miércoles, julio 22

Los Blandengues



-¡Cuánta historia tienen nuestros pueblos Bonaerenses!! Unidos entre sí por caminos que en tiempos pasados eran polvorientos e intransitables a más de fangosos en épocas de lluvia; tanta historia que a menudo resulta desconocida para los propios pobladores. De esos tiempos juega un papel muy importante el ganado vacuno-cimarrón, ese que llega con los españoles y que se prolifera de una manera vertiginosa por los campos, también la agricultura y el indio con sus malones.

Pero de estos factores, los otros protagonistas de esta historia fueron Los Blandengues, aquel cuerpo de milicias de caballería de la frontera de Buenos Aires y que fue el primer antecedente y base de la formación de nuestro ejército Nacional, anterior a Patricios (pues éstos nacen en víspera de la primera invasión inglesa 1806 mientras que los Blandengues ya tenían 54 años de antigüedad nacen en 1752). Fueron sus primeros integrantes vecinos que acudieron al pronto llamado para organizarse entre sí y combatir al malón indio que arrasaba poblaciones, matando y llevándose cautivos: Mujeres y niños; gracias a ellos, los Blandengues aseguraron, gradualmente, las fronteras bonaerense, pero también dieron origen a nuevos poblados y a cientos de caminos que hoy atraviesan las llanuras bonaerenses. Defendieron y combatieron las tres fronteras: la interna con el indio, la terrestre contra los portugueses y la marítima contra Inglaterra; lo siguieron al general Belgrano donde combatieron en el Paraguay; al General San Martin en el imponente cruce de Los Andes para llevar libertad a otras tierras Americanas. Pertenecían a ese grupo de milicia que también recorría la zona que abarcaba desde Buenos Aires hasta el río salado controlando el insipiente contrabando que en toda esa franja de tierra se cometía. Sus presencias estuvieron en los tiempos difíciles de la primera invasión inglesa 1806 donde una compañía compuesta de 100 hombres al mando del Teniente Coronel Manuel Gutiérrez llega al puerto de la Ensenada para defenderlo y proteger su batería, Nuestra Señora de Las Mercedes. Después de la primera década del siglo XVIII y a partir del año 1715 (aproximadamente) se producen en el territorio bonaerense unos procesos que van a marcar hechos determinantes: la Ganadería (aquellos vacunos que llegan con los primeros colonizadores y que se van reproduciendo de una manera rápida), y El Indio: Que con sus malones causaban el flagelo sobre las pocas poblaciones ubicadas en distintas zonas del territorio; estos factores van a provocar grandes cambios en toda la extensión de la llanura. La captura de ese ganado salvaje o cimarrón provocó una importante disminución del mismo, por la misma consecuencia dio origen a la creación de establecimientos (estancias) para contenerlos y a la dedicación de la exportación de cueros. Eran tiempos muy difíciles para el territorio bonaerense para tener una vida en paz; los indios Araucanos, que venían de Chile, habían comenzado a cruzar la cordillera y convencían a los otros pueblos aborígenes para avanzar decididamente hacia la llanura y Buenos Aires y en forma de arreo, llevarse hacia Chile, grandes cantidades de cabezas de vacuno, factor que provocaba una gran disminución del mismo en la Pampa (recordemos a algunos de aquellos temerarios caciques como Hecanantù y Carumlomko). Fue todo un verdadero conflicto generalizado a tal punto, que se produce un enfrentamiento armado con los Españoles dando lugar, a un largo proceso de lucha que recién finalizará, décadas después, con ese proceso conocido, históricamente, como “Conquista del Desierto” (de la mano del General Julio A-Roca 1879).Las líneas de fronteras pasaron a ser una verdadera preocupación para las autoridades de Buenos Aires, por consiguiente, esas líneas y su protección, mas la ocupación del desierto tomaron las características de una conquista y expansión militar. El territorio conocido como