sábado, febrero 23

¡Who do you think you are...!

Steve Buscemi, autor de la serie homónima de traducción literal al español --¿Quién crees tú que eres?-- se puso a inventar mapeando su genealogía seis generaciones antes de sus tatarabuelos... Y su hallazgo lo dejó perplejo y patidifuso.
En vez de una ascendencia heroica con retrato centenario en la pared de la casa materna honrando la memoria del héroe en la Guerra de Secesión, encontró a un canalla vagabundo, fusilado por desertor y traidor, bígamo y padre irresponsable que abandonó a dos esposas y cuatro hijos y desapareció de la faz de la tierra.
Se llamaba Joseph Montgomery el buen canalla, un sacamuelas a sangre fría de mediados del siglo XIX que pasó a la posteridad como héroe de la Guerra Civil norteamericana y que fue timbre de orgullo de la familia que por fortuna hace seis generaciones perdió tan ilustre apellido.
Buscemi es el autor de la celebrada serie ¿Who do you think you are?, que lleva ya seis temporadas y que ha sido traducida o subtitulada y proyectada en las principales cadenas televisivas del mundo.
Es la versión homónima del best seller del psicólogo norteamericano, de ascendencia india, Keith Harary, autor también de la serie literaria “Sueños Lúcidos...” --www.NavLan.es-- ambas de resonante éxito de librería y que ahora mismo están causando furor en Europa.
Por eso el éxito de la serie televisiva que protagoniza Buscemi y que lo llevó a un escenario familiar lleno de misterios, intrigas, mentiras y una fantasía que lo trasportó a un pasado de casi 200 años del que quiso salir huyendo y borrar para siempre...
¡Pero ya era tarde!
El cuadro familiar del viejo Montgomery --con sus medallas, charreteras y bigotes retorcidos, a la vieja usanza-- colgó por más de cien años en el seno de la familia. Las historias sobre sus heroicidades fueron pasando de una generación a otra, y el lamento colectivo era la pérdida por la vía materna de tan ilustre apellido.
Buscemi perdió la rama materna de su árbol genealógico seis generaciones atrás, hace 120 años si se calcula que de una generación a otra promedian dos décadas.
La razón resultó ser sencilla: Don Montgomery espantó la mula en 1847 y dejó a sus dos mujeres preñadas, que no se conocieron entre sí y ni se enteraron que el buen sinvergüenza las abandonó a ambas simultáneamente, cada una con dos muchachos.
Buscemi halló su rastro después de dos años de búsqueda incesante. Lo encontró en el registro de contribuyentes en un pueblito del estado de Wisconsin, donde figuraba como odontólogo. Más tarde se supo que jamás estudió odontología y que se hizo pasar como tal como medio de vida sacando muelas a sangre fría...
Ocho años después, en 1856, apareció como tendero para ingresar al Ejército, de donde desertó en dos ocasiones, una de ellas en medio de la batalla más cruenta de la guerra de Secesión donde murieron 12 mil hombres en una carga de bayoneta.
Pensándolo bien... así cualquiera se hace el muerto. Eso no es tan criticable que digamos.
El retrato de General lo mandó pintar un nieto en 1892 para cobrar fraudulentamente una pensión del Ejército.
Nada es fortuito
Se ha demostrado que en la vida todo tiene una explicación lógica, científica o genética. Las cosas no ocurren así por así... Pero no todo el mundo está preparado para asumir su pasado.
Algunos encuentran una ascendencia honorable, de expresiones humanitarias y gestos de solidaridad heroica... Pero otros hallan miserias humanas, antecedentes penales, incestos, crímenes, suicidios y acontecimientos que hace centurias quedaron enterrados como estigmas familiares.
Para remontarse a 200 años de pasado familiar hay que estar preparado para meterse en un mundo desconocido. Penetrar a él solo tratando de hacer un mapeo genealógico no tiene sentido...
Porque hasta la botijuela que enterraron los requetetatarabuelos la encontró hace rato el dichoso tractorista que abrió la trocha de la avenida Independencia. En mi caso, de la carretera vieja de Santiago a Moca, entre San Víctor y Tamboril.

