sábado, abril 27

Un encuentro con tus antecesores
Casa Museo de Genealogía y Heráldica. Un lugar digno de visitar. Está localizado en la calle José Reyes No. 158, entre las calles Santiago Rodríguez y Las Mercedes en la Ciudad Colonial. Aquí, además de hacer el interesante recorrido, podría encontrar la historia de tu procedencia.

Al escuchar la palabra genealogía,  inmediatamente llega a  nuestra  mente: progenitores ascendientes de  una  persona, documento en que consta la ascendencia de una persona, disciplina que estudia la genealogía de las personas,  origen y precedente de algo, en fin, todas las  definiciones  indican un    comienzo.
Justamente esto, un comienzo,  una puerta abierta a la oportunidad de que  las personas que así lo deseen encuentren  sus verdaderos orígenes, es lo que ofrece  la Casa Museo de Genealogía y Heráldica a sus visitantes.
Motivos para la visita.  Se puede visitar   tanto con pretensiones puramente  documentales particulares como también para recorrer y conocer sobre  la vida de  prominentes familias dominicanas a través de documentos y piezas históricas que adornan la casona colonial localizada en la calle José Reyes número 158, entre las calles Santiago Rodríguez y La  Mercedes.
¿Cuándo y por qué  nace  la Casa Museo de Genealogía y Heráldica? Su presidente, el ingeniero Luis José Américo Prieto Nouel, cuenta que  surge de la necesidad  de los genealogistas de contar con    un espacio para desarrollar sus reuniones  y  encuentros que acostumbran hacer  frecuentemente.
“Los genealogistas de la Asociación Dominicana de Genealogía y Heráldica (ADGH)  demandábamos de   un lugar donde reunirnos y tener  todas las piezas antiguas  de mi herencia familiar, consistentes en el mobiliario que a   la  muerte de Américo Lugo y su esposa, fue  heredado por mis padres. La mayoría de los muebles que  se encuentran en la casa pertenecieron a esa familia, y ahora son piezas   de la casa  museo.
¿Qué ver aquí?  Desde que se abre su enorme y arqueado portón   de estilo  arquitectónico colonial y la persona a cargo conecta  al  visitante con su interior hacia un  enorme pasillo,  se percibe un ambiente de antigüedad muy   acogedor que invita a seguir recorriendo la enorme casona.
En las dos primeras habitaciones,  el visitante puede apreciar  un   juego de comedor de ocho sillas en caoba centenaria, un deleite visual para quienes gustan de las antigüedades.
Continuando el recorrido nos encontramos con un  aparador con vitrina con  incrustaciones de bronce en las patas y en  todo el cuerpo de la pieza.
Una enorme cama  de bronce con espejos biselados, delicadamente vestida de blanco, da la impresión de encontrarse en uso, por lo pulcra que se mantiene.
En esa misma habitación,  salta a la vista, por la robustez y elegancia de su madera y  tallado, un hermoso armario de caoba.
¿A quiénes pertenecieron estas piezas?  Nos cuenta Luis José Prieto   que cada una de las piezas y mobiliario del museo fueron traídos   desde París, Francia, en 1903, por Américo Lugo, al       regreso de     sus funciones oficiales allí.  Estas piezas proceden de las familias Lugo Romero, Américo Lugo,    Prieto Villegas y Villegas García, y fueron heredadas  por sus padres, los  Prieto Nouel. La  amplia biblioteca y placas,  nos dijo,  la heredó de su suegro, Víctor Villegas.

 Escrito por: NELLY RAMÍREZ (n.ramirez@hoy.com.do)

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