Pampa tiene una extensión, aproximadamente de, 700 Km2 de Este a Oeste y de 1000Km2 de Sur a Norte, vale decir que es una gran zona fértil donde nuestro país ha desarrollado, a través del tiempo, una gran riqueza agrícola-ganadera que se remontan desde los tiempos de las dos fundaciones de Buenos Aires 1536 y 1580 respectivamente; las expediciones colonizadoras introdujeron al territorio caballos y vacunos de los cuales, como ya he mencionado, se fueron reproduciendo con gran rapidez. Es en el siglo XVII donde se producen las mayores riquezas y explotación ganadera además, se comienzan a brindar los primeros permisos de “vaquería” o“cacería; en 1620 con el nacimiento de las estancias se producen dos instancias: el lugar donde se criaran los animales de una forma controlada y donde se los “marcaran “para diferenciarlos de otras estancias. Entre los años 1710 a 1812 es cuando se producen el incesante robo de ganado por parte de los indios Mapuches, Araucanos, Pehunches, tehuelches, hacia Chile, llevados por pasos cordilleranos desde el Neuquen; una vez allí, con todo el ganado robado, lo comercializaban con los Españoles que en forma clandestina exportaban los cueros hacia distintas direcciones(destaquemos que los indios, por lo general, no comían la carne vacuna sino de yeguarizos), era evidente que con estos actos, estaba demostrado la enemistad que había entre las distintas jurisdicciones administrativas, es decir: Chile era Capitanía General de Puertos, y la Gobernación de Buenos Aires un lugar sin importancia, un extenso territorio que abarcaba, ambos lugares, el Virreinato del Perú. Entrado el siglo XVIII, y con todos estos antecedentes, además el indio y sus malones que cada vez más se atrevía en sus correrías, comienza a comentarse la idea de organizar una fuerza de milicias capaces de adaptarse a las durísimas condiciones del desierto defender las fronteras de Buenos Aires y combatir al indio. Se tomó como antecedente a aquellas milicias nacidas en 1724, en la Provincia de Santa Fe, conocidas con el nombre de “BLANDENGUES porque sus efectivos “BLANDIAN” (movían sus armas) a modo de saludo cuando desfilaban frente a las autoridades, los vecinos, allí reunidos, comenzaron a llamarlos así, y de esta manera, la historia los conoció desde entonces. No tenían uniformes (en sus comienzos) vestían a la usanza de campo y sus armas eran: una lanza y un sable para el combate cuerpo a cuerpo, carecían de muy poca instrucción militar, recordemos que eran vecinos lugareños unidos por el deseo de defenderse del indio y sus malones; a pesar de todo, cumplieron con gran éxito sus funciones defensivas y así continuaron hasta 1799. El Teniente Coronel y hacendado Juan Francisco BASURCO del poblado de Arrecifes, una de las fronteras más castigadas por el malón, presenta un proyecto al cabildo de Buenos Aires para formar algunos escuadrones de caballería Blandengues para combatir y proteger las fronteras del ataque de los indios; el proyecto fue aprobado el 18 de Febrero de 1751 donde se resuelve formar dos escuadrones con 50 hombres cada uno con el sistema de “enganche “y “permanente” con el propósito de asegurar la continuidad del servicio por el que fue creado; se llama a formar sus filas, se nombran a sus oficiales, suboficiales y tropa; la constitución efectiva se va llevar a cabo recién el 16 de Abril de 1752 cuando se produce el alistamiento completo y el pago de la primera compañía (se van a alistar tres)se nombrara a un jefe al cual recayó en el Capitán José de Zárate, a esta compañía se la llamo “La Valerosa” y se instaló en las márgenes del río Lujan (hoy ciudad de Mercedes). El 21 de Junio de 1752 quedo pronto lista la segunda compañía al mando del Capitán Isidro Troncoso y Lira, a la misma se denominó “La Invencible “destinada a cumplir servicios en la localidad de Salto; el 8 de septiembre de 1752 quedó alistada y complementada la tercera compañía al mando del Capitán Juan