sábado, setiembre 28

Conservar la historia de un país otorga identidad y permite conocer la evolución de los habitantes como sociedad.
Monterrey, NL.- Como instituciones de índole pública, estos ‘imperios de información’ deben de preservar y custodiar la historia de los pueblos, con la función de otorgar el contenido a la consulta para así conocer las transformaciones sociales e históricas, donde el pasado puede volver cuantas veces quiera al presente.
Nuevo León tiene un férreo guardián de su Historia: el Archivo Histórico. El Archivo Histórico de Nuevo León (AHNL) cuenta con dos sedes.
La más antigua está ubicada en la Gran Plaza; la otra se encuentra en las oficinas de Fundidora de Fierro y Acero Monterrey, En la primera se preservan los archivos administrativos del Gobierno Estatal y el Registro Civil Histórico que conserva actas de nacimientos, matrimonios y defunciones; mientras que la segunda está especializada en historia del noreste, con 10 mil volúmenes sobre Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila y Texas, y el acervo de Archivos Históricos que tienen documentos del siglo XVIII, fecha en que se origina el gobierno como tal, hasta 1980.
En ambos sitos la historia se respira en sus paredes y sus rincones, revelando a quien quiera, la memoria histórica de la entidad.
La información que se puede consultar pareciera inagotable. El área de archivos Administrativos se concentra en un fondo de la extinta Comisión Agraria Mixta, que refleja la transición del régimen de propiedad de la tierra del Porfiriato a la propiedad colectiva o ejidal, que se da post-revolucionaria.
Además está la planotecta, con un estimado de poco más de tres mil planos o mapas, y material gráfico que está dividido en tres niveles: arquitectónico, urbanístico y geográfico, entro otros valiosos documentos.
No obstante, en el Registro Civil histórico se tiene documentado desde 1859 a 1925, siendo el documento más antiguo algunas actas de nacimientos del municipio de Allende, donde la comunidad puede conocer su genealogía.
En las instalaciones que están dentro de Parque Fundidora, el edificio se conforma de la Biblioteca e Investigación (Notarios Públicos).
La primera, concentra 10 mil volúmenes con documentos de el Periódico Oficial del Estado de Nuevo León: la Gaceta Constitucional desde 1826 hasta la actualidad; el Diario Oficial de la Federación desde 1867 a la fecha; asuntos eclesiásticos; correspondencia de alcaldes; estadísticas y registro público de propiedad.
Los documentos de compra-venta, testamentos, entro otros, que pertenecen a Notarios Públicos, el servicio no se proporciona de forma directa a los usuarios en las instalaciones, sino en el Archivo de Notarias.
Respecto al servicio de los documentos, tanto en Biblioteca como Registro Civil Histórico, las personas cuentan con libertad de consulta, a excepción del Archivo Administrativos (o concentración), donde sólo las dependencias de gobierno tienen accesos, y Notarios Públicos.
La limitante para acceder a los documentos son las condiciones materiales que en que pueda encontrarse el texto a consultar.
Si esta deteriorado o dañado es un documento que no está disponible a la consulta. En la mayoría de los casos, el perfil del visitante son catedráticos, historiados, extranjeros y estudiantes a pesar de ser un institución pública.
Digitalización total: la meta
Para ofrecer un mejor servicio al usuario, el Archivo Histórico del Estado está trabajando desde hace un año en digitalizar los documentos, pero ya que es un proceso complejo, aun no está concluido.
“La mayoría de los documentos están en buenas condiciones y los que no están tratamos de no prestarlos.
Pero ya están muchos digitalizados”, comenta Eusebio Sáenz, responsable de Notarios Públicos.
“Estamos justamente en medio de un procesos de digitalización. Esperemos para el próximo año tener un ya avance muy significativo de eso.
Ahorita, por ejemplo, tenemos casi al cien por ciento lo que es la Biblioteca que muy pronto estarán disponibles en formato electrónico”, agrega César Morado, coordinador del lugar.
Testimonios en riesgo
Ante la situación que atraviesa la antigua sede del Archivo, donde los problemas de filtraciones y humedad son latentes para la preservación de la documentación, el presupuesto asignado por parte del gobierno resulta insuficiente y pese a que se ha informado en varias ocasiones, la situación adversa continúa.
“Todo el documento está en peligro con la humedad o el agua. Aquí lo que tratamos nosotros es donde vemos que hay goteras cubrir con plástico o botes para que no se dañen los libros, pero...de que están en riesgo, están en riesgo.
“El mantenimiento se lo damos nosotros. Si vemos que algo está mal, nosotros mismos tratamos de arreglarlo.
Con lo que tenemos, tenemos que trabajar”, expresa Raúl Olivas del Registro Civil Histórico.
En el edificio de Parque Fundidora la situación es más esperanzadora. Los documentos se resguardan en estanterías de alta densidad, se cuenta con equipo de cómputo y sistema de control de acceso.
“Aquí dimos un paso importante con la adquisición de estanterías de alta densidad. Estamos todavía en procesos de cambio de cajas archivadoras, de las cajas de madera a cajas de polipropileno inerte, que son ideales para armar microclimas que ayuden a controlar la preservación del documento.
Pero todavía nos falta avanzar en materia de control de temperatura y humedad relativa”, añadió Morado.
¿Cómo están los demás archivos?
*El de Apodaca ha perdido su local de resguardo
*El de Zaragoza tiene años sin mantenimiento
*El de Monterrey no tiene encargado.
*En el Linares, documentación relacionada con Fray Servando Teresa de Mier se vendieron a universidades de Texas.
*Los de la Casa de la Cultura Jurídica, la Arquidiócesis de Monterrey, el Congreso del Estado y de la UANL se encuentran en un sano proceso de conservación.

