viernes, setiembre 10

La Iglesia y el legado documental

HISTORIA | La memoria de antiguas poblaciones, la colonia, el sistema de vida clerical y español y el nacimiento del departamento se conservan en documentos antiguos de la Iglesia Católica 

La Iglesia Católica se constituye para Cochabamba en uno de los testigos de su historia, ya que desde la época de la colonia conserva un registro documentado de todos los que habitaron las tierras de América, de Bolivia y, concretamente, de Cochabamba, desde 1500 hasta el periodo actual.
La documentación saca a la luz una cantidad de hechos y anécdotas y revive infinidad de personajes que, en un momento determinado, aportaron para la consolidación de lo que ahora es el departamento cochabambino.
En los registros de esta Iglesia se halla el pasado de varias familias cochabambinas, documentos que aclaran y revelan coincidencias posteriores e, incluso, decisiones políticas.
Pero los guardianes de toda la documentación mencionada, los sacerdotes, si bien conocen el contenido de la misma, no son lo suficientemente accesibles para lograr conocer un breve esbozo del tesoro habitado en páginas empolvadas.
Sin embargo, el investigador Raymundo Grigoriu se constituye en una memoria viviente del contenido de esa documentación.

Álbum fotográfico
Con un caminar pausado y unos ojos sumergidos en los 90 años de vida que lleva acumulada en la espalda, Grigoriu narra que a lo largo de su vida se apasionó por el estudio de la genealogía, investigación que lo llevó a descubrir el tesoro eclesial escondido en las parroquias de las provincias y pueblos del departamento.
El investigador, ex docente universitario, explica que la llegada en dos frentes diferentes de la Iglesia trajo consigo el arribo de órdenes religiosas: la primera, los mercedarios y luego, los agustinos y franciscanos.
Cada orden, con su peculiar forma de llevar adelante la evangelización de los habitantes indígenas de la región, se ocupó de levantar parroquias por doquier: el proceso y principio también están documentado en esos registros.
Ahora, parte de ese rescate de la antigua documentación es conservada por el Archivo Histórico de la Alcaldía. Otra parte la tiene el Arzobispado. Sin embargo, Grigoriu dice que el tesoro mayor y más revelador está en la Iglesia de Santo Domingo y en la parroquia de Mizque.
“La Iglesia que llegó a tierra americana y boliviana vino encabezada por la entonces potencia española dirigida por el rey Fernando, quien se ocupó de saquear la riqueza a favor de España y de la reina Isabel la Católica, quien trajo la religión del catolicismo.
Según la documentación conservada, la Reina en su testamento de 1508 dejó una serie de medidas de protección para los campesinos, de ahí que los primeros misioneros siempre fueron defensores de los campesinos”, revela Grigoriu.
El investigador recuerda a detalle cómo estaban divididas las tierras de América, cómo parte de lo que ahora es Cochabamba pertenecía a santa Cruz y otra parte a Tucumán, Argentina, gracias a las sedes religiosas que eran las encargadas de limitar, nombrar, fundar y disponer territorio.
En un retorno contemporáneo, Grigoriu cuenta que los primeros interesados en conservar la documentación sobre las raíces cochabambinas fueron Francisco Viedma y posteriormente Gonzales Prada.
En Cochabamba también existen centros  documentales importantes de la Iglesia que guardan la memoria histórica de  la vida cotidiana de los cochabambinos  en épocas pasadas, como el archivo del  Arzobispado  y el archivo de la orden Franciscana.

 La primera fundación

Existe una prueba documentada que corrobora la primera fundación de Cochabamba en 1571. Según narra Grigoriu, lo curioso de dicho documento es que se trata de un trámite de una persona particular (no recuerda el nombre). “Hallé en todo lo que pude leer un poder del año 1592 en el que alguien encomienda a otra persona que le tramite en España, a donde va a viajar, un poder anterior de 1572 para validar el cargo de regidor de la Nueva Villa de Oropesa fundada en el año anterior (1571) por Gerónimo de Osorio”.
El investigador afirma que ese documento, posiblemente resguardado en el Arzobispado, se constituye en la prueba principal de la fundación de Oropesa, ahora Cochabamba. “Es la máxima prueba y gracias a un trámite personal de alguien que quería un cargo, como el de concejal ahora”, dice.

Por Jackeline Rojas Heredia - Los Tiempos - 5/09/2010
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