sábado, agosto 15

Judios , 2° parte


Las primeras familias judías Llegaban a la Argentina a bordo del vapor - Weiser "una comunidad entera, eran 136 familias que totalizaban más de 800 personas conducidas por el rabino Aarón Goldman.

Llegaron flacos, pobres y sucios desde su Rusia natal. Era gente aislada, de rezos prolongados y apegada a su fe.

Se instalaron en el Hotel Del Inmigrante, en donde no tardaron en sacar a relucir sus candelabros, el samovar, los libros santos y la copa de vino ritual.

Sus tradiciones no tardarían en impactar en las sencillas costumbres locales, en cuestión de hábitos raros nadie había llegado tan lejos como estos rusos.

Las tierras que se le habían prometido ya no estaban disponibles y este contingente es trasladado en tren hasta la localidad de Palacios (Provincia de Santa Fe).

En 1862 se constituyó en Buenos Aires la primera institución judía oficial, la Congregación Israelita, que reunió a los judíos llegados de Europa occidental.

La población judía se divide en dos grandes grupos: los sefardíes y los ashkenazi.

Los sefardíes son aquellos judíos de origen español, los que llegaron a la Argentina eran marroquíes, damasquinos, alpinos y los de habla judeo-española, que se expresaban en "ladino" (una especie de español antiguo). La mayoría permanece en las ciudades y se dedican al comercio.

Los ashkenazis eran originarios del este de Europa, hablan IDISH y fueron mas conservadores de sus tradiciones. Se radican en el campo.

DONDE SE UBICARON

Sin darse cuenta judíos ricos y necesitado se aglutinaron en el barrio de Once. Allí se juntaron peleteros, sastres, remendones, casas de comidas típicas y comercios fragorosos. La sinagoga y la institución para ayudar a los desamparados también tomaron lugar en el mismo barrio.

Los judíos observantes siempre intentaron ubicarse cerca del templo, pues en la celebración de una de sus fiestas, el SHABAT, no podían dirigiese a él en transporte alguno sino a pie.

Villa Crespo, Almagro, La Paternal, Caballito, Flores y Barracas también tentaron a la comunidad.

Pero es en Once donde se concentra el sabor y el espíritu de la vida judía. Es allí donde el perfume mezclado del koilech y los béiglaj tienta desde las confiterías a los muchachitos que concurren al templo, cubierta la nuca con el kkipá.

LA SEGUNDA OLEADA

Hacia 1880 y hasta la caída del régimen zarista, la situación de la comunidad judía de la Rusia meridional se fue tornando cada ves más intolerable. Las persecuciones religiosas, los impuestos, los impedimientos para ejercer libremente sus profesiones, las trabas para acceder a las tareas agrícolas, fueron acorralándolos en zonas de residencias miserables permanentemente hostigadas. La situación culmino en expulsiones y matanzas, y en la necesidad de buscar otras tierras.

En 1881, por decreto del gobierno de Roca, se promovió la inmigración israelita. La ley de 1887 que autorizaba la entrega de pasajes financiados se publicita por toda Europa y llego a los conocimientos de los judíos ruso. Debido a esta iniciativa llega al país el contingente del vapor Weiser, que tras innumerables avatares, desembarco en tierras de Santa fe, cerca de la estación Palacios.

La decepción de este grupo fue grande ya que sus expectativas se cumplieron solo en mínima parte. Vivieron en vagones o en chozas de lata, casi sin herramientas ni provisiones ni abrigo.

Las quejas de los colonos ante el propietario de las tierras, que no había cumplido sus promesas y la resistencia de este a aceptar costumbres tan extrañas fue generando un conflicto que se agravo por las discusiones internas del grupo. Las familias comenzaron a dispersarse, algunas hacia la ciudad de Sta. Fe y otras hacia la Capital y los pueblos circundantes.

Los judíos venidos de Marruecos fundaron en 1891 la Congregación Israelita Latina, primera entidad sefaradí de la Argentina, y los venidos de Europa Oriental crearon en 1894, también en Buenos Aires, la Jevra Keduschá, llamada posteriormente AMIA.

En 1891 con 2.000.000 de libras esterlinas, Hirsch fundo una sociedad anónima, la Jewish Colonization Association, que obedecía a la intención de establecer en el litoral argentino un firme núcleo judío, para luego transformar esta zona en un Estado Israelí. A esas colonias, llegaron en 5 buques, 1435 inmigrantes que iban a distribuirse en las tierras en Santiago del Estero, La Pampa, Buenos Aires y Santa Fe. Allí con mayor o menor fortuna, fueron brotando cerca de 20 colonias que, a lo largo de los años, sufrieron varios desprendimientos. En ellas los judíos repitieron las dificultades de otros grupos de inmigrantes, agravados por el hecho de que la JCA desalojo a los que no cumplieron sus contratos y expulso a los elementos que considero indeseables.La primera colonia fue Moisesville, en Santa Fe, "la madre de las colonias" , llamada sorprendentemente "Jerusalén Argentina".

Para 1899, la comunidad tenia 16.000 personas. A partir de 1900 el numero de inmigrantes creció, el pico se produjo al estallar la guerra RUSOJAPONESA. Según departamento de Inmigración, en 1905 llegaron 10.000 judíos, entre ellos venia la mano de obra calificada.

EL JUDIO Y EL CAMPO

En esas colonias se conformó un misterioso tipo de personaje llamado "Gaucho Judío", sin resignarse a toda su cultura, se fue incorporando al estilo de nuestro hombre de campo tomaba la contextura y el color de los que viven al aire libre, como la mayoría no dominaba este tipo de tareas, la administración de las colonias les pudo instructores criollos que les enseñaron a atar los bueyes y manejar el arado.

A sus antiguas costumbres se añadieron el asado, las alpargatas, las bombachas, las fajas y el pañuelo. La mayoría de estos "gauchos" ccorrespondían a los judíos que llegaron a la Argentina a través de la Jewish Colonization Association, inicialmente sólo unos mil y en su mayoría desde Rusia. Llegaban a su "Tierra Prometida", como llamaron al territorio de Entre Ríos. Es allí donde establecieron sus primeras colonias de trabajo: Clara, San Antonio, Yatay, y más tarde, Lucienville, en el centro de Basavilbaso. Así, a comienzos del siglo XX, Entre Ríos llego a tener cerca de 170 amplias colonias judías, pero sus moradores aún conocían poco el lugar, y sus costumbres, de modo que buscaron introducirse en la zona.

