viernes, septiembre 9

Un árbol genealógico de 300 años, gracias a Internet

Con la ayuda de la Red como herramienta principal, Juan Carlos Roust (82) elaboró un archivo con los antepasados de su familia que recorre tres siglos de historia

Hasta el tatarabuelo de su tatarabuelo. Hasta ahí llegó Juan Carlos Roust (82), en una investigación que comenzó en el año 1997 en la búsqueda de sus orígenes. "Tuve la inquietud de buscar a más Roust porque mi abuelo era el único que había venido a Argentina desde Dinamarca y no sabíamos mucho más. Con el regalo de la computadora que me hizo mi familia cuando me retiré comencé a investigar sobre este apellido que no es común, quería saber qué otros Roust había en el mundo y cuáles eran familia", presenta Juan Carlos mientras despliega sobre una mesa carpetas, fotos viejísimas y hasta libros de genealogía.

Cartas digitales


En el año 2000, ya con una conexión de Internet y mucha información recopilada, Juan Carlos comenzó a armar grupitos de a cinco direcciones de correo electrónico y comenzó a mandar mensajes en busca de posibles familiares.
"Fueron muchísimas correspondencias y así dí con cuatro personas que efectivamente eran de la familia. Uno en Alaska y tres en Dinamarca, que nos permitieron comprobar que mi abuelo tenía cuatro hermanos más y comencé a recibir mucha información (correos electrónicos, cartas, fotos) que me enviaron sus nietos, o sea mis primos. Pude aclarar mucho el panorama familiar", relata Juan Carlos mientras repasa cada fecha y marca una regla imaginaria con sus manos añosas sobre cada título de sus carpetas.
El relato remonta a personas de Dinamarca, Estados Unidos y Argentina. Algunos con vidas ordinarias, otros grandes aventureros y otros en búsqueda, como Juan Carlos, pero en otra punta del planeta.


Contacto directo

Pero los años de contacto digital, en los que las relaciones prosperaron y fueron ganando en intimidad, dieron frutos que permitieron conexiones fuertes. Una de las grandes emociones fue un cumpleaños compartido a través de la Web. "Un momento interesante fue cuando una de mis hijas, Claudia, utilizó la webcam aquí, mientras lo mismo sucedía en Dinamarca. Nos juntamos con mi prima Ingrid que cumplía 80 años. Ellos allá con una torta, una velita y la bandera danesa y nosotros aquí con otra torta, otra velita y la bandera argentina", se emociona Juan Carlos al recordar.
 
El árbol genealógico elaborado de forma manual por Juan Carlos Roust en 2001, que luego perfeccionó con la ayuda de los recursos que le ofreció Internet. 

Luego, en el 2005, la nieta de una prima segunda de Juan Carlos, Johana, viajó a la Argentina y así se concretó el primer encuentro personal desde que este hombre se lanzó a una aventura de viajes en el tiempo y nuevas tecnologías.
Pero la historia está lejos de terminar. Tanto buscar a través de la web cuestiones relacionadas a los árboles genealógicos, que Juan Carlos dio con un curso que dictaba la Universidad de Entre Ríos en Buenos Aires sobre la temática. Durante el año 2009, y con más de 80 años, se recibió de genealogista y se especializó en técnicas y métodos para agudizar su búsqueda y dejó inmortalizada la historia de su familia en un libro que produjo la universidad que recopilaba las mejores historias de los alumnos.
"Ahora estoy viendo a cuáles de mis hijos y nietos les voy pasando el mando, a quién le interesa este trabajo ya que recopilar la información año a año lleva mucha dedicación. Además, aprendí en el curso que todavía hay mucho por investigar y descubrir en nuestra historia familiar", dice. En su casa su esposa Nélida (76), cinco hijos y diez nietos, siguen orgullosos la tarea de Juan Carlos.
Video: Un mismo apellido, varios países
"Antes no lográbamos estas cosas. Ahora queda todo ahí en la red, documentado. Estas tecnologías son muy fáciles de usar, hay que animarse y acercarse sin miedo, aunque uno tenga mucha edad", recomienda alguien que se animó y le regaló a toda la familia Roust un pasado desconocido ahora revelado, un presente con una familia más grande y un futuro que promete nuevas aventuras..
  • Protagonista: Juan Carlos Roust, (82) ingeniero mecánico jubilado
  • Su historia: A lo largo de 15 años fue trazando su árbol genealógico familiar hasta llegar a la Dinamarca del 1700. Una computadora, regalo de sus hijos por su jubilación, fue el puntapié inicial de una búsqueda que lo llevó a diplomarse en genealogía y a conocer en profundidad sus orígenes
  • Tecnología: Muy sencilla pero vital, con una PC con conexión a Internet, intercambio de correo electrónico por varios años y visita a sitios webs de genealogía


