martes, agosto 11

Historia del alambrado


Domingo Faustino Sarmiento escribió en 1878 una patética frase: "Antes del alambrado, podía decirse: todo el país es camino".
En la época de Sarmiento había una gran discusión en Argentina sobre si era o no necesario alambrar y fue precisamente este combatiente el más fuerte defensor del alambrado. Les decía a los reacios: "Lo que les propongo viene del sentido común de los agricultores del mundo. ¡Cerquen, no sean bárbaros!"

Fue Mr. Richard B. Newton, en 1845, que trajo el primer alambrado a Argentina desde Inglaterra, haciendo un cerco de su quinta en la estancia que llamó Santa María en homenaje a su esposa y cuyo casco todavía se conserva en Chascomús, cerca del río Samborombón. Newton descubrió en el condado de Yorkshire el grueso alambre que cercaba un predio con ciervos. Pero el primero que alambró toda una estancia, llamada Los Remedios, fue don Francisco Halbach, allá por 1855, en Cañuelas y lo que es hoy parte del aeropuerto de Ezeiza. En esa estancia había 1.500 vacas, 600 yeguas y 30.000 ovejas.
Antes del alambrado se utilizó la zanja, en la Provincia de Buenos Aires, como un remedio a la demarcación de las propiedades rurales, el ingreso o salida de animales, el cuidado de los sembrados y hasta como medio de defensa de los indios. Recordamos aquella famosa zanja de Alsina de 49 leguas realizadas y proyectadas en 113. Nace así el oficio rural de "zanjeador" y parece que los mejores eran los irlandeses. Más tarde surge el "alambrador" donde primero se destacaron los vascos y luego otros europeos. "Los criollos jamás toman una pala en sus manos... el gaucho porteño prefería en general las labores a caballo, desdeñando los trabajos "de a pie" (así lo cuenta el ingles William Mac Cann que recorrió a caballo en 1842 gran parte de la Provincia de Buenos Aires, alojándose en las estancias, propiedad de ingleses o extranjeros).

Además del alambrado en el campo argentino se utilizaron y utilizan otros tipos de cercos, algunos vivos y otros muertos. Para los cercos vivos se usan árboles y arbustos aborígenes como el añapindá, el espinillo y la tuna. La historia recuerda a Tomás Grigera (1755-1829), conocido como el "alcalde de las quintas", como el primero en cercar sus chacras y quintas con tunas. Los cercos muertos los encontramos por ejemplo en las sierras de Córdoba, donde se los llama "pircas", palabra quechua y aimará que significa pared de piedra seca.

Cuenta Noel H. Sbarra que largamente le ocupó averiguar quién había sido entre nosotros el primer hacendado en alambrar su propiedad. Finalmente encontró la “punta del ovillo” y se dedicó a reconstruir la vida de Francisco Halbach, el primero en alambrar en su totalidad el perímetro de su estancia Los Remedios, que comprendía lo que actualmente ocupa el aeródromo de Ezeiza.

La invención del alambre de púa, en 1874 en los Estados Unidos, fue un hito capital en la práctica de cercar los campos con solidez y seguridad. En la Argentina tal invención se presentó en 1878, pero recién una década más tarde comenzó a difundirse. Antes, en 1845, Mr. Newton había traído alambre de Inglaterra, y fue en 1855 que Francisco Halbach alambró su estancia.

Noel H. Sbarra, en su libro “Historia del alambrado en la Argentina”, publicado por Letemendia, comienza historiando los rudimentarios mojones que delimitaron las propiedades que Juan de Garay distribuyó, al fundar la ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires. Tal sistema de marcación presentó innumerables inconvenientes: quejas, reclamos, pleitos, de manera que el gobernador Hernandarias procedió a dar rumbo y medida al ejido de la ciudad y a las chacras que lo rodeaban, constituyéndose en la primera mensura oficial de que se tenga memoria (16 y 17 de diciembre de 1808).

Más allá de las barreras naturales que formaban montes, ríos y arroyos, el modo más primitivo de crear artificialmente un límite fue construyendo zanjas, y el de “zanjeador” fue un oficio rural, como sería más tarde el del alambrador. También se usaron ampliamente los cercos vivos de plantas espinosas y enmarañadas. En el Noroeste eran usuales los pircados (término de origen quechua), muros de altura variable de piedras superpuestas con argamasa. Con el refinamiento de los ganados (que comenzó por las ovejas) se usaron instalaciones como corrales de fierro fino.

William Mac Cann, en su “Viaje a caballo por las provincias argentinas” ofrece la primera noticia del alambrado. En su libro, cuenta que en los primeros días de mayo de 1847 se acerca a la estancia de un inglés, Richard Newton, y al describirla, habla de una “huerta circuida de un fuerte alambrado” y de un parque y de un jardín “defendidos de las incursiones de las vacas y ovejas por setos formados de arbustos espinosos y por una cerca de hierro”. Esta estancia (Santa María) se encuentra a diez leguas de Chascomús y se conserva en buen estado.

Sbarra se detiene en la biografía de este Richard Newton y continúa historiando el afianzamiento en el uso de este instrumento que permitió, aparte de delimitar las propiedades, parcelar en potreros las grandes extensiones, facilitar la cruza de haciendas criollas con reproductores seleccionados, el mejoramiento de la calidad de las pasturas y el cultivo de los campos.

Entre otros tantos detalles, se acentúa la significancia del Ñandubay: “Este árbol indígena ha prestado, más que ningún otro, importantes servicios a nuestra industria agropecuaria: durante mucho tiempo sus troncos -de madera durísima e imputrescible bajo tierra- se usaron en la construcción de alambrados y de corrales de “palo a pique”, para lo cual se los traía en goletas y pailebotes a vela desde Entre Ríos, y ocasionalmente desde el sur de Corrientes y norte de Santa Fe”.

