miércoles, febrero 23

Todos estamos emparentados con la nobleza

Detrás de cada escudo hay una historia y casi todas podría contarlas Carlos Acuña. Empieza por la del linaje de los Cru Figueroa, cuya labra figura en un lateral (el que da a la calle Palma) de la torre interior que existe en la casa de los Muruáis, y que es su rincón favorito de Pontevedra, no solo por la importancia que tuvieron los miembros de ese clan en la vida administrativa de ciudad, sino por la leyenda que le acompaña. «Durante la conquista de Sevilla, el señor de Cru, palabra que viene de crudo, fue con sus guerreros a ayudar al rey -explica-. El ejército cristiano estaba hambriento y cuando un soldado fue en busca de alimentos se encontró un rebaño de ovejas. Como no tenían medios, mataron una y se la comieron cruda. Y el resto se las ofrecieron al rey. Este, en recompensa, le dio por armas un pino y dos corderos, que figuran en el escudo».
Acuña reconoce que vive para la heráldica, a la que dedica ocho o nueve horas al día, tanto para estudio como por ejemplo, para dibujar uno a uno los miles de escudos policromados de los linajes gallegos que figuran en la serie dedicada a esta especialidad en el Proyecto Galicia de Hércules de Ediciones.
La afición que ha convertido en profesión y en el objetivo de su vida nació cuando tenía 17 años y su padre le regaló un anillo con el escudo de armas de los Acuña. Antes había estado embaucado por otro hobby no muy infantil, la meteorología. «Cuando era niño ya era un fanático de los hombres del tiempo -apunta-. Pero lo del anillo despertó mi curiosidad sobre quién fue el primer Acuña. Y empecé a buscar en enciclopedias y a ver personajes con mi apellido. Al poco tiempo mi madre me regaló un libro sobre pazos de la comarca de Pontevedra. Me puse a ojearlos y vi que en varios estaba el escudo de armas de los Acuña, y me entró aún más curiosidad».
Investigando apellidos
En esas estaba cuando se marchó a estudiar Empresariales a Santiago. «Pero cuando podía me escapaba a la Facultad de Historia, a la biblioteca, buscando libros con temas de heráldica. Incluso empecé a investigar el linaje de los apellidos de compañeros». Por entonces, reconoce que «no había nadie con quien hablar sobre estas materias, no estaba socialmente en la calle».
Hasta que se enteró que había una diplomatura en Madrid sobre Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Se fue y la sacó con la máxima nota. A partir de ese momento, fue contactando con más aficionados, especialmente desde que se celebraron unas jornadas en el año 96, que fueron el germen de la Asociación de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria de Galicia que él preside, fundada en abril del 2001.
Empezaron cinco miembros y hoy son 150 de toda la comunidad, así como de Cataluña, Andalucía, Castilla, Portugal, Inglaterra o Francia, y han conseguido inventariar ya ocho mil labras heráldicas gallegas. «Todavía hay un vacío cultural importante, porque la mayor parte está sin investigar, la genealogía es un mundo casi infinito», añade. De hecho, siempre ha tenido en mente plasmar en una publicación la historia de Pontevedra a través de dos o tres linajes «que mantuvieron una hegemonía desde casi su fundación como villa».
Con más de dos mil linajes representados en Galicia y otros muchos de los que se han perdido las labras, como dice este pontevedrés «todos estamos emparentados con la nobleza, aunque unos tendrán que buscar más atrás y otros menos» «Si no por el primer apellido, por el segundo, y si no por el segundo del padre o la madre». «En todos los casos, si buscas tres generaciones atrás encontrarás algún linaje relacionado y puedes seguir la línea hasta llegar a un pazo o casa solariega».
Acuña refiere que la heráldica es «el punto de unión entre todos o casi todos los monumentos artísticos de Galicia, desde el siglo XII al XIX». «A veces viendo una iglesia no nos percatamos de que alguien mandó construirla y normalmente tiene su escudo de armas allí. Es una forma de saber el porqué de muchas cosas, las circunstancias personales y nos sirve para datar los monumentos». En el municipio capitalino se localizaron 340 escudos, más de 200 en el centro histórico. Y de ellos, el que destaca desde el punto de vista artístico es el de los Gago en la praza do Teucro
Nombre
Carlos Acuña Rubio
Edad
43 años
Profesión
Heraldista
Elijo como rincón la casa de los Muruais en la plaza de Méndez Núñez, por el escudo de los Cru Figueroa que hay en su torre interior, tanto por su leyenda como por la importancia que tuvo este linaje

Autor:
María Conde
Localidad:
Pontevedra / La voz
Fecha de publicación:
14/2/2011 

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