 Fuente:
Por Martina Rua  | Para LA NACION

domingo, septiembre 4

Chuetas: los últimos perseguidos

JULIÁN MÉNDEZ -  ENVIADO ESPECIAL. PALMA DE MALLORCA
6 de mayo de 1691. Palma de Mallorca asiste al tercer auto de fe contra un grupo de 88 vecinos acusados de realizar prácticas judaizantes. 30.000 personas llegadas de toda la isla se agolpan en los alrededores del convento de Santo Domingo para asistir a un espectáculo terrible. Tres de los acusados, Catalina Terongí, Rafael Benito Terongí y Rafael Valls («el Rabino de todos») van a ser quemados vivos en la hoguera.
En el interior de la iglesia se han levantado nueve gradas y tablados de maderaje desnudo para acoger a los reos. Los «Señores Inquisidores», acusadores del Santo Oficio, ocupan sillones bajo doseles adornados con damascos y terciopelos de color carmesí. Nobles, militares, mercaderes y cirujanos que asisten al juicio ocultan sus rostros tras celosías de madera. El arzobispo de Mallorca, Pedro de Alagón, preside el oficio.
chuetas1 
Los acusados, abrumados por el ánimo hostil de los que hasta ayer eran sus vecinos, visten «infamantes» sayas penitenciales, sambenitos con demonios y sabandijas pintadas. Llevan velas verdes en las manos y sogas al cuello. Torturados, algunos tienen las bocas tapadas con mordazas de hierro.
Leídas las sentencias, los condenados salen en procesión, acompañados de canónigos y confesores. Van camino del ‘Fogó des jueus’ (el fogón de los judíos), nombre con el que se conoce todavía en Palma el lugar donde fueron quemados los tres acusados de criptojudaísmo, es decir, de practicar el culto judío en secreto.
El silencio abrumador sólo es roto por los sacerdotes que claman por el arrepentimiento de los reos, por una conversión de última hora. Algunos arengan a los curiosos y logran que el gentío musite un Ave María.
«En llegando la llama, se defendió, se cubrió y forcejeó como pudo y hasta que no pudo más. Estaba gordo como un lechonazo de cría y encendióse en lo interior, de manera que aún cuando no llegaban las llamas, ardían sus carnes como un tizón». Estas espeluznantes palabras sobre la muerte de Rafael Valls fueron escritas por el jesuita Francisco Garau, autor de ‘La fe triunfante’, una obra tan precisa como repugnante que narra los autos de fe celebrados en Mallorca y que ha alimentado durante siglos viejos prejuicios y rechazos.
Aquel mismo año de 1691, otras 34 personas fueron ejecutadas en Palma acusadas del mismo delito contra la fe católica. Niñas como Úrsula Forteza, de 14 años, fueron interrogadas por los inquisidores. Los verdugos consideraban una herejía que la pequeña supiera leer.
chuetas3Un puñado de supuestos criptojudíos fugados fueron quemados en efigie (se incendiaron muñecos que los representaban) y, de otros, fallecidos en la cárcel o muertos durante el proceso, se arrojaron sus huesos a las llamas.
Decenas más fueron castigados a abjurar en público de sus supuestas creencias judías, otros recibieron 200 latigazos y a cientos se les incautaron todos sus bienes.
Pero la condena no terminó ahí. Los sambenitos de los condenados, con sus apellidos escritos sobre la tela, estuvieron expuestos al público en la iglesia de Santo Domingo de Palma hasta 1813. Los descendientes directos de los martirizados han padecido durante tres siglos el estigma y la vergüenza de pertenecer a «la raza maldita». En Palma les llaman chuetas.
Los integrantes de la asociación mallorquina Memòria del Carrer calculan que, hoy, unas 18.000 personas portan alguno de los quince apellidos escritos en los sambenitos de los sentenciados: Aguiló, Bonnin, Cortés, Forteza, Fuster, Martí, Miró, Picó, Pinya, Pomar, Segura, Tarongí, Valentí, Valleriola y Valls.
