miércoles, abril 18

“Las Historias Irresueltas…” de Fogantini y Acosta


Que los pueblos tienen Historia es cosa sabida y probada. Que en Corrientes, específicamente casi son contados aquellos que no pueden exhibir su propia historia cívico-militar-institucional y social, es una certeza indiscutible toda vez que las sociedades viejas muestran y se envanecen sanamente o no, a veces, de ese pasado.
Que los pueblos tienen misterios, leyendas, personajes y situaciones inexplicables que confluyen en el anecdotario popular, no es tema desconocido y que todo ese bagaje confluya en la identidad de las sociedades para conformar el calidoscopio de sus particularidades es asunto asumido por todos. En suma, todo ello y mas hacen la vida de los hombres y estos con sus singularidades construyen su vida en común. El alma humana, la inteligencia del hombre, la razón, el misticismo, la ciencia, sus objetividades y muchas subjetividades, la malicia y la santidad, la honestidad y la traición, todo es parte del Hombre y termina siendo parte de la Sociedad en la que vive. Y termina también siendo parte de su historia, o para mejor y parafraseando a Félix Luna, “todo es historia”, solo que hay que ver cuales resisten el paso del tiempo, perviven y cusan sucesos creadores de época y cuantos mueren definitivamente en el transcurrir del propio Tiempo.
Ahora bien, que se escriba sobre los hechos y las historias inexplicables de las ciudades, si bien es tema abordado parcialmente como suceso aislado, por diarios, revistas e incluso radio y tv, no es común que se reunan en un volumen bajo el sugestivo y seductor título de “Historias Irresueltas”, es que no se toquen estos temas o se los considere poco menos que tabú social, relegándolos a las tertulias, a los comentarios, a las reuniones familiares o entre amigos, a la noche de sobremesa en verano o la siesta lluviosa del invierno. Muy por el contrario, si se los expone, e incluso en muchos casos por los medios de difusión nombrados, y no precisamente los usuales en sociedades como la nuestra donde, el formato de un libro está concebido, entendido, aprehendido, aceptado en el imaginario público para temas “serios” o que guarden una pátina de cientificidad y razón.
Reunir historias irresueltas o sin un fin cerrado mas próximos a la crónica policiaca, muy parecidos a una novela de Agatha Christie, con personajes tan particulares como un Sherlok Holmes o un excéntrico Poirot, es un desafío que roza hasta lo sobrenatural, cuando de temas puntuales se trata, sin obviar por supuesto la patraña de la murmuración fabulesca que los historiadores, en sentido despectivo por no tomarles como fuente la denominan con la doméstica y plebeya expresión de “chismografía” histórica.
Hace muy poco tiempo ha sido publicado un libro no común y ello nos lleva a pensar cuantos mas de estos podrían escribirse si cada pueblo, cada sociedad se tomara el trabajo, a través de sus principales referentes culturales, de contar las historias no contadas tradicionalmente en los medios tradicionales por no entenderlas con el fundamento suficiente para hacerlas, al considerarlas que flaco favor hacen al conocimiento. En realidad, tomado en absoluto, esto es una verdad a medias.
Hace poco ha salido de los talleres de MOGLIA, la primera edición de las llamadas “Historias Irresueltas en la Historia de Goya” producto de la pluma de dos respetados vecinos de la segunda ciudad de la Provincia, la Profesora Margarita Fogantini, una educadora reconocida que viene incursionando en las letras a través de sus investigaciones, y el Dr. José Virgilio Acosta, hombre del Foro de la Justicia Provincial y también hombre de letras quien nos ha legado ya trabajos de fuste. No son en consecuencia dos improvisados y aventurados escritores en busca de efímero reconocimiento.
Ambos han escrito este libro cuyos temas se rozan en el entramado de la crónica histórica de la ciudad de Goya, se tocan en muchos puntos con su institucionalidad, su sociedad, su cultura, su calendario cívico e incluso su panteón de figuras nobles, pero no se las incluye por las razones antes expuestas y sin embargo son, mas allá de esas propias particularidades que adornan a las ocho relatos contados, sucesos que conforman el imaginario colectivo de la sociedad goyana.