Fuente: http://www.listindiario.com.do

jueves, febrero 21

Mujeres argentinas

Defensoras de la Patria, de los derechos humanos, de la igualdad de género. Pioneras y valientes. Arriesgadas, idealistas y hacedoras. Soñadoras y creativas. Maestras de la vida. Maternales. Así son las más de 25 mujeres -algunas de carne y hueso y otras de ficción- que estan representadas en el espectáculo final de la fiesta que comenzo este martes 19 de febrero. 
Ellas aparecerán bajo la piel de actrices y bailarinas, en imágenes proyectadas, recitadas o como parte de las letras de las canciones de la comedia dramática que se pondrá en escena.

Tienen en común que "todas marcaron su época y que dejaron una huella imborrable en la historia argentina y de la humanidad\'\', tal cuál explicaron los responsables del guión. Salvo las madres y abuelas de Plaza de Mayo y las de los héroes de Malvinas, el resto ya falleció y a través de sus legados, acciones e ideas se pretende homenajear a sus congéneres. En esta nota un racconto de algunas de las protagonistas de la mayor fiesta popular de la provincia.

Fuentes consultadas: Dante Elizondo, ministro de Turismo y Cultura/ Irene Ferreyra, directora general del espectáculo Mujeres Argentinas/ Magister Guillermo Kemel Collado Madcur, presidente del Centro de Genealogía y Heráldica de San Juan/ Archivo de DIARIO de CUYO. (*) 


Las mujeres: Juana Azurduy
                     Borjas Toranzo de Zavalla
                     Jacinta Angulo de Rojo
                     Macacha Güemes
                     Lola Mora
                     Juana Manso
                    Camila O'Gorman
                    Rosario Vera Peñaloza
                    Emar Acosta
                    Alicia Moreau de Justo
                    Alfonsina Storni
                    Nini Marshall
                   Tita Merello
                   Paloma Efron - Blackie-
                   Eva Peron
                  Alejandra Pizarnik
                  Mercedes Sosa
                  Maria Elena Walsh
                  Martha Salotti
                 Olga Cossenttini

Celebrado “I Encuentro Interinsular de Genealogía y Heráldica de Canarias” en Agulo

El viernes 18 y el sábado 19 de enero de 2013 se celebró en Agulo el I Encuentro Interinsular de Genealogía y Heráldica de Canarias organizado por la Sociedad Genealógica y Heráldica de Canarias (Segeheca) y el Ayuntamiento de Agulo. Este seminario de trabajo no pretendía

  reunir a muchos especialistas para discutir sesudamente sobre la materia, sino a 20 personas –alumnos- dispuestas a aprender cuáles son los fundamentos de la genealogía y de la heráldica.  Por eso los resultados de estas dos jornadas son tan apreciados por los conferenciantes y organizadores. Se han puesto las bases para futuros encuentros, se ha abierto la puerta a otra isla en el quehacer genealógico, donde ahora compartimos investigaciones e ilusiones y, al mismo tiempo, la convivencia de un grupo humano ha sido enriquecedora. La difusión de estas ciencias parece asegurada en nuestras islas.

En la primera conferencia, José Antonio González Marrero explicó qué es la genealogía y los árboles genealógicos. Le dio importancia a las fuentes orales y a las documentales y guió al público por aquellos lugares en los que se encuentran los documentos.

La segunda conferencia corrió a cargo de Fernando D. Rossi Delgado, quien en su disertación hizo un recorrido por la historia del escudo heráldico de las Islas Canarias. Verdaderamente, esta charla resultó ejemplificadora para eliminar ciertos mitos relacionados con el tema.

Con los Caminos azules de Emiliano Guillén Rodríguez el Encuentro llegó a su ecuador y, precisamente, fue la conferencia que sirvió para ilustrar el cómo y el por qué se originó la emigración gomera.

Las conferencias del sábado corrieron a cargo de Moisés Raya Pérez y Nelson Díaz Frías. Ambas tuvieron como fondo la emigración gomera. En la primera de ellas, Moisés Raya expuso los argumentos que apoyan la numerosa migración al Valle de La Orotava en los siglos XVII y XVIII.