Es curioso que en Mallorca haya apellidos de claro origen judío (como Jordá, Abraham, Salom, Daviu, Maimó). Pero sus portadores nunca han sido tenidos por tales. Sin embargo, cualquiera que en Mallorca se apellide Pinya, Forteza o Picó es considerado judío y chueta. Son cosas que en la isla se aprendían de niño. También les llaman ‘del carré’ (los de la calle), ya que los señalados, recluidos forzosos, residían en la calle Argenteria (Platería) y en el barrio del Segell.
Además de las condenas impuestas por la Inquisición, a los familiares directos de los ajusticiados, a sus hijos y a sus nietos, se les prohibió ejercer cargos públicos, ordenarse sacerdotes, casarse con personas que no fueran chuetas, lucir joyas y montar a caballo. Aunque con lo de las alhajas y las monturas pronto se hizo la vista gorda, el resto de las sanciones, «siguieron vigentes por la fuerza de la costumbre hasta mediados del siglo XX».
Amores contrariados
En Mallorca hay muchas historias de amores contrariados, prohibidos por el estigma maldito. Chuetas y cristianos viejos no podían mezclarse. También, de amores concertados. Las familias chuetas arreglaban enlaces entre linajes compatibles y la segregación siguió.
A mediados de los años 60, la situación empezó a cambiar. Los chuetas empezaron a casarse con ‘gentiles’ (como llaman algunos a sus vecinos). Pero no fue fácil. Las ceremonias debían celebrarse casi en secreto y de madrugada. Los novios se citaban en la iglesia a las seis de la manaña. El cura oficiaba una ceremonia casi clandestina, sin convites ni banquetes, a escondidas. «Hubo bodas a las que no asistió ni un familiar de la novia que se casaba con el chueta», explica Antoni Pinya.
«No estaban bien vistos esos enlaces. Hemos sido familias repudiadas y recluidas durante siglos en guetos», señala su hermano, el pintor Jaume Pinya. Ambos portan uno de los apellidos de la lista sombría.
Los chuetas tampoco podían ser militares ni ordenarse como religiosos. «En Mallorca la discriminación ha sido ideológica, no económica porque, entre los chuetas, hay de todo: una suerte de nobleza, comerciantes, artesanos, algunos que ejercían oficios tenidos por infames, como carniceros, y pobres. Los chuetas tenían prohibido acceder a la educación, que estaba controlada por la Iglesia, y a la religión. Iban a clases particulares y debían marcharse a la Península para ser curas y monjas, como unas tías mías», recuerda Bernat Aguiló, chueta, estudioso y alto cargo en el Consell balear. Aguiló recuerda también cómo sus abuelos le hablaban de que sus antepasados debían ir a misa vestidos con un blusón amarillo; obligados a sentarse en bancos aparte, eran sermoneados y contados por el párroco.
chuetas2«¡Chueta tenías que ser!»
«Tenemos un sentimiento muy fuerte de comunidad. Los chuetas se casan juntos, viven juntos y, cuando emigran, tienden a asentarse en las mismas zonas. ¿Solidaridad? Sí. Crearon la organización San Vicente de Paúl, una especie de auxilio social para chuetas. También se ponen fondos que se entregan como dote a chicas casaderas pobres. Y los chuetas crean las primeras sociedades de seguros marítimos; una estructura comercial controlada cuyos beneficios se destinan a la solidaridad interior», subraya Aguiló.
Aguiló, como otros chuetas, ha leído mucho sobre su pasado. Como la mayoría, también recibió algún coscorrón y más de un insulto de crío. «¡Chueta tenías que ser’», recuerda Jaume Pinya que le gritó la madre de un compañero de clase. «Pero nunca lo viví como algo vergonzante. Al contrario, sentía un cierto orgullo cuando me llamaban chueta. Lo importante es que los autos de fe nos transmiten el conocimiento de cómo eran, cómo vivían y qué decían nuestros ancestros. Y de un modo muy detallado. Es algo que hay que ‘agradecer’ a la Inquisición», dice Aguiló.
