viernes, agosto 7

Correcciones familia SOMMER


Gracias a Cristian podemos corregir datos sobre la familia SOMMER UDAQUIOLA.

Baldomero Sommer y Juliana Udaquiola tuvieron tres hijos Valdemar Carlos Antonio en 1896, Celia Inés Sommer en 1896 y Julián Alberto en 1901. Valdemar murió en 1940 al igual que su madre Juliana y no tuvo descendencia. Celia tuvo un hijo José Julián y éste tuvo 4 hijos, Patricio, Diego, Alfredo y Mariano.

Julián Alberto, se casó con Susana Rosa Peró Gayán y tuvieron a : Susana Maria, María Ángeles, Julian Miguel, Cristian Valdemar y Teresa María.

Julian Alberto murió en 1966 y y su esposa en 1999.

Con respecto Baldomero, era hijo de Jürgen Chrístian Sommer que era oriundo de Copenhagen nacido en 1824 y de Margarita Strunck oriunda de Meldorf, Holstein, Alemania. Éstos se casaron aquí en 1850 en la Iglesia Evangélica Alemana, y como dato interesante es que fueron de los pioneros fundadores de la colonia dinamarquesa en la Argentina, y junto a Juan Fugl introdujeron la siembra de trigo en la zona de Tandil.

Era muy considerado dentro de la colectividad danesa , ya que ayudó mucho a los daneses que inmigraron en años posteriores. Como curiosidad a él lo llamaban Chrístian y a su mujer Margarita aunque ella se llamaba Telsche Geesche Margaretha Strunck nacida en 1823. Y tuvieron cinco hijos Chrístian, Henriqueta, Carlos, Baldomero y Ernesto.

Como vemos, gracias a Cristian pudimos corregir adatos y averiguar mas datos de la familia asi como nombres e historias que ignoramos.
Enhorabuena!!!

Los argentinos que pelearon en la Segunda Guerra

Son hombres y mujeres que se ofrecieron como voluntarios para combatir en la Segunda Guerra Mundial a favor de los aliados. La mayoría ya pasó los 80 y dice que volvería a hacer lo mismo porque “había que parar a Hitler ”. Historias de vida de los veteranos que se animaron a ir a la guerra por una cuestión de honor.

Una verdadera pena que Hitler se haya volado la tapa de los sesos sin saber del "Adolfo, grandes cariños desde Argentina" que Tito Withington le dedicó sobre una de las bombas que su Lancaster soltó mientras sobrevolaba Berchtesgaden, la casa de verano de Hitler, sobre el final de la Segunda Guerra Mundial. El tal Withington, cordobés descendiente de ingleses, integraba el escuadrón 625 con base en RAF Kelstern, Inglaterra. Planeó sobre la casa de Hitler y lanzó tiras metálicas –conocidas como windows– con las que se perturbaba a los radares alemanes hasta saturarlos, “y así lanzar nuestros confites”, ironiza Tito. En setiembre cumplirá 82 y aún le calzan bien los dos birretes que conserva de aquellos días de guerra en los que se iba de copas por los bares londinenses con Ronald Daintree, otro argentino, y de regreso al cuartel, ya madura la madrugada, saltaban el alambrado para no ser castigados.

Claudio Tito Withington todavía no había cumplido los 20 cuando se plantó con la idea que lo obsesionaba: “Yo tengo que ir allá a pelear para los ingleses”, dijo en su casa antes de subirse a un barco carguero que zarpó de Buenos Aires rebosante de carne y cereales para saciar a la Gran Bretaña en guerra.

Como él, unos 3.000 argentinos no quisieron quedarse afuera de la historia y se ofrecieron como voluntarios en el bando de los aliados de la Segunda Guerra Mundial.Entre ellos había 800 pilotos de los cuales aún viven unos 30 dentro y fuera del país. En abril, la embajada argentina en Londres homenajeó a doce de estos abuelos con vuelo propio que se pagaron el pasaje para asistir a la ceremonia que se hizo en la iglesia de St.Clement Danes, la iglesia de la RAF (Royal Air Force) de Londres. Sólo faltó alguien del Foreign Office británico que no se dio por enterado de la invitación.

