martes, octubre 12

Los marineros de Cristobal Colon

Cuántos fueron los compañeros de Colón? Durante muchos años los colombistas han discutido este tema sin llegar a conclusiones definitivas; empero, hoy sabemos que  fueron  más de 20 y menos de 60. Cesáreo Fernández Duro, en su clásica obra Colón y Pinzón (1884), ofreció una lista de los primeros sesenta nombres confiables; en los Autógrafos de Colón, publicados por el Archivo de la Casa de Alba en 1892, en el IV Centenario del Descubrimiento, se dio una lista incompleta con 40 nombres; Henri Vignaud, en 1911, con 108 nombres, hizo la mejor colección de marineros conocida hasta ahora; pero quien desee conocer la información más precisa ha de consultar la obra ya clásica de Alice G. Gould, Nueva lista documentada de los tripulantes de Colón en 1492, cuya última edición es de 1984. Allí se describen pormenorizadamente los datos recogidos de 87 tripulantes identificados, aunque es de imaginar que de algunos nunca lograremos obtener noticia.
Se ha podido reconstruir con cierto detalle la composición de las tripulaciones de la flotilla descubridora. La Santa María, nao capitana, era propiedad de Juan de la Cosa: el capitán fue Cristóbal Colón y contramaestre su propio dueño; La Pinta era de Gómez Rascón y Cristóbal Quintero, el capitán fue Martín Alonso Pinzón y contramaestre Juan Quintero; La Niña, que era de Juan Niño, de Palos, tenía de capitán a Vicente Yáñez Pinzón y dos contramaestres: Bartolomé García y Juan Niño.

�En qué trabajaban anteriormente estos marineros? En su mayoría, según se ha establecido, fueron improvisados, puesto que sólo 22 eran marineros y 16 trabajaron como grumetes; de 30 se conoce su oficio anterior -sastres, reposteros, labradores, empleadillos- y de 19 no se sabe nada.
No han faltado quienes afirman que las cárceles de España quedaron vacías porque los delincuentes vinieron como pobladores al Nuevo Mundo. Por supuesto, es exagerada esa aseveración. Pero es muy cierto que a no pocos criminales se les conmutaron las penas a cambio de venir a "hacer la América". En el Libro de los Privilegios del Almirante D. Cristóbal Colón, que fue recopilado por él mismo en 1498, hay documentos que se refieren a indultos para "quienes hubieran cometido delitos de cualquier naturaleza y calidad, excepto los de herejía o de lesa majestad, con tal que vayan con el Almirante a servir en la Isla Española", como dice una orden de junio 22 de 1497, o como afirma una carta del mismo día de los reyes al conde de Cifuentes, de Sevilla, mandándole "que reciba y tenga presos a los delincuentes que le fueren enviados hasta que los entregue al Almirante."
Memoria especial se debe hacer de los 39 marineros que Colón dejó en Navidad, el primer pueblo en América, frente al sitio de naufragio de la Santa María. Colón ordenó la construcción de una torre fortificada, con maderos y tablas sobrantes del siniestro. Allá dejó a esos 39 tripulantes convertidos en los primeros pobladores de América. Pero cuando al año volvió al mismo lugar, sólo escombros, cadáveres y quejas pudo hallar, porque, dedicados al robo de perlas y de doncellas, tuvieron serias rivalidades y terminaron matándose entre sí, según dijo el cacique Guacanagarí, a quien Colón hubo de creerle.

 La famosa lista Alice Bache Gould:

"La lista que ahora ofrezco no puede ser completa, ni mucho menos. De aquí a cincuenta años seguramente se sabrá más de Colón y de sus asuntos. Lo que deseo es, que por muchas que sean las ampliaciones futuras, haya poco que borrar en lo que aquí se ofrece.

Lo que nos falta ver en Pagos es materia definida. Tenemos los libros de la Contratación; pero esta Casa no se fundó hasta 1503, criando ya hacía años que los sobrevivientes habían recibido su dinero; así son sólo los muertos de la Navidad los que constan allí, por medio de sus herederos. Además, tenemos noticia de los pagos efectuados, pero no sabemos nada de los marineros cuyos herederos no aparecieron. Para éstos necesitamos   ver las nóminas. La cédula con nómina completa de los difuntos de la Navidad, que Navarrete creía tener, se cita muchas veces en los pagos, y consta que llevaba fecha del 20 de Diciembre de 1507 (en Burgos) y que por ella, después de tanto tiempo, se hicieron los pagos de 1503, hallados por Delgado. La he buscado con afán, no solamente en Sevilla, en donde debía estar, sino en Simancas y en Barcelona, y no encuentro rastro de ella. Estaba en poder del obispo Fonseca como justificante de sus cuentas, y bien ha podido quemarse en tiempo de las Comunidades. No obstante, no he perdido la esperanza de que surja alguna copia en cualquier archivo.