Otros, como Pinya, creen ver en aquella represión contra los criptojudíos (la clase media mallorquina, quienes manejaban el comercio y mantenían contactos con el exterior, con Flandes, de donde llegaban encajes, pero también ideas y libros) una acción del poder eclesiástico para detener la entrada en España de la doctrina protestante.
«La esencia de nuestro pueblo es la tradición. Los chuetas mallorquines han mantenido su identidad durante siglos. Nuestro orgullo, nuestra sangre, es la razón por la que estamos juntos», dice desde Tel Aviv Sión Tawil, judío sefardí argentino, uno de los responsables del periódico israelí en español ‘Aurora’ y estudioso de los ‘bnei anusim’, los judíos forzados a abandonar sus creencias.
Ensaimadas y judíos
La palabra chueta, vendría de ‘juetó’, diminutivo de judío. Algunos investigadores consideran que podría proceder de ‘xulla’, que en mallorquín designa a la carne de cerdo. Algún sacerdote chueta ordenado en la Península se encontró, tras oficiar misa en Palma, con una loncha de tocino dentro de su misal. También cuentan que cristianos viejos quemaron el púlpito desde el que un cura chueta había pronunciado un sermón ante los fieles. Viejos prejuicios, rencores viejos.
La persecución contra los descendientes de los condenados ha logrado crear una comunidad que, sin poseer elementos judaicos, se ve obligada a mantener una fuerte cohesión. Con el paso de los años, los chuetas recuperaron el protagonismo económico de que disfrutaban en el XVII. La publicación de los estudios realizados sobre la persecución de los chuetas por Baruch Braunstein en el Archivo Histórico Nacional ayudó a racionalizar el debate en los años 60. Y la elección como alcalde de Palma en 1979 de Ramón Aguiló, de linaje chueta, normalizó la cuestión.
Todo eso es hoy sólo un incómodo pasado. Bernat Aguiló subraya que, entre los jóvenes mallorquines, muy pocos saben qué es ser chueta. «Mi hijo, por decisión propia, contó que lo era en su clase. Ninguno de sus compañeros sabía qué eramos los chuetas», recuerda.
Aunque al padre, y a tantos y tantos chuetas que han buceado en archivos y libros de cuentas en busca de sus raíces, les toca leer con lágrimas en los ojos cómo sus antepasados eran ajusticiados por la Inquisición. «Catalina Terongí, pariente mía, fue quemada viva. No abjuró de sus creencias. Aquella mujer repetía cuando era torturada: ‘sólo sé que soy judía y quiero ser judía’. No renunció a sus ideas pese a todo. Leer eso impacta mucho. Los inquisidores eran unos salvajes, pero muy metódicos: anotaban hasta qué gritaban los torturados, cómo iban dando vueltas al potro… Es como asomarse al pasado. Los chuetas mantenemos esa herencia», subraya Aguiló. La mayoría son unos apasionados de la historia y del legado chueta y, también, del mundo hebreo. Tanto que un descendiente mallorquín de judíos ha abrazado la antigua fe y hoy es rabino.
Ahora, y tras siglos de vergüenza, los chuetas empiezan «a salir del armario», organizan conferencias, exposiciones y jornadas sobre su legado, apunta Jaume Pinya.
Su hermano Toni, el cocinero, hasta sostiene que la famosa ensaimada mallorquina no es otra cosa que una derivación del ‘jalá’, el pan sabático de los judíos, que enrollaban y trenzaban como se hace hoy. Pinya toma un café con Gloria Forteza, de la librería ‘Embat’. Hablan. Ambos son chuetas. A Gloria se le pone la piel de gallina cuando Toni comenta que en su casa siempre se usaba un mismo recipiente («el cassolí de la llet») para hervir la leche. «¡Como en la mía!», dice Gloria con el vello erizado. También hablan de las velas, de cómo las abuelas tapaban con cenizas la sangre de las gallinas que degollaban, del cuchillo para el pan, de las antiguas costumbres… de una herencia de más de tres siglos que la persecución y los prejuicios han mantenido viva en Mallorca como una rara joya.