Guardián celador
Misión del AHNL: Conservar, organizar y difundir la documentación histórica generada por el gobierno de Nuevo León.
Entre los fondos documentales que conservan están: *Las memorias del Gobierno de NL de 1825 al 2010.
*El Periódico Oficial del Estado de Nuevo León de 1826 al 2010. *Protocolos Notariales.
*Fondos Militares de 1797 a 1950. *El archivo Santiago Vidaurri. *La correspondencia de alcaldes de 1825 a 1940.
*Fondo Congreso del Estado de 1826 a 1900.

 Fuente.Por: El Porvenir / Alan Valdez, Lunes, 02 de Septiembre de 2013

jueves, setiembre 26

¿Privacidad en Internet?

El problema ahora es la privacidad genética

 Muchos se rebelaron contra la recopilación de datos de extranjeros y de estadounidenses por parte de la inteligencia de Estados Unidos, pero pocos observaron la cuestión de la vulnerabilidad de los datos genéticos.

“Estamos en un momento crucial provocado por la confluencia de nuevas tecnologías para la generación de datos, bioinformática y acceso a la información por un lado, que parecen crear nuevos riesgos para la privacidad y, por otro lado, el deseo del público de beneficiarse de estos avances por razones personales y de salud, escriben en la revista Science los científicos del National Institutes of Health de Estados Unidos.

Las violaciones a la privacidad genética ya han comenzado.

En 2005, un adolescente nacido de una donación anónima de esperma rastreó a su padre biológico combinando los datos del cromosoma Y con informaciones genealógicas. Lo que pensábamos sobre el anonimato en casos así probó ser ilusorio.

En junio, el London Times publicó la historia genética del príncipe Harry y el príncipe William en su primera página – información que repercutió fuertemente en los medios de comunicación de Gran Bretaña y la India, ya que William será el primer monarca con antepasados indios. Pero esta información no sólo fue publicada sin su consentimiento. Ésta fue obtenida sin su consentimiento. Fue sacada a partir de un análisis genético de dos de sus primos distantes por una empresa privada, la Britain’s DNA.

Pero el shock había sido antes, en enero. Genetistas quedaron estupefactos cuando un científico israelí mostró que la invasión a la privacidad es posible a gran escala. Yaniv Erlich, genetista de Whitehead Institute for Biomedical Research en Cambridge, Massachusetts, publicó un artículo en la revista Science mostrando que era posible identificar a las personas que habían contribuido con su ADN para proyectos de investigación.

Él seleccionó cinco muestras de ADN a partir de una base de datos de 1000 y fue capaz de identificar a las personas de las que provenían. Toda la información estaba disponible públicamente en Internet. “Fue una sorpresa”, dijo Erlich a la Associated Press.

Cualquiera puede hacerlo. Un programa gratuito llamado lobSTR selecciona haplotipos del cromosoma Y de un genoma. Normalmente, la información genómica queda sin identificación, pero mantiene la edad del donante y el estado de residencia. Los haplotipos son insertados en páginas web recreativas de genealogía que los combinan con apellidos. Por triangulación de datos, es posible identificar al donante.