ACTIVIDAD ECONOMICAS

La actividad básica de todas las aldeas, se centro en los productos de granja, la industria quesera y lechera, la cría de ganado para frigorífico y todo tipo de cultivo industrial.

En el país comenzaron a desarrollarse las cooperativas rurales, organización que impulso a las colonias. Las cooperativas anticipaban dinero las colonias, les proporcionaban semillas, carros, herramientas y artículos a menor precio, vendían en común los productos de la tierra y mantenían hospitales, bibliotecas, cementerios y centros culturales.

Aprendieron a hacer hornos de barro, lo que les permitió remplazar la dura galleta por pan fresco.

La dificultad y la falta de experiencia se fueron superando y los judíos encontraban en nuestra tierra la alegría de vivir con trabajo y sin esclavitud.

Hubo, también, judíos que desarrollaron durante el largo siglo y medio desde su llegada a estas tierras, todos los oficios y profesiones: periodistas, médicos, abogados, investigadores, actores, artistas, músicos, comerciantes, industriales, maestros, etc.

"LA COLONIA RUSA"

La inmigración al Alto Valle de Río Negro comienza a fines del siglo pasado, como consecuencia del fomentó de la misma por parte del gobierno argentino.

Después de la campaña del desierto, podemos decir que comienza el poblamiento del Alto Valle de Río Negro. En 1884 junto a las primeras radicaciones se realiza la construcción del Canal de los milicos -. Los primeros contingentes que llegaron estaban constituidos por franceses y alemanes.

Debido a la precaria comunicación con el resto del país y las malas condiciones del lugar, sólo un grupo pequeño de los inmigrantes logró salir adelante. Recién, después de haberse sancionado la ley 4167 sobre renta y arrendamiento fiscales, comienza la evolución agraria en dicha región. Durante los años 1 904 y 1905 el gobierno argentino difundió en Europa folletos en los cuales mostraban las posibilidades para asentarse en esas tierras, así como también, la fertilidad y los beneficios de los que gozaban los colonos. En al año 1906, bajo la presidencia de Saenz Peña, un grupo formado por 200 flias. judías de Rusia, intenta trasladarse hacia la Argentina, y recibir los beneficios que el gob. prometía.

Se resolvió favorablemente el pedido y autorizó a los inmigrantes a buscar un territorio adecuado para establecer una colonia agrícola. Los delegados recorrieron por su cuenta el territorio comprendido entre las provincias de Mendoza y Río Negro, llegando a la conclusión de que el único lugar accesible es en el que actualmente se halla la Colonia Rusa o Fátima, cosa que hicieron saber a los poderes públicos.

Pedro Ezcurra, ministro de agricultura les entregó una orden provisoria con la cual los colonos, pudieron establecerse en el lugar hasta que un ingeniero del ministerio, realizó las mensuras y le adjudicó los 200 lotes. El 25 de Julio de 1906, siendo presidente José Figueroa Alcorta, se firma un decreto acordando dar a cada una de las familias judías 100 hectáreas en la colonia de Gral. Roca. Por esta época arriban las primeras familias: Isaac Locev, Bernardo Riskin, Nota Kaspin, Fischel Liberman y Samuel Resnik, con sus respectivos hijos.

Venían a trabajar el campo virgen lleno de espinas, montes y arbustos.

Los primeros años

Fueron muy difíciles ya que los inmigrantes no hablaban el castellano y por lo tanto no podían comunicarse con los lugareños, por otro lado debían acostumbrarse a su forma de vida. Para aclimatarse primeramente vivieron una pequeña temporada en Gral. Roca, luego se trasladaron definitivamente al campo. Con mas voluntad que medios y sin experiencia debieron iniciar el desmonte, la construcción de sus viviendas y cavar pozos para proveerse de agua.

Emparejaron la tierra con medios primitivos y a pesar de la falta de agua araron y sembraron.

Cuando ya creían que les iba a llegar la adjudicación de estas tierras, cuatro alemanes católicos se presentaron con los títulos de posesión de las chacras, que ya estaban habitadas, desmontadas y sembradas con alfalfa. Los colonos se quejaron al ministro y elevaron una lista con el nombre de los ciudadanos a los que correspondían dichas tierras.

Ezcurra les notificó a los colonos después de haberse firmado un nuevo contrato en el cual se expresaba que las tierras, sólo se entregarían a -individuos de poco capital y condiciones difíciles como para cumplir con lo enunciado en el contrato anterior - que de lástima se iba a repartir los lotes entre los firmantes de la solicitud.

Finalmente en enero de 1908, un total de 25 flias. reciben las posesiones de la tierra, identificando como los colonos mediante documentos escritos en ruso y en idish, esto dificultó el reconocimiento de los mismos. Entonces se resolvió que tres de las personas más importantes del grupo debían declarar en presencia del Juez de Paz acerca de la identidad de los postulantes y con su firma garantizaron las declaraciones de sus compañeros.

Al principio vivieron de lo que producían. Los hombres labraban la tierra, criaban aves de corral, y las mujeres cuidaban una pequeña quinta de la que luego obtendrían las verduras y además se encargaban de la educación de sus hijos.

José Isaac Locev era el jefe espiritual de la colectividad, y mediante su consejo se pudieron solucionar las dificultades y los problemas que tuvieron en los primeros años. Era muy expositor y su palabra era escuchada y respetaba, su vocación de educador lo llevó a enseñar a niños, jóvenes y adultos en los paréntesis de su trabajo campesino. En su propia chacra hizo construir una modesta aula, donde funcionó la primera escuela primaria de la Colonia Rusa. Cuando el Dr. Alfredo Palacios quiso estudiar el verdadero contenido de los profetas, fue Don Isaac Locev quien enseñó el idioma hebreo para que pudiera estudiar en su idioma original.

De aquellas 96 familias que habían abandonado su país ilusionadas por las promesas del gobierno, debido a la situación en la que se encontraban, muchos de ellos debieron gastar sus pocos ahorros, por lo que después tuvieron que abandonar la colonia, quedando únicamente 17 familias de las que habían llegado en su momento.

La vida social y cultural era muy importante, existía una biblioteca, material en varios idiomas (hebreos, idish, ruso y castellano). -"Nos reuníamos los domingos y los días de fiesta a charlar y bailar como todos los jóvenes, se formaron grupos de teatro aficionados, comentábamos los libros leídos, escuchábamos música, etc. Pero, por sobre todas las coses, había una amistad muy sincera y sana"- declaraba una de las jóvenes que habitaba el lugar.