Queda apenas un puñado entre los que después de la guerra decidieron aterrizar en la casa matriz. Guardaron silencio durante más de 60 años. “Había 42, inmigrantes y descendientes de ingleses financiaron la creación del escuadrón anglo-argentino 164. Su lema: Firmes volamos. Tito Withington, por su parte, llegaría a Inglaterra un año después.

En el barco había hecho buenas migas con Harold Hyland, otro argentino afiliado a la odisea de cruzar el océano para frenar a Hitler. Harold, a quien le tocó llorar a Peter, el hermano que no volvió de la guerra, terminó sumando a Tito a la familia: cuando volvieron, su hermana Sheila se convirtió en la señora de Withington. “Ella siempre tenía tristeza de la guerra", dice Tito, que enviudó hace unos años.

Desde el sillón del living de la casa de su hija Cecilia, con quien vive en Florida, provincia de Buenos Aires, este caballero aún ducho en la confección del piropo no da más detalle. Pero así como se les sumó sin chistar en el 43, en el 82 fue del bando de el que no salta es un inglés. “En la Guerra de Malvinas se subió a un avión. Peleó con y en ontra de Inglaterra –confiesa su hija–. Volaba un Learjet del por entonces Banco de Italia y el avión fue confiscado. Podía haber argumentado algo para no ir, pero donde iba el avión iba mi papá. Imaginate, si se fue a la guerra a los 18, a los 60 y pico no iba a ser menos. Le dieron un uniforme y no lo vimos por una semana. Mi mamá estaba como loca. No sabíamos nada de él.” “Bueno,pero no es para tanto. Ahí no llevaba bombas, llevaba gente”, minimiza Tito.

No perderás la calma

En febrero de 1943, Ronald Scott se embarcó tranquilo rumbo a Liverpool junto a otros 399 voluntarios. “En la Comisión de la Sociedad Británica Argentina me habían dicho que si me pasaba algo en la guerra, ellos iban a cuidar de mi madre ”, recuerda Scott, un hombre de 87 años y una memoria puntual, incapaz de jugarle una mala pasada. Su padre, un inmigrante escocés que no pudo ejercer como médico porque nunca le reconocieron el título, había muerto cuando él tenía 8 años.

“Lamentaba no haber ido antes a la guerra. Llegué a Liverpool una noche de luna sin nubes. Las iglesias que veía a mi paso habían sido bombardeadas”, dice Scott, té de por medio, en la confitería del CASI (Club Atlético San Isidro), escenario de sus éxitos en rugby, críquet y fútbol. “Para mí, Hitler era un hache de pé. Había que pararlo, y más valía pararlo allá porque acá, Perón era pro alemán –agrega–. Yo era un idealista romántico y quería aportar mi granito de arena.”



El, que aquí había logrado gambetear al servicio militar por número bajo, se hizo piloto en Inglaterra. “Entre el observatorio de Greenwich y el río Támesis estaba el cuartel principal de la Marina. Ahí estuve tres meses controlando misiles B1 –dice Scott–. Yo tenía a mi cargo un sector de Londres que debía proteger de los B1 que venían de la costa francesa y belga.”

Su madre, que sabía de sus ganas de convertirse algún día en arquitecto y lo había entendido como nadie –“ella, como inglesa, sentía mi deseo de ir a la guerra”– murió antes de que Ronald Scott volviera a casa. Antes de que se convirtiera en piloto de Austral y salvara a más de 40 pasajeros después de que se le incendiara el avión, aquel día de 1953.

“Estuve tres años y medio en la guerra, tuve un aterrizaje forzoso en el mar y esas experiencias hacen que uno no pierda la calma”, sintetiza Scott.