Y no sólo al donante, sino a sus parientes también. Erlich estima que los 135.000 registros en los dos mayores bancos de datos genealógicos podrían ser usados para rastrear a varios millones de estadounidenses. Este número está creciendo. Varios miles de registros son añadidos a las bases de datos todo el mes, y la tecnología de secuenciación genética se está volviendo cada vez más poderosa.

La pérdida de privacidad genética trae problemas enormes. Los científicos temen que las personas queden renuentes en donar su material genético. “Los investigadores necesitan mostrar al público que están actuando como administradores cuidadosos de los datos que les son confiados”, advierte un editorial en la revista Nature. Los investigadores aseguran a los participantes de los programas de investigación que será difícil que alguien descubra alguna cosa sobre ellos. ¿Esa es la verdad?

“Si Ud. piensa que puede simplemente cifrar terabytes de datos o volverlos anónimos, siempre habrá personas que pueda hackearlos”, afirma el genetista de Harvard George Church.

Los investigadores afirman que el acceso a los bancos de datos debe requerir un permiso, con severas penalizaciones para los científicos que violasen los reglamentos de privacidad.

Los centros de investigación están relativamente bien organizados y administrados por profesionales. Pero ¿y los enormes bancos de datos genéticos almacenados por la policía científica, por hospitales y centros de diagnósticos genéticos particulares? ¿Sería posible que alguien invadiera y robara estos datos genéticos para ser usados en fraudes de identidad, chantaje, discriminación contra personas con enfermedades genéticas o marketing farmacéutico?

Puede no ser incluso necesario robar datos genéticos. Algunos científicos de espíritu empresarial creen que las personas pueden ser persuadidas a cederlos. Todavía es una idea, pero una empresa con sede en Minneapolis, Miinome, está creando un “mercado genético humano”. En otras palabra, si Ud. proporciona su genoma, ellos van a permitir que personas puedan comprar partes de él para la investigación o el marketing. Eventualmente ellos pueden ofrecer la decodificación genética gratuita, desde que Ud. permita que la información entre en un banco de datos.

Los potenciales clientes para un servicio como este podrían incluir a los productores de alimentos, minoristas, empresas farmacéuticas o incluso a los servicios de parejas en línea “Nosotros creemos que podemos hacer útil todos los días su información genética, no sólo cuando Ud. está enfermo”, dijo el Director General de Miinome, Paul Saarinen, a la revista Wired.

La revolución del genoma tiene un enorme potencial para la medicina. Pero tiene un lado oscuro. Nuestra información más íntima, nuestro ADN, ya no es nuestra.

Publicado originalmente en MercatorNet, el 26 de junio de 2013.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, setiembre 24

