lunes, agosto 17

Jose de San Martin y su controversia familiar, 1° parte


FALACIAS Y CERTIDUMBRES
EN LA IDENTIDAD PARENTAL DE SAN MARTÍN
Declaración de la Academia Sanmartiniana
órgano del Instituto Nacional Sanmartiniano



En conocimiento de que un grupo de personas realizan gestiones ante diversos organismos oficiales con la pretensión de que se efectúe un estudio genético al General José Francisco de San Martín y Matorras, con el argumento que no sería hijo de Gregoria Matorras y del Capitán Juan de San Martín, sino de Diego de Alvear y Ponce de León y de la indígena guaraní Rosa Guarú. Dicha teoría tiene su origen aproximadamente en el año 2000 (GARCÍA HAMILTON, J.I. Don José. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 2000., CHUMBITA, H. El origen de San Martín y su proyecto Americano. Desmemoria Revista de Historia, año 7 (26) (2do Cuatrimestre): 8-27, 2000., y CHUMBITA, H. El secreto de Yapeyú. Editorial Emecé, Buenos Aires, 2001.). Frente a ésta hipótesis, y en defensa de la verdad histórica y en vista del contexto de la realización de un estudio genético al Padre de la Patria, la Academia Sanmartiniana, órgano del Instituto Nacional Sanmartiniano, desea hacer público su pensamiento mediante la presente declaración:


PRIMERA PARTE: Origen de la pretensión infundada

1. El testimonio de una persona declarada jurídicamente alienada, María Joaquina de Alvear, es el principal sustento en que se funda la infundada pretensión que el General San Martín sería hijo de Don Diego de Alvear y Ponce de León y de una indígena guaraní.
Testimonio de María Joaquina de Alvear

2. El argumento que sostiene la teoría de quienes postulan que el padre de San Martín sería Diego de Alvear y Ponce de León, se funda en una presunta prueba testimonial escrita por María Joaquina de Alvear y Sáenz de Quintanilla, ó Joaquina de Alvear y Quintanilla ó Joaquina de Alvear y Arrotea, pues se había casado en 1848 con Agustín Arrotea., que tiene las siguientes características:

2.1. El testimonio, no es de primera mano, pues no se trata de un testigo directo.

2.2. Los investigadores no han podido tener acceso a los numerosísimos escritos producidos por María Joaquina de Alvear, de los que hay constancia que los realizó en la pericia médica que le hicieron los doctores Luis Vila y Domingo Capdevilla, los que darían contexto a la declaración que se esgrime.

2.3. No se encuentra probada la correcta salud mental de quien se dice lo ha confeccionado, ni se conoce la forma en que obtuvo la información.

2.3.1. En octubre de 1877, Agustín Arrotea, esposo de Joaquina de Alvear, solicitó se lo nombre tutor y curador de su esposa en atención a su estado de incapacidad. Corrido el correspondiente traslado al Defensor General, el juez nombró tutor especial para ser oída en juicio a Lisandro Paganini, pariente de la señora. Este solicitó la realización de un reconocimiento médico, petición aceptada por el Defensor General y por el mismo esposo. Un facultativo oficial – el médico de policía, doctor Luis Vila – y otro propuesto por Paganini – doctor Domingo Capdevila – practicaron un exámen médico a doña Joaquina a fin de “determinar si sus facultades intelectuales gozan de su integridad normal”, según disposición del juez de la causa (1877. DON AGUSTÍN ARROTEA SOBRE NOMBRAMIENTO DE TUTOR DE SU ESPOSA. Expediente Judicial Nº 84 caratulado. Tramitado por ante el Juzgado Civil de Rosario, cuyo titular fue el juez Nicasio Marín. Archivo del Museo Histórico Provincial de Rosario “Doctor Julio Marc”. Documento descubierto en el año 2000 por el historiador rosarino Víctor Nardiello).

2.3.2. Practicado el examen, los facultativos emitieron un contundente informe, de los cuales reproducimos algunos detalles:

2.3.2.1. “En dos ocasiones distintas hemos examinado a ésta Señora sometiéndola a un interrogatorio prolijo; no hemos encontrado sino una ligera alteración de la memoria que determinaríamos más adelante, pues por lo demás ella recuerda no solo los hechos culminantes de su vida, sino que también aquéllos de poca importancia, asignándoles con seguridad la fecha en que se han producido.”

2.3.2.2. “…Su modo de expresarse es fácil, elegante y lúcido, pero sus palabras son dichas lentamente y en un tono declamatorio, tomando su rostro una expresión de fijeza notable, pero que cambia repentinamente cuando hace alguna confidencia…”

2.3.2.3. “Hay en ella una afición desmedida a la literatura; cada día ofrece algún nuevo trabajo que con el nombre de ‘Cuadros Vivos’ dedica a personas que le están ligadas por el parentesco, pero especialmente a las que ocupan una posición expectable: el Papa, Thiers, etc. En todos estos escritos se puede notar que hay una exaltación de la imaginación que llega hasta constituir un estado morboso.”