Blas Gago se la llamó “La Atrevida” y fue destinada a prestar servicios, en la laguna de Lobos para luego trasladarse (por una cuestión operativa) hacia la zona conocida como el Zanjón ( hoy la ciudad de Magdalena), allí cambió su nombre y pasó a denominarse “La Conquistadora,“es de destacar, que el Capitán Gago era el Comandante General de las tres compañías cumpliendo con esta función de 1752 hasta 1766. Los hombres que integraban estos cuerpos de Blandengues, eran de todo el territorio, pero en especial, de las zonas de Santiago del Estero y del Paraguay, región que pertenecía por entonces, a las Misiones Jesuitas y abarcaba lo hoy serían las provincias de Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, entre otras. Sus hombres eran subordinados, valientes, y de contextura física ideal para el cumplimiento de sus funciones como soldados, muy distintos al personal que ingresaba, muchos años después, al regimiento de Patricios, cuando nace en 1806, todos eran, o al menos en su gran mayoría, de Buenos Aires. Como vemos y por antecedentes, son los Blandengues, el antecedente primero y base del nacimiento de nuestro Ejército Nacional, algo que rara vez se dice o que el olvido trata de ocultar, al tal punto es el grado de su importancia y reconocimiento, como una estructura, militar que, el propio Rey Carlos III de España, eleva al Cuerpo de Caballería Blandengues con una REAL ORDEN del día 3 de Julio de 1784 al rango de “TROPAS VETERANAS”, esto significa que se les “RECONOCE “al cuerpo de milicias “Blandengues de las Fronteras de Buenos Aires como a una “UNIDAD MILITAR”, distinción que solamente daba el Rey a todos esos cuerpos militares que se organizaban expresamente por su indicación. A pesar del tiempo transcurrido desde aquel momento, ese reconocimiento Real, está en “Vigencia”. De allí que el vestir su uniforme y saber de su pasado, nos tiene que llenar de orgullo, dignidad, honor y respeto, porque somos una representación y materialización de cada uno de aquellos hombres que, con tantas vicisitudes y desde su lugar de combate, buscaron la paz, la justicia y libertad del territorio. Una vez estructurados formalmente, recibían sueldo que provenía de la Real Hacienda y auxilios a la vejez o por enfermedad; además se les otorgaba pensiones a las viudas y a los huérfanos. Vestían uniformes muy vistosos: casaca corta de color azul con collarín o sobrecuello rojo, chupa, solapas y vueltas del mismo color, chupetín y calzón (pantalón) de color rojo en invierno y blanco en verano; adornaban la casaca botones blancos y vestían sombreros tricornios para las fiestas y otro, más chico, tipo andaluz corto, que los usaban para el combate, ambos sombreros debían usar una cinta encarnada cocida en la copa de los mismos y una cucarda(tipo escarapela)de color rojo, sus botas, algo ajustadas, eran de cuero de becerro que le llegaban a la altura de las rodillas con formato de polainas; en invierno cubrían sus cuerpos con poncho. Su equipo de combate (armamento) consistía en: un caballo (que ellos debían comprar) fundamental para el tipo de servicio que realizaban y que además debían cuidar, mantener y renovar, todo lo hacían de su propio sueldo lo mismo que a todo su recado de montar; Contaban con una lanza de tres varas (2 metros y medio de largo aproximadamente) la caña de construcción era de la localidad de Calihué, completando su armamento personal un sable aconsejable para la lucha cuerpo a cuerpo, un mosquete corto de caballería y pistola, ambas armas de fuego eran de avancarga. Recordemos que cuando se crean los cuerpos Blandengues, era Gobernador de Buenos Aires Don José de ANDONAEGUI, que dicho sea de paso, teniendo este precedente, la guardia de honor del gobernador de nuestra provincia tendrían que ser Los Blandengues y no otros. Una vez organizados los cuerpos, sus compañías y colocados en sus apostaderos de guardia, inmediatamente comenzaron a construirse una línea de