Un nostálgico viaje a Rumania y Ucrania
Con el fin de conocer los lugares donde nacieron y vivieron mis padres, en junio pasado mi esposa Renee y yo organizamos un viaje junto a nuestros hijos Gabriel y Geraldine, Daniel y Vivian, por algunas ciudades de Rumania (sobre todo nuestra región de origen, Bucovina) y Ucrania.
Nuestra visita comenzó en Bucarest, capital de Rumania. La primera evidencia documentada de presencia judía en esa ciudad data del año 1550. En 1930 había unos 70 mil judíos, que representaban el 11% de la población total. Actualmente son aproximadamente 5000. Visitamos la Gran Sinagoga, construida en 1845 y restaurada en 1945. Igualmente fuimos al Templo Coral, que está siendo reconstruido con aportes del gobierno rumano, y la Sinagoga Yesua Tova, que es la más antigua, totalmente renovada en 2007 y que sigue siendo utilizada por la comunidad.
Igualmente fuimos al museo de la historia de la comunidad judía de Bucarest, al Memorial del Holocausto, diseñado por el famoso arquitecto Peter Jacobi y cuya construcción se realizó por recomendación de la Comisión Wiesel en el año 2009. También estuvimos en el pequeño centro comunitario judío, que se ocupa de organizar actividades para las personas de la tercera edad y dictar clases de hebreo a los niños, entre otras funciones.
Por último visitamos el Teatro Judío, un edificio muy grande que aún funciona gracias al subsidio del gobierno de Rumania; presenta obras en idish cada dos semanas, y también montajes en rumano. El teatro judío en Rumania tiene una tradición de 130 años, cuando fue fundado por el escritor y artista Avram Goldfaden. En general, Bucarest nos pareció una ciudad bastante moderna, con excelentes hoteles y grandes centros comerciales.
De allí nos dirigimos a Suceava, donde nos esperaba un guía. Es una ciudad muy pequeña que apenas tiene 50 judíos, la sinagoga está bastante abandonada y no se utiliza. Debimos pernoctar allí para obtener la visa para Ucrania, ya que hay un consulado de ese país. Por cierto que los israelíes no necesitan visa para entrar en Ucrania, pero los venezolanos sí.
También visitamos Radauti, a 50 kilómetros de allí, que es el lugar donde nació mi papá; en el registro civil vimos su certificado de matrimonio. En ese pueblo también existió una gran población judía, pero actualmente apenas cuenta con 56 integrantes. El presidente de esa pequeña comunidad, Igor Ko­ffler, nos mostró la sinagoga, que es muy bonita y está siendo reconstruida con subsidio del gobierno rumano (hay un parlamentario judío que está ayudando a obtener esos fondos). Asimismo, visitamos al cementerio judío.
Después de cruzar la frontera rumano-ucraniana, que es un proceso muy lento, llegamos a Chernovitz (Chernivtsi). Esta ciudad de 250 mil habitantes nos dejó gratamente sorprendidos. A pesar de todos los cambios sufridos desde la época en que perteneció al Imperio Austro-Húngaro, luego a Rumania, la URSS y ahora a Ucrania, las edificaciones están muy bien mantenidas, así como su principal calle peatonal, la Herrengasse (que ahora se llama Kobylyanzka), con su Wiener Kaffee, sus parques y plazas. Lamentablemente, la comunidad judía, que para 1920 constituía la mitad de la población y estaba dedicada al comercio, la política, con numerosos académicos, músicos y literatos, fue totalmente destruida. De 68 sinagogas que existían solo quedan dos, una en la que oficia el rabino Noah Kofmansky y otra de Jabad Lubavitch, inaugurada por el rabino Menajem Mendel. La población judía es de 1200 personas aproximadamente, y tuvimos oportunidad de reunirnos con su presidente, Yosif Bursuc; él nos llevó a conocer el centro comunitario Hesed Shoshana, donde ayudan a las personas de escasos recursos. También fuimos al Jewish National House, donde hay un pequeño museo.
En cuanto a mi búsqueda personal, pude encontrar la casa donde vivieron mis padres; los inquilinos actuales nos permitieron entrar y conversamos con ellos.
En el enorme cementerio no pude hallar ninguna tumba de mis antepasados; es muy difícil identificar las sepulturas, pues son más de 20 mil, no están señalizadas y hay mucha maleza; se espera que pronto un grupo de voluntarios acuda para su limpieza. Algunos nombres que se leen en las tumbas nos resultaron muy familiares, porque de allí vino una cantidad importante de familias asquenazíes de Venezuela.
En conclusión, además de las excelentes comidas que pudimos saborear en Rumania y que nos hicieron recordar las de mis padres (mamaliga, borsht, catlita o palachinquen, chorba y otras), el viaje fue una experiencia inolvidable.

La importancia de la memoria

Este no fue un viaje improvisado. Nuestro padre, Ignacio, lleva años ocupando buena parte de su tiempo en buscar, investigar y documentar la historia de la familia. Tiene documentos tan diversos como el manifiesto de embarque del buque en el que llegaron sus padres a Venezuela en 1930, y su partida de matrimonio. Ha sido una labor ardua en la que ha invertido tiempo, viajes a los archivos que tienen los mormones en Utah, e incluso contratando personas que se dedican a ir a los registros civiles y buscar documentos en varios países. Pertenece a sociedades de genealogía y a grupos de internet de personas que también provienen de esos pueblos y ciudades.
Para todos (incluso para nuestro padre) era la primera vez que íbamos a esos países, y no sabíamos muy bien qué íbamos a encontrar. Fue un viaje de emociones entremezcladas, con tristeza y añoranza de lo que debió haber sido y lo que es hoy para los que quedaron. En fin, ya sabemos de dónde venimos… y también sabemos a dónde no regresaremos, por el antisemitismo que se vive hoy en Europa.
Recomiendo, a todo el que pueda, visitar su lugar de origen. Escriban los recuerdos de sus padres y abuelos; esta información les será muy valiosa si llegan a viajar, para hacer la experiencia mucho más cercana. Si necesitan algún dato de guías en las ciudades mencionadas, con gusto les podremos dar recomendaciones.

Gabriel y Daniel Sternberg

Ignacio Sternberg