Por su parte, Nelson Díaz relató la llegada de gomeros al Sur de Tenerife remontándose a tiempos posteriores a la Conquista de la isla y departió acerca de los distintos apellidos que desde La Gomera han llegado con los siglos poblando esta zona tinerfeña.

La SEGEHECA agradece al Cabildo la cesión de la casa Aguiar para la celebración de los actos y al Ayuntamiento de Agulo la acogida dispensada y el ofrecimiento para que este pequeño y hospitalario municipio siga albergando futuros Encuentros de genealogía y heráldica.
La SEGEHECA tiene la intención de publicar en breve en formato CDRom el contenido de estas conferencias.

 Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias

Fuente:  http://gomerahoy.com

jueves, febrero 14

La sangre guipuzcoana de Máxima Zorreguieta

La futura reina de Holanda visitó de joven Elduain, de donde partieron los Zorreguieta para hacer las Américas en Argentina.
 
Por las venas de la argentina Máxima Zorreguieta corre sangre vasca e italiana. Y roja, no ‘azul’, como hace una década hubieran deseado los monárquicos más acérrimos. Una anécdota ya irrelevante para los 16,7 millones de holandeses que el próximo 30 de abril asistirán encantados a una ceremonia que desde hace 33 años no se repetía: la coronación de un nuevo rey. El príncipe Guillermo Alejandro y su esposa bonaerense accederán al trono de los Países Bajos, después de abdicar la reina Beatriz, que mañana cumple 75 años.
Aquí, a los doscientos habitantes de Elduain algo les toca también. En este pequeño municipio solariego, situado a 7,5 kilómetros de Tolosa y a 35 de San Sebastián, se erige desde desde hace casi tres siglos el caserío Sorreguieta (con S en lugar de con Z), la cuna de los ancestros vascos de la futura reina. Los actuales propietarios están cansados de los curiosos–argentinos y españoles, sobre todo–, que se interesan por el inmueble y su intrahistoria, tanto que hasta cuelgan el teléfono cuando se solicitan datos que amplíen la genealogía. «Estamos hartos. Miguel no se va a poner», suelta la inquilina, y la señal se corta. El propietario es Miguel Egüés, hermano de Ana María Egüés, la mujer que en 1997 conoció Jorge Zurreguieta, padre de Máxima. Era una prima lejana, que murió hace dos años cuando estaba a punto de cumplir los cien.
Jorge Zorreguieta visitó Euskadi invitado por el Gobierno de José Antonio Ardanza, en calidad de presidente de la Fundación vasco-argentina Juan de Garay. «Llegó aquí (a Elduain) con guardaespaldas y todo. Era un hombre majo», relataba en el año 2002 la nonagenaria Ana María, Anita, a EL DIARIO VASCO. A su regreso a Buenos Aires envió a la anciana una carta agradeciendo el recibimiento, acompañada de una fotografía familiar fechada en 1994. Zorreguieta, exsecretario de estado de Agricultura (dependiente del ministerio de Economía entre 1976 y 1981) durante la dictadura del general Videla, explica en la misiva que se había casado dos veces, y que era padre de siete hijos (seis mujeres y dos varones), entre ellos Máxima, que posaba en la instantánea junto a él, de pie, con 23 años.
Era la misma chica que el 2 de febrero de 2002, vestida con un admirado traje de Valentino, diseñador al que se mantiene fiel, recorría las calles de Amsterdam en una carroza de oro. «Estaba muy guapa», dijo entonces Anita. A la ceremonia no pudo acudir Jorge Zorreguieta, vetado por su vínculo con el régimen militar del general Videla. A Anita no le gustó.
Las virtudes de los vascos
Fue hacia 1790 cuando José Antonio Sorreguieta y Oyarzábal Gamboa y Sagastume, comerciante de profesión, emigró a Argentina. En una entrevista al periódico ‘La Nación’, el presidente de la Fundación Juan de Garay relata cómo su antepasado recaló a finales del siglo XVIII en Salta (la misma provincia norteña donde ha montado su imperio hortofrutícola el extesorero del PP y exdiputado Ángel Sanchis). Allí se afincaron y vivieron las tres primeras generaciones, «hasta que mi abuelo se fue a Mendoza. Después, papá nació en Buenos Aires, como yo», y como su hija Máxima y el resto de su prole. Durante la conversación, se muestra orgulloso de su apellido vasco y del progreso de sus ancestros. «Mi bisabuelo, Mariano Zorreguieta, por ejemplo, fue vicegobernador de Salta y un reconocido historiador. También descubrí que, por una línea familiar, llegaba a una princesa incaica». Ahora tiene a toda una reina a su lado, «que ha heredado las virtudes esenciales de los vascos: la honradez, el carácter, el trabajo y el valor de la palabra empeñada». ¿Devoción de padre?