Se nos recuerda también que el primer documento que legisla para evitar abusos de propietarios se debió a Bartolomé Mitre, en 1860, refrendado por Sarmiento. Establece que “ningún alambrado se pondrá en adelante a la orilla de las grandes vías de comunicación sin autorización del juez de Paz respectivo”. En 1862 se estableció que quienes querían alambrar sus campos debían pedir permiso a la Municipalidad del partido correspondiente.

El autor del “Martín Fierro”, en su “Instrucción del estanciero”, de 1882, declaraba con contundencia que “la modificación de mayor consecuencia introducida en la industria rural ha sido la de los alambrados”. Y Estanislao Zeballos en 1888 expresó con entusiasmo: “Los alambrados argentinos son extraordinarios”.



lunes, agosto 10

Holandeses II


La ciudad de Buenos Aires, fue el primer punto que tocaron los holandeses que llegaban
entre 1888 y 1890. Su puerto, el principal del país, era y debía ser el paso obligado para la
inmigración ultramarina no sólo de holandeses sino también de otras nacionalidades. Sin
embargo, muchos holandeses fueron llevados al interior de la Provincia de Buenos Aires y

asentados en comunidades agrícolas como Tres Arroyos, San Cayetano o 9 de Julio


En este punto es necesario distinguir entre aquellos holandeses que ya se habían radicado
antes de 1889, de aquellos que llegaron en ese período. Los primeros, pertenecían a
una elite compuesta por hombres de negocios, diplomáticos, ingenieros, y arquitectos reconocidos
tales como por ejemplo: J.A Walldorp, quien diseño el Pabellón Argentino de la
Sociedad Rural, JJ Doyer, quien elaboró los planos de la estación Once, y E Folkers quien
construyera el edificio del club Español, entre otros. Por otro lado, ya en 1875 se encontraba
funcionando el consulado holandés en Buenos Aires, pero como señala Gerardo Oberman
(2001b:2) “pero aquellos que una mañana de 1889 descendían por fin de su hogar flotante y
afirmaban sus pies a orillas del Río de la Plata, no pertenecían a este grupo privilegiado”.
En efecto, en su mayoría agricultores y jornaleros estos inmigrantes fueron reconducidos a
zonas agrarias tales como Tres Arroyos, Santa Fe, Chaco, Entre Ríos, 9 de Julio, Mendoza
etc.
Muchos de ellos, no tuvieron éxito en su colonización agrícola y por diversas causas debieron
regresar a la ciudad para luego volver a su país. Otros, se asentaron en los partidos en
la Boca, Barracas, Quilmes o Avellaneda tras el duro revés que habían sufrido en el interior.
Los primeros intentos de instalación de fábricas en esa zona, daban trabajo a algunas de estas
familias. Hacia 1890 las condiciones económicas del país eran preocupantes. Oberman
señala (2001c:3) “el costo de vida crecía, el poder adquisitivo bajaba y el salario ganado
trabajando a veces hasta 12 horas por día, a duras penas alcanzaba para alimentar a la
familia. Eso en el caso, de que el padre de familia tuviese trabajo, ya que la gran recesión
había dejado un incalculable número de desocupados”.
 
 
Es en ese mismo año, 320 familias holandesas provenientes de diversos centros agrícolas
llegan a la ciudad de Buenos Aires, para exigir al entonces Cónsul General L. Van Riet medidas
concretas para remediar su situación, no en pocas cantidades algunos decidían exigir
su repatriación.
Lamentablemente, no podemos precisar en números la cantidad de personas o familias
que se volvieron a asentar en Buenos Aires tras fracasar sus intentos en el interior del país.
Algunos provenían de la Provincia de Buenos Aires, otros de zonas más lejanas como  Chaco o Mendoza, donde habían sido enviados para trabajar la tierra. En las grandes ciudades
como Buenos Aires, algunos se ocupaban en las obras que habían sido emprendidos por
los arquitectos e ingenieros de esa nacionalidad que ya se encontraban en marcha. Otros,
como en Rosario se avocaban a trabajos portuarios bajo las ordenes de las firmas “Ackermans”
y “Van Haaren” (Oberman G, 2003:75).
 
Como producto de la vida de los holandeses en Buenos Aires, se funda en el año 1900 la
Iglesia Reformada de Buenos Aires, y posteriormente la Nederlandse Vereniging (Asociación
holandesa). Esta última, fundada alrededor de 1920, organiza diversas reuniones todos
los primeros miércoles de cada mes en el bar porteño Van Koning ubicado en la calle Baez
325, y distribuye una revista en idioma neerlandés llamada “blad Nederland” con una tirada
de 350 ejemplares publicados ocho veces al año. En la actualidad, la colectividad cuenta
con un número de setenta a cien asociados, todos ellos descendientes de los holandeses que
decidieran asentarse en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores.
La cámara de Comercio Argentino Holandesa, fundada en 1919, es una entidad sin fines
de lucro con personería jurídica propia para la protección los intereses comerciales de todos
sus asociados; por último la Asociación Argentino-Neerlandesa de Ex becarios, la cual promueve viajes de intercambio para realizar estudios superiores y trabajos de investigación en lo académico y comercial.