Unos de los hechos importantes que sucedió en la Colonia fue la visita que hizo el primer embajador israelí en la Argentina, el doctor Kubovi y su señora Miriam.

En la escuela se realizaban estudios de idioma, tradición, Torá (libro que contiene la ley judía) y tanaj (nombre que se le da a la Biblia).

LOS PERSONAJES

Dos personajes relevantes de la comunidad fueron el medico y el alcalde.El medico porque a falta de medicina estaba obligado a ser filosofo.

El puesto de alcalde era el más codiciado. Se elegía según reglas democráticas en votaciones, no sin antes haber exaltado en asambleas las virtudes de los candidatos. El alcalde tenia funciones de mediador y disfrutaba de prestigio y en los actos oficiales actuaba como representante de la colonia. La judería criolla festejaba el 25 de Mayo y el 9 de Julio con fervor total, estos emigrantes de Ucrania, Austria y Rumania, escuchaban las estrofas del himno nacional, pero al llegar a la palabra "libertad" volvía el recuerdo de la antigua esclavitud. El sombrío imperio de las Rusias quedaba atrás, acá el cielo era distinto.

ASENTAMIENTO JUDÍO EN GRAL. ROCA

En 1906 llegó a la Argentina una avalancha de inmigrantes judíos que abandonaron la Rusia Zarista; llegaron a esta nación sin recursos, sin idioma, a una nueva tierra desconocida. Un grupo vino a establecer su suerte en las tierras fiscales que el gobierno argentino ofrecía en la Colonia Roca: primero fueron décadas casi sobrehumanas, de sacrificios y privaciones. Así se radicaron y ocuparon una extensión de tierra árida y de mantea espinosos, desmontaron terrenos y luego comenzaron tos primeros cultivos, levantaron viviendas precarias y amasaron los adobes con sus propias manos. El estimulo que encontraron radicaba en los aires de libertad que ofrecía este país nuevo, labraron y sumaron su esfuerza al progreso del país. La Colonia Rusa es entonces algo muy íntimamente ligado al historial de la colonización en el Alto Valle.

Un ejemplo de esto es Don Alberto Zerahia, quien llegó a la Argentina en el año 1827, por las posibilidades que Sudamérica les brindaba a quienes querían abandonar la difícil situación europea y asiática, Don Alberto provenía de Palestina (actualmente Israel) bajo dominio inglés. Los primeros años vivió en Neuquen junto a sus tíos. En el año 1931 se instaló en Gral. Roca y desde entonces se dedicó al comercio. La pequeña comunidad judía que existía en la ciudad tenía muy buena relación con la colonia Rusa concurrían siempre para las fiestas y también eran invitados para estudiar la Torá. A través del tiempo los habitantes de la colonia Rusa fueron vendiendo sus chacras y trasladándose hacia Gral. Roca. Se construye la nueva sede de la comunidad en calle Chacabuco 1546 y es el lugar en el cual en la actualidad se realizan diversas actividades educativas, estudio de hebreo e historia, celebraciones de festividades, actos religiosos y sociales.

Los Judios en la Argentina

La llegada de los judíos a la Argentina, a 120 años Viernes 14 de agosto de 2009


El 14 de agosto de 1889 llegó al país el vapor S.S. Wesser con 138 familias a bordo, las cuales daban inicio a la colonización; la historia de Moisés Ville, el primer asentamiento

Un día como hoy, hace 120 años, arribó a la Argentina el vapor S.S. Wesser, de bandera alemana, con 138 familias a bordo. Ese hecho dio inicio a lo que años más tarde se convertiría en una de las comunidades judías más grandes del mundo. Actualmente, la comunidad judía en la Argentina es la octava en importancia en el mundo, con unos 250.000 miembros (las comunidades más numerosas son las de Estados Unidos e Israel, respectivamente).

La embarcación ancló en las costas bonaerenses, proveniente de Europa, con 824 pasajeros conducidos por el rabino Aarón Goldman. La mayoría de ellos ni siquiera sabía de la existencia de la Argentina hasta que puso un pie en esta tierra. Pese a ello, la incertidumbre y el desarraigo eran superados por las esperanzas de dejar atrás una fatídica época caracterizada por la pobreza y los pogromos.

Sin embargo, la primera decepción llegó en forma casi inmediata para estos inmigrantes judíos: las tierras que habían adquirido a la distancia ya no estaban vacantes. De ahí en más se inició un periplo de varias semanas en tren, en busca de una tierra donde fuera posible cosechar, pese a que no tenían conocimientos de agricultura.

Después de varias idas y venidas, el pequeño gran sueño de estos inmigrantes se vio hecho realidad de mano del terrateniente Palacios, quien poseía miles de hectáreas en la provincia de Santa Fe. Con la esperanza de asentarse en esas tierras, poco menos de dos semanas más tarde sellaron los contratos entre ambas partes, adquiriendo así el territorio que hasta la actualidad ocupa Moisés Ville, un pueblo declarado histórico nacional que con los años se constituyó en el poblado pionero de la comunidad judía en el país. Allí, entre otras instituciones y museos, se erige la Sinagoga Brener.

"Los colonos la llamaban Kiryat Moshé (la ciudad de Moisés), ya que para ellos se iba a repetir la historia del gran rabino y profeta que sacó a los judíos de la esclavitud de Egipto. Ahora ellos iban a vivir libres de pogromos y persecuciones", aseguró Fany Gerson, nativa de la ciudad, en diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN).

Unos años más tarde, después de algunas divisiones entre los judíos pioneros en la Argentina a causa del trabajo y las aspiraciones propias de cada uno, llegó la incondicional ayuda del Barón Hirsch, quien compró una gran extensión de tierras para formar nuevas colonias en la región, muchas de las cuales sobreviven en la actualidad.

Gerson también recordó que pese a las dificultades y las adversidades que tuvieron que atravesar los primeros judíos en el país, "el concepto sionista estuvo siempre muy presente". Al respecto agregó que "en 1948, con el establecimiento del Estado de Israel, hubo una ola inmigratoria" en la que oriundos de las colonias emigraron nuevamente.

Hoy, la historia de la colonización judía puede revivirse en el Museo de la Primera Colonia judía en la Argentina, cuya institución lleva el nombre del Rabino Aarón Goldman, líder espiritual del primer grupo de inmigrantes, provenientes de Kamenetz.