Tampoco la perdió Bernardo Noel De Larminat, el argentino más condecorado del grupo que, a pesar de los honores recibidos, prefiere no hablar del pasado.

Aunque no salga de su boca, son sus ex compañeros de fuego cruzado los que comentan que el arisco De Larminat participó en 341 misiones de combate en cazas Hurricanes y Spitfires con los escuadrones 417 City of Windsor, de Canadá, y los franceses 340 Ille de France y 341 Alsacia. Sólo quienes lo han agarrado en un buen día, allá en sus pagos de Bahía Blanca, saben que lo derribaron el 1º de abril del 45 mientras lideraba un ataque a los alemanes en Holanda. Aterrizó el Spitfire de panza en un campo y le llevó un día eludir al enemigo y volver a su escuadrón.

En el nombre del padre

A comienzos de los años 40, el irlandés Bernabé Lanktree, un comandante del Ejército durante la Primera Guerra Mundial, solía repetir a sus hijos: “Hay que cortarle los mostacholes a Hitler.” Y Sheila, la niña que se había encaprichado en nacer en Rosario un 4 de noviembre, el de 1925, esperó a cumplir los 18 para llevar a cabo el mandato paterno.

“Fui al consulado inglés y dije: ‘Ya estoy lista para ir’”, recuerda hoy esta mujer que aún conserva el estado civil original.

“Era la única voluntaria, fui la mimada del barco”, agrega Sheila. Al llegar a Londres, la entrenaron en el código Morse y le enseñaron a realizar el mantenimiento de las radios de los aviones. “Fui radio operadora de los Pathfinder, los que iban delante de los bombarderos –aclara ella–. Había un piloto que siempre me llevaba a volar y una vez, mientras estaba controlando la radio, me cerraron la puerta para darme un susto.”

Entre 1943 y 1947, Sheila vivió en Norfolk, al norte de Londres, en una casilla de cinc, junto a otras doce chicas. “Hacía 20 minutos de bicicleta de ida y 20 de vuelta a la base. Nos divertíamos en el South American Club de Londres y, por las tardes, cuidaba chicos. Nunca tuve miedo. Tampoco me angustiaba. Eso es muy argentino”, dice como si ella no lo fuera.

La guerra terminó y Sheila supo que no se iba a sentir en ningún lado tan bien como dentro de un avión. “Me llamó mi hermano y me dijo: ‘Volvé a la Argentina que te conseguí trabajo como secretaria de la directora del colegio donde fuiste’. ‘Minga ’, le dije”, cuenta. En 1948 se convirtió en auxiliar de a bordo y lo fue durante 33 años. “El amor por los aviones que nació de las entrañas de la guerra me duró toda la vida”, dice ella, que aún conserva el vicio de subirse al Tienda León con destino final Ezeiza. “Hay un comandante que me trae la revista Hola que salió el día anterior en España. Acá las consigo pero son mucho más caras y llegan una semana más tarde”, explica.

Sheila se acuerda de aquella bella piloto argentina que se encargaba de transportar aviones desde la fábrica hasta las bases: Maureen Dunlop. “Sorprendía a todos cuando llegaba porque nadie se esperaba que fuera una mujer, pero ella se sacaba la gorra y le caía la melena por debajo de los hombros”, dice Sheila.

Maureen tiene 85 años y vive en Norfolk, Inglaterra, donde cría caballos árabes. "He tenido mucha suerte –dirá por teléfono –. Yo ya volaba en el Aeroclub de Argentina y cuando cumplí los 20, fue bueno poder ayudar a los ingleses en la guerra.”

Sheila la recuerda sentada y ausente, como en otra sintonía, capturada por la lectura de algún libro: “Yo decía:‘¡Qué linda novela debe estar leyendo!’, pero, en realidad, eran libros de aviación. Ella leía sobre los pistones del avión y esas cosas.” Para Ronald Daintree, en cambio, conseguir un pasaje de ida a la Segunda Guerra Mundial fue la mejor aventura de juventud de su vida.“ A los 16 años había intentado subirme a un carguero en Dock Sud pero fracasé. Cuando pude ir a la guerra, fui feliz”, cuenta Ronnie, un hombre alto, que en los cuatro años y medio que pasó en la guerra tuvo más de dos novias y cinco motos.