sábado, septiembre 3

Fiesta de Colectividades en Migraciones
Los asistentes además de disfrutar del espectáculo que que el megaevento ofrece, podrán tramitar su DNI y obtener certificados simbólicos del arribo de sus antecesores al puerto de Buenos Aires.
El sábado 3 y el domingo 4 de septiembre se realizará una nueva “Fiesta de Colectividades” en la sede central de la Dirección Nacional de Migraciones Av. Antártida Argentina 1355. Con entrada libre, los concurrentes podrán disfrutar de 42 stands atendidos por inmigrantes y descendientes, ataviados con ropas tradicionales para degustar todo tipo de platos y bebidas de distintas nacionalidades, también habrá 47 actuaciones a cargo de conjuntos folklóricos de las más diversas manifestaciones de la danza y la música del mundo. Los asistentes podrán consultar la base de datos de inmigrantes del pasado para obtener certificados simbólicos sobre el arribo de sus antecesores al puerto de Buenos Aires y además, el ministerio del Interior pondrá a disposición en el lugar, las camionetas móviles para que los visitantes extranjeros y argentinos puedan tramitar su DNI. La cita es en el predio de Migraciones, junto al Apostadero Naval, el sábado 3 de 11 a 20 horas y el domingo 4 de 10 a 17 horas. 
http://www.mininterior.gov.ar

viernes, septiembre 2

Los enigmas de la tumba de Borges
En "Siete guerreros nortumbrios", el investigador Martín Hadis descifra el significado de las frases e imágenes de la lápida del más célebre escritor argentino.

Buenos Aires. En Siete guerreros nortumbrios, el investigador Martín Hadis descifra el significado de las frases e imágenes de la lápida de Jorge Luis Borges para revelar qué importancia tuvo el coraje en su obra y cómo se refleja en su vida emocional e intelectual el aprendizaje de dos lenguas: el inglés antiguo y el escandinavo antiguo.

El monumento de piedra (ubicado en el Cementerio de Plainpalais en Ginebra) diseñado por María Kodama -el libro incluye una entrevista a la viuda- parece a primera vista engañosamente simple.


"En el anverso hay un grabado de siete guerreros -la piedra de Lindisfarne- que avanzan en fila con sus armas apuntando al cielo. Debajo de ellos una inscripción enigmática en inglés antiguo: `and ne forthedon na` (Y que no temieran), de La Batalla de Maldon. Más abajo, las dos fechas 1899-1986 y una cruz de estilo celta", escribe.

"En el reverso -que referencia al amor y la eternidad- aparece una nave vikinga con sus velas henchidas por el viento. Sobre ella, otra inscripción en nórdico antiguo: "Hann tekr sverthit Gram ok leggr í methal theiera bert" (Tomó la espada Gram y la colocó entre ellos desenvainada). Pertenece a la Volsunga Saga (de mediados del siglo XIII).

"Este libro -recién publicado por Emecé- es el resultado gradual de años y años de investigación y no tengo una fecha en que lo haya comenzado. Hay un artículo que lleva el mismo título que salió hace quince años. Ese fue un precedente", dijo.

Martin Hadis (Buenos Aires, 1971) es escritor, investigador y docente. Estudió literaturas germánicas comparadas en la Universidad de Harvard y realizó una maestría, en Antropología Cultural en la Universidad de North Texas.

Es coautor del libro Borges profesor, que recopila el curso de literatura inglesa dictado por Borges en la UBA y autor de Literatos y excéntricos: los ancestros ingleses de Borges, que revela la genealogía británica del escritor.

El inicio de las investigaciones sobre la lápida es de 1996, y "después fue como un eje que quedó ahí. Encontraba algo y decía: `esto tiene que ver con la lápida`. Siempre estuvo presente -insiste- era un lugar en mi mente donde se iban acumulando hallazgos fascinantes".

Así, Hadis fue uniendo datos "algunos contrapuestos, que al final terminan por conciliarse. Y para esa armonía final Borges usa La Batalla de Maldon", adelanta el investigador sobre el poema que conmemora una batalla en Essex, Inglaterra en el año 991.

Lo que uno ve de manera permanente en el libro, advierte Hadis, "es una armonía entre lo intelectual y lo emocional que se entrelazan de manera permanente. En los últimos días de su vida, Borges disfrutaba leyendo la Batallaˆ"

Este vínculo de Borges con el inglés antiguo y con la literatura escandinava tienen una larga data, subraya el estudioso y recuerda que el padre del escritor le regaló en 1910 La Volsunga Saga, una de las favoritas de Borges y, sin duda, "aquella con la que tomó primer contacto con el mundo germánico medieval".