Jorge Zorreguieta confiesa que volvió a visitar a Ana Egüés por segunda vez. Y los vecinos de Elduain, como Ainhoa Muñagorri, recuerdan que también lo hizo con Máxima en su juventud. El padre siguió carteándose con Anita, pero con el tiempo perdieron el contacto.
Este pueblo guipuzcoano no es el único vínculo que mantiene con España la futura reina de Holanda. Casualidades de la vida, fue en nuestro país donde conoció a su marido. Ocurrió en 1999, durante una exclusiva fiesta organizada en la Feria de Sevilla. Una amiga hizo de celestina y se lo presentó como una persona con quien podría compartir su vida: Máxima, obsesionada por su tendencia a engordar, había sufrido algunos fracasos sentimentales. Bailaron, rieron y hasta hicieron chistes. Acabó contándole a su amiga que aquel chico «parecía de madera» por lo mal que se movía. No fue un flechazo, pero Guillermo Alejandro, sin confesarle aún que era el príncipe heredero de Holanda, la visitó varias veces en Estados Unidos, donde trabajaba. Se prometieron en enero de 2001 y se casaron al año siguiente.
El tango 'Adiós Nonino'
Una década después, la princesa que llegó del otro lado del Atlántico y que renunció a su anonimato y a su nacionalidad por amor, ha logrado ser el miembro más popular y mejor valorado de la casa Orange-Nassau, por encima de la reina Beatriz y de su propio marido. A los holandeses les encanta su naturalidad, la forma de sonreír (su mejor carta de presentación en cualquier acto profesional o protocolario), su forma de vestir, la perfecta dicción del idioma (habla también inglés e italiano), su inteligencia y la implicación en asuntos sociales e internacionales en pro de los más desfavorecidos.
Pero no todo ha sido un camino de rosas ni un cuento de hadas. A pesar de ganarse muy bien la vida con su trabajo en varios bancos mundiales y su excelente currículum como profesional de las finanzas, la princesa de Holanda tuvo que soportar el calificativo de cenicienta cuando aterrizó en el país en 2001 y, lo peor, la ausencia de sus padres en la boda, Jorge Zorreguieta y Carmen Cerruti. Las vinculaciones de su progenitor con el régimen del general Jorge Rafael Videla ocuparon varias sesiones del Parlamento holandés y amplios espacios en los medios de comunicación, hasta el punto de que al príncipe Guillermo se le pasó por la cabeza la idea de renunciar a la sucesión al trono en favor de su hermano.
En vísperas del enlace, el ministerio del Interior holandés encargó un informe sobre su pasado a un experto en asuntos latinoamericanos de la Universidad de Amsterdam. El ‘Informe Baud’ confirmó el compromiso del padre de la novia con el gobierno del general Videla, pero también precisó que no había estado implicado de manera directa en la represión salvaje que provocó la desaparición de miles de personas. El Parlamento aceptó finalmente que se celebrara la boda, pero, para acallar las protestas, reclamó que Jorge Zorreguieta no apareciera por la iglesia Nieuwe Kerk en Ámsterdam. Su madre se solidarizó con él y acabaron viendo la ceremonia por televisión desde la habitación de un hotel de Londres.
Máxima tuvo que claudicar, pero al inicio de la ceremonia lanzó a su padre un guiño muy especial con un tango que invadió el templo gótico. Lo eligió ella misma, la que se casaba por el rito protestante siendo católica, la que había entrado a la iglesia sin poder asirse al brazo de su progenitor. La pieza se llamaba ‘Adiós Nonino’, un emotivo y moderno tango que el bandoneonista Astor Piazzolla había escrito a la muerte de su padre en accidente de bicicleta. Las lágrimas, ya incontenibles, empezaron a deslizarse por el rostro de la novia, que cogió con fuerza la mano del príncipe Guillermo. Esos momentos tan imprevistos sobrecogieron a los holandeses, más sobrios en los afectos. Así empezó a ganarse su corazón.
Ahora, la historia vuelve a repetirse. Su padre tampoco estará en la ceremonia de coronación. Su delicada salud y su presunta implicación en un pleito, a raíz de una denuncia que acaban de presentar familiares y víctimas de trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) por la desaparición de cuatro operarios de izquierdas durante la dictadura, lo hacen desaconsejable. Pero esta vez no habrá lágrimas.
 

