sábado, setiembre 7

Con el aporte de voluntarios, estudian los genes cordobeses

La gente cede su ADN y los científicos determinan su linaje. Por vía materna, el 69% tiene genes amerindios y el 7%, africanos.


En sus células hay una historia que nadie podrá borrar. Son sus genes. Un grupo de investigadores del Museo de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba está develando los secretos que guarda el ADN que voluntariamente ceden algunos cordobeses.
Ya han aportado sus genes cerca de mil voluntarios de Córdoba, San Luis y Santiago del Estero. A cambio, resuelven un enigma: el origen de sus antepasados. Muchos se sorprenden cuando descubren que tienen genes africanos o americanos (ver gráfico).
“En general son muestras tomadas en diferentes pueblos rurales, aunque luego la gente se enteró y comenzó a venir al Museo”, cuenta Darío Demarchi, responsable del Laboratorio de Bioantropología del museo.
En el laboratorio determinan el linaje materno y paterno de las personas a partir de un determinado grupo de genes característico de cada región continental y subcontinental.
El linaje materno se determina en el ADN mitocondrial. Se hereda por vía materna a partir de las mitocondrias (organelas de las células) que aporta el óvulo tras ser fecundado.
El linaje paterno se deter­mina sólo en individuos mas­culinos a partir del cromosoma Y en el núcleo celular. Se hereda por vía paterna a partir del ­espermatozoide, el único que aporta este cromosoma en la fecundación.
Estos grupos de genes no sufren ninguna mezcla genética con el tiempo. Permiten rastrear la historia biológica miles de años hacia atrás.
Se diferencian del resto de los genes de los restantes 22 pares de cromosomas del núcleo que sí sufren mezclas generación tras generación.
Por parte de madre, el 69 por ciento de los cordobeses analizados resultó tener origen amerindio. En el siete por ciento, el ADN mitocondrial resultó de origen africano y en el restante 24 por ciento, europeo.
Los números se revierten en el análisis de cromosoma Y de los hombres. El 91 por ciento es de origen europeo; el siete por ciento, amerindio y el dos por ciento, africano.
“Hay un gradiente que va del sudeste provincial, con un mayor porcentaje de linajes europeos, hacia el oeste y el norte donde la presencia de linajes americanos aumenta”, explica Demarchi.
Y agrega: “La población de Córdoba se formó con madres americanas y padres europeos. A diferencia de EE.UU. donde fueron las familias las que conquistaron el nuevo territorio, aquí vinieron sólo los hombres que se mezclaron con mujeres americanas y africanas”.
Maia Paura, investigadora del laboratorio, explica: “Por el linaje materno, la presencia africana es importante en Córdoba si se compara con otras zonas como el noroeste y sur argentinos. Cuando los africanos llegaron como esclavos, se instalaron en los centros poblacionales más importantes”.
Historia de un donante
Los donantes voluntarios se sorprenden con este resultado. “El relato que cuentan sobre sus orígenes es muy impreciso y es muy claro el registro cuando el antepasado es europeo. Con la otra parte, hay desconocimiento”, comenta Angelina García, otra investigadora del laboratorio del museo.
El análisis es el primer paso para llenar un vacío genealógico. “Me enteré de casualidad. Un día fui al Museo y me ofrecí para el análisis. Desde chico siempre me interesaron los árboles genealógicos y saber los orígenes de mi familia”, cuenta Diego Ludueña (44), uno de los voluntarios.
Diego nació en Ucacha. Un día se le dio por investigar la historia del pueblo. “Encontré que el nombre del pueblo deriva del cacique Ucucha, que había vivido en la zona a comienzos de 1700. Para colmo, el cacique había sido rebautizado con el nombre de Diego, igual que yo”, se entusiasma.
Diego sólo recibió los resultados de su línea materna. Europeo, sentenciaron los investigadores. “Es que mi vieja tiene por todos lados ascendentes italianos”, aclara.
Está ansioso por su linaje paterno. “Estoy convencido de que van a dar africano o americano. Mi viejo era morocho, de nariz chata, ojos negros y labios gruesos. Parece ser que en la familia de su padre hubo mucho mestizaje entre negros, indios y españoles”, cuenta.
“Queremos ayudar a reconstruir la historia genética de la población del centro del país. Hasta hace poco tiempo se decía que éramos descendientes de europeos, que habíamos bajado de los barcos”, dice Demarchi.
Y continúa: “Fue una idea política instaurada a fines del siglo XIX. Había que blanquear la población argentina; ni negros ni amerindios. Nosotros podemos recuperar un pasado olvidado que está presente en los genes. Demostrar que sólo es un relato impuesto”.
Para contactarse
Para contactarse con el laboratorio, enviar un e-mail a: antepasadoscba@gmail.com o dirigirse al ­Museo de ­Antropología de la UNC, Hipólito Yrigoyen 174.

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