A los 55 años emprende el estudio del inglés antiguo cuando queda totalmente ciego "como una manera afectiva de elaborar la pérdida de la vista".

"Son lenguas que marcan la obra del autor de `El Aleph`, como esas metáforas germánicas, las kenningar, que se entreveran con los versos orilleros de Evaristo Carriego y en la milonga de Jacinta Chiclana, lo más criollo que escribió", define.

Las sagas se relacionan con Carriego "y además todo este intento de enhebrarlas habla de la discordia de su linaje, otro tema central y otro de los motores de su creación".

"Y una cosa se concatena con la otra, y el libro fue el resultado de un decantamiento, de maduración, de conocimiento. Lo fui viendo desde distintas perspectivas", reflexiona.

¿Cómo llega a unir lo anglosajón con lo criollo, la herencia de su abuelo paterno, el coronel Francisco Borges, y la de su abuela paterna inglesa, Anne Haslam?

"Buenos Aires para Borges era una ciudad mitológica, el culto del cuchillo y el coraje. Y esa mitología que él creó -apunta- pienso que está inspirada en una búsqueda interna, de lo épico, de lo mítico".

Varias de sus pasiones centrales están ahí, remarca el investigador: el coraje, su admiración por lo sajón y lo escandinavo es algo ancestral, y la combinación con lo criollo, está todo enhebrado", repite.

La presencia de la cruz también representa un conflicto, "otro motor de su literatura, el hecho de haber tenido profundas inquietudes espirituales y, paradójicamente, no haber sido un hombre de fe. Hay un poema de Cristo en la cruz, que está en el libro de "Los conjurados" y dice: `Y seguiré buscándolo hasta el último día de mis pasos en la tierra`".

Es increíble constatar, "a mí me impresiona que de una lápida tan sobria -dos docenas de palabras y dos imágenes- salgan tantas asociaciones, conexiones con la obra de Borges, con su vida, senderos infinitos, porque mañana otra gente con estos puentes tendidos en el libro puede encontrar nuevos significados. Es como haber tocado el núcleo", arriesga.

Para Hadis, estos senderos se van a seguir bifurcando como lo dice la lápida, con imágenes que no se cierran nunca, al ser resignificadas de manera permanente.

"Lo que me queda después de escribir el libro es una sensación de misterio. Pienso: `estos símbolos, a qué más me van a llevar, porque los puentes están solidamente tendidos`".

"Tengo la intuición que en la lápida está encerrado todo lo intangible de la obra de Borges, también el futuro, lo que el tiempo va a ir transformando y recreando de maneras insospechadas", finaliza el investigador.
http://www.lavoz.com.ar/

jueves, septiembre 1

El Centro de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Córdoba  invita a la presentación del libro “Familias del Río de la Plata” siglo XVI-XXI de María Adelina Dori de Gebhardt a realizarse el sábado 3 de septiembre de 2011 a las 11:30 hs en la sede del Club de las FF AA, en Arquitecto Thays esq. Bv.Concepción Arenal , Nueva Córdoba.
Presentarán la obra Eduardo C. Ferreyra y Claudio Mariano Dori Llames Saavedra. La autora, finalmente cerrará la presentación con una breve disertación sobre sus investigaciones. La obra se compone de 1078 páginas, que reúnen la historia, biografía y genealogía de más de 80 familias que fueron seleccionadas por ser ascendientes de Adelina “Perlita” Llames Saavedra.
Los Saavedra quienes constituyen la línea de varonía sobre la que se estructura la investigación histórica. Se investiga en la obra la ascendencia de Cornelio Saavedra y Saturnina Otálora Larrazábal, de su hijo Mariano Saavedra Otálora y Carmen Zavaleta Chavarría y de su nieto Carlos Saavedra Zavaleta e Isabel de Elia Alzaga y Rivarola Martínez de Haedo y de su bisnieta Adelina Saavedra Dávila y Julio O. Llames.
En todos los casos con el correspondiente árbol genealógico de los nombrados. Se incluyen en la genealogía de Los Saavedra muchas ramas de colaterales, las que se clarifican con cuadros de descendientes y árboles genealógicos. La misma metodología se utiliza en los estudios sobre Los Llames. En las demás familias se tratan ramas colaterales hasta la que hace nexo con la familia, en la que sigue la descendencia.
Muchas de estas familias, con profundas raíces en España, participaron activamente en la fundación de ciudades y formación de la Patria.