lunes, febrero 11

Pruebas genéticas pueden prevenir el cáncer de mama y ovario

Un mejor conocimiento genético de las personas permitirá prevenir diversos tipos de enfermedades y sobre todo de cáncer en el futuro. Así lo dio a conocer el doctor Mauricio León Rivera, director médico del Centro Detector del Cáncer, quien también dijo que las mujeres con la mutación del gen BRCA1 o BRCA2 tienen un riesgo elevado de desarrollar cáncer de mama u ovario desde temprana edad.
Hasta un diez por ciento de los cánceres son hereditarios, transmitiéndose de padres a hijos las mutaciones genéticas que predisponen a padecer diversos tipos de cáncer. Gracias a la identificación de estas mutaciones se puede prevenir la futura aparición de tumores malignos en personas que tienen cierta predisposición. “El cáncer de mama y ovario son tipos de cáncer hereditario que afectan a miles de personas en el Perú”, remarcó el galeno.
A las pacientes portadoras de mutaciones en los genes BRCA se les puede aconsejar un aumento de vigilancia mediante la exploración mamaria cada seis meses y la mamografía, así como practicar hábitos de vida saludable, como dieta rica en fibra, realizar ejercicios y evitar el tabaco y alcohol.
Algunas veces se puede contemplar una mastectomía preventiva o lo que es lo mismo, la extirpación de ambas mamas en las mujeres sanas que tienen el gen mutado para prevenir la aparición de cáncer en el futuro, simultáneamente se realiza la reconstrucción mamaria con buen resultado estético, agregó.
También mencionó que la información genética que portamos ha sido adquirida por herencia de nuestros padres de generación en generación. Si en un miembro de la familia se identifica una mutación que lo predispone a sufrir de cáncer, todos los miembros de la familia deberían ser evaluados con el fin de detectar quienes son portadores de la misma.
En ese sentido, Mauricio León, recomendó a las personas que han tenido varios familiares directos con algún tipo de cáncer acudir a la consejería genética para ver la posibilidad de realizarse primero un estudio del árbol genealógico de enfermedades en la familia y algunas veces pruebas de diagnóstico genético, que consiste en una muestra de sangre que será procesada en el laboratorio mediante técnicas basadas en análisis moleculares y del ADN.

 

viernes, febrero 8

Ruiloba ya tiene digitalizado el padrón de los siglos XVII y XVIII

Realizado por la asociación Cántabra de Genealogía

Se componen de alrededor de 400 páginas que han sido fotografiadas y convertidas a archivos pdf

