miércoles, julio 13

Sarachaga-Mac Mahon

Una vuelta a las raíces


Los Sarachaga-Mac Mahon viajan a Güeñes para conocer el origen de su linaje


Miembros de la familia de Bélgica y Polonia siguieron los pasos de sus ancestros

Elixane Castresana - Domingo, 3 de Julio de 2011 


No se conocían, pero nada más verse sintieron la sintonía que da compartir sus orígenes. Ayer conocieron el lugar donde nació su linaje. Descendientes de Don Pedro de Sarachaga, que vivió en el siglo XVI, viajaron a Güeñes y recorrieron los lugares de los que salieron sus ancestros. Más de treinta nobles llegados de Bélgica y Polonia iniciaron en Enkarterri una jornada inolvidable que tuvo su continuación en Bilbao.
Un encuentro propiciado por Carlos Herreras, que durante años ha rastreado el árbol genealógico de los Sarachaga-Mac Mahon. Por la noche se lo mostró a sus parientes. "Guardo muchísima documentación de la familia: libros, fotografías y genealogía de la familia que sigo actualizando con las bodas y nacimientos", contó. Ayudado de internet, se puso en contacto con ellos y les propuso emebarcarse en este viaje a sus raíces.

Rita, la bisabuela de Carlos, partió a Mexico a hacer fortuna y volvió pasados unos años con sus dos hijos al estallar la revolución en ese país. Una de sus ocho hermanos, Gloria, dejó Güeñes, en ese caso para contraer matrimonio con un conde belga en 1902. En la reunión de ayer por fin se juntaron las dos ramas de la saga.
El escudo familiar El primer sitio que visitaron fue la casa solariega de Don Pedro de Sarachaga, hoy conocido como palacio de la Quadra Salcedo, construido en el siglo XVI. Allí se emocionaron al ver el emblema de la familia, aunque lamentaron el mal estado de conservación del edificio. "De niñas veníamos aquí a jugar casi todos los días y nos hemos enterado hoy de que el escudo de armas está en la fachada", observaron Inmaculada y Rosa María Sarachaga, que residen en Bilbao desde hace tres décadas. "En la iglesia de Santa María nos hemos casado y hemos bautizado a nuestros hijos", apuntaron.
Los Sarachaga-Mac Mahon recorrieron los metros que separan la casa de la iglesia captando cada momento con sus cámaras de fotos. En el templo les recibió el sacerdote, que les explicó en francés las características del templo y curiosidades como la talla de un retablo que representa a San Ignacio de Loyola pisando simbólicamente una cabeza que representa al líder protestante Martín Lutero.
En el Ayuntamiento, que tiene su sede en el rehabilitado palacio Urrutia, pudieron hacerse una idea de la distribución y la decoración de una construcción indiana tan comú en Enkarterri.
Recuerdos El conde Maurice François Greindl ya lo conocía. En 1958 viajó a Güeñes para hacer una visita a sus primos lejanos Carlos -el artífice de la reunión familiar- y Fernando Herreras. Él acababa de cumplir la mayoría de edad, mientras que sus familiares encartados eran bastante más jóvenes. "Cuando estuve aquí en 1958 no había carretera. Y Bilbao está irreconocible para bien. El cambio que ha sufrido toda la ciudad... es fantástico. Ahora falta volver otra vez con más tranquilidad para poder disfrutar más del paisaje y la compañía de la familia", prometió. El conde aterrizó procedente de Bruselas acompañado por su mujer, la baronesa Aline Coppens, sus hijos y su nieto. El primogénito, el barón Maurice Greindl, es supervisor general del aeropuerto de Lieja. El hermano de éste Philipe, que también acudió a indagar su historia, administra la federación francófona de golf de Bélgica y preside el Royal Anderlecht Club.
La otra hija del conde, la baronesa Florence Greindl, ejerció de intérprete, ya que la lengua materna de muchos de los Sarachaga-Mac Mahon es el francés. Productora ejecutiva de la compañía de espectáculos Au Bout du Monde en Rapanui, Isla de Pascua, ver el lugar donde nació su antepasada Gloria Sarachaga en 1878 le hizo "muchísima ilusión".
De bélgica y polonia Los Sarachaga-Mac Mahon se extendieron a Polonia al casarse una de las hijas de Gloria con un polaco. La princesa Marys Swiatopelk representó ayer a esa rama de la saga. "Mi bisabuela tuvo tres hijos y sus descendientes somos muchos, por lo menos cincuenta personas", relató la baronesa Florence.
La familia belga Griendl-Sarachaga sigue manteniendo un contacto regular con Carlos Herreras y se intercambian información sobre el devenir de su estirpe. "Florence me envió datos sobre los Sarachaga belgas y ¡casi tuve que cambiar el árbol genealógico!", bromeó éste.
Tras la foto de familia en la escalinata del edificio consistorial de Güeñes, los Sarachaga recorrieron el parque de las esculturas de Arenatzarte y admiraron los vestidos de papel ganadores del concurso que se celebra en septiembre y que se exhiben en un pabellón del recinto. "Parece mentira que sean de papel, están hechos con un detalle increíble", expresaron los integrantes de la familia Sarachaga-Mac Mahon.
De la cuna de sus antepasados pusieron rumbo a Galdames, donde quedaron impresionados por la colección de Rolls Royce que se custodia en la torre de Loizaga. Su agotadora jornada prosiguió en Santurtzi y ya por la tarde tomaron un barco para dirigirse a Bilbao. En la capital dispusieron del tiempo necesario para sentarse, descansar, asimilar las emociones de un día muy intenso en todos los sentidos y preparar la siguiente reunión. Porque, más tarde o más temprano, todos tienen la intención de repetir.
Hasta que llegue ese momento, Carlos Herreras ya cuenta con muchas más fotos, anécdotas y recuerdos que incluir en el álbum de su gran familia que no deja de crecer.

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