miércoles, agosto 18

Biblioteca en Nuevo México ofrece datos de genealogía hispana

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ALBUQUERQUE, Nuevo México, EE.UU. -- Pat Vigil (foto) revisaba las páginas de un libro de espiral de cinco centímetros (dos pulgadas) de grosor en las que averiguó datos de la genealogía de su familia al identificar fotografías de sus padres, sus abuelas y de un hermano que jugaba al béisbol en una liga comunitaria.

Vigil destaca el testamento de su abuelo y el mapa dibujado a mano de unas cuantas calles del antiguo barrio de Barelas en Albuquerque. Luego despliega un árbol genealógico que abarca unas 12 generaciones.

Vigil, de 81 años y nativo de Albuquerque, pasó varios años en la década del 80 investigando a su familia y compilando el libro que ahora forma parte de los archivos en la biblioteca genealógica del Centro Cultural Nacional Hispano.

Su trabajo, según indicó, habría sido más fácil si la biblioteca genealógica que data de una década hubiera existido cuando hizo sus investigaciones.

"Mi sugerencia a cualquier persona (con ascendencia hispana) es que empiecen por aquí" su investigación, dijo Vigil.

La biblioteca, ubicada en un edificio histórico que sirvió previamente como sede de una escuela primaria a la que asistió Vigil, ofrece recursos de investigación que van desde documentos de propiedad de tierras, documentos de registro de unos 200 años de antigüedad de la Arquidióces Católica de Santa Fe, censos de población así como registros religiosos y gubernamentales de ciudades como El Paso, Texas, y las ciudades mexicanas de Chihuahua y Durango.


Los documentos obtenidos de El Paso y de México son importantes porque "casi todos los que han llegado hasta aquí pasaron por esas áreas y si alguien quiere remontarse bien atrás en el tiemo va a necesitar darle una revisada a esta información", indicó la bibliotecaria Greta Pullen.

La biblioteca también posee miles de volúmenes de la historia y la cultura de Nuevo México, del suroeste de Estados Unidos, de América Latina, de México "y de todos los lugares donde estuvo presente España" para respaldar las búsquedas de familiares, indicó Carlos Vásquez, director del centro de artes históricas y literarias del centro cultural.

"Nuestra información, única en su tipo, le da un contexto histórico a las investigaciones de genealogía que las personas vienen a hacer aquí".

La exploración española de lo que hoy es Nuevo México data de aproximadamente 1540. Juan de Oñate se convirtió en el gobernador de Nuevo México en 1598, reclamando el territorio al norte de lo que hoy es El Paso para la corona de España.

La Nueva España obtuvo su independencia en 1821, convirtiéndose en lo que hoy es México. Nuevo México pasó a ser territorio estadounidense en 1846.

En la actualidad, los hispanos conforman aproximadamente el 42% de la población pero el alcance de la biblioteca va más allá porque los hispanos se casaron con integrantes de otros grupos étnicos a lo largo de los siglos y los habitantes de Nuevo México se mudaron a otras regiones duante décadas.

Además, los censos y los registros eclesiales contemplan al total de la población y no sólo a un grupo étnico.

La biblioteca también puede prestar un microfilm de lo que se considera la mayor colección genealógica del mundo: La Biblioteca con la Historia Familiar de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Salt Lake City.

Personas de diferentes localidades llaman a la biblioteca del centro cultural, en parte porque su catálogo y las guías para sus archivos se encuentran en línea. La sección del salón de lectura hispana de la Biblioteca del Congreso también enumera algunos documentos de la colección del Centro Cultural.

La biblioteca incluye la historia sobre los orígenes de Nuevo México y de los nombres del territorio compilados por el religioso oriundo del estado Fray Angélico Chávez, quien enumera por primera vez algún nombre particular registrado en el estado. Muchos de los nombres eran hispanos; los nombres no hispanos fueron incorporados en un suplemento durante el siglo XIX.

Sin embargo, Pullen recomendó a la gente que entrevistara primero a sus familiares.

"Esto se debe a que los registros son muy secos. Si es lo único que tienes, no vas a hallar mucho. La gente es la principal fuente de este tipo de historias", agregó.

El interés de Vigil en la genealogía fue inculcado por una historia de su padre, quien le narró que su bisabuela, que nació en España, llegó a México con su hermano, un sacerdote. A final de cuentas, Vigil descubrió que la historia era confusa.

Por ello, el consejo de Vigil va en contra de lo que dice Pullen, al indicar que "no confíe en mitos familiares, en el folclor y la leyenda".

Vigil reunió información de sus padres, hermanos, tíos, tías y primos pero también halló registros bautismales, certificados de matrimonio, fotografías de recién nacidos, censos y otros documentos.

"A menos que se tenga un documento que ligue a un familiar con los de la siguiente generación, ni lo mencione. No quiero poner nada por escrito hasta que tenga un documento para respaldarlo", agregó.

Vásquez indicó que la genealogía lleva tiempo, persistencia y un buen seguimiento de registros, pues mucha información no está en línea.

El mismo Vigil está de acuerdo en que las computadoras no lo tienen todo.

"Uno tienee que comenzar con el (micro)film, los registros bautismales, de nacimiento... las actas de defunción, de matrimonio. No es que te conectas a una computadora y listo, pues no", agregó. "Hay que investigar, investigar e investigar. Obstinarse, diría yo", dijo.

Sin embargo, ocurre que un nombre de un ancestro salta de un registro. Virgil recuerda haber hallado a su bisabuela: "Oh, Dios mío, ahí está, justo allí", agregó.

The Associated Press

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