Historia de los 15 linajes chuetas

Los descendientes mallorquines de judíos conversos indagan en su pasado

El rabino ultraortodoxo Nissim Karelit ha dado el primer paso, pero el reconocimiento oficial de los chuetas por el Estado judío será un proceso lento. Entre la minoría social de los descendientes de chuetas de Mallorca, Josep Pomar, médico y expolítico, se felicita por el hecho de que la comunidad de sucesores de judíos conversos al catolicismo haya sido identificada como "judía" por Karelit, una autoridad religiosa de

Pomar ronda los 50 años y como otros profesionales -cuyos padres padecieron el rastro de ofensa y maltrato, el complejo social por su linaje estigmatizado- reconoce "una aproximación de curiosidad intelectual y sentimental hacia su historia y su cultura, pero no religiosa ni política".

Durante siglos, los chuetas se vieron forzados a las bodas endogámicas. "Se casaron tan solo entre ellos", manifiesta en el edicto el rabino y, en consecuencia, "son judíos, nuestros hermanos hijos de Israel, el pueblo de Dios. Hemos de atraer a esta gente para acercarlos a la Tora y los mandamientos". Shavei Israel, entidad religiosa ortodoxa que ayuda a comunidades dispersas por el mundo, ha propiciado el decreto. Pero el Estado israelí no se ha pronunciado aún sobre el caso de una eventual operación retorno.
Los apellidos Aguiló, Bonnín, Cortés, Forteza, Fuster, Martí, Miró, Picó, Piña, Pomar, Segura, Valls, Valentí, Valleriola y Tarongí formaron, con sus clanes, el núcleo de los 15 linajes del colectivo chueta. Quedaron señalados como los parientes directos de los últimos perseguidos por la Inquisición en el siglo XVII.
"Hasta en el mundo contemporáneo global persisten la validez y la eficacia simbólica de los lazos de sangre", observa Enric Porqueres, antropólogo especializado en la endogamia de los chuetas mallorquines y director de estudios de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. Porqueres supone que la mayoría de los 20.000 ciudadanos de raíz chueta entre los 800.000 habitantes de Mallorca "estarán contentos con el reconocimiento de su identidad, pero también es cierto que continuarán reconociéndose como judíos cristianos".
La llamada "fuerza de la sangre" vinculada a la religión, anida hasta ahora en una quincena de chuetas que acude a la sinagoga de Palma a clases y a ritos con un rabino para iniciar un posible proceso de retorno religioso y cultural. Entre médicos, policías, artistas, cocineros e ingenieros, se encuentra una heredera directa del líder religioso Rafael Valls, quemado vivo en 1691 en Palma, junto otros 36 chuetas, en los últimos actos de fe de la Inquisición.
La mujer ha reconstrido su árbol genealógico y recupera en el templo sus raíces. También el tronco emocional y confesional del último dirigente de los chuetas. Tres siglos después del ajusticiamiento de su tatarabuelo, ella recibe clases de religión del primer rabino local en 400 años, Nissan ben Avraham, que cada mes viaja a Israel. Nissan se trasladó de Palma a Tierra Santa para convertirse en los años setenta y dejó de ser Nicolau Aguiló.
"La condición de ser judío no la otorga Israel ni el rabino. Es más que probable que la condición de ser judío sea dictada por el corazón", apunta el pintor Jaume Pinya, que ha rastreado la memoria familiar y comunitaria (ajusticiados, emigrantes, perseguidos) hasta el siglo XVI. "No pienso retornar, entre otras razones, porque nunca me había ido", dice Pinya.
Bernat Aguiló, político nacionalista, cree que el "tema chueta era la metáfora de la injustica, de la discriminación y, a la vez, de la defensa de la dignidad" y rechaza por caduca la imagen caricaturesca "del chueta amargado y sojuzgado por una losa de prejuicios". El dilema no está en ser cristiano, agnóstico o judío, indica, sino en los "temores" que pueda suscitar en Israel "un grupo de identidad oscura". Y cita, como ejemplo, a los falashmura, judíos etíopes forzados a convertir al cristianismo hace generaciones y que ahora reclaman emigrar a Israel.