Fuente:http://www.lanacion.com.ar

Arbol Genelaogico de la Salud Familiar


¿Por qué es tan importante mi historial
de salud familiar?
La Comunidad hispana
De acuerdo con los informes del gobierno de los Estados Unidos, los
hispanos o latinos tienen una probabilidad 1.5 veces mayor de tener
diabetes que otras etnias en los Estados Unidos. En general, el riesgo de
muerte en las personas con diabetes es dos veces mayor que el de las
personas que no tienen diabetes.
Los problemas de salud que se transmiten de generación en generación
(como la diabetes) pueden aumentar el riesgo de que personas
pertenecientes a la misma familia puedan padecer del mismo problema. Esto
sucede porque las familias comparten su genética, ambiente, estilos de vida
y hábitos. Todos estos factores se transmiten de padres a hijos y pueden
afectar su salud.

Conociendo el historial de salud de su familia, usted podrá tomar decisiones
para hacerse pruebas de detección, seguir métodos de prevención y
cambiar su estilo de vida para reducir el riesgo de padecer una determinada
enfermedad a la cual usted y su familia pueden estar predispuestos
geneticamente. Al aprender de su pasado, usted podrá tomar decisiones
para proteger el futuro de su salud y la salud de sus familiares.
1 Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2004). Hoja informativa nacional sobre la
diabetes, http://www.cdc.gov/diabetes/pubs/calculos.htm#prev4

¿Sabía usted que los siguientes problemas de salud se pueden
transmitir de generación en generación?
Diabetes
Depresión
Hipertensión y colesterol alto
Enfermedades cardíacas e infarto súbito
Ciertos tipos de cáncer como el de: seno o pecho, colon,
pulmón, próstata, ovarios, etc.
Derrame cerebral y trombosis
Pérdida del bebe durante el embarazo
Defectos de nacimiento
Artritis
Asma
Alcoholismo
Enfermedad de Alzheimer o demencia senil
Alergias

Convierta en una tradición con su familia
el hablar sobre el historial de salud familiar
¿Sabía usted que el hablar del historial de salud familiar ayuda a prevenir
problemas de salud?
Usted y sus familiares pueden comenzar un registro o historial médico familiar en el cual
incluyan todas las enfermedades importantes y causas de fallecimiento en su familia.
Comente esto con sus familiares en su próxima reunión y empiece una nueva tradición
al hablar sobre el historial de salud. Podría ser una de las tradiciones más importantes
que puede establecer con su familia.

La información más importante que usted puede obtener incluye:
health.utah.gov/ genomics
2
Problemas de salud que ellos han tenido
Edad en la que sus problemas de salud empezaron o
fueron diagnosticados
Edad y causa de muerte de familiares que ya han fallecido
Hábitos y estilo de vida (fumador/no fumador, hábitos
alimenticios, hábitos de ejercicio, peso, etc.)
Raza o nacionalidad de familiares y antepasados
Ambiente o lugares donde han trabajado y vivido

Las siguientes páginas web (en español) le pueden ayudar a reunir su historial
de salud familiar:
“Retrato de Salud de mi Familia”. Esta página le permitirá crear un informe
personalizado del historial de salud de su familia.
https://familyhistory.hhs.gov/spanish/index.cfm?
Iniciativa Historial Familiar del Cirujano General de E.E.U.U.
www.hhs.gov/familyhistory/downloads/portraitSp.pdf
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, Oficina Nacional
de Genómica en Salud Pública.
http://www.cdc.gov/genomics/spanish/file/print/FamHist_FS_Span.pdf
Consejo Nacional de la Raza. “Una guía al historial de salud familiar”.
http://www.geneticalliance.org/ksc_assets/tools/book1.nclrspan101107.pdf
http://www.geneticalliance.org/ksc_assets/tools/book2.nclrspan101007.pdf
Preguntas y respuestas
¿CÓMO SÉ SI TENGO UN ALTO RIESGO DE CONTRAER LOS
MISMOS PROBLEMAS DE SALUD QUE MI FAMILIA?
Usted puede tener un alto riesgo de contraer algún problema de salud si en
su familia hay o han habido:
Problemas de salud que se desarrollan a una edad más temprana de lo
normal (10 a 20 años antes que la mayoría de las personas que tengan el
mismo problema)
El mismo problema de salud en más de un miembro de la familia (padres
e hijos)
Una enfermedad o problema de salud que habitualmente no afecta al otro
género (por ejemplo, cáncer de seno en un miembro de la familia masculino)
Ciertas combinaciones de problemas de salud dentro de una misma
familia (por ejemplo, cáncer de seno y de ovarios o enfermedades cardíacas
y diabetes)
Si usted está preocupado por su historial de salud familiar, su médico puede
explicarle lo serio que puede ser su riesgo y si sería aconsejable ver a un
especialista en genética. También le ayudará a tomar decisiones acerca de
las pruebas que debe hacerse para detectar cualquier problema de salud en
una fase temprana.
Aún en familias con un alto riesgo, existen medidas que se pueden tomar
para reducir el riesgo de contraer las mismas enfermedades.
10
¿QUÉ PASA SI YO NO TENGO LOS PROBLEMAS DE
SALUD HABITUALES EN MI FAMILIA?
Aunque en su familia no haya una predisposición genética a
padecer una determinada enfermedad, eso no evita que usted
pueda contraer enfermedades en cualquier momento porque:
Puede que desconozca problemas de salud de algunos
familiares o de sus antepasados
Algún miembro de su familia pudo haber muerto joven, antes
de desarrollarse el problema de salud
Sus hábitos, estilo de vida, historial de salud personal
y el ambiente en el que vive afectan su salud
Tome decisiones saludables, no importa cuál sea su historial de
salud familiar.

Giovanni, el organillero de Tandil

Un destino feliz parecía depararle la vida. La más linda muchacha de la aldea había aceptado su amor. Mariana era realmente una flor. Bella, saludable, trabajadora, hubiera sido la dicha de cualquiera de los jóvenes del viejo pueblito...
Pero Mariana era ambiciosa. Soñaba con una vida mejor. Con bienes, con hijos a los que no les faltara nada. Quería salir de la heredada rutina de las familias del lugar.

El joven Giovanni pensó que Mariana merecía esas y muchas otras satisfacciones. Juntó algún dinero, incluso vendió su mandolina, compañera de sus horas de descanso, y se embarcó hacia América, con la idea de hacer fortuna. Un viejo navío lo dejó un día en el puerto de Buenos Aires, junto con otros paisanos tan ilusionados como él. La suerte no le fue propicia en momento alguno. Y cuando desesperaba por encontrar cualquier ocupación adecuada, la muerte de un compatriota sin fortuna, lo hizo heredero de un viejo organito, con el que aquél se había mantenido en los tramos de su miserable vida.