2.3.2.4. “Al leer sus producciones repite a cada instante el alto concepto que tiene de su inteligencia. Se considera un genio que no puede ser comprendido por las personas que la rodean…”

2.3.2.5. “Hay algunos sucesos ocurridos que debían haber llamado su atención, sino porque le han sido revelados por lo menos por la relación que existía entre algunos hechos que le eran conocidos y otros que han estado ante su vista y en los cuales no ha reparado abstraída como se halla por una idea fija y dominante.”

2.3.2.6. “Hemos averiguado que en algunas ocasiones se han producido alucinaciones de la vista y el oído. Cree haber oído voces extrañas que la invitaban a estar tranquila y en otras ocasiones ha tenido apariciones que la exhortaban a lo mismo. Todas éstas no son sino ilusiones sensoriales que revelan la exaltación de un cerebro enfermo.”

2.3.2.7. “…Esta señora es víctima de una idea avasalladora, que ha perturbado profundamente sus sentimientos y pervertido su juicio, busca constantemente un ser cuya existencia es real, trata de ponerse en relación con él buscando su amparo y protección sin tener en cuenta que los sacrificios que pudiera hacerle podrían afectar hasta el honor; recurre a los medios que le sugiere su imaginación para lograr su objeto sin recordar que esta persona está ausente, lo que no debía ignorar por los repetidos avisos que recibe y por la lectura de los periódicos que tiene a su alcance.”

2.3.3. Llegando finalmente a sus conclusiones, los expertos expresan: “En resumen, creemos en vista de los datos que preceden y por la observación detenida a que la hemos sometido que el estado mental de esta señora no está en su integridad normal y que se halla bajo la influencia de lo que Esquirol y otros autores han designado con el nombre de erotomanía. Al clasificar de esta manera la enfermedad, hemos tenido en cuenta que esta monomanía la consideran los autores como una forma de locura idiopática en que la imaginación es la única alterada y que se traduce por un afecto excesivo hacia un objeto real o imaginario.”

2.3.4. En una resolución fechada en Rosario, el 5 de diciembre de 1877, el juez Marín designó tutor legítimo a su esposo don Agustín Arrotea “resultando del informe facultativo de fs. 10 que dona Joaquina Alvear de Arrotea se encuentra en estado de demencia…”

2.3.5. Cabe hacer notar que la presunta memoria de Joaquina de Alvear que sirve de fundamento a quienes sostienen que el General José de San Martín no sería hijo de Gregoria Matorras y el Capitán Juan de San Martín, estaría fechada el mismo año en que la autora fue declarada jurídicamente demente.

2.3.6. Sus afecciones fueron tan graves que en 1884 la encontramos internada en una casa de sanidad – como antes se llamaban los hospitales psiquiátricos – “desde hace unos cuantos años, por haber perdido la razón.” (SARCONA, D. I. Argumentos y refutaciones sobre el origen de José de San Martín. Anales del Instituto Nacional Sanmartiniano 18: 137-158, 2005). Ello surge de las actuaciones labradas por la Comisión de Guerra y Marina del Congreso de la Nación ante la solicitud de una pensión graciable efectuada por el nuevo curador de la señora, ya viuda. La aprobación del proyecto se discutió en comisión (Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados del 13 de junio de 1884), y finalmente fue beneficiada con una pensión equivalente al sueldo íntegro correspondiente a la clase de su padre, el general Carlos María de Alvear.

2.4. Es mucho lo que la psiquiatría ha progresado en los más de 125 años transcurridos desde que se realizó la pericia y el diagnóstico psiquiátrico de María Joaquina de Alvear, en 1877, hasta nuestros días, lo que justifica una revisión de la pericia mencionada.

2.4.1. La bibliografía referencial que utilizaron los peritos en su momento fueron las enseñanzas de Jean Étienne Dominique Esquirol (1772-1840), a quien se considera iniciador de la primera enseñanza formal de psiquiatría en Francia, lo que dio origen a la Escuela Francesa de Psiquiatría, con numerosos discípulos directos. Esquirol gozó de gran prestigio, y era lógico que los peritos del siglo XIX lo utilizaran como punto referencial. En la actualidad, en los Estados Unidos, la American Psychiatric Association ha realizado un manual, denominado “The Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM)” que fué publicado por primera vez en 1952, en 1980 se lo trató de adaptar a la nomenclatura de la International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems (ICD), confeccionada por la Organización Mundial de la Salud. Esta nueva versión rápidamente tuvo amplia difusión internacional y su utilización en el mundo occidental terminó por ser una revolución en la psiquiatría. En la actualidad se utiliza la versión DSM IV.

