lunes, abril 15

Historias de Necochea

El primer complejo gastronómico de la Villa Díaz Vélez 






Juan Varosio nació en la comuna de Orsara Bormida, Provincia de Alessandría, Piamonte, Italia. Recién llegado a la Argentina se estableció en Necochea y contrajo matrimonio con Celestina Pronzato. Tuvo cuatro hijos: Teresa, Juan, Luisa y José.
En el año 1928, Varosio, audaz y visionario, solicitó permiso a la Municipalidad de Necochea para construir en las esquinas de la Avenida 9 de Julio (hoy avenida 2) y calle 9 (hoy 79) una amplia casona de madera con techo a dos aguas e instalar allí “La Parrilla” primer restaurante de la villa balnearia.
Junto al restaurante, en otro salón, a la derecha, abrió una peluquería y, a la izquierda de la casona, una cafetería que servía variedad de comidas rápidas (minutas), llamada “Nobleza liga 58”.
Durante el invierno los clientes que asistían a esa cafetería con comidas rápidas eran vecinos, lecheros, panaderos, hoteleros, vendedores y repartidores de diversas mercaderías que debían transportarse en carros o medios de transportes tirados por caballos, común de esa época que se sumaban a los obreros que trabajaban en la construcción de esta progresista parte de la ciudad. En época de verano también trabajaba a lleno el restaurante “La Parrilla”.
El complejo contaba además con 3 habitaciones construidas en madera, destinadas a ser alquiladas a veraneantes que gustaban gozar de la amplitud y tranquilidad de estas playas.
Esos inquilinos también concurrían al comedor donde degustaban apetitosas comidas elaboradas “como en casa” y también asistían muchos necochenses amantes de la buena gastronomía.
En este emprendimiento Juan Varosio tenía como ayudante a sus hijos mayores y un socio cocinero de origen italiano de apellido Ferlinguetti, que se ocupaba de la cocina y que a medida que elaboraba  sus comidas, más rápidamente acrecentaba su fama por los excelentes platos  que ofrecía. Eran tres los mozos que se turnaban para una buena atención del comedor.

La peluquería
En otro lateral de la casona funcionaba la peluquería para caballeros atendida por  Ascención Mendoza, un experimentado peluquero nacido en Paraguay, que brindaba además del servicio del corte de cabello, barba y bigote, la adquisición de billetes de lotería: en un tiempo el encargado de la venta de los billetes en el Restaurante, la casa de comidas rápidas y la playa era su hijo Carlitos Mendoza de 10 años de edad, quién los ofrecía con su habitual simpatía y su toque de humor  personal. En la actualidad Carlos es un conocido Martillero Público de la ciudad.
Atrás del salón de peluquería, sobre el fondo del terreno, había una cancha de bochas, para esparcimiento de los clientes.
Un turista porteño amigo de la casa, de nombre Julio que  acompaño a “La Parrilla” desde el día que abrió sus puertas hasta su cierre, sabiamente razonaba con otros turistas que se sorprendían de encontrarlo temporada tras temporada en el complejo de Varosio:  “Vuelvo todos los años porque este complejo tiene todo lo que un veraneante necesita para ser feliz”.
Y no estaba equivocado cuando lo afirmaba,  porque por el salón del restaurante pasaban, músicos locales o de Capital Federal y solistas que amenizaban las noches con tertulias, que casi siempre duraban hasta que el sol se elevaba sobre el mar, tiñendo de rojo púrpura el horizonte.

La carrera
El complejo era visitado diariamente por el primer canillita de la Villa Díaz Velez, Rogelio “El negrito” Sánchez, por ser él el responsable de la venta de diarios y revistas, en especial  del diario local “Ecos Diarios”,  muy esperado y bien recibido por los turistas deseosos de conocer las noticias de orden local.
Fue por ese medio que se enteraron de la organización para el día 27 de marzo de 1938, de una carrera de Fuerza Limitada el “Premio Ciudad de Necochea”, fiscalizada por el Automóvil Club Argentino, en la que participarían los mejores volantes de la época.
El circuito elegido coincidía con la ubicación de “La Parrilla” y pasaría frente a ella en dos ocasiones por vuelta, por su lateral izquierdo, frente a la playa y por el frente del negocio por calle 79.
Eso fue motivo más que suficiente para que el complejo se llenara de comensales el día de la carrera, que deseaban ver desde allí cómodamente ubicados el desarrollo de la misma, conociendo de antemano que el circuito sería: La rotonda General San Martín, Boulevard Figueroa Alcorta (hoy avenida 59), la escollera sur donde trabajaba la imponente grúa “Titán”, continuando por la costanera para mas adelante pasar junto al ala izquierda de la casa de comidas rápidas “Nobleza Liga 58” girando 200 metros más allá de la Rambla Municipal , retornando por la Avenida Costanera para retomar la calle 79, pasar por el frente del complejo gastronómico de Juan Varosio en dirección a la diagonal y así completar el circuito en la rotonda.
Para los amantes de este deporte fue un día magnífico que  dejó anécdotas e imborrables recuerdos durante años, el ganador de la competencia en la que participaron 26 corredores.
Ganó Carlos Arzani con un Alfa Romeo 3800, 2º Fermín Martín (Mercedes Benz),  3º Ernesto Blanco (REO Grey Rock), 4º Hugo Abramor (Insignia de oro) 5º, Plácido Ruiz (REO) 6º, Antonio Garabato (Chrisler), 7º Juan Manuel Fangio (Ford V8), en Necochea fue su debut oficial (1)

El remate
En el año 1948 el estado sacó a remate público todos los terrenos fiscales de la villa y entre ellos el lote donde había sido  construida “La Parrilla”; tiempo después en esa misma esquina se levantó un muy importante edificio de departamentos, el “Tres Arroyos”.
Los años pasaron y toda vez que Juan Varosio se cruzaba con algún antiguo cliente del lugar, recordaba con nostalgia, que él había construido frente al mar el primer complejo gastronómico, Cafetería - Restaurante y casa de comidas rápidas de la Villa Díaz Vélez, el que resultó durante casi veinte años un acontecimiento turístico único; hecho que en el futuro para muchos, sería imposible olvidar.
Nada lograría detener el deseo de progreso de Juan Varosio, porque él y su familia eran luchadores infatigables que no se quedarían con los brazos cruzados y en muy poco tiempo cambiarían la actividad gastronómica por la hotelera; a pocas cuadras del viejo negocio, en un terreno de su propiedad, ubicado en la Diagonal San Martín entre las calles 22 y 18, a solo cinco cuadras de la playa, iniciaron la construcción de un hotel con cocina comedor y cinco habitaciones, el que una vez finalizado, inmediatamente comenzó sus actividades.     
Como merecido homenaje por su apoyo al proyecto, la familia decidió bautizarlo con el nombre de “Celeste” apócope de Celestina, nombre de la esposa de Juan Varosio; pero esa es otra historia.///

(*) Presidente de la Fundación Educacional de la Usina Popular Cooperativa
 Por Carlos Alberto Galván (*) - Para Ecos Diarios

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