A Giovanni no le fue mejor con el vetusto instrumento. Mucha competencia en la ciudad. Un día comenzó a recorrer los pueblos, hacia el sur, hasta que se aquerenció en Tandil. La serrana población se encontraba en un período de trabajo y progreso. Se decía que pronto llegaría el ferrocarril. Giovanni sabía hacer muchas cosas, pero no pudo hacerlas. Debió limitarse, entonces a sus largas recorridas, en las que desparramaba, por las humildes y soleadas callecitas, todo aquel cascabel de notas, que la gente recibía contenta y pagaba con algunas modestas monedas.
Pronto comprendió Giovanni que "L'America" no se había hecho para el . Con la visión del fracaso y de su retorno pobre pero inevitable, comenzó a ahorrar con desesperación cuanta moneda recogía en sus repetidos conciertos. Invertía lo indispensable para sobrevivir. Muy de tiempo en tiempo gastaba alguna copita con los pocos amigos que encontró en estas tierras.
Aquel 31 de diciembre, sintió la necesidad de apagar, con algunos vasos de vino, la nostalgia que desborda de su corazón.
Era el inolvidable día que Mariana cumplía sus jóvenes años. Tal vez lo estaría celebrando allá en la vieja casona de los padres. Donde además se festejaría alegremente, con una linda fiesta vecinal, el advenimiento del nuevo año. Inexplicablemente, ni una carta, ni una postal, recibió en los últimos tiempos. Nada que pudiera traerle la seguridad del recuerdo de su amada..
Triste hasta las lágrimas, no consiguió el momentáneo olvido que buscaba. Muy bebido, dejó de madrugada el humilde boliche suburbano, y el recuerdo de su aldea lo llevó a tararear la última canción aprendida en su tierra.
Ya habían transcurrido las primeras horas del año 1872. Todos descansarían en la jornada que se avecindaba. Giovanni no sentía apuro por dormir, y recorría nostálgico, lentamente, las cuadras que lo acercaban a su pobrísima habitación compartida con Nicola, un compatriota que soportaba estoicamente su situación, a la espera de mejores oportunidades.

De pronto Giovanni escuchó a lo lejos unos inexplicables alaridos. Pensó en algún desborde de borrachos. Pero no. Un tropel se acercaba. Y los gritos eran realmente aterradores.
Paralizado de espanto, vió cómo aquellos diabólicos jinetes, que esgrimían toda clase de improvisadas armas, se le acercaban con intenciones que no eran sino de muerte.
Su grito de terror resultó imperceptible antes el rugir de la horda de forajidos que había avanzado hacia el pueblo de Tandil en aquella nefasta jornada del 1º de Enero de 1872. Lanzas y cuchillos terminaron bien pronto con la vida del pobre italiano que quedó desangrándose. Y resultó la prueba más cercana y primera del vandálico episodio que, en diversos lugares y en distintos momentos, conformarían la mas espantosa tragedia vivida por la floreciente población.

Luego de la masacre, los reos son apresados y llevados a la carcel.

Entre la gente que miraba la llegada de los feroces prisioneros, estaba Nicola.
Durante todo el día había buscado a su compatriota Giovanni para darle una buena noticia, e ignoraba todavía el trágico final. Una carta había llegado de Italia, suponía Nicola que aquella carta -si no era de Mariana- por lo menos traería noticias de la novia del amigo, al que mucha falta le hacía esa alegría...
Recién por la noche, cuando fueron exhibidos los cadáveres no reconocidos, tuvo Nicola la escalofriante visión de la suerte corrida por su compañero. No supo qué hacer con la carta.
Consultó con la dueña del pequeño inquilinato en donde vivía. Resolvieron abrir el sobre. Y leyeron...
Un amigo de Giovanni, le hacía saber, por encargo de los atribulados padres de Mariana, que la muchacha no pertenecía a este mundo, un repentino mal había terminado con su hermosa existencia.
Paradójicamente, el cruento fin de Giovanni, lo salvaba de conocer algo tan terrible y doloroso como la desaparición física de su amada.
El 6 de enero muere asesinado el famosos Tata Dios.
El mismo 6 de enero llegó otra carta destinada a Giovanni. Tenía membrete de la embajada Italiana. Por gestiones de la familia, el gobierno de su país le enviaba.... un pasaje oficial de repatriación!!..

Fuente:http://www.tandil.com/ciudad/leyendas/elorganillero.htm

viernes, agosto 14

La Masacre de Tandil

En la noche del 31 de diciembre de 1871, los argentinos más que despedir al año que terminaba coincidían en saludar alborozados el inminente comienzo del 72. Tenían un motivo muy importante y muy grave para desear fervientemente el final de aquel 1871 que les había sido nefasto por muchos motivos, pero fundamentalmente por la epidemia de fiebre amarilla que castigó muy duramente a los porteños.

El azote se había detectado a principios de año en la República del Paraguay, donde dejó un tendal de víctimas. De allí pasó a la provincia de Corrientes y cuando todo parecía controlado, en los barrios de San Telmo primero y Bajo Belgrano después se detectaron casos de vómitos negros. Ya era tarde. En un solo día llegaron a morir 980 personas. Todo Buenos Aires se convirtió en un inmenso cementerio.

Por eso, cuando las agujas de los relojes marcaron las 24 de aquel 31 de diciembre de 1871, hubo, por encima de tanto dolor, suspiros de alivio.

Pero se equivocaban aquellos que se aferraban a la esperanza nacida del viejo adagio que reza: Año nuevo, Vida nueva. ¿Por qué? Simplemente porque en el primer día fue sacudida por lo que se conoce en la historia argentina como La Masacre de Extranjeros.

Nunca pudieron establecerse en forma fehaciente los verdaderos motivos de aquella guerra expurgadora, pero lo cierto es que la sangre de inmigrantes afincados en zonas rurales bonaerenses corrió aquel día como un río. Tandil fue la ciudad más castigada porque allí estaba afincado el vasco Gerónimo G. de Solané, un místico y predicador apodado por los colonos Tata Dios. Habia nació en Entre Ríos. Alto —por lo menos un metro noventa— mirada profunda y penetrante, barba muy espesa y muy larga, igual que su cabellera, su sola presencia solía imponer respeto, según lo atestiguan algunos de sus biógrafos.