fortines(estos servían para colocar detenidos y prisioneros de guerra); estos fortines y guardias armadas fueron las bases y dieron origen a nuevos pueblos y caminos que aun hoy perduran, a pesar del tiempo transcurrido, en la Provincia de Buenos Aires y fueron los Blandengues con sus familias, sus primeros pobladores, algunos ejemplos podemos citar: Guardia de Samborombón o El Zanjón (hoy ciudad de Magdalena), Fuerte de Nuestra Señora del Pilar de Los Ranchos (actual ciudad de Ranchos), Guardia de Lujan (hoy ciudad de Mercedes), Guardia de San Miguel del Monte (hoy ciudad de Montes), Guardia del Juncal (gobernador Udaondo), Fortín de Nuestra Señora de las Mercedes y fortín de San Lorenzo de Navarro (hoy ciudad de Navarro), Fuerte San Juan Bautista (hoy ciudad de Chascomús), Fortín San Pedro de Lobos (hoy ciudad de Lobos), Guardia de San Francisco (hoy ciudad de Rojas), y así tantas otras que figuran en los documentos históricos. No solamente que éstos grandes olvidados, Los Blandengues, se formaron para combatir al indio y a sus malones que arrasaban con todo a su paso, también combatieron a los portugueses con el correr del tiempo. Portugal ejercía presión con su pensamiento colonizador y también expansionista, Los Bandeirantes son los que atacan y destruyen a las Misiones Jesuíticas, (los Padres Jesuitas los combaten y los vencen, uno de esos combates es el de Mbororè 11/03/1643,donde estos religiosos desplazan una estratégica brillante pues los ayudaba su pasado milita que les daba esa capacidad militar) además de penetrar en la Banda Oriental al Sur de los ríos Quareim y Yaguarom en busca de ese ganado cimarrón que está pastando en los campos Uruguayos, ellos penetran y no respetan absolutamente nada de lo pactado y determinado en el tratado de Santa Catalina, Los Fazendeiros(grandes terratenientes y comerciantes) que ayudados por las autoridades Portuguesas, pretenden instalarse en el Río de La Plata, fundan, en el siglo XVII, la Nova Colonia do Santísimo Sacramento para competir y dominarle el lugar a los Español (recordemos que entre los años 1680 y 1683 es el momento principal en que los Portugueses colonizadores del Brasil establecen la mayor cantidad de asentamientos en la zona)estos no intentan desalojarlos sino hasta 1723 cuando los Portugueses comenzaron a fortificar las alturas que rodean a la bahía de Montevideo; una expedición militar Española, que sale de Buenos Aires, los obligó a abandonarla y fundan en 1726 la ciudad de Montevideo. La rivalidad entre España y Portugal finaliza en 1777 cuando España toma la soberanía (por intermedio del tratado de San Ildefonso) del territorio Uruguayo bajo la jurisdicción del virrey quien tenía su sede en Buenos Aires. Cuando fallece el Rey de España Fernando VI de Borbón el 10/8/1759 termina la delación entre las casas reales de los reinos de España, pero fundamentalmente fallece sin darse cuenta de la gran importancia que tenían estas colonias en el Río de La Plata; recién Carlos III, en su reinado, se va a concientizar de la gravedad de la presencia Portuguesa en la zona, crea en 1776 el Virreinato del Río de La Plata y nombró al Capitán de Navío Don Pedro de Cevallos como primer virrey que llegó al mando de 17 navíos y un total de 9.500 hombres permaneció en su cargo por espacio de dos años. A todo esto las milicias, entre ellas, Los Blandengues, cumplían sus funciones de vigilancias costeras en toda la franja terrestre que comprende desde Buenos Aires, pasando por el puerto de la Ensenada de Barragán, hasta el río salado, en 1771 el Cuerpo de Blandengues sumaban un total de 1524 efectivos. Con la llegada del segundo virrey a Buenos Aires, Don Juan José Vértiz, vuelve a reorganizar estructuralmente al regimiento Blandengues, es decir que queda formado por seis compañías de cien hombres cada una y su jefe pasa a ser Comandante del fuerte y Comandante de fronteras ejerciendo poder en una amplia jurisdicción con autonomía