La Asociación Cántabra de Genealogía (Ascagen) ha llevado a cabo la digitalización de dos legajos – números 76 y 77- en los que se encuentran los padrones de Ruiloba de los siglos XVII y XVIII, ordenados del más moderno al más antiguo. El objetivo, según informó el presidente de la Asociación, Íñigo Aguilar, es “facilitar la labor a investigadores y aficionados a la genealogía”.
Los legajos se componen de alrededor de 400 páginas que han sido fotografiadas y convertidas a archivos pdf. El alcalde de Ruiloba, Gabriel Bueno, recibió ayer los documentos digitalizados del presidente de la Asociación, a quien agradeció su labor y obsequió con una maqueta de Nuestra Señora de los Remedios. “Pronto estarán a disposición de todos los vecinos”, explicó Bueno.
El trabajo supone poner en valor el patrimonio histórico de la localidad. La intención del alcalde ahora es colocar los legajos en una vitrina “para que estén a la vista de todos los vecinos”. Los padrones, entre los que han aparecido algunos expedientes de hidalguía, “se encuentran en perfecto estado de conservación y muy buena legibilidad”, explicó Aguilar.
En el legajo número 77, correspondiente al siglo XVIII, se encuentran los expedientes de hidalguía de don José Bernardo de Tagle Bracho (1.715) y don Antonio Gutiérrez de San Juan (1.784). En el número 76, correspondiente al siglo XVII, los expedientes de hidalguía encontrados pertenecen a don Antonio de la Maza (1.613) y don Pedro Pérez Vitores Barreda (1622). La Asociación se ha encontrado con un baile de fechas entre padrones y expedientes de hidalguía motivado, señaló Aguilar, “porque algunas veces, un vecino quedaba olvidado en el padrón o se le anotaba por pechero”. Unos años después, el interesado reclamaba o presentaba una real provisión de hidalguía y se llevaban a cabo las gestiones necesarias para inscribirlo como correspondía. “Esto provoca que algunos documentos con un determinado año realmente corresponden al padrón antecedente”.
En otras ocasiones, un vecino presentaba ante la justicia su real provisión de hidalguía para que en el próximo padrón se incluyera como hidalgo, por lo que estos documentos pertenecen al padrón posterior a la fecha.
Desde Ascagen agradecieron al alcalde “la amabilidad” para autorizar a la asociación la digitalización de estos legajos, así como el uso posterior de la digitalización “para el mejor cumplimiento de nuestros objetivos societarios”. El presidente de la entidad agradeció también su labor a los socios que han intervenido en este proyecto.

martes, febrero 5

Próceres y negreros

El puerto de A Coruña fue uno de los vértices del tráfico triangular con esclavos a América, origen de las grandes fortunas de la ciudad.