En el 44 lo mandaron a Egipto, India y Pakistán. “Estábamos listos para atacar Japón”, dice. Pero las bombas de Hiroshima y Nagasaki acabaron con la guerra contra Japón y Ronnie volvió a casa. “La guerra me dio una profesión y la oficina más linda, con un mirador mundial”, dice el hombre que luego llegó a ser el piloto del presidente Arturo Frondizi y que estuvo al frente del primer vuelo traspolar –Australia- Argentina–, en 1980.

Peggy, su mujer desde hace 56 años, ofrece café. “Diga que sí. Esa es una de las cosa que aprendí en la guerra: siempre hay que aceptar –aconseja Daintree–. Hay que andar con el tanque lleno. Uno nunca sabe cuándo va a volver a cargar combustible.”

Visto en:
http://www.clarin.com/diario/2005/08/07/sociedad/s-1028877.htm

Alemanes en Coronel Suarez

El 15 de marzo de 1887, luego de entrevistarse con el Sr. Eduardo Casey (quien disponía de 300.000 ha. en un paraje denominado Sauce Corto), llegan a esta zona 58 familias procedentes las aldeas Kaminka, Hildmann, Dehler y Volmer de la gobernación de Saratow, colonización del Volga.
El sitio reservado a los extranjeros, se ubicaba en la ciudad de Cnel.Suárez, a la vera del Ferrocarril Sud.

Los inmigrantes decidieron fundar sus propias colonias, por lo que se distribuyeron de la siguiente manera:

* 24 familias de Kaminka, se alejaron 15 km. de Cnel.Suárez, fundando la colonia 3 o Pueblo Santa María, el 11 de mayo de 1887.
FAMILIAS PROCEDENTES DE ALDEA KAMINKA (algunas de las cuales fundaron esta colonia):
Allerbon, Andes, Bahl, Baier, Beier, Baumgertner, Braun, Brandestein, Berger, Bendero, Bohn, Crenz, Dailof, Dihel, Dreser, Dumrauf, Fischer, Fogel, Fogelmann, Gette, Gettig, Grenz, Gertner, Gottfriedt, Hasper, Heim, Hecht, Horn, Kaul, Kuhn, Minnig, Müller, Naab, Patenhaiser, Reeb, Reser, Resch, Reppin, Roth, Rogel, Rohwein, Rolhaiser, Sack, Siebert, Siebenhart, Simon, Schaab, Schamberger, Scheffer, Schechtel, Schermer, Schmidt, Schneider, Schulmeister, Stadelmann, Stadler, Streitenberger, Stremel, Schwerdt, Schwindt, Treser, Urban, Walter, Weimann, Winer, Zwenger.

* 15 familias de Dehler y Volmar fundaron la colonia 2 o Pueblo San José, a 10 km. de Cnl.Suárez, un 13 de abril.
FAMILIAS PROCEDENTES DE ALDEA WOLMAR:
Bailman, Beingart, Brost, Detzel, Dietrich, Distel, Dornes, Eberle, Feser, Gertner, Graff, Haberkorn, Hergenreder, Heim, Holmann, Kees, Klug, Kippes, Krieger, Kloperdanz, Lacher, loos, Lauer, Ostertag, Pailman, Platz, Recofski, Sauer, Sietz, Sieben, Siebert, Stang, Stegmann, Stadelmann, Schaab, Weingart, Waimaier.