para decidir cuestiones judiciales y militares; podían designar misiones específicas con jefaturas a cargo de sargentos o cabos para controlar al indio, reconocer tropas de carretas, arrìas, pasajeros, licencias, represión a los contrabandos, designar prisión para los delincuentes, decomiso de géneros, oro y plata embargo de ganado, cobro de licencia por tránsito de ganado, bienes y bultos, y en los lugares limítrofes cumplían funciones de aduana seca, además confeccionaban sumarios a presos militares o civiles aún por causas que atentaban contra la moral. La caballería Blandengue recorría continuamente las fronteras y sus fortificaciones servían como lugar de concentración de prisioneros, (se producían muchas deserciones entre sus filas, posiblemente para volver a sus actividades civiles o por lo sacrificado que resultaban sus funciones de milicianos bajando sus autoestimas), organiza también, una línea de fronteras con pequeños fuertes y dentro de ellos colocar una guarnición de blandengues al mando de un Capitán, un Teniente y un Capellán( el primero que oficio en el Cuerpo de Blandengues fue Fray Hilario Pavón en 1761 perteneciente a la orden Mercedaria), cuatro sargentos, ocho cabos, un tambor, dos vaquean y ochenta y cinco plazas de tropas blandengues que hacían un total de cien plazas con uniforme propio y armados con mosquete de caballería, dos pistolas y un sable. Practicaban tiros de fusilería tanto a pie como a caballo, al paso, al trote o al galope, y el adiestramiento en el manejo del sable; supervisados por un Comandante y dos Ayudantes colocados a la derecha e izquierda o a la derecha y centro de la línea (según la estrategia de combate) con una severa orden de mando e instrucción. De ésta manera se logró colocar al Cuerpo de Blandengues en un estado respetable de organización y con la capacidad para algo más que combatir al indio. Los fuertes y fortines que se iban construyendo estaban protegidos por un foso en todo su contorno, con una profundidad de dos metros y dos metros de ancho, contaba con un portón de madera levadizo en troncho terraplén de adobe y tierra inclinada para evitar que se desmorone, además de contar con un cerco de palos a pique; en el medio se levantaba un mangrullo de poste de unos ocho a diez metros de altura donde se ubicaba el centinela, dentro del recinto se encontraban los ranchos (viviendas), el corral de los caballos y un pozo de agua. Fuera del recinto estaban los pobladores y sus viviendas más las nuevas que se iban sumando (ranchos). Como era tradicional desde tiempos pasados, los pueblos se formaban y crecían alrededor de las fortificaciones militares. El esfuerzo hecho, por las autoridades coloniales, para la construcción de los fuertes, fue muy grande, se estima, aproximadamente, que se gastaron un total de 200.000 pesos fuerte, a pesar que se recibió mucha contribución de dinero que no fue contabilizado en su momento, por otro lado los estancieros que aportaban en especies debido que en la Pampa bonaerense no había demasiada madera y piedras de manera tal que todo había que ser llevado en carretas desde la costa del río Paraná y desde Melincué hasta la desembocadura del río Salado en una extensión de 450km de Pampa abierta. ¿Cómo poder cubrir y defender un territorio tan grande? No bastaban con las Compañías de Blandengues, se empleaban el sistema de “milicias”civiles, es decir, gente que trabajaba la tierra, campesinos, que bajo la conducción de uno de ellos que sobresalía por su comportamiento, capacidad y afecto que se le tenía, poseía el grado de Sargento Mayor y estaba bajo las órdenes del Comandante del fortín que cuando las circunstancias lo requerían, este le indicaba que formara a sus milicianos, dejaban de trabajar la tierra y empuñaban las armas para combatir al indio, no todos concurrían. El malón indio aparecía de sorpresa, no se sabía el momento, salvo por algunas circunstanciales delaciones era imposible