2.4.2. La erotomanía, diagnóstico que se le realizó en su momento a María Joaquina de Alvear, es un trastorno psiquiátrico que se caracteriza por la convicción delirante y persistente en la cual el paciente tiene la idea infundada y obsesiva de ser amado por otra persona. En las formas más comunes de esta patología, el paciente es del sexo femenino y cree recibir mensajes y señales del objeto amoroso, que suele ser un hombre famoso o de nivel socioeconómico más elevado. Esta variante se denomina sindrome de de Clerambault en honor al psquiatra francés Gaëtan Gatian de Clerambault (1872–1934) que en el año 1921 publicó un tratado sobre la afección “Les psychoses passionelles”. Desde entonces ambas denominaciones: erotomanía o síndrome de de Clerambault se utilizan indistintamente..

2.4.3. En su descripción original de Clérambault dividió el síndrome en dos categorías:

2.4.3.1. Casos puros: el delirio se desarrolla repentinamente y no está acompañado de otros síntomas, y

2.4.3.2. Casos secundarios: de comienzo insidioso y con síntomas de desorganización. Posteriormente, la mayoría de los autores han coincidido en señalar a la esquizofrenia como el diagnóstico más frecuente en estos casos, y a los trastornos afectivos como secundarios en frecuencia. Generalmente este delirio está asociado con otros desórdenes psiquiátricos, especialmente la esquizofrenia paranoide, ya que la forma primaria, sin comorbilidad es muy rara (DEBBELT P, ASSION HJ. Paranoia erotica (de Clerambault syndrome) in affective disorder. Nervenarzt. 72(11):879-83, 2001)

2.4.4 El caso de María Joaquina de Alvear corresponde ser incluido entre los secundarios, dado que el delirio de erotomanía no era puro, pues se acompañaba, tal como se desprende de la pericia, de otros signos y síntomas:

2.4.4.1. El cuadro fue crónico y se extendió por varios años.

2.4.4.2. Existía un claro delirio de erotomanía.

2.4.4.3. Existía otro delirio más, de grandiosidad.

2.4.4.4. Había alucinaciones visuales.

2.4.4.5. Había alucinaciones auditivas.

2.4.4.6. Había trastornos del lenguaje

2.4.4.7. Por momentos se producía fijeza motora en el rostro.

2.4.5. Él término de esquizofrenia fue introducido por el psiquiatra suizo Bleuler en 1911, pero este trastorno ya fue identificado por el psiquiatra alemán Kraepelin en 1896 bajo el nombre de "demencia precoz". En realidad, Benedict Augustin Morel, psiquiatra belga, fue quien dio por primera vez el nombre de Demencia Precoz a estos cuadros. Corresponde a Emil Kraepelin (1856-1926) el desarrollo de una serie de textos entre 1883 y 1926 sobre el concepto de "Demencia Precoz". Esto explica porqué en el momento de realizar la pericia en María Joaquina de Alvear, los médicos no pudieron realizar ese diagnóstico.

2.4.6. Los criterios diagnósticos de esquizofrenia aceptados en la actualidad son los contenidos en el DSM IV (DSM-IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (1997). Barcelona. Masson.) y son:

2.4.6.1.A.Síntomas característicos: Dos (o más) de los siguientes, cada uno de ellos presente durante una parte significativa de un período de 1 mes:

2.4.6.1.1. (1)Ideas Delirantes

2.4.6.1.2. (2) Alucinaciones

2.4.6.1.3. (3) Lenguaje desorganizado (p. ej., descarrilamiento frecuente o incoherencia)

2.4.6.1.4. (4) Comportamiento catatónico o gravemente desorganizado

2.4.6.1.5. (5) Síntomas negativos, por ejemplo, aplanamiento afectivo, alogia o abulia

2.4.6.1.6. Sólo se requiere un síntoma de éste criterio A si las ideas delirantes son extrañas, o si las ideas delirantes consisten en una voz que comenta continuamente los pensamientos o el comportamiento del sujeto, o si dos o más voces conversan entre ellas.

2.4.6.2.B. Disfunción social/laboral:

2.4.6.3.C Duración: Persisten signos continuos de la alteración durante al menos 6 meses.

2.4.6.4.D. Exclusión de los trastornos esquizoafectivo y del estado de ánimo

2.4.7. A la luz de los criterios que establece el DSM IV, la sintomatología aludida en María Joaquina de Alvear, se podría ajustar en la actualidad al cuadro clínico de la esquizofrenia (en su forma paranoide) o a una parafrenia (en su forma fantástica). Esto es motivo de una profundización del análisis para realizar el diagnóstico diferencial. De todos modos, cualquiera de las dos sea la patología psiquiátrica de María Joaquina de Alvear, ambas pertenecen al campo de la alienación.

Fuente:http://www.sanmartiniano.gov.ar/ins/filiacion.php

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