 
Solo en un quinquenio, hubo al menos 25 expediciones negreras en Galicia. Fue entre 1916 y 1820, cuando el puerto de A Coruña, convertido en uno de los vértices del triángulo del tráfico de esclavos de África a América, vivió la edad de oro de la trata, un episodio sobre el que los historiadores pasan de largo y cuyas fuentes públicas han sido borradas para preservar el origen de muchas fortunas
Tenían nombres tan inocentes como Noticioso, La Herculina, La Mariquita o La Mariposa. Y otros más confesionales como Pura y Limpia Concepción, Jesús María y José o San Juan. Los próceres coruñeses bautizaban de ese modo a los bergantines, galeones y fragatas con los que hacían la trata de negros, una actividad sobre la que los historiadores pasan de puntillas o evitan, a pesar de su importancia en el comercio del puerto de A Coruña, que en el primer tercio del siglo XIX se convirtió en uno de los vértices del tráfico triangular con África y América.
Ahora que el cine americano muestra en la película Lincoln, de Spielberg, los esfuerzos de aquel presidente por abolir la esclavitud en su país, y que incluso Tarantino trata a su modo el espinoso asunto en Django desencadenado, es una ocasión para volver sobre un pasado coruñés poco conocido y que dio lugar a las mayores fortunas de la ciudad.
Estos comerciantes formaban parte de una incipiente burguesía que se debatía entre el Antiguo Régimen y el liberalismo. Era la élite de la época, instalada tanto en la esfera de los negocios como de la política.
No había distinción entre absolutistas y constitucionalistas a la hora de enriquecerse, y la trata de esclavos ocupó a unos y a otros, que se afanaron por igual en destinar sus barcos al tráfico de esclavos -mano de obra barata para los ingenios azucareros y otros duros trabajos- cuando el comercio colonial palidecía.
La edad de oro de la trata de negros en Galicia fue entre los años 1816 y 1820 y estuvo dirigida sobre todo por coruñeses. Solo en esos años, se llevaron a cabo al menos 25 expediciones negreras y el número de esclavos transportados a Cuba por armadores gallegos ascendió a 6.854. Este auge negrero fue consecuencia de la abolición de la esclavitud (1808) en Inglaterra, que aprovecharon los armadores españoles para hacerse con los barcos negreros ingleses y sus infraestructuras. Se calcula que en esos años los negreros españoles introdujeron en Cuba unos 111.000 esclavos.
Pero apenas queda hoy información sobre el comercio gallego de esclavos. Solo ha quedado su rastro en los documentos privados de los colegios notariales.
"En Galicia han sido destruidas prácticamente todas las fuentes públicas que podían haber aportado información directa sobre la trata: el encubrimiento social de los descendientes de los negreros les obligaría, con toda probabilidad, a ocultar el origen de sus fortunas", sostiene Luis Alonso Álvarez, catedrático de Historia Económica de las Instituciones de la Universidade da Coruña, autor del libro Comercio colonial y crisis del Antiguo régimen en Galicia, 1778-1818.
Pero ¿quiénes se dedicaban a la trata de negros? Fundamentalmente, armadores, comerciantes dedicados a la exportación de curtidos, vinos y aguardientes, reexportadores y salazoneros de sardina, en su mayor parte venidos desde Cataluña, muchos de los cuales habían llegado a la ciudad atraídos por la liberalización del comercio a finales del siglo XVIII. No solo catalanes; también, vascos, riojanos de Cameros, asturianos y algún valenciano, que vieron en los comercios marítimos con ultramar la posibilidad de hacer fortuna alrededor del puerto coruñés. Una oligarquía profundamente endogámica, en la que todos emparentaban con todos y formaban sociedades mercantiles cruzadas, y en la que no faltaban prestamistas, inversores e importantes propietarios de fincas rústicas y urbanas.
De ese constante tejido de intereses y apellidos aún quedan vestigios y a poco que se escarbe en la genealogía familiar algunos coruñeses se encontrarán con aquellos nombres. De otros nombres solo queda el esplendor pasado reflejado en sus abandonados panteones del cementerio de San Amaro.
Bartolomé de las Casas, José Blanco, Marcial Francisco del Adalid, José Arias, Francisco Romeu, José Mens, Manuel Sierra, José Fullós, Jaime Dalmau, Juan Bautista Larragoiti, Selisis, González del Valle, González Pola, Bartolí, Gurrea, Donato, Salvador Rivera Pecarrere, Antonio Santiago de Llano, Martín de Torres Moreno... Ellos fueron, con Juan Francisco Barrié, algunos de los negreros coruñeses.
Esos hombres, espoleados por la profunda crisis del tráfico colonial tras el establecimiento del comercio directo de los europeos con las colonias españolas en América, vieron en la trata la manera de obtener beneficios y de esquivar los riegos que podía entrañar invertir en industrialización.
Juan Francisco Barrié D' Abadie, de origen francés, llegó a ser el principal negrero. Propietario de una de las fábricas de sombreros más importantes de la época, organizó un total de trece expediciones, una cifra muy por encima de otros comerciantes coruñeses (Casas y Blanco le seguían a gran distancia, con cuatro expediciones cada uno).
Barrié, prohombre liberal, condecorado con la Legión de Honor francesa y Caballero de la Orden de Carlos III, optó por la trata "atendiendo a la situación deplorable en que se halla nuestro comercio y teniendo la noticias de que algunas expediciones dirigidas a la costa de Guinea a efecto de conducir negros a La Habana habían producido decentes resultados" .
Como él, también Romeu, José Ramón Santos o Adalid, entre otros muchos, se refirieron a la crisis del comercio colonial para justificar el tráfico de esclavos, que España se había comprometido con Inglaterra a abolir en 1817 pero quedaría en papel mojado a lo largo de buena parte del siglo y Estados Unidos hizo efectiva en 1865 gracias al tesón de Lincoln para incorporar la prohibición en la XIII enmienda a la constitución.