Los holandeses en Rosario
En una de nuestras comunicaciones con la Casa de Provincia de Santa Fe en Buenos
aires, se nos comunicaba que no se habían registrado asentamientos o colonias netamente
holandesas en la provincia. Que de hecho, de haberlas en el pasado, habían sido migraciones
espontáneas para formar parte de colonias formadas mayoritariamente por otras nacionalidades
como italianos, alemanes, españoles y otros. De haber emigrado y formado parte
de otras colonias, iba a ser muy difícil poder saber algo de los holandeses. Mucho menos,
intentar imaginar como habían llegado hasta allí. A esto se sumaba el hecho de que la mayoría
de los registros de inmigración del puerto de Rosario estaban desaparecidos, perdidos
o destruidos y poco se sabe de ellos.
De la ciudad podemos decir que en lo que respecta a su crecimiento y su relación con
fenómeno migratorio había mucho de similar a Buenos Aires. Según el censo de 1869 había
26.169 habitantes, en 1895 la cifra se acercaba a unos 90.000 y para 1914 hablábamos de
225.000 habitantes. Francis Korn (2004b: 23) señala “el ritmo con que creció Rosario en
todas las dimensiones hizo que la capital de la provincia, Santa Fe, pareciera tradicional y
rezagada en el tiempo [...] en 1914 Santa Fe, aunque creció, llegó a tener sólo un cuartote
la población de Rosario”. Este pauta daba indicios que el asentamiento de holandeses en la
ciudad no tenías muchas diferencias de aquel que ya hemos narrado para con Buenos Aires.
Por un lado, un grupo minoritario de grandes empresarios y personalidades como los directivos
de las firmas “Ackermans” y “Van Haren”; y por el otro un grupo más empobrecido
que volvían del interior del país tras haber fracasado en las colonias. También teníamos
conocimientos de una Iglesia Reformada que aún cuando disuelta en la actualidad, daba
indicios que algún tipo de colectividad había estado funcionado en la zona. Se trataba de la
“Hollandsche Christelijke Gereformeerde Kerk” de Rosario. Ésta se había formado en el 23 de junio de 1893. Sin embargo, no tardaría mucho tiempo en suscitarse algunas divisiones
de tipo ideológico. Por un lado, los que seguían los preceptos tradicionales de la Reforma,
por el otro aquellos que autonombrados disidentes cuestionaban su monótona existencia.
Por el lado de la Iglesia Instituida estaban: W Helder, P Olthoff, A Struis, J Hoogstra, C Van
Poepelen, B.G Harmstra, J Nieuwenhuize entre otros; por el lado de los disidentes sus figuras
eran: P Wiersma, J Okker, J Van Ijseldijk, S Postma, J Leegstra y R Pouwels entre otros.
Los disidentes, eran minoría y se estimaba que del conjunto de 250 feligreses solamente
formaban un grupo de 50 (Oberman G, 2003: 89). Según el censo de 1895 había unos 405
holandeses viviendo en esta ciudad, para los años que vendrán algunos hablaran de un grupo
de 700 a 800 holandeses conviviendo en la ciudad con otras nacionalidades

Los holandeses en Tres Arroyos
A diferencia de Rosario, la comunidad holandesa más grande del país se encuentra actualmente
ubicada en la ciudad de Tres Arroyos, al sur de la Provincia de Buenos Aires. Sin
embargo, no queda muy claro ¿Cómo llegaron los holandeses a esta zona? En el año 1989,
con motivo del centenario de la primera migración holandesa a Tres Arroyos, la embajada
Real de Los Países Bajos auspició una publicación titulada 100 años de Holanda en Argentina.
Muchos de los datos, que daremos a continuación fueron extraídos de esa publicación.
Los primeros holandeses en llegar, lo hacían provenientes de Buenos Aires, a donde
habían estado en forma temporal esperando para su reubicación. Muchos de los inmigrantes
provenían de provincias como Frisia y Groninga, su especialidad era la agricultura.
Las promesas propagandistas del gobierno de Roca impulsaban a que muchas familias
holandesas se aventuraran hacia estas tierras. Una vez arribado al puerto de Buenos Aires
fueron alojados en el Hotel de inmigrantes y trasladados por tren hacia el interior de la
Provincia. Así llegaban los primeros holandeses a Tres Arroyos, desde donde partían las
carretas hacia los campos de Don Benjamin del Castillo (Micaela de Cascallares) y el establecimiento
“La Hibernia” de Enrique Butty, cerca de lo que hoy es Nicolas Descalzi.
Entre las primeras familias que arribaron a esta zona estaban los Banninga, Blom, Dekker,
De Vries, Ebbens, Eveleens, Gysel, Hemkes, Jansen, Kalle, Kerkhoff, Klink, Kloosterman,
Knollinger, Lehman, Minaarde, Noordermeer, Otto, Pluis, Smit, Van Dam, Van
Dijk, Van der Molen, Van Der Ploeg, Van Waarde, Verdonschot, Visbeek, Wilgenhoff, Wisse,
Zijlstra y Zwedig entre otros.
Estas familias comenzaron a trabajar en los “campos de colonización”, donde a cada
familia se les daba cincuenta hectáreas de tierra. La principal dificultad estaba en conseguir
las semillas y los elementos de labranza que por ese entonces escaseaban. La lucha por sobrevivir fue una dura prueba para ellos, vivían en casas de barro tapadas con cuero de vaca,
su alimentación a base de carne y maíz a las cuales no estaban acostumbrados, y el total
desconocimiento del idioma español complicaron aún más su adaptación. La ausencia de
una organización apropiada para la colonización y todos estos problemas provocaron que
muchos se dirigieran hacia Tres Arroyos y San Cayetano. Doña Adelaida Pluis de Zijlstra
afirma “Comunicarse, romper la barrera del idioma era un diario desafió, es decir, aprender
la lengua que se hablaba en ésta especie de segunda patria. Cuando aprendían una
nueva palabra en castellano, la repetían infinidad de veces hasta aprenderla de memoria.
En cierta oportunidad llegó un jinete a investigar algo, pero no pudieron entenderle lo que
había dicho. Sólo transcurrido algún tiempo, entre la gente de mayor edad, dedujeron que
los había saludado con un “buen día”. Muy pronto todos habían aprendido a decir “buen
día”.
A esto se sumaba el surgimientos de diversas epidemias, sequías y plagas que complicaban
aún más el panorama, al respecto Francis Korn (2004b:36) señala “la vida cotidiana
se vio afectada reiteradas veces por epidemias de cólera (la de Tucumán en 1887 fue de
particular intensidad), sequías y plagas de langosta. Para combatir éstas últimas no había
muchos remedios, salvo, quizás, la fe”.
Los primeros que se acercaban a Tres Arroyos se fueron asociando lentamente a través
de la Fe Calvinista. Como resultado de ello, se fundó el 27 de Abril de 1908 La iglesia Reformada
de Tres Arroyos encabezada por el pastor Van Lonkhuysen. El 8 de junio de ese
mismo año, se lleva a cabo el primer Consejo Eclesiástico con la presencia de Juan Dekker,
Juan Blom y Luís Pluis y Jacobo Ebbens como diáconos. En sus comienzos, la iglesia funcionaba
en la casa del propios Juan Pluis hasta que en el año 1943, se trasladara a la calle
Maipú 475. El apego a sus pautas religiosas, fueron uno de los factores fundamentales que
preservó la identidad de la colectividad holandesa en Tres Arroyos. En nuestros días, la Iglesia
del Centro posee más de quinientos feligreses, entre confesantes y bautizados. Además
de celebrar sus cultos en idioma neerlandés y español, se forman diversas actividades que
la mantienen en comunión con la población local. Entre ellas se destacan las reuniones de
matrimonios, de coros y catecismo o la escuela bíblica para niños.
En el año 1925, el pastor Sonneveldt anunciaba el encuentro con otra nueva migración
de holandeses que intentaba probar suerte en la Argentina, tras las duras condiciones económicas
que vivía su país. Llegaban así entre 1924 y 1925 los Bakker, Boonstra, Bruines,
Douma, Groenenberg, Karraij, Mulder, Ouwerkerk, Peetdom, Shening, Terlouw, Van der
Horst, Van der Sluis, Van der Velde, Van Strien, Veninga, Verkuyl y Waterdrinker, muchos
de ellos procedentes de Haarlemmermeer. Estas famlias se establecieron en zonas de San
Cayetano donde fueron recibidos por los descendientes de holandeses de la primera migración
como la familia Zijstra y Olthoff. La llegada de estos holandeses, dio nuevo impulso a
la vida de la colectividad holandesa de la zona