Se consideraba como “El salvador de la Humanidad, el enviado de Dios” y con estas facultades lanzó su veneno contra los extranjeros, considerándolos como la causa de todos los males a los que se veía sometido el país. Los gringos hacían mal porque contaminaban la sangre nacional y no obedecían a Dios practicando diversas religiones que no eran más que formas diabólicas que tenía el maligno de desparramarse por nuestras pampas. De su Entre Ríos natal se fue Santa Fe y allí comenzó a surgir su fama de curandero. Pero pronto se vio envuelto en problemas y huyó a Rosario, donde tuvo la misma suerte. Pero este hombre  que iba por los campos con su poncho pampa se hizo muy conocido por las supuesta curaciones milagrosas que hacía, allí donde los médicos no llegaban, Tata Dios, como se lo llamó desde entonces, curaba. Su número de seguidores creció a la par de sus problemas con la policía por ejercer la medicina ilegalmente.

Ramón Rufo Gómez, conocido y respetado hacendado de la zona tandilense tenía un problema que no podían solucionar ni sus aceitados contactos con el poder provincial, su esposa, Rufina Pérez sufría constantes dolores de cabeza que no se iban con nada. Oyó de Tata Dios y vió una salida. Lo cobijó en su estancia “La Rufina” donde permitió que instalara una toldería y un centro de atención. No se sabe si los dolores de cabeza de Rufina cesaron, pero sí podemos asegurar que hasta este puesto llegaban hombres y mujeres de toda la región, entraban enfermos y salían curados, tanto poder no hizo más que engrandecer la figura del enviado de dios. Desde allí tuvo una platea ideal para exponer sus ideas cargados de odio y racismo. Amparado por la ley, su verba no encontró obstáculos para escupir toda clase de advertencias. Decía, aseguraba que por culpa de los extranjeros el país, y el mundo se irían a la debacle. Que el día del juicio final estaba por llegar pero que se podía evitar si desaparecían los masones y los gringos, que no hacían otra cosa que sacar todas las ganancias, robar oportunidades al criollo y en definitiva, por ellos estábamos como estábamos. Con la llegada de Tata Dios a Tandil se creó un clima de resentimiento que fue creciendo hacia los inmigrantes que con su trabajo comenzaban a amasar fortunas. Lo que sucedía aquí, ocurre hoy día. El argentino no soporta que alguien trabaje mejor que él, pero tampoco hace nada por superarse. Lo cierto es que el grueso de la población de Tandil tenía sangre europea, y los criollos eran los menos, pero también eran la minoría a la hora de trabajar.

El discurso de Tata Dios no sólo llega a los gauchos y al pobrerío, sino que también seduce a los hacendados. En noviembre de 1871 los vecinos de la ciudad ya sabían que algo más que curaciones se llevaban a cabo el la toldería de la estancia La Rufina. Ya comenzaban a intuir que algo podía pasar porque en los últimos tiempos las reyertas y un creciente malestar hacia ellos se estaban haciendo cada vez más evidentes. Así fue que se hicieron presente ante el juez de paz Juan Adolfo Figueroa, quien era yerno de Rufo Gómez. Poco hizo por los preocupados vecinos, así fue cómo los seguidores de Tata Dios vieron el campo liberado para realizar su plan de sangre y muerte. Pasaban los días y las reuniones en la estancia se hacían más multitudinarias, alrededor del fogón corría vino carlón y el gauchaje se exacerbaba con el discurso de odio y resentimiento, y lo que se anidaba, tomó forma real y sucedió lo peor, nació un monstruo sediento de sangre foránea.

Aquella masacre, desencadenada el primero de enero de 1872, formaba parte de un plan de exterminio mucho más amplio, que abarcaba Azul, Tapalqué, Rauch, Bolívar, Zárate y otras localidades donde existían grupos de paisanos ligados al movimiento creado por Tata Dios, cuyas prédicas contra los extranjeros y masones —a los que calificaba como enemigos de Dios— habían calado muy hondo.

Aquel primero de enero Tandil dormía. Era día de elecciones, pero ni en los cálculos más agoreros se preveía algún desorden. En las afueras del casco urbano el vasco arengaba a los 50 jinetes que habrían de seguirlo.

A su lado, también a caballo, estaban los hermanos Jacinto y José Pérez, Juan Molina y José María Trejo, sus más inmediatos lugartenientes, Cruz Gutierrez, Juan Villalba y Esteban Lasartea tambien los que la verborragia grandilocuente y demagógica de Tata Dios había cautivado. Jacinto Pérez fue desde el vamos su adicto más fanático. Para sus seguidores, Tata era la reencarnación de Dios y Pérez la de San Francisco. 

La arenga final fue el anticipo de lo que ocurriría. De frente a sus seguidores, montado en su zaino adornado con cintas de colores, Tata Dios promete cataclismos redentores luego de la masacre. Al grito de "mueran los gringos" se lanzaron todos a galope tendido hacia Tandil.

“Tandil se va hundir y un nuevo pueblo nacerá de sus cenizas y nosotros tenemos que contribuir al fin del mundo matando a los enemigos de la religión. Cada vez que Dios levante la mano caerá un masón y si los atacan con balas no deben temer porque las divisas y los cintillos federales los protegerán y no sufrirán ningún daño”, anuncia. La partida estalla en gritos de vivas a la religión y a la Santa Federación y dispara sus armas al cielo.

La masacre

En la plaza central de Tandil se produce el primer muerto, un joven italiano Giovanni que volvía de una reunión de Año Nuevo;  era el organillero de Tandil, querido y buen tano, se ganó el corazón de todos. A esa hora volvía con su órgano a la triste pieza que compartía con Nicola, un paisano amigo. Hacía días que no sabía nada de su novia, una hermosa criolla. Fue el primer extranjero que vieron aquellos salvajes. Lo degollaron y pisotearon.

Minutos después se encuentran con una tropa de carretas a las cuales atacan, y matan a casi todos sus integrantes.

En medio de una gritería infernal y armados con sables, carabinas y lanzas caseras, construidas con cañas tacuara y en cuyas puntas habían atado cuchillos y hasta tijeras, entraron al pueblo sorprendiendo a los habitantes madrugadores.

Entraron al edificio del juzgado como una exhalación. Allí ataron a dos policías y a un ordenanza —no los asesinaron porque eran criollos— y se apoderaron de varias armas.

