lunes, agosto 30

NICOLÁS COPÉRNICO, ENTERRADO EN UNA CATEDRAL POLACA

Nicolás Copérnico, el astrónomo del siglo XVI cuyas revolucionarias obras fueron condenadas tras su muerte como heréticas por la Iglesia Católica, fue enterrado de nuevo el sábado 22 de mayo por los clérigos polacos en la catedral de Frauenburgo.

Los restos de Copérnico fueron bendecidos con agua bendita por los clérigos de alto rango polacos y la guarda de honor llevó el ataúd al mismo lugar donde una parte de su cráneo y otros huesos fueron hallados en 2005.

Sus restos permanecieron casi 500 años en una tumba sin nombre debajo del suelo de la catedral de Frauenburgo en la costa báltica de Polonia, donde sirvió como canónigo y doctor hasta su muerte en 1543, a los 70 años.

La búsqueda de sus restos empezó por iniciativa del obispo local Jacek Jezierski en 2004. La reconstrucción hecha por ordenador por la policía forense basándose en el cráneo, produjo una imagen parecida al retrato que Copérnico había hecho de sí mismo. Después, las muestras de ADN de los dientes y huesos coincidieron con las de los pelos encontrados en uno de sus libros.

La lápida de granito negro que ahora corona su tumba está decorada con el modelo del sistema solar con un sol de oro rodeado de los seis planetas conocidos en su época. Concibió su visión revolucionaria del sistema heliocéntrico a base de cálculos complejos y de observaciones a simple vista, ya que el telescopio no había sido inventado todavía. Posteriormente expuso su teoría en el libro 'De revolutionibus orbium coelestium' ('De las revoluciones de los cuerpos celestes'), publicada poco antes su muerte en 1543.

“El funeral tiene el valor simbólico de un gesto de reconciliación entre la ciencia y la fe”, según dijo Jacek Jezierski. Matizó que la Iglesia empezó a buscar los restos del célebre astrónomo hace dos siglos, pero las guerras religiosas dificultaron sus esfuerzos.

La teoría heliocéntrica de Copérnico fue denunciada como herética muchos años después de su muerte, en 1616. Hace casi 200 años, el Vaticano reconoció su error y excluyó sus obras del índice de libros prohibidos. En 1992 el Papa Juan Pablo II rehabilitó a Galileo, cuyas teorías copernicanas fueron condenadas por la Inquisición en 1633.

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