ALDEA DEHLER:
Achemager, Buch, Diehz, Danderfer, Dumrauf, Forster, Freidenberger, Fuhr, Gunter, Guinder, Hammerschmidt, Hippedinger, Herpsommer, Kesler, Kiner, Klein, Koller, Kronberger, Martel, Masson, Minor, Novack, Opholz, Ostertag, Phillip, Pubilowsky, Raab, Redel, Riel, Rudel, Ruhl, Ruppei, Ruppel, Schab, Schell, Sieb, Schöenfeld, Schwab, Staldecke, Stoessel, Trauch, Wagner, Zwenger.

* 19 familias de Hildmann se ubicaron a sólo 5 km. de Cnel.Suárez, fundando la colonia 1 o Pueblo de la Santísima Trinidad.
FAMILIAS PROCEDENTES DE ALDEA HILDMANN:
Amrain, Dietrich, Diser, Duhel, Elsenbach, Gallinger, Gerling, Haas, Heit, Heiland, Heinrig, Herlein, Hubert, Kees, Kippes, Konrad, Müller, Quitlain, Trin, Waisbeck, Werbach, Wiabach.
Actualmente, las colonias tienen una población aproximada de 5.500 habitantes.

Costumbres y Tradiciones.
Algunas de las costumbres de los primeros colonos, en su mayoría religiosas, han ido pasando de generación en generación, por lo que consideramos interesante explicar algunas, que ponen de manifiesto el inquebrantable espíritu de lucha y su fe en Dios.

Bendición de la sal:
En el día de la Stma. Trinidad se procedía a la bendición de la sal, que se guardaba para los días de tormenta, cuando era echada en el fuego encendido de la cocina a leña y el humo que emanaba de la chimenea se elevaba al cielo, protegiéndolos de las inclemencias del tiempo.

El mensaje de las campanas:
Como la fe regía la vida de los aldeanos, las campanas indicaban los momentos del día que debían ser dedicados a Dios.
También se acudía a las campanas para reunir a los vecinos para algún acontecimiento importante, y en casos de incendio, cuando se necesitaba a todos los vecinos para colaborar en la extinción del fuego.
Actualmente, las campanas todavía informan a los colonos los fallecimientos. Según el tañido, estas indicaba la edad del fallecido.

Bendición de los ramos.
Los ramos bendecidos el Domingo de Ramos son guardados con gran respeto en algún lugar trascendente del hogar. Sirve para protegerlos contra rayos e incendios.

Bendición de los frutos:
El domingo de Pascua, todos los productos que producían y obtenían de la tierra, eran consagrados al Señor como agradecimiento a los dones concedidos durante el año. En la actualidad, se puede ver el Domingo de Pascua a los fieles llevando al altar canastas con frutos para la bendición.

Bendición del agua:
El agua bendita era y es muy utilizada para bendecir el hogar, fundamentalmente por las noches con la íntima convicción de colocarlo bajo la protección de Dios.

Kerb:
Esta celebración es un homenaje al Santo Patrono de cada Colonia, que incluye oficios religiosos y fiestas populares. Son jornadas especiales en las que la comunidad abre sus puertas de par en par y reciben la llegada de visitas (previstas e imprevistas), creando un clima de reencuentro, fraternidad y de compartir una mesa abundantemente servidad con productos típicos.
Actualmente, se realiza el oficio religioso, seguido de un desfile de instituciones de las colonias, y luego se van desarrollando juegos, bailes y diversos espectáculos deportivos y sociales de los que participa toda la comunidad.

Celebración de la Navidad:
Como en todos los hogares cristianos, esta fecha era muy venerada, pero tenía una particularidad: la visita de dos personajes.
Uno de ellos, el Christkind (simbolizado por una muchacha vestida de hada, sacudiendo campanillas) que sometía a los niños a un examen de comportamiento y oraciones, luego del cual recompensaba con golosinas a los pequeños.
El otro, el Pelznikell (personaje oscuro, envuelto en un raído sobretodo y arrastrando una pesada cadena de tiro) quien acusaba a los niños de ciertas faltas (previamente informadas por los mayores).
La escena terminaba cuando el Christkind echaba del hogar al Pelznikell, y repartía las golosinas, distendiendo el clima que se había creado.
En algunos hogares, se sigue representando esta costumbre, en la que el Christkind es quien entrega los regalos de Navidad.