De los pagos anteriores a la Casa, por el Rol (al que falta una hoja) sabemos los dineros adelantados; pero nada tenemos de los pagos a la vuelta del viaje, los cuales (dice Colón) se efectuaron en Barcelona en Mayo (de 1493). Estos podrían todavía aparecer, corno han aparecido el Rol y las cuentas del segundo viaje, que tendré el gusto de publicar próximamente.
Faltan tres documentos definitivos, que son: una hoja del Rol de Alba -ojalá que apareciese en algún legajo de este Archivo tan productivo-; la nómina de los muertos de la Navidad, que se cita como justificante en tantos asientos de pago, que nos extraña que no tengamos ninguna copia de ella; y las cuentas del tesorero que pagó a los demás de la tripulación «en la buelta de las yndias en Barcelona en mayo». Además, llamo la atención a la riqueza de Informes de servicios, que no se ha agotado.

Sumado así lo que nos falta por ahora, vamos a sumar y a analizar lo que hoy día sabemos de la flota de Colón. Conocemos al capitán-general (el Almirante) y a dos capitanes subordinados, de la Pinta y de la Niña, respectivamente. Conocemos también al maestre de cada nave y a los dueños, que iban siempre a bordo. Tenemos tres pilotos y tres contramaestre. Hay alguacil de la flota y otro alguacil Hay escribano, y tres que llevan título de «Maestre», de los cuales uno se dice cirujano, otro físico y del tercero no tenemos calificación. De gente menor, con oficios particulares, sabemos los nombres de un sastre, un tonelero, un platero, un pintor y un calafate, y del despensero de la Pinta;  y se habla también (pero sin mencionar los nombres), de un carpintero, de un artillero y de más calafates. Hay dos que sirven a la persona del Almirante, como maestresala y paje; además hay un «repostero de estrados del rey», el cual debe ser persona de importancia, no alistado por marinero; y hay veedor real. Así, por todo, hay treinta personas, de las cuales, conocemos no sólo el nombre sino el oficio particular; además hay otros 22 que son marineros, con 16 que son grumetes, y no nos quedan en la lista presente sino 19 cuya categoría no se sabe directamente, y para varios de ellos es posible adivinarla por el sueldo o por otra indicación.

Ya hemos dicho que la distribución completa de la tripulación entre las tres naves no es posible. Para los jefes, los oficiales y los dueños, sabemos la carabela, o ciertamente o con probabilidades muy grandes; pero no es así para la gente más humilde. En la Santa María colocamos seguramente de la gente llana sólo los dos criados de Colón y el «marinero de Lepe», aunque hay probabilidades en cuanto a otros 7,    y así con los oficiales tenemos 17 personas indicadas para la Capitana. En la Niña no tenemos seguridad de nadie (fuera de la oficialidad), hasta el viaje de regreso; entonces se saben los nombres de tres marineros; pero no hay certidumbre de que éstos no hubiesen sido de la naufragada Santa María. En cuanto a probabilidades, hay que discutirlas con la documentación de cada persona; admitiendo toda indicación, por pequeña que sea, veo razones más o menos fuertes para asignar a la Niña. 13 personas; hay, además de éstos, otros 9 que tienen que ser de la Niña o de la Santa María, y de ninguna manera de la Pinta. De esta última conocemos a 4 con seguridad y hay probabilidades en cuanto a otros 13; así, con la oficialidad y los dueños, hay, por todo, 29 personas indicadas para ella.

Sumando: en la presente lista de 87 seguros, hay sólo 19 nombres sin indicación alguna de carabela; pero por coincidencia son también 19, y no más, aquellos cuya carabela se conoce, con certeza. La mayoría están, pues, en la clase restante de 49 cuya carabela se adivina con más o menos certeza.

