lunes, junio 28

La mujer que conoció a su hermano en un escaparate del Paseo

Una ourensana descubre en una fotografía al primogénito de su familia, que falleció antes de que ella naciera


La ourensana Mercedes Varela reconoce que las fotografías antiguas son su debilidad. Por eso cuando hace unos días pasaba por delante de la tienda de fotos de la que es clienta, se detuvo para observar el escaparate. Y es que en Villar Foto, un establecimiento con ochenta años de historia situado en la calle del Paseo, la tercera generación está rescatando las imágenes antiguas de la casa y colocándolas en sus vitrinas para que los vecinos más mayores puedan recordar el pasado y los más jóvenes, descubrirlo.
En cuanto intuyó el blanco y negro tras el cristal, Mercedes, como otros viandantes de la céntrica calle, se puso a repasar las fotografías, de finales de los años treinta y principios de los cuarenta.
Enseguida vislumbró el toldo de almacenes El Hogar, bajo el que pasaba cada día cuando era una niña. Ilusionada, reconoció el portal de la casa en la que nació, en la calle Progreso, y acto seguido se puso a repasar la fotografía. Cuando llegó al extremo derecho, llegó la sorpresa: su madre. Y unos segundos después, la conmoción: el niño vestido de marinero que miraba absorto al motorista que participaba en una yincana organizada con motivo de las fiestas del Corpus, y al que sostenía su madre, solo podía ser su hermano mayor, Antonio Germán.
Encuentro
Lo que sería una simple anécdota para cualquier otra persona resultó ser algo excepcional para ella, que no conoció al primogénito de la familia. El pequeño murió con cuatro años, antes de que Mercedes naciera. Ni siquiera había visto una foto suya aunque había intentado distinguirlo en las estampas -algunas borrosas, otras demasiado antiguas- del álbum familiar. Asumida la extraña pero entrañable manera de conocer al fin a su hermano, Mercedes se emociona al contarlo mientras acaricia el sobre en el que guarda las copias de la imagen tomada por Leopoldo, el abuelo de los fotógrafos Belén y Miguel Villar que, periódicamente, eligen un tema y lo documentan gráficamente en su escaparate aprovechando el archivo familiar. Desde hace unas semanas, las vitrinas acogen imágenes antiguas de las fiestas del Corpus, que permiten conocer cómo se vivían en la ciudad las fiestas más importantes del año.
La magia de la foto
A la protagonista de esta historia le fallan las fechas -que solo podría confirmarle su madre, Teresa Vales, también fallecida- pero al margen de cuándo se tomó la foto exactamente está encantada con el hallazgo: «¡Fue emocionante! Me puse tan nerviosa que no fue hasta días después cuando descubrí que también estaba mi tío».
Un negativo rescatado del olvido le ha permitido reescribir su historia familiar: su hermano es ahora el niño guapo con traje de marinero y ojos como platos ante el runrún de una motocicleta.
Fuente: Ruth Nóvoa           ourense/la voz.

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