Celebración del Año Nuevo:
Luego de la despedida del año viejo, los niños tenían una costumbre muy singular: prepararse para "wünsche gehend", que consistía en visitar tíos, primos, abuelos y demás parientes para expresarles buenos augurios y felicidad para el Año Nuevo que se iniciaba. Los pequeños eran recompensados según la originalidad de sus dichos, y al cabo del día, ostentaban orgullosos los frutos del wünsche gehend.
Algunos hogares mantienen esta tradición, en cuanto los pequeños echan mano a todos sus recursos para caer en gracia a los mayores y llevarse una buena recaudación.

Salud:
Se regían por un libro de medicina del hogar, que iba pasando de generación en generación.
Entre los alemanes, aún se encuentran personas (con los conocimientos transmitidos por sus padres) que se dedican a "arreglar huesos". Esto incluye torceduras, estiramientos, etc.
También hoy se utiliza mucho un "wunderbalsam" (que antes lo preparaban ellos mismos), o bálsamo milagroso que ya se encuentra disponible en las farmacias. Este "wunderbalsam" alivia prácticamente todo, por lo que resulta casi infalible.

Matte kuie:
Los alemanes aprendieron rápidamente a tomar mate. Tan es así que dicha práctica quedó arraigada, y le fue otorgado un nombre: los del sur le dicen "kuie" y los del norte "zuckelle". Ellos "kuie matte" con o sin azúcar en terrón, o sea que primero colocaban un terrón de azúcar en la boca y luego lo tomaban.
Anécdota: el primer contacto de los alemanes con el ritual del mate debió ser sorpresivo. Un alemán recientemente emigrado a la Argentina, lo comentaba así: "Una vez en la colonia ... me convidaron con el primer mate. Yo creía que eso era tabaco y que debía fumarse en una pipa bastante diferente de las que usábamos en el Volga. Chupé fuerte, como es natural. Las consecuencias fueron una formidable neblina que produje con mi resoplido al sentir la quemazón. La gente se moría de risa. Para ellos, el mate ya había desalojado el té de China que tomábamos en Rusia".

Comidas:
Los Alemanes del Volga tienen una marcada predilección por los platos suculentos y su gastronomía se identifica con un variado menú.
La combinación de sabores agri-dulces es muy frecuente, como así también de harinas con repollo. Asimismo se destaca hoy en día el uso del "Saurkraut (chucrut) y los "SauerKummer" (pepinos encurtidos). En las despensas o sótanos de las casas más antiguas, nunca faltan "Wurts" y "Pluttwurts" (chorizo y morcilla negra), ni jamones y queso de chancho.
Mucho más que un acto alimentario, la comida sirve para comprender la cultura de una sociedad determinada.

Música:
"Sembraban, oraban, luchaban cantando", reza un pasaje de una antigua canción. Y así sigue en nuestros días, ya que cualquier acontecimiento es motivo para entonar viejas canciones. Los clubes de estas colonias, periódicamente realizan bailes, en los que es común que gran parte de la música esté compuesta por polkas, valses, etc. en alemán.

Casa de Expositos

El 7 de agosto de 1779 se funda la Casa de Expósitos y el 9 de junio de 1780 ingresa la primera niña que había sido abandonada en la puerta. Es bautizada como Feliciana Manuela que fallece repentinamente a los pocos días.

En 10 años la Casa recibió más de 2.000 niños. Su nombre original, el de Casa de Niños Expósitos se debía que albergaba a los niños abandonados,"expuestos", en las calles o en los umbrales de las iglesias, los cuales eran comunmente atacados por los perros. Contaba con un torno de madera para recibirlos manteniendo el anonimato de las madres. Este armazón giratorio funcionó hasta 1891.