En cuanto a los 39 muertos de la Navidad, tenemos los nombres de 20 de ellos, y es muy probable que el sastre Juan de Medina sea el mismo sastre que quedó allí: también puede ser que tengamos algunos de los 18 nombres que todavía faltan, sin reconocerlos por tales. En busca de tales nombres, separemos los que seguramente volvieron a España; por ejemplo, los que dieron informaciones después de vueltos, o sea la mayor parte de los tripulantes conocidos por Pleitos. Resulta que en el Rol hay bastantes de quienes no sabemos nada después; pero fuera del Rol, el único de quien no sabemos si murió o si sobrevivió es Rodrigo de Xeres; y como éste no se nombró sino como compañero de Luis de Torres, elegidos los dos por Colón cuando envió tierra adentro una embajada de conocimientos lingüísticos, parece muy verosímil que Rodrigo de Xeres quedase también con Luis de Torres en el Nuevo Mundo, quizás a causa de esos mismos conocimientos lingüísticos.
En resumen: de los 39 muertos conocemos 20 seguros y 2 probables, y los 17-19 que faltan no deben de estar todos entre los nombres ya conocidos.
LISTA DE TRIPULANTES
CON REFERENCIA A LAS LISTAS FERNÁNDEZ DURO, TENORIO Y VIGNAU

Alonso, grumete.
Alonso, Maestre, físico (murió).
Alfonso Clavijo, criminal.
Alonso de Morales
Alonso de Palos, grumete.
Alvaro, marinero.
Andrés de Huelva, grumete
Andrés de Yevenes, grumete (impreso, Yruenes)
Antón Calabrés, marinero.
Antonio de Cuéllar (murió)
Bartolomé García, contramaestre.
Bartolomé Roldán, marinero.
Bartolomé de Torres, criminal.
Bernal, grumete
Cristóbal Caro, platero, grumete
CRISTÓBAL COLÓN, Almirante y Capitán general.
Cristóbal Quintero, marinero, uno de los dueños de la Pinta
Cristóbal García Sarmiento, piloto de la Pinta
Chachu, contramaestre (murió).
Diego, Maestre.
Diego de Arana, alguacil de la flota (murió)
Diego Bermúdez.
Diego Leal, grumete
Diego Lorenzo, alguacil (murió)
Diego Pérez, pintor (murió)
Diego Martín Pinzón.
Domingo, tonelero (murió).
Domingo de Lequeitio (murió)
Fernando Medel, grumete (impreso, Méndez)
Fernando de Triana, grumete.
Francisco de Huelva (murió).
Francisco Medel, grumete (impreso, Méndez).
Francisco Niño.
Francisco Martín Pinzón, maestre de la Pinta
Francisco García Vallejos, marinero.
García Alonso.
García Hernández, marinero, despensero de la Pinta
Gil Pérez, marinero.
Gómez Rascón, marinero, uno de los dueños de la Pinta.
Gonzalo Franco (murió).
Jácome el Rico, genovés (murió).
Juan, grumete.
Juan, Maestre, cirujano (murió)
Juan Arias, grumete.
Juan Arráez, marinero.
Juan de la Cosa, maestre y dueño de la Santa María.
Juan Martínez de Azoque, marinero.
Juan de Medina, sastre, marinero (probablemente murió).
Juan de Moguer, criminal, marinero
Juan Niño, maestre de la Niña, y en parte su dueño.
Juan de la Plaza, marinero.
Juan Quadrado, grumete.
Juan Quintero de Algruta, contramaestre de la Pinta.
Juan Reynal, marinero
Juan Rodríguez Bermejo, marinero de la Pinta (el mismo que Rodrigo de Triana).
Juan Romero, marinero.
Juan Ruiz de la Peña, marinero.
Juan Verde de Triana, marinero.
Juan Vezano, marinero.
Juan de Xeres, marinero.
Lope, calafate (murió).
Luis de Torres (murió).
Martín Alonso Pinzón, capitán de la Pinta.
Martín de Urtubia (murió).
Miguel de Soria, grumete.
Pedro de Arcos, de la Pinta.
Pedro Arráez, marinero.
Pero Gutiérrez, repostero de estrados del rey, iba en la Santa María (murió).
Pedro de Lepe (murió).
Pero Alonso Niño, piloto.
Pero de Salcedo, paje de Colón
Pedro de Soria.
Pedro tegero, grumete.
Pedro de Terreros, maestresala de Colón.
Pedro de Villa, marinero.
Pero Yzquierdo, criminal.
Pedro Sánchez de Montilla, marinero.
Rodrigo de Escobedo, escribano de la armada, en la Santa María (murió).
Rodrigo Gallego, grumete.
(Rodrigo de Triana; véase Juan Rodríguez Bermejo.)
Rodrigo Monge.
Rodrigo de Xeres.
Rodrigo Sánchez de Segovia, veedor, en la Santa María.
Rui García, marinero.
Sancho de Rama, marinero.
Sancho Ruiz de Gama, piloto.
Vicente Yáñez Pinzón, capitán de la Niña.
(Con Rodrigo de Triana serían 44 47 77 88.)