ser detenido cuando entraba al territorio a robar los poblados y estancias, llevarse mujeres y niños y asesinar a los hombres, entraba a gran velocidad pero cuando se retiraba con el ganado y todo su botín, su marcha era lenta razón por la cual se les podía dar alcance antes que entraran al desierto y cruzaran el río Salado hacia el sudoeste. Por lo general los malones atacaban a varias estancias y el aviso que se daban entre los habitantes, permitía la organización del Cuerpo de Blandengues y milicias para sus defensas; los malones se realizaban en verano, época del año donde el río Salado no tenía muchos pasos buenos y justos para que pudieran cruzar grandes cantidades de ganado, allí, en esos pasos, los Blandengues y milicianos esperaban al malón y los combatían con gran éxito que lograban recuperar gran parte del ganado robado y muchos cautivos (mujeres y niños). El indio fue, desde aquellos tiempos y hasta la segunda mitad del siglo XIX un verdadero problema para los poblados debido a sus incursiones y al constante peligro que ello significaba para sus gentes, se los descuido a ellos y a las fronteras debido a varias circunstancias que exigieron ser atendidas: Las Invasiones Inglesas 1806 y 1807; de allí en más y a partir de 1810 con el nuevo Gobierno Patrio, las sucesivas guerras de la Independencia, posteriormente el enfrentamiento entre Unitarios y Federales(guerras civiles en nuestro territorio), posteriormente la Guerra con el Brasil 1825-1828 y por último la Guerra contra Paraguay 1865-1870, todo este tiempo se postergó y se descuidó la lucha ofensiva contra el indio y sus correrías, aquella lucha que propusiera en su momento, y muchos años antes, el virrey Pedro de Cevallos y luego prosiguiera Juan José Vértiz (segundo virrey de Buenos Aires)hasta llegar al año 1878 cuando, siendo Presidente de la Nación Nicolás Avellaneda, su Ministro de Guerra General Julio A. Roca vuelve a retomar la idea de Cevallos proponiendo una gran ofensiva contra el indio y sus malones hasta exterminarlos definitivamente. Pero ya no estaban aquellos soldados que usaban fusiles de avancarga lentos y pesados, pero útiles en sus momentos, sino que estos soldados cargaban sobre sus hombros fusiles con cartuchos llamados Rémington a repetición. Desde su primer Comandante que fue José de Zárate hasta el último de origen Español Antonio de Olavarría (padre de quien fuera un guerrero de nuestra independencia José de Olavarría) y desde 1752 a 1810 (precisamente hasta el 29/05/1810 en que cambian su nombre por Caballería de La Patria) el histórico y Veterano Regimiento de Caballería Blandengues de las Fronteras de Buenos Aires, con 58 años de trayectoria para esa última fecha, cumplieron perfectamente con sus tareas por lo que fueron creados, combatieron al malón indio, a los contrabandistas que azotaban los puertos, a los Portugueses que ambicionaban dominar estos territorios, a los Ingleses en la Ensenada de Barragán destacados allí para defender su puerto y Batería; también lucharon frente a frente con el invasor en el combate de Pedriel 01/08/1806 en vísperas de la Reconquista de Buenos Aires, acompañaron al General Belgrano combatiendo en Paraguay y a Balcarce al Alto Perú (hoy Bolivia) también cruzaron Los Andes acompañando al General San Martín y dar libertad a otros pueblos. Tanto fue el éxito de estos Cuerpos de Caballería Blandengues, por la efectividad de sus acciones que, el 6 de Diciembre de 1796, siendo Virrey Don Pedro de Melo, y por una Real Orden del Rey de España Carlos IV, donde se dispone la creación de un Cuerpo de Blandengues para Montevideo con iguales características que las de Buenos Aires: funciones, uniformes y armamento; su primer Comandante fue el Sargento Mayor Cayetano Ramírez de Arellano y la única unidad estaba formada de ocho compañías de cien hombres cada una que, en 1801 y durante el sitio de Montevideo por los Portugueses, fueron aniquiladas por completo.-