Fuente: www.eujaen.es



Holandeses


“Aunque los holandeses no mostraron mucho interés en migrar a América antes del siglo
XIX, por la mitad de dicho siglo, los holandeses comenzaron a dejar Holanda. Durante
1840 a 1861, alrededor de 20.000 holandeses migraron hacia los Estados Unidos, comparado con los escasos 2.500 que lo había hecho previamente. Esta gran migración resultó de una combinación entre conflictos Económicos y Religiosos para ese entonces”.
La migración holandesa a Estados Unidos y Canadá presentaba ciertas características
que la hacían netamente religiosa. Por lo general, eran migraciones encabezadas por un pastor protestante y su motivo radicaba en alejarse para preservar sus valores religiosos de las influencias católicas. La primeras colonias holandesas en estados Unidos son producto de esa primera migración.

En los años venideros los números serán diferentes; los Estados Unidos, entre 1860 y
1930 recibieron aproximadamente unos 187.756 inmigrantes procedentes de los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Suiza y Francia. (Fohlen C, 1975:236), pero está segunda gran ola migratoria obedecía a otras razones. El primer país de Sudamérica en recibir un pequeña porción de este flujo migratorio fue Brasil, entre 1858 y 1862; unos 500 colonos provenientes de Zeeuws-Vlaandeen en Zeeland se asentaron el estado de Santo Espirito, donde fundaron la colonia “Holanda”. Una segunda migración acaecio entre los años 1906 y 1913, en la cual arribaron unos 3.500 holandeses sobre todo entre 1908, pero de ese número muchos no se asentaron y retornaron a su patria en Europa. En lo que respecta a Chile, la migración no se dio en forma oficial sino hasta 1903, cuando el cónsul chileno en La Haya firmó un tratado para promover el traslado de campesinos holandeses a ese país provenientes de“Groningen” o Groninga (Swerienga R, 1998).
Un par de décadas más tarde, (entre 1888 y 1892) la situación en Holanda era difícil
como se señalaba en su contexto histórico. Las provincias de Frisia, Groninga y Zeeland, las más castigadas por la crisis expulsaban familias enteras de Europahacia América. Algunos otros, procedían de grandes urbes como Amsterdam o Rotterdam, producto del proceso de industrialización que experimenta por ese entonces el país. Gerardo Oberman (2001c:1)afirma “la recesión económica, el deterioro social y la inestabilidad política, resumen el estado de situación de Holanda hacia finales de 1880. Todos los holandeses llegados a Argentina entre 1888 y 1892 huían de la miseria y de la falta de expectativas respecto al futuro en su país natal”. La mayor parte de los holandeses emigró hacia los Estados Unidos y Canadá; Sudamérica y Sudáfrica fueron otros destinos alternativos.
Aunque los holandeses ya habían empezado a emigrar desde 1825. La mayoría de ellos
empezarían a llegar entre 1888 y 1890, como ya lo hemos evidenciado en el cuadro presentado por Eguileor y Valdés. Los primeros holandeses, en su mayoría agricultores y jornaleros,que llegaban a estas tierras eran especialmente contratados en Europa a través de
los consulados para fomentar las cuencas ganaderas que habían expandido a la Provincia de Buenos Aires.
Hasta el año 1888, muchos de ellos no llegaban en barcos de bandera holandesa y lo hacíanen forma independiente. Es así que nuestros registros muestran que el vapor Ohio, trajo consigo de Amberes a los Snike (6) el 28 de sept de 1886, El Gironde y el Niger trajeron a la familia Vander en dos viajes en los años 1882 y 1886, el Pleiade proveniente del puerto de Bremen traía (14-12-88) a los Clein (5), a los Rindel (5), los Scharf (10), por su parte el vapor Koln arribaba el 28 de diciembre de 1888 con los Fost (4) y con Franz Wagner y Nicolas Francois desde el puerto de Amberes en Bélgica. Otro buque el Provence traía desde Marsella a la familia Bauer (3) y el vapor Berlin hizo lo mismo el 26-06-1890 con la familia Wouterlood (8) de religión protestante todos ellos.
Entre 1887 y 1890, los postulantes eran embarcados en buques de la “Nederlansch-
Amerikaanshe Stoomvaart Maatschapij”, y luego la “Holland-Amerika Linj”. El gobierno
argentino había firmado con estos armadores un convenio que garantizaba el transporte de 10.000 pasajeros al cómodo precio de 84 florines en tercera clase. Luego de 1891 está línea suspendió los viajes a la Argentina debido a la crisis del 90 que enfrentaba el país. La compañía poseía varios buques como el P. Caland, Schiedam, Edam, Zaandam, Leerdam y el Edam II, con una capacidad aproximada de 400 pasajeros (Oberman, 1993c:61).
El 19 de Febrero de 1890 llega al puerto de Buenos Aires procedente del puerto de Rotterdam, el vapor Schiedam con los Wabeke (6), los Balkenende (3), los Breddles (4), los Denhof (4), los Elst (7), los De Bacet (4), los Kool (6), los Mandero (6), los Staal (6), Van Lijst (5) y los Van Koon (4). El 18 de abril del año 1890, arriba a Dársena Norte (directamente de Amsterdam) el vapor Edam con otro puñado de familias holandesas entre las que se viajaban los Breudel (10), Engwerda (4), Jans (4), Slimmer (8), Van Deijk (4), Bosters (2)y Van Der Werff (6) entre otros. Por su parte, el vapor Zaandam trajo consigo el 24 de junio de 1890 procedente del puerto de Amsterdam: a los Bruxeberg (7), Hoogendyk (2), Huyer(5), Krekelaar (3) y los Tuyman (4) entre otros.
También venían hombres solos pero en la mayoría de los casos se trataba de profesionales como médicos, abogados, arquitectos o ingenieros. Tal es el caso del Dr. Henri Laan llegado con 25 años desde el puerto francés Havre el 10 de Noviembre de 1883 en el vapor Pampa; o el caso el Ing. Peter Lambert quien con 28 años llegaba en el vapor Ohio el 29 de Marzo de 1886. El arquitecto John Doyler arribaba en el vapor Belgrano el 12 de julio de 1888 a la edad de 26 años. El matrimonio Wolf de profesión diseñadores de ropa, arriban a Buenos Aires el 04 de septiembre de 1897 a bordo del vapor Chili procedente de Burdeos.
Era muy raro, encontrar a estos profesionales acompañados por un número elevado de familiares, en su mayoría se trataba de personas entre 20 y 26 años que llegaban solos o con sus parejas en buques de otras nacionalidades. Sólo en el ing. Georges Roufosse (45 años) llegaba desde el puerto belga de Amberes con su mujer (30 años) y dos hijos de 13 y 11 años respectivamente en el buque Mark el 19 de Agosto de 1899.