Dos italianos fueron degollados en la esquina, pero el verdadero exterminio se llevó a cabo en la plaza principal, donde eran llevados a empujones los extranjeros. Fue un festín sangriento. Todos fueron degollados. Algunos decapitados.

Se dirijen hacia el almacén y casa de Juan Chapar (otros autores lo llaman Vicente Leanes) sin toparse con nadie, Chapar era otro vasco y en su pulpería se juntaban todos inmigrantes y extranjeros, todos enemigos de la patria, según los seguidores de Solané. Al llegar allí saquean las dependencias dando muerto a toda la familia de Chapar, junto con otros que allí habían llegado a festejar el año nuevo. Todos mueren degollados. Pero un detalle los delata, queman la libreta contable de Chapar donde estaban las deudas que los hacendados habían contraído con él. Es indudable que los principales terratenientes estaban al tanto de los planes de Tata Dios. En el local de Juan Chapar 22 personas fueron asesinadas, entre ellas un niño de meses.

Siguiendo con el plan, cabalgaron por el camino real y se dirigieron directamente a la vivienda de de un ciudadano norteamericano recien casado William Gibson Smith, de 25 años, y su esposa Helen Watt Brown, de 23, murieron apuñalados y degollados. El empleado de un almacen escocés William Stirling  abrió la puerta y recibió un disparo. Por las dudas lo apuñalaron, pero sobrevivió seis días. Igual suerte corrió Guillermo Thompson, su esposa y sus dos hijos.

En menos de cuatro horas sumaron 36 asesinatos contra inmigrantes (16 franceses, 10 españoles, 3 británicos y 2 italianos, además de 5 nativos). Degollaron a casi todos y, en un caso, sólo después que la víctima quedó amarrada a la rueda de un carro. Violaron a una jovencita de 16 años -también degollada- y mataron de un tiro a una nena de 5 años.

La matanza continuó durante horas en medio de una población aterrorizada. Llegada la noche y ante la noticia de que el comandante José Ciriaco Gómez, al frente de una partida compuesta por vecinos y algunos guardias nacionales, había salido al encuentro de la turba, Tata Dios decide batirse en retirada.

Montando sus cansadas cabalgaduras se dirigen hacia Chapaleufú, pero el comandante Gómez y su gente les da alcance. Quienes horas antes habían degollado hombres, niños y mujeres con salvajismo feroz, se muestran cobardes y llorosos ante su inminente detención. Los que no fueron muertos combatiendo fueron apresados.
A buscar a Tata Dios parte la patrulla policial y lo encuentran al amanecer en su rancho hospital. Lo detienen y lo interrogan y él asegura que no sabe nada de lo que ha pasado. Se lleva las manos al rostro y se larga a llorar. No lo puede creer. Lo llevan como prenda para enfrentar a la partida de gauchos que logró escapar de la noche. Se enfrentan las tropas a campo abierto y el comandante de la Guardia Nacional los intima a rendirse. Una voz aguardentosa grita: “No queremos pelear con ustedes, sólo tenemos órdenes  de matar a gringos y masones”.

Un tribunal formado de urgencia en Dolores condena a muerte a todos los detenidos.  El expediente judicial iniciado por el Juez Dr. Tomás Isla, con intervención del Secretario Dr. Pedro Millivaca y del Fiscal Dr. Omar Villegas, estuvo plagado de errores e irregularidades y contiene una curiosa y desganada investigación que tapó (?) a otros posibles responsables. Como Defensor Oficial de los imputados fue designado el joven abogado uruguayo Martín Aguirre. El 29 de julio de 1872 se dicta sentencia condenando a muerte a tres de los delincuentes y a varios años de prisión a otros. No obstante que Ramón Santamarina había expresado  que había sido traicionado por gente de su confianza, el capataz Escudero – involucrado en un par de oscuros y extraños hechos ocurridos el día antes y la noche misma de los crímenes – fue absuelto.

 En febrero de 1872, la preocupación por la seguridad personal y la insatisfacción con la débil investigación del "caso Tata Dios" motivó la designación de una comisión ad-hoc integrada por Pedro Pereyra, Luis Arabehety, José Fuschini, Carlos Meyeren, Carlos Diaz, Ramón Santamarina , Nicanor Elejalde y Enrique Thompson, que se entrevistó con el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Don Carlos Tejedor el día 15 y días despues con el Presidente de la Suprema Corte. Llevaron la palabra en ambas reuniones Ramón Santamarina y Carlos Diaz. A cargo de las ejecuciones estuvo el coronel Juan Luis Somoza. El juicio a los responsables se hizo rápidamente y la mayor condena fue para Cruz Gutierrez, Juan Villalba y Esteban Lasarte, quienes fueron sentenciados a muerte, bajo la forma del consabido fusilamiento, que se llevó a cabo el 13 de setiembre del mismo año. Lasarte pidió que su cadáver no fuera tocado por ningún italiano: “Quiero ser enterrado por hijos del país”, dijo y ante la mala puntería de los ejecutores, los arengó: “Acérquense más, porque ustedes son chambones y esto ya debía haber terminado”. Gutierrez acabaría sus días, gritando: “Viva la Patria”


Tata Dios no llegó hasta el piquete de fusilamiento. Alguien, nunca se supo quien, le pegó un trabucazo en su propia celda. Al correr la noticia de su muerte, fueron abortados otros exterminios de extranjeros previstos en el plan original en otras ciudades.

 Tandil resultó ser una experiencia piloto, tal vez por la gran cantidad de extranjeros que residían allí en aquellos años. Alemanes, norteamericanos, galeses, italianos, portugueses, brasileños y, sobre todo, franceses, se habían afincado en la zona desde tiempo atrás. No solo fue una experiencia piloto, sino la última de Tata Dios y sus adictos.

La leyenda:

Jerónimo de Solané, alias Tata Dios fue enterrado en la plaza para que todos pisotearan sus restos y de pie, para que no descansara en paz jamás. Sus restos aún continúan allí, bajo tierra, y su condenada alma deberá estar purgando la sentencia eterna. 



jueves, agosto 13

Comienza el ataque al Archivo General de la Nación

La siguiente nota debe contar todo nuestro apoyo.
Se ruega a los que quieran estar incluídos, lo hagan con prontitud.

Se requiere el nombre y DNI.
Pueden enviar sus datos a este correo:

archivosargentinos@gmail.com

Buenos Aires, 10 de agosto de 2009

Situación del Archivo General de la Nación (AGN)

En el día de la fecha el Secretario de Interior le ha solicitado la renuncia a su cargo de Director General del Archivo General de la Nación al Lic. José Luis Moreno.