El torno.

En los principios se mantenía con la recaudación de una imprenta propia, basada en la que habían dejado los Jesuitas en el Colegio Montserrat de Córdoba. Era manejada por los mismos niños y tuvo a su cargo la publicación entre otras cosas, de catecismos, almanaques, gacetas, impresos particulares, bandos oficiales y el Telégrafo mercantil a partir de 1801.

La mala organización y administración se suman hasta que el 21 de febrero de 1784 se dispone que la Hermandad de la Santa Caridad se hiciera cargo de su dirección y la venta del primitivo local. La casa se muda a otro edificio en Moreno y Balcarce, más discreto, para "alejar de miradas inoportunas" el torno en que se abandonaba a los niños.

En 1815 se designa como administrador a Saturnino Segurola, quien insiste en la importancia de contar con un profesional médico, es por eso que en 1817 se nombra médico de la Casa al Dr. Juan Madera, que como practicante se había destacado en el cuidado de los heridos durante las Invasiones Inglesas. En 1818 es reemplazado por Cosme Argerich.

En 1873 se traslada a la actual calle Montes de Oca, en un terreno ubicado en lo alto de la "Barranca de Santa Lucía" siendo sus directores, a partir de ese período, los Dres Juan A. Argerich, Juan M. Bosch y Angel Centeno. Este œltimo obtiene en la "Casa Cuna" la primera radiografía pediátrica en el país.


                                                                                             
Sala de internación.

En 1903 ingresa el recién graduado Pedro de Elizalde quien normalizó la recepción de leche, organizó la Escuela de madres, vigiló la salud de las "dadoras de leche" y organizó el servicio Médico-Social. Elizalde creó la Escuela de Enfermeras profesionalizando la enfermería del Hospital y consiguió que su título fuera reconocido por la Facultad de Medicina.

En 1905, en reconocimiento a su capacidad asistencial, la Casa pasa a llamarse oficialmente Hospital de Niños Expósitos, nombre que cambia en 1920 por el de Casa Cuna.
Entre 1935 y 1946 es director del hospital el Dr. Pedro de Elizalde quien enriquece la actividad científica del mismo con la aparición de la Revista Infancia y la instalación de la Cátedra de Pediatría. En esa época se inventa en "Casa Cuna" el sistema de indentificación de recién nacidos actualmente en vigencia.


Pabellón Jockey Club.

Pabellón Ayerza.

En 1961 se le impone el actual nombre de Hospital "Dr. Pedro de Elizalde". En 1963, el Hospital pasa al ámbito municipal y en 1967, se incorpora el Plan de Residencias Hospitalarias.

El Hospital General de Niños Dr. Pedro de Elizalde esel Hospital Pediátrico más antiguo del continente americano encerrando en su belleza arquitectónica el encanto de las típicas construcciones de los palacios de la época.

jueves, agosto 6

Archivos Alhambra

"La plataforma pondrá a disposición de los ciudadanos a través de la Red los documentos digitalizados del archivo y la biblioteca del Patronato"

NOELIA M. ESTEBANÉ
La Alhambra es conocida mundialmente por su belleza arquitectónica, pero dentro de sus instalaciones se esconde otro tesoro: los documentos del Archivo y la Biblioteca del Patronato, que recogen la historia del palacio nazarí desde los Reyes Católicos hasta nuestros días. Una información que si se colocase en fila alcanzaría los tres kilómetros de longitud.

Hasta ahora, las obras e imágenes sólo podían ser consultadas ´in situ´. Sin embargo, a partir de septiembre, los ciudadanos interesados en acceder a la documentación podrán hacerlo a través del nuevo portal científico del Archivo, en el que "se recopilarán, conservarán y difundirán los documentos digitales y se facilitará el acceso y la preservación del valioso patrimonio bibliográfico", según explicó la jefa de Sección de Archivo y Biblioteca de la Alhambra, Bárbara Jiménez.