Fuentes:www.ujaen.es

Polacos

Hacia fines del siglo XIX también llegaron al país etnógrafos y geólogos, quienes tras llevar a cabo sus investigaciones regresaron a Polonia. Algunos documentos traslucen la presencia de distintos grupos de polacos procedentes de la zona ocupada por el Imperio Austro–Húngaro, en particular en Córdoba y en la provincia de Buenos Aires. Pero el inicio de la inmigración organizada lo debemos situar en el invierno de 1897 con la llegada de unas 14 familias polacas y ucranianas procedentes de la región de Galitzia. Arribaron al puerto de Buenos Aires, fueron recibidos en La Plata y desde allí fueron enviados a Apóstoles, Misiones. Así comenzó el primer proyecto de colonización agrícola efectivo desde la expulsión de los jesuitas
Luego se sumaron otros grupos de colonos y se establecieron en distintas localidades: San José, Azara, Cerro Corá, Bonpland, Yerbal Viejo, Gobernador Roca y más tarde llegarán a fundar Colonia Wanda al norte de la provincia.

A principios del siglo XX algunos trabajadores polacos fueron a probar suerte a la Patagonia. Con el descubrimiento del petróleo en Comodoro Rivadavia aumentó la presencia de los polacos que encontraron empleo en esta nueva industria

En los primeros años del siglo XX un grupo de campesinos se instaló en Berisso, provincia de Buenos Aires, para dedicarse al trabajo en los frigoríficos. En esta ciudad se fundó la Sociedad Polaca de Berisso en el año 1913 y hasta hoy es un centro polaco de gran importancia, el más antiguo en actividad ininterrumpida.

En el período de entreguerras llegaron más inmigrantes, generalmente campesinos y se dispersaron por gran parte del país: Buenos Aires, Mendoza, Misiones, Neuquén, Córdoba, Tucumán, y Rosario. Algunos llegaron desde Brasil, luego de tener experiencias no muy satisfactorias en aquel país.
En este mismo período hizo su aparición un gran número de ciudadanos polacos de origen judío, quienes en general llegaban a través de organizaciones distintas de las que traían a los polacos católicos y una vez aquí se nuclearon en asociaciones diferentes. En este período se fundaron muchas organizaciones para agrupar a los polacos: Lavallol, Dock Sud, Quilmes, Mendoza, Rosario

Fuente: http://www.elaguilablanca.com.ar/inmigracion/inmigracion-intro.html

Entre las primeras familias polacas tenemos las de: Musika, Sendlak, Yaciuk, Lewtak, Pellinski, Krzckowski, Kosziuk, Zuzaniuk, Dlutowski, Posluzny, Widla, Droyeski, Szyskowski, Atamañuk, Nowak, Zaldyga, Okulczyk, Kiatwzki, Cibulski, Lubachewski, Czaikowski, Kosiarski, Skowron, Sowinski, Krawczyk, Poplowski, Cieplinski, Kotula, Paulinski, Lenczinski, Skleper.

Iniciativa de Monica Muñoz, todos debemos ayudarla!

A defender el Archivo General de la Nación Argentina!!