La situación del Archivo General de la Nación es preocupante. El creciente deterioro de las condiciones edilicias, reiteradamente señaladas por el Lic. Moreno, pone en riesgo la guarda y conservación de los documentos que le han sido confiados y que son vitales para la comprensión y estudio de nuestra historia.

La continua demora en implementar los proyectos de digitalización y modernización que han sido autorizados por decreto presidencial, que destina fondos para esa empresa, presagian peores momentos.

La Dirección General a cargo del Lic. Moreno constituía una garantía de probidad y eficiencia. Durante su gestión se avanzó en proyectos que abarcaron desde la participación en el proyecto de modernización hasta el reestablecimiento de la relación del AGN con las organizaciones archivísticas internacionales, pasando por la capacitación del personal y el intento de reorganizar técnica y funcionalmente al AGN. El pedido de renuncia es una demostración palpable de la desidia con la que las autoridades del Ministerio del Interior encaran su gestión del Archivo General.

Los abajo firmantes, ciudadanos preocupados por nuestro acervo documental, historiadores, investigadores y estudiosos de nuestro pasado manifestamos nuestra preocupación y solicitamos que el Gobierno Nacional tome las medidas adecuadas para garantizar la guarda y conservación de nuestros documentos, como así también que la Dirección General del AGN sea encomendada a quien pueda exhibir los títulos suficientes para ejercerla, tal como los posee el Lic. Moreno.
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Fuente:Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza

martes, agosto 11

Recoleta: los primeros vecinos

Una vez fundada Buenos Aires por segunda vez, Garay procedió al reparto de quintas o suertes como las llamaban antiguamente. De las 65 suertes, seis correspondieron a la zona de Recoleta. Los primeros vecinos que tuvo el Pago del Monte Grande fueron los siguientes.

Garay tuvo su chacra delimitada por la barranca hacia el río y las actuales Montevideo, Ayacucho y Arenales.
Miguel López Madera, de origen criollo, quien tuvo su quinta Entre Azcuénaga, Laprida, Arenales (aproximadamente) y la barranca.
Miguel Gómez de la Puerta y Saravia, criollo, quien tuvo su suerte entre Laprida, Austria, Arenales y la barranca. Ocupó el cargo de Regidor en el Cabildo, quien tenía por función el abasto de la población, la administración y las obras públicas.

Rodrigo Ortiz de Zarate de origen español, alguacil mayor de la armada y miembro del primer cabildo de nuestra ciudad en la tarea de Alcalde de Segundo Voto, quienes cumplían funciones judiciales. Estuvo presente cuando los indígenas mataron a Juan de Garay y a varios de sus hombres. Fe el dueño de la quinta cuyo espacio más adelante ocupó la Iglesia N. S. del Pilar y el Convento de los Recoletos.
Otro de los vecinos fundadores fue Jerónimo Ruiz , nacido en Asunción, quien tuvo su chacra entre las actuales calles Austria, Sánchez de Bustamante, la barranca y Arenales.
Por último Juan de Basualdo quien tuvo su quinta entre las calles Sánchez de Bustamante, Coronel Díaz, Arenales y la barranca hacia el río.

El barrio debe su nombre al Convento de los Recoletos Descalzos (fundado en 1716), comunidad de los Frailes Recoletos. Estos construyeron su monasterio sobre una chacra ya existente, cuyo nombre había sido dado por la abundancia de una especie de árboles en la zona: "Los Ombúes" ( Esta chacra se encontraba ubicada dentro del mapa de tierras repartidas por la mano de Don Juan de Garay en el año 1583).

Si bien hoy la Iglesia barroca allí emplazada lleva el nombre "de los Recoletos", en realidad fue consagrada a la Virgen de Pilar. Es que fue el comerciante aragonés--medio contrabandista también-- con el nombre de Narbona quién, al interesarse del proyecto del convento de los Padres Recoletos, se sumó al esfuerzo proponiendo la construcción de la Iglesia.

La chacra de Los Ombúes

El 11 de junio de 1580, Juan de Garay fundó la ciudad de la Santísima Trinidad a orillas del Río de la Plata y en homenaje a Pedro de Mendoza le puso el nombre Santa María de Buenos Aires al puerto. El 24 de octubre realizó el reparto de suertes, parcelas de tierra con límites, 6 de las 65 futuras quintas estaban ubicadas en el actual barrio de la Recoleta.

La suerte número 5 correspondió a Rodrigo Ortíz de Zárate. Le puso por nombre Quinta de los Ombúes. Tenía por límites la barranca hacia el río y las actuales calles Ayacucho, Azcúenaga y Arenales aproximadamente. La zona era conocida como Pago del Monte Grande. Pago se lo llamaba porque había viñedos y Monte Grande se debía a los numerosos bosques de altura baja, los cuales llegaban hasta San Fernando. Los montes eran de baja altura y madera pobre, donde había muchos ombúes. En 1606 vende la chácara a Francisco de Beaumont y Navarra, en 1608 pasa a ser propiedad de Juan Domínguez de Palermo quien estaba ampliando sus tierras. Diez años después la adquiere Martín Dávila y Villavicencio, pasa por herencia a Enrique de Mendoza, quien la vende a Inés Romero de Santa Cruz y a Isabel Frías de Martel. Luego la obtiene Juan de Herrera y Hurtado, quien deja la quinta a su hija Gregoria casada con el capitán Fernando de Valdez e Inclán quienes ceden la parte más elevada de su chacra a Juan de Narbona para que este edifique una iglesia y un convento para los frailes Recoletos de la orden franciscana, recién llegados de España 1708. Fue el fray Pedro de la Torre, el cabildo y el gobernador los que solicitan permiso a su majestad el rey Felipe V para construir un templo para los frailes de la Recolección de San Pedro de Alcántara en la Trinidad, hoy Buenos Aires. Para esto contaban con una donación muy fuerte de Pedro de Bustinza. En 1716 fray Diego de Ceballos, lego del convento, hace una nueva gestión ante la Corte logrando la real cédula autorizándolo. Para entonces ya habían muerto tanto fray Pedro como el donante. Es cuando aparece Juan de Narbona quien hace un nuevo legado y construye una modesta capilla y cuatro celdas para los franciscanos. Como el nuevo donante era devoto de la virgen del Pilar de Zaragoza pone como condición que la iglesia este bajo su advocación.

Fuente.www.jhistoricadelpilar.com.ar