuelos hasta que se inventó la fotografía. A partir de entonces, la historia familiar se expande y todos sus integrantes son parte de un todo.

¿Pero cómo hacen los peruanos que no tienen acceso a la tecnología de la imagen? Pues tienen las manos, los ojos, los pinceles rústicos, las tierras de colores y unas tablas de maguey secadas al sol y pintadas de blanco: son las tablas pintadas de Sarhua.

San Juan de Sarhua es un pequeño distrito rural de Ayacucho, ubicado en la provincia de Víctor Fajardo. Allí se conserva una antigua tradición que tiene la función de registrar quiénes son, a qué familia pertenecen, cuáles son sus tierras, sus ganados y sus principales pertenencias, en una suerte de RENIEC pictórica de reconocimiento de la identidad familiar. Esta tradición es muy antigua y tendría su origen en las “quilcas o quellcas”, que según los cronistas eran dibujos pintados sobre tablones para conservar su memoria histórica.

Raúl Porras Barrenechea considera que los quilcas eran una especie de escritura reconocida en el antiguo Perú


Las pinturas prehispánicas halladas en el Cusco por Cristóbal de Molina (el cusqueño), Sarmiento de Gamboa y José de Acosta concuerdan efectivamente con la función genealógica de los tablones sarhuinos, lo que fundamenta una tradición pre-hispánica de enorme relevancia. No olvidemos que este proceso de representaciones pictóricas e iconográficas se encuetrantambién en los dibujos moche o en la cerámica de Nazca.

Las tablas pintadas actuales no han dejado de cumplir su función nemotécnica, pero a partir de 1975, cuando se produjo en Lima una primera exposición de las tablas de Sarhua, se desarrolló un inusitado interés pero como “arte popular” con posibilidad de venderse en el exterior como artesanía peruana. Entonces los tablones gigantes que se regalan al matrimonio recién constituido en la comunidad, como una prueba de su existencia en la escala genealógica familiar, se empequeñecieron para hacerlos más cómodos en el transporte. Incluso en algunos casos se sustituye la madera por soportes de yeso blanco.

Las Tablas de Sarhua, en el uso comunal tradicional, son vigas que se emplean en la construcción de la vivienda de la nueva pareja y se ubican en los techos de las casas. Pero las tablas de uso decorativo son tablas rectangulares o cuadradas en las que se reproducen escenas de la vida cotidiana de la comunidad en sus tareas agrícolas o incluso representaciones de pasajes cristianos. Fue Carmelón Berrocal (1946 - 1998) quien ideó este nuevo formato, pero conservando la estética y los motivos originales

Con todo, las tablas pintadas de Sarhua constituyen una manifestación artística que junta la tradición familiar con la expresión cultural individual, y de una manera u otra en una proyección más amplia de reconocimiento a un pueblo y a su memoria.

Ronald Portocarrero
Redacción
Fuente: diariolaprimeraperu

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