Descripción: El Archivo General de la Nación depende del Ministerio del Interior.
Es la memoria oficial de nuestro país, ya que guarda, fundamentalmente, la documentación de los distintos gobiernos, o sea, del Poder Ejecutivo, a lo largo de su historia.
Por falta de recursos económicos, siempre ha tenido problemas para la conservación de su edificio y de su patrimonio documental,hasta ahora nunca solucionados.

Información de contactoDirección de correo electrónico:
Oficina: www.archivosargentinos.blogspot.com
Lugar: Buenos Aires, Argentina

Noticias recientes
A mediados del año 2007, fue designado un nuevo Director General, el Lic. José Luis Moreno,
El archivo comenzaba a ponerse en marcha, con gran esfuerzo, luego de un estado de paralización debido a varios años de licencia de su director anterior, Miguel Unamuno.
En el 2008 las noticias eran alentadoras, ya que se destinaba al Archivo un fondo de 21 millones de pesos para un "Proyecto de Catalogación, Inventario, Digitalización, Microfilmación
y Conservación para la Guarda Física de la Documentación Histórica", según el Decreto 1421/2008 firmado por la Presidente Cristina Kirchner el 5/09/08.
Ha pasado los meses y evidentemente dicho proyecto está quedando en la nada, a tono con los nuevos tiempos de repentina pobreza de las arcas estatales.
Peor aún, posiblemente piensen tercerizar su administración, lo cual va a impedir cualquier posibilidad de mejora o modernización del Archivo.
Qué empresa será la que proteja la memoria de los argentinos? La que con celo y responsabilidad, como lo ha hecho hasta ahora el Director, lo resguarde de los robos, las plagas, las roturas?
Qué lobo vendrá a cuidar a esta escuálida gallina?

Por eso, como argentinos, digamos:

Que la Presidente Cristina Kirchner cumpla con el Decreto 1421/2008 que firmó!
Apoyo a la gestión del Director!!
NO a la tercerización del Archivo General de la Nación Argentina!
= = = = = = = = = = = = = = =
EXIGIMOS QUE SE CUMPLA CON ESTO:

Decreto 1421/2008

Créase el "Proyecto de Catalogación, Inventario, Digitalización, Microfilmación
y Conservación para la Guarda Física de la Documentación Histórica".

Bs. As., 4/9/2008
VISTO:

El Expediente Nº S02:0010100/2006 del registro del MINISTERIO DEL INTERIOR, el
Decreto Nº 678 del 7 de abril de 1993 y sus modificaciones, y

CONSIDERANDO:
Que la DIRECCION NACIONAL DEL ARCHIVO GENERAL DE LA NACION fue fundada en 1821 y
es hoy considerada uno de los archivos más importantes de América Latina, tanto
por sus documentos escritos como por los sonoros y los visuales.

Que el "Proyecto de Catalogación, Inventario, Digitalización, Microfilmación y
Conservación para la Guarda Física de la Documentación Histórica del Archivo
General de la Nación" se presenta ante la imperiosa necesidad de salvaguardar el
patrimonio cultural que representan los documentos de la historia argentina y
tiene como principales objetivos crear archivos que puedan ser utilizados por
toda la ciudadanía y por las generaciones venideras e instalar una tecnología
apropiada a los precitados fines, mediante la aplicación de sistemas
informatizados.

Que dicho proyecto contribuirá a mejorar el desenvolvimiento de la DIRECCION
GENERAL DEL ARCHIVO GENERAL DE LA NACION en su función de reunir, conservar y
tener disponible para su consulta o utilización la documentación de cualquier
tipo que interese a la comunidad como testimonio acerca del ser y acontecer del
país.

Que la instrumentación del mismo se realizará a través de la contratación de los
servicios, bienes y obras necesarios para la modernización de la Dirección
referida a través de la aplicación de tecnología digital y de métodos de
catalogación modernos de los documentos existentes a la fecha, y cuyo costo se
estima en la suma de PESOS VEINTIUN MILLONES ($ 21.000.000).

Que resulta conveniente que dicho proyecto se ejecute en el ámbito de la UNIDAD
EJECUTORA CENTRAL (UEC) del MINISTERIO DEL INTERIOR creada por el artículo 9º
del Decreto Nº 202 del 30 de enero de 1991, modificado por Decreto Nº 1732 del
18 de septiembre de 1992, que conforme el Decreto Nº 258 del 24 de julio de 2003
y la Resolución Nº 38 del 1 de julio de 2003 del registro del MINISTERIO DEL
INTERIOR, funciona en el ámbito de la SUBSECRETARIA DE COORDINACION del
MINISTERIO DEL INTERIOR, otorgándole para tal fin capacidad legal para
contratar.

Que en el FONDO PARA LA TRANSFORMACION DE LOS SECTORES PUBLICOS PROVINCIALES
(FTSPP), creado por el Decreto Nº 678 del 7 de abril de 1993, modificado por el
Decreto Nº 2569 del 11 de diciembre de 2002, existen fondos que según se evalúa
no serán utilizados en el presente ejercicio presupuestario para los fines a que
se hallan asignados.

Que a fin de llevar adelante el "Proyecto de Catalogación, Inventario,
Digitalización, Microfilmación y Conservación para la Guarda Física de la
Documentación Histórica del Archivo General de la Nación" resulta necesario
autorizar a la UNIDAD EJECUTORA CENTRAL (UEC) del MINISTERIO DEL INTERIOR a
utilizar los fondos que no se encuentren comprometidos con el propósito del
FONDO PARA LA TRANSFORMACION DE LOS SECTORES PUBLICOS PROVINCIALES (FTSPP) a los
fines de la ejecución del Proyecto que por el presente se crea.

Que ha tomado la intervención que le compete la DIRECCION GENERAL DE ASUNTOS
JURIDICOS del MINISTERIO DEL INTERIOR

Que la presente medida se dicta en uso de las facultades conferidas por el
artículo 99, inciso 1 de la CONSTITUCION NACIONAL.