Por el momento,y gracias al trabajo de muchos años del equipo de 15 profesionales, el portal contará con 386 dibujos, 19.656 fotografías, 159 grabados, 7.810 planos, 920 postales, 1.397 imágenes del Fondo Ángel Barrios, dos libros de actas y once libros de firmas, a los que suman el ´Fondo Romanones´ y la colección ´Cuadernos de la Alhambra´. Asimismo, la plataforma irá ampliando su base de datos conforme vaya digitalizando más archivos.

De este modo, la aplicación informática facilitará la labor de investigación sobre el monumento nazarí, puesto que la Alhambra despierta un gran interés entre los ciudadanos y expertos. De hecho, durante el pasado año, el Archivo y la Biblioteca del palacio rojo recibieron a cerca de un millar de investigadores y se solventaron 176.500 consultas.

La mayoría de los requerimientos sobre el patrimonio bibliográfico de la Alhambra (119.297) son formulados por personas ajenas al Patronato, es decir, ciudadanos que desean profundizar en algún tema relacionado con el monumento, bien para documentar algún trabajo o por simple curiosidad. Los jardines árabes, el Patio de los Leones, el sistema hidráulico de la Alhambra, los destrozos en el monumento e incluso la historia del calzado femenino son algunos de los temas indagados por los usuarios del servicio, que sólo tienen que solicitar al Patronato la tarjeta de investigador. Ahora bien, la jefa de Sección aclaró que hay que distinguir entre quienes buscan el trabajo hecho y los que ejecutan una auténtica labor de investigación, pues las fichas de las obras no puntualizan los detalles que pueda describir el libro.

No obstante, según puntualizó Jiménez, la mayor parte de los investigadores son miembros del personal de la administración del Patronato (619 del total), que acuden al Archivo y Biblioteca para obtener documentación administrativa e información sobre aquellas partes del monumento donde se va a intervenir en restauración o conservación. Además, el equipo del Archivo también se encarga de documentar y organizar las exposiciones de imágenes u obras del fondo documental.

Fuente: laopiniondegranda.es

Triste Noticia



INCENDIO EN SAN MARTÍN DE LOS ANDES


Fuente:www.neuquenonline.com

Se incendió el Archivo Municipal, sector donde funcionaba también una cafetería.


Ocurrió hoy a las 2,30 horas en el Archivo Municipal de San Martín de Los Andes, en ese sector funcionaba también una cafetería.

En comunicación con el Director de Seguridad de Junin de Los Andes Crio Mayor Isaías Lopez nos informó que los peritos de la Dirección de Bomberos de la Policía Provincial viajarán hoy al lugar a fin de determinar las causas del siniestro, no hay víctimas solo daños materiales.

Eslabones de la Web

Hola a todos!!
Esta nueva seccion tiene la finalidad de ayudarnos entre nosotros.
Aqui podremos ver a todos aquellos trabajan en su Genealogia y por una razon u otra estan "varados" en esta aventura.

Habra una foto de la persona y una lista de los apellidos buscados.
Empezamos hoy con
MONICA ALMASSIO y ojala alguien pueda ayudarla.

ITALIA:
Busto Arsizio: Almasio, Castiglioni
Chieti, Roccascalegna : Travaglini, Zinni, Di Donato, Cianci, Massa, Ciampone, Di Tonno.
Potenza, Muro Lucano: Bianchini, Lomonaco, Lamorte, Confuorti, Travaglio.
Campobasso, Sant' Elia A Pianissi: Meschino, Galea o Jalea, Boffa, Tartaglia, Carmele, Testa, Di Govio, Pilone, Guarino, Mastrovito, Gatamurro, Cicova, Petruccelli, Spinelli, Cristianziani, Colavita, Paolucci, Di Vito.
Genova: Gessano.
Francia: Ithoubaure o Ithurburu, Zamora.
Argentina: Mendoza: Arguello.
Chile: Ramos.

Paraguay: Saldivar, Cañete.