AUTORIDADES Y COMANDANTES DEL CUERPO DE BLANDENGUES ENTRE LOS AÑOS 1752-1907

GOBERNADOR DE BUENOS AIRES: José de Andonaegui (gobernó entre 1745 y 1758)

Cap. José de Zárate (Comandante de La Valerosa) de 1752 a 1753

Cap. Isidro Troncoso y Lira (Comandante de la Invencible) de 1752 a 1753

Cap. Juan Blas Gago (Comandante de la Atrevida) de 1753 a 1766.

Comandante General

Cap. Juan Ignacio de San Martín y Avellaneda (desde 1766 a 1769)

Cap. Manuel de Pinazo (desde 1769 a 1780)

Sgto. Mayor Juan José Sarden (desde 1780 a 1789) Comandante de Frontera

Tcnl. Francisco Balcarce (desde 1789 a 1793)

Tcnl. Francisco González Balcarce (desde 1793 a 1794)

Tcnl. Nicolás de la Quintana (desde 1794 a 1806) Comand. Gral. de Frontera

Tcnl. Antonio de Olavarría (desde 1794 a 1810) Comand. Gral. de Frontera. Fue el último Jefe de origen y natural de España.-



En el año 1810 el cuerpo de “Blandengues” cambia de nombre por “Caballería de la Patria” se sucedieron, por esa década, tres comandantes a saber:

Tcnl. Esteban Hernández

Cnel. Antonio de Olavarría

Cnel. Antonio González Balcarce


En la década de 1820 vuelve el glorioso regimiento de caballería a lucir su nombre de origen “Blandengues de La Frontera de Buenos Aires “y en los tiempos de Bernardino Rivadavia el 10/6/1826 le vuelve a cambiar el nombre por el de “Regimiento de Caballería de Línea Nº 6”,una fugaz recuperación del nombre en los tiempos de Juan Manuel de Rosas, pero vuelve a desaparecer quedando un recuerdo lejano de las” veteranas tropas”, el 01/07/1964 queda oficializado, en un regimiento de nuestro Ejército Nacional, el nombre de “Blandengues “vuelve a cambiar su nombre en 1969 por “Regimiento de Caballería de Tiradores Blindados Nº 6,” en el año 1980 se llamaran “Regimiento de Caballería de Tanques Nº 6”, en 1992 se los conocerá como “Regimiento de Caballería Nº 6 Escuela” y finalmente desde el día 06/06/2003 se llaman: ”Regimiento de Caballería Blindada Nº 6 BLANDENGUES” perteneciente a la Brigada II General Justo José de Urquiza con asiento en la localidad de Concordia Provincia de Entre Ríos.


DESDE EL AÑO 1823 SUS COMANDANTES FUERON:

Tcnl. Miguel Cajaraville (desde 1823 a 1826)

Cnel. Mario Ibarrola (desde 1826 a 1829)

Cnel. Juan Izquierdo (desde 1829 a 1830)

Sgto. Mayor Mario Espínola (desde 1830 a 1833) Comandante interino

Tcnl. Nicolás Benier (desde Abril de 1833 a septiembre de 1833)

Tcnl. Roque Cepeda (septiembre de 1833 a noviembre de 1833)

Cnel. Prudencio Rosas (noviembre de 1833 a 1844)

Tcnl. Mariano Salas (1862 a 1863)

Tcnl. Liborio Muslera (1863)

Tcnl. Mariano Charras (1863 a 1864)

Tcnl. Matías Olmedo (1864 a 1868)

Tcnl. Juan Jobson (1868 a 1874)

Tcnl. Clodomiro Vilar (1875 a 1882)

Tcnl. Manuel Sosa (1882 a 1885)

Tcnl. Alfredo Cabot (1885 a 1888)

Tcnl. Juan Méndez (1888 a 1895)

Tcnl. Martín Hernández (1895 a 1903)

My. Camilo Gay (1903)

Tcnl. Juan Razeti (1903 a 1907)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Archivo General de La Nación: Cabildo de Bs. As 1751-1752. Tomo IX, Folios 321-348.-

Archivo General de La Nación: División Colonia –Sección Gobierno. Reales Células Legajo 23 (1777-1778).

Marfany, Roberto. Los pueblos Fronterizos en la época colonial.

Levene, Ricardo. Historia de la Provincia de Bs. As y formación de sus pueblos. La Plata: Archivo Histórico de la Pcia. De Bs. As- Tomo I. 1940.

Barba, Enrique. Origen y Evolución de Arrecifes . Archivo Provincia de Bs. As. 1974

“Política seguida con el aborigen” (1750-1819) Bs. As. Circulo Militar Tomo 1. Ejército Argentino –Comandancias General 1973.


Fuente:http://www.granaderos.com.ar/articulos/art_blandengues.htm

1 comentario:

  1. Muy interesante ¿quien ha escrito este capiutulo con datos ricos en informaciòn historica?

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