Sucesos por todos conocidos en algún momento, temas viejos como los amores del General Paz que supo despertar pasiones, al parecer, en el corazón de una dama de la primera sociedad, la muerte no confirmada de Gregorio Araujo o el lamentado suicidio del Coronel Félix María Gómez, constituyen parte del anecdotario narrado de hechos acontecidos hacen más de un siglo, pero que se han mantenido vigentes en la memoria popular con las peculiaridades y suposiciones propias surgidas en cada caso como los narrados. Otras historias mas recientes y mas vigentes y corroboradas por testigos son indudablemente la desaparición inexplicable del TC 48, que dio -y da o intenta- tantas respuestas e interpretaciones, como necesidades estas tienen de tenerlas, ninguna afirmada, la muerte sin respuesta de los gemelos Quintans, el asesinato de Caussat sin razón ni causa aparente, la desaparición “con presunción de fallecimiento” de las hermanas Rubianes e incluso el intento de asesinato -ordenado por quien?- del mismo Perón cuando aun era un casi ignoto Coronel que intentaba insertarse como el candidato mejor posicionado para las elecciones del 46… Y todo ello pasó en Goya, o muy cerca, en sus calles, en sus casas, en sus campos, en sus estancias…
Cuantas historias mas podrían sumarse, en Goya, a las narradas por Fogantini y Acosta. Cuantas mas duermen entre el olvido, la fantasía adornada, la realidad no explicada e incluso el miedo, en tantos pueblos y ciudades de Corrientes. Asesinatos, muertes supuestas, desapariciones, sucesos inexplicables, amores contrariados, odios irreconciliables, venganzas, la bajeza humana y también la grandeza de las almas nobles, las vidas pias que no tiene prensa y las acciones buenas o generosas que sucumben ante la envidia de los mediocres… Todo ello son parte de las varillas del gran abanico que se abre y cierra casi a diario en cada sociedad conformada y habitada por el hombre común.
La Historia se ha contado de formas diversas. Desde aquella, la científica, que se ha perfilado y exigido justamente ser reconocida como tal a partir de la razón explicable y los documentos hallados, aunque las interpretaciones de los historiadores, pretendidamente objetivas, han pecado y mucho de subjetividades, hasta las historias de género, la microhistoria, y mucho mas… “Es cierto que la historia sin documentos no existe -ha dicho Carlos Segretti, reconocido historiador riojano- pero no menos cierto es que no toda la historia está en los documentos”, y es cierto.
Las historias que agrupa este singular volumen, no rehuyen a la comprobación ni reñidas están con las investigaciones que a partir de ellas han hecho los autores para mejor fundamentarlas. Este libro está escrito también con documentos, todos los hallados y entendidos por los autores, como importantes para cimentar aun aquello que no ha podido explicarse totalmente, por un lado, y también para mostrar lo vulnerable y humano de las sociedades en sus costumbres y aconteceres cotidianos. No ha pecado este libro de falsedades concientes, no ha rozado ni mucho menos la patraña, todo lo dicho y registrado tiene una fuente, oral o gráfica, edita o inédita, pero fuente al fin…
Este libro, simplemente ha aportado a través de un relato sencillo y coloquial, por momentos propio de un medio gráfico de la cotidianeidad, lo recogido como parte de la historia popular de una sociedad como otras, la goyana. Tal vez ello sea el merecimiento mejor logrado: el haber recogido sucesos que los libros tradicionales de la historiografía no abordarían, no esta forma, porque tampoco les compete hacerlo.

Datos del Autor
Miguel Fernando Gonzalez Azcoaga
Miguel Fernando Gonzalez Azcoaga
Profesor en Historia y Geografía y Licenciado en Historia. Nativo de Itatí. Miembro de Número de la Junta de Historia de Corrientes, del Instituto Correntino de Ciencias Genealógicas, del Instituo de Investigaciones Históricas y Culturales de Corrientes y Director del Museo Histórico de Corrientes "Tte. de Gdor. Manuel Cabral de Melo y Alpoin". Es autor de libros y folletos sobre Historia de Corrientes.

Fuente: Corrientes Opina

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