Por ello,

LA PRESIDENTA DE LA NACION ARGENTINA

DECRETA:

Artículo 1º - Créase el "Proyecto de Catalogación, Inventario, Digitalización,
Microfilmación y Conservación para la Guarda Física de la Documentación
Histórica del Archivo General de la Nación", el que consistirá en mejorar el
desenvolvimiento de la DIRECCION GENERAL DEL ARCHIVO GENERAL DE LA NACION en su
función de reunir, conservar y tener disponible para su consulta o utilización
la documentación de cualquier tipo que interese a la comunidad como testimonio
acerca del ser y acontecer del país.

Art. 2º - Dispónese que el "Proyecto de Catalogación, Inventario, Digitalización
Microfilmación y Conservación para la Guarda Física de la Documentación
Histórica del Archivo General de la Nación" se instrumentará a través de la
contratación de los servicios, bienes y obras necesarios para la modernización
de la DIRECCION GENERAL DEL ARCHIVO GENERAL DE LA NACION a través de la
aplicación de tecnología digital y de métodos de catalogación modernos de los
documentos existentes a la fecha.

Art. 3º - Establécese que la UNIDAD EJECUTORA CENTRAL (UEC) creada por el
artículo 9º del Decreto Nº 202 del 30 de enero de 1991, modificado por Decreto
Nº 1732 del 18 de septiembre de 1992, que funciona en el ámbito de la
SUBSECRETARIA DE COORDINACION del MINISTERIO DEL INTERIOR, asumirá las funciones
relacionadas con la coordinación y ejecución del "Proyecto de Catalogación,
Inventario, Digitalización, Microfilmación y Conservación para la Guarda Física
de la Documentación Histórica del Archivo General de la Nación", otorgándole
para tal fin capacidad legal para contratar.

Art. 4º - Autorízase a la UNIDAD EJECUTORA CENTRAL (UEC) del MINISTERIO DEL
INTERIOR a utilizar, hasta la suma de PESOS VEINTIUN MILLONES ($ 21.000.000),
los fondos que no se encuentren comprometidos con el propósito del FONDO PARA LA
TRANSFORMACION DE LOS SECTORES PUBLICOS PROVINCIALES (FTSPP), creado por el
Decreto Nº 678 del 7 de abril de 1993, modificado por el Decreto Nº 2569 del 11
de diciembre de 2002, a los fines de afrontar el costo de la contratación que
posibilite la ejecución del Proyecto que se crea por el artículo 1º del
presente.

Art. 5º - Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro
Oficial y archívese. - FERNANDEZ DE KIRCHNER. - Sergio T. Massa. - Carlos R.
Fernández. - Aníbal. F. Randazzo.

sábado, agosto 8

Franceses II

El ingeniero Felix Revol y Perier, arribó "a nuestro país en 1843/44 en misión oficial, como otro de los primitivos pintores que llegaron a nuestra tierra tal como Monvoisin, Paliere y Pellegrini, radicándose en la ciudad de Córdoba. (...) el trazado de la ciudad de Rio IV (Códoba) fue obra de él, como así tambien el cauce del Río I que atraviesa dicha ciudad. Siendo Ingeniero de Profesión, fue pintor por vocación, entre las que podemos destacar obras como la del "Coronel Martín Santa Coloma", hoy en el Museo Histórico de Buenos Aires y el "General Echagüe" en el Museo Histórico de la ciudad de Santa Fe, ambas obras ecuestres. En el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, se encuentran los retratos del matrimonio Aldao, "Don Tiburcio Aldao" y "Doña Tránsito Zavalla de Aldao", familia ilustre de Santa Fe.

En la catedral de la misma ciudad de Santa Fe, en el altar mayor, hay un friso de "La Ultima Cena" pintado por Revol, (...). También estuvo instalado en la ciudad de Tucumán, donde compró un pequeño ingenio y como cuenta el Historiador Carlos Paez de la Torre (h) fue quien pintó el techo de la Catedral de aquella ciudad y que las caritas de los ángeles eran los rostros de sus hijos, trabajo hoy desaparecido, reemplazado por una obra de Soldi. Felix Revol y Perier fallece en la ciudad de Córdoba el 29 de diciembre de 1867. Estuvo casado con doña Gumersinda Núñez Bazán, de familia cordobesa y riojana".

En 1857, el bayonés Carlos Sourigues escribe en la Colonia San José, en Entre Ríos, una carta al General Urquiza, en la que le informa: "Los colonos llegaron ayer a este punto: todo están en tierra y se ocupan en hacer sus ranchitos para esperar los primeros días; mientras concluyo de distribuir el terreno les he hablado. Venían algo desanimados por lo que habían visto en el Ibicuy pero cuando vieron las tierras que iban a poseer se llenaron de alegría; están muy conformes; los he hallado pacientes.

La mayor parte de las familias son buenas; hay algunas medio regulares pero en general los hombres son buenos y robustos.

Es entre las mujeres que se encuentran algunas viejas que poco podrán trabajar si no es en el hogar doméstico. Según me han informado deben estar en camino y tal vez han llegado a Buenos Aires otro número igual de familias y creo que si deben hacer parte de la colonia se debería evitar que fuesen al Ibicuy; a más, los colonos que están aquí me han dicho que creen que el señor Don Martín Schafter que es el que los ha conducido desde Europa hasta el Ibicuy va a venir aquí como Director de la colonia; me han hecho presente que dicho Señor los había tratado muy mal y que no podían conformarse con estar nuevmente bajo sus órdenes. Esto es una queja general que he tratado de aquietar. (...) Estoy en medio de una Babilonia, pero hasta ahora todo va muy bien, personas y pacientes; creo en el buen éxito de la colonia por la cual haré todo empeño y para que marche todo bien creo preciso que el Sr. Marty se ponga a la cabeza; es inteligente en la materia y querido de los colonos; él está aquí; pero me ha dicho que no sabe como no tiene instrucciones ninguna ni yo tampoco a ese respecto, desearía que Ud. me dijese lo que crea conveniente" (1).