Ni sobrasada ni ensaimada

"Mis antepasados estarán contentos. Algunos padecieron mucho, lo pasaron mal". Toni Pinya resume su proceso de retorno a la fe judía. "He llegado a Dios por la cocina, está toda en la Tora ". Pinya, de 60 años, maestro de cocineros y popular divulgador, se retiró hace dos años y asumió los preceptos y obligaciones del judaísmo.
"Me despedí de la sobrasada y la ensaimada" (carne y grasa de cerdo), cuenta. Y comenzó su proceso de enriquecimiento en la sinagoga de Palma, con un rabino chueta-judío de Mallorca que vive en Israel, Nissan. Pinya promete que algún día irá a Jerusalén y concluirá el recorrido iniciático, con su circuncisión y bautismo ritual.
El cocinero tiene sobre sus espaldas 500 años de "antecedentes de sangre", su pertenencia al mismo grupo étnico chueta por endogamia (matrimonios cerrados). La represión forzó un círculo familiar de bodas entre individuos que portaran los 15 apellidos estigmatizados en los autos de fe. El popular cocinero era agnóstico. Ni siquiera bautizó a sus hijos. "Mi madre fue la primera no chueta de la familia desde el año 1500", dice.


martes, agosto 30

Recibe Vetagrande acervo documental del Archivo Histórico de Zacatecas
El material histórico quedará expuesto, de manera permanente, en ese municipio.

Son 21 documentos de los siglos XVII, XVIII y XIX, que hablan de la historia de Vetagrande.


Zacatecas, Zacatecas.- El Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) "Ramón López Velarde", a través del Archivo Histórico de Zacatecas, donó un acervo documental al Instituto Municipal de Cultura de Vetagrande, mismo que fue expuesto e inaugurado bajo el nombre de "Segunda Exposición Documental, el Archivo Histórico del Estado en tu municipio, contigo en movimiento".

La exposición consta de 21 documentos que fueron entregados por la Directora del Archivo Histórico, María Auxilio Maldonado Romero; al Síndico Municipal, Manuel Domínguez Garcés; en presencia de la directora del Instituto Municipal de Cultura de Vetagrande, Reyna Hermosillo.

Maldonado Romero, en representación del Gobierno del Estado de Zacatecas y del IZC, dijo que con este acto se permite expresar lo que dicta el Plan Estatal de Desarrollo en su apartado de Cultura, que va en el sentido del fortalecimiento de nuestra identidad.

Asimismo, a nombre del IZC agradeció a las autoridades municipales de Vetragrande, que encabeza el alcalde Roque Puentes Reyes, así como a la Directora de Cultura, por el entusiasmo y las facilidades para coadyuvar en todas las actividades culturales e históricas.

La Segunda Exposición del Archivo Histórico en tu municipio se conforma de 17 documentos y cuatro imágenes, donde se plasma la vida cotidiana de las diferentes fechas históricas de Zacatecas y en particular un significativo contenido del pasado de este bello sitio.

Los documentos donados servirán para acrecentar el acervo histórico y documental de la región, éstos son facsimilares hechos en papel reciclado, color gualda u oro, montados en una maría luisa color almagre, tono emblemático de nuestra región, y que simboliza el coraje de la actividad minera que le dio origen.

Guillermo Albino Jiménez, estudioso en el tema, fue el encargado de explicar los documentos durante el recorrido por la muestra, donde ofreció datos relevantes como el texto de la entrega de la Mina Benitillas a Juan Alonso Días de la Campa.

De igual manera, destacan aquí la lista de trabajadores de la Mina de Benitillas, con adeudos al administrador, así como la escritura de obligación para ahondar la Mina de Santo Domingo, ambas en Vetagrande.

También se aprecia en este acervo el nombramiento de Teniente de Corregidor de las Minas de Vetagrande y Pánuco; el Informe de Administración Pública del primer municipio mencionado, documentos que datan de los años de 1717, 1643,1827, 1702, entre otros.

Finalmente, la Directora del Instituto Municipal de Cultura, Reyna Hermosillo, agradeció la entrega de los documentos, material que enriquece el acervo y da a conocer un poco de la historia del municipio, desde su fundación hasta la actualidad; muestra que será permanente en Vetagrande.
El Sol de Zacatecas
15 de agosto de 2011