Falsos, que de ninguna manera fueron:
Bartolomé Colín.
Hernán Pérez Mateos.
Juan Bermúdez.
Juan de Umbría.
Pedro de Bilbao.
Pedro de Ledesma.
Rui Fernández.

Nombres equivocados:
Diego de Salcedo; léase Pedro de Salcedo.
Fernández; es duplicación de García Fernández.
Francisco García Gallego; léase Francisco García Vallejos.
Francisco Pinzón; es el mismo que Francisco Martín Pinzón.
Gutierre Pérez; léase Gil Pérez.
Juan de Lequeitio ; léase Chachu, contramaestre, de Lequeitio.
Martín Alonso; no sé explicarlo; no puede ser cosa tan sencilla como duplicación de Pinzón.
Pedro de Acevedo; léase Pedro de Salcedo.
Ribero, carpintero; traducción equivocada de «carpintero de ribera».
Rodrigo, carpintero; duplicación del anterior.
Rodrigo de Escobar; léase Rodrigo de Escobedo.
Vicente Eguía; léase Bartolomé Roldán.


Dudosos; clase restante:
Alonso “Gutiérrez” Querido.
Alonso Medel.
Alonso Niño.
Alonso Pérez Niño.
Alonso Pérez Roldán.
Andrés Niño.
Arias Martín Pinzón.
Bartolomé Pérez.
Bartolomé Pérez Niño.
Bartolomé Martín Pinzón.
Cristóbal Niño.
Diego Delgado.
Diego Rodríguez.
Hernán Pérez.
Juan de Triana.
Juan de Sevilla.
Juan Ortiz.
Juan Pérez, vizcaíno.
Pero Bermúdez

5 comentarios:

  1. Hola, has puesto que "no fueron ni más de 20 ni menos de 60", debe ser al revés no... Saludos.

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  2. Me ha llenado de interés todo la magnífica información que dáis sobre el magno acontecimiento del Descubrimiento de América.
    Los valientes e intrépidos marineros onubenses que muchos dejaron su vida en La Española, es el fiel reflejo del pueblo de Huelva donde la sencillez se conjugan con su audacia.
    Nosotros los onubenses tenemos la obligación ética de proclamar urbi et orbi, sin prejucios de ningún tipo, a HUELVA la ciudad más histórica e importante del MUNDO. Entre sus muros se gestó la aventura más trascendental de todos los tiempos.
    ¡Memorable hazaña!
    PD: Me gustaría contactar con vosotros.
    Si os parece bien, mi correo electrónico.
    correodebernabe@gmail.com
    Thank you. Happy day.

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  3. Escucho en silencio absoluto la música deliciosa que emana del blog. Embarga mis sentidos. Las sensaciones que percibo es de levitación. No piso la tierra. Me elevo lentamente disfrutando de esta partitura musical. Los violines son ángeles celestiales que rozan las cuerdas con delicados movimientos.
    Música del alma. Música de ensueño. Ebrio de entusiamo y de paz me abandono a su pentagrama mágico. Mi corazón late con vehemencia. Quiere penetrar en el vitual mundo de la música celestial. Él se siente feliz al sentirme henchido de gozo. ¡Qué riqueza de espíritu...!
    La música es un idioma universal, todos nos sentimos identificado con ella. Amansa a los soberbios, estimula a los humildes.

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  4. Un día cualquiera nacimos. Niñez, adolescencia,
    juventud, senectud. La vida se nos ha ido sin apenas darnos cuenta, sin percibir el sabor, el aroma inmenso de todo lo que nos rodea. Nos sentimos impotente ante el tiempo que inexorable transcurre sin poder detenerlo. Unos minutos de reflexión cada día, de estos escasos momentos que nos quedan para acceder a la VIDA,
    nos vendrá bien. Nuestro espíritu se sentirá reconfortado dispuesto a encotrar todo lo excelso que tenemos a nuestro alcance. Una ciega actitud materialista nos habia privado de saborear el néctar de la flor que está recién cortada nuestro lado.

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  5. Perdona, pero La Niña era de Juan Niño, natural de Moguer, no de Palos.

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