domingo, julio 29

Antepasados zamoranos


No es historiador, ni tampoco ha estudiado paleografía, pero su tesón, su incansable trabajo y la inquietud que le inculcó su abuelo cuando era niño, han dado como resultado que el zamorano Félix Manuel Aparicio pueda presumir de ser autor de uno de los árboles genealógicos más extensos que se hayan realizado en España y donde ya figuran más de 9.000 personas, algunas nacidas en países como Tailandia, Estados Unidos, México o Argentina.“La curiosidad de conocer más acerca de los familiares sobre los que me hablaba mi abuelo, especialmente mi tatarabuelo, fue lo que me llevó a comenzar una investigación que ahora, sin marcarme metas, sólo me planteo finalizar cuando la salud me abandone”, asegura Félix.
Poco a poco, el árbol genealógico de su familia, natural de la localidad zamorana de San Cebrián de Castro, tomó tales dimensiones que las ramas se multiplicaban y abarcaban en cada generación a nuevos vecinos. Fue entonces cuando optó por ampliar lo que en un principio era un proyecto personal para convertirlo en un trabajo en el que está representado todo el pueblo así como el anejo de Fontanillas de Castro y la mayor parte de otras localidades vecinas como Manganeses de la Lampreana, Riego del Camino, Montamarta, Piedrahíta de Castro y Torres del Carrizal.
“En un principio empecé preguntando a mis abuelos como se llamaban sus ancestros y como no podía llegar mas allá de dos o tres generaciones, continué con los archivos del Ayuntamiento, donde hay información hasta 1870. Allí encontraba fechas de nacimientos, defunciones, casamientos..., pero más tarde, para poder continuar desarrollando el árbol, tuve que investigar en el Archivo Diocesano de Zamora”, explica Félix.
El año 1475 es el más antiguo de la multitud de fechas que presenta el organigrama de las relaciones familiares que Félix ha logrado relacionar en San Cebrián, localidad en la que destacan apellidos como Aparicio, Muga, Manso, Ruiz, Lorenzo, Casado y Lera, aunque el caso más curioso es el de Liedo, un apellido único en toda España.
Una de las anécdotas que Félix se ha encontrado en su investigación fue comprobar que en la línea de sus ancestros tenía personas comunes con su mujer. “Como en esa línea de generaciones mi esposa está por encima de mi en el grado de parentesco, resulta que es tía mía en grado cinco, por lo que mis hijos son sobrinos sextos”.
Pero esta anécdota se puede aplicar a todos los vecinos, ya que este árbol genealógico viene a demostrar que en San Cebrián de Castro todos son parientes. “En un principio empecé la elaboración del árbol buscando a los ancestros directos de primer apellido. Posteriormente del segundo y así sucesivamente. A lo largo de mi investigación fui descubriendo que los antepasados que iba encontrando tenían hermanos, que a su vez se habían casado con gente del mismo pueblo y eso me animó a saber quienes eran los descendientes de esas personas. Así, fui desentrañando una tela de araña que envolvía a casi todas las personas que en la actualidad habitan en el pueblo. Vamos, que de una forma u otra, todos somos parientes en San Cebrián”.
Las investigaciones de Félix han tenido un gran impulso en los últimos cinco años gracias a las nuevas tecnologías y, especialmente a un programa informático que calcula el grado de parentesco entre dos personas y que permite trabajar con numerosos datos.
Un aspecto fundamental de este ingente trabajo ha sido la colaboración de los vecinos, que también ha supuesto durante los últimos años miles de contactos personales o telefónicos con personas que se van incorporando al árbol. Entre estas colaboraciones con Félix destaca la de León Gómez, “un buen amigo de Riego del Camino que a sus ochenta años también lleva toda la vida buscando a sus ancestros”. Pero junto a la información, estos contactos también se han traducido en una valiosa colección fotográfica en la que ya aparecen 2.500 personas.
Además de genealogía, este trabajo es la historia de un pueblo, dado que en el organigrama aparecen las personas que el pasado siglo tuvieron que emigrar a ciudades como Barcelona, o países como Estados Unidos, Argentina o México.
Residente en Aranda de Duero (Burgos), donde trabaja como mecánico en la factoría de Michelín, Félix tiene previsto organizar para este mes de agosto en Fontanillas de Castro una exposición en la se exhibirá parte de su trabajo y explicará a sus paisanos cómo bucea en los archivos para encontrar las más profundas raíces de toda una comarca.

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