El francés Alejo Peyret, Director de la Colonia San José, sostiene que para fundarla "Se ha aceptado apresuradamente todo cuanto se ha presentado, con la única condición de ser católico. Se han hecho adelantos de ingentes cantidades a familias desprovistas de todo, y que presentan muy pocas garantías de reembolso. Por decirlo, se ha gastado mucho dinero sin necesidad. Digámoslo de pasada. Es imposible que una familia a quien se han adelantado todo los gastos de viaje, en término medio 500 pesos, la cual por consiguiente tiene que recibir aquí los demás adelantos en terreno, animales, nutrición, etc., es decir 500 pesos más, es imposible que esta familia abone estas cantidades en las condiciones y al interés del 18% y en el término de cinco años, que ha estipulado el agente de S.E. (...)

Suponiendo igual capacidad para el trabajo un colono protestante debe ser preferido al católico. El católico (yo mismo he nacido católico, pro en el Siglo XIX ya no merecen consideración alguna las distintas religiones) necesita llevar consigo todo un culto, un sacerdote, una iglesia. Si es sincero, si es ferviente y no tiene todo aquello consigo o muy cerca, necesariamente su conciencia debe sufrir mucho. Pero en una colonia naciente, que no tendrá a principio sino algunas pobres familias, ¿cómo mantener un culto tan costoso? ¿Cómo pagar un sacerdote? ¿Cómo comprar los objetos sagrados? ¿Cómo edificar una iglesia cuando uno no tiene qué comer? Al contrario, el protestante lleva su libro, la Biblia, y basta con eso. Póngasele en un desierto, en medio de una selva, él leerá cada noche un trozo a su familia, y ya está hecha la instrucción religiosa. Cualquier jefe de familia es sacerdote y cualquier casa es un templo. Es menester confesar que bajo este aspecto, la religión protestante es más cómoda y menos costosa" (2).

Pablo Lantelme, piamontés afincado en la misma colonia, sostenía: "Los feligreses de la Iglesia de la Colonia, como los de Colón, son: o franceses, o italianos, o suizos, o alemanes con algunos españoles. Todos entienden el castellano y lo hablan tan bien que mal; sin embargo, en la Capellanía (San José), siempre se predica en lengua francesa y en Colón siempre se ha predicado en lengua del país. Desde ya, predicar en lengua francesa no deja de ser una anomalía, como lo voy a demostrar y probar. (...) Para el bien general, creo y afirmo que es necesario que la predicación de la Divina Palabra se haga en lengua castellana, o por lo menos, que se predique dos domingos seguidos en castellano y uno en francés, para no cortar de un solo golpe el sistema abusivo. Los Capellanes (de San José) siendo franceses y poco acostumbrados a hablar en lengua castellana, no faltarán de alegar mil pretextos contrarios a lo que acabo de probar" (3).

"El 19 de marzo de 1858. Un sacerdote, Diego Barbé, un seminarista, Juan Magendie y un hermano, Joannés Arostegui, religiosos de una joven congregación francesa fundada por San Miguel Garicoïts, abren en el barrio de Balvanera el histórico Colegio San José. Los porteños los llamarán: Padres Bayoneses. La ciudad es capital del Estado de Buenos Aires, separado de la Confederación Argentina. Es solamente una aldea alumbrada a kerosén, sin servicios sanitarios y con escasez de centros educativos. El Colegio San José aplica ya la tradición francesa de formación integral con catequesis y culto, estudio intensivo y deportes.

El General Mitre visita repetidas veces el colegio para conversar con el P. Barbé y en 1863, sobre la experiencia acumulada por el Colegio San José, creará los primeros colegios nacionales del país. En 1880 el Colegio San José fue el primer instituto privado incorporado a la enseñanza oficial. A lo largo de los años el Colegio ha ido adaptando a la realidad cambiante del país y del mundo las instalaciones, los métodos y los planes de estudio, en un proceso de actualización permanente. Muchos exalumnos se han destacado en los distintos campos del quehacer nacional. Entre ellos: los políticos Hipólito Yrigoyen, Benito Villanueva, y Ricardo Balbín. Los prelados Juan Nepomuceno Terrero y Santiago Luis Copello, primer cardenal argentino y latinoamericano. Los generales Mosconi y Riccieri. El perito Francisco P. Moreno. El jurista internacional Luis María Drago. Los historiadores Ernesto Quesada, Diego Luis Molinari, José María Rosa y Félix Luna. El novelista Ricardo Payró. Los destacados Pedro Luro, Patricio Peralta Ramos, Pedro Lagleize, el artista plástico Angel Della Valle (4).

Paul Groussac nació en Toulouse en 1848; falleció en Buenos Aires en 1929. Fue escritor, ensayista e historiador. "Llegó al país en 1866, instalándose primero en San Antonio de Areco (Bs. As.) y, luego, en la ciudad de Buenos Aires, donde trabó relación con los representantes de la Generación del 80. La amistad con José Manuel Estrada y Pedro Goyena lo acercó a la Revista Argentina, donde publicó su primer artículo, un trabajo sobre el poeta español José de Espronceda. Convocado por Nicolás Avellaneda, entonces ministro de Instrucción Pública de Domingo F. Sarmiento, viajó a Tucumán, donde se desempeñó como profesor del Colegio Nacional y terminó por ser director de enseñanza de la provincia. Allí escribió el Ensayo histórico sobre el Tucumán y la novela De la cruz a la fecha, que lo consagraron como hombre de la cultura. Tras un viaje a su país natal, Eduardo Wilde, ministro de Justicia e Instrucción de Julio A. Roca, lo nombró inspector de colegios nacionales y escuelas normales. En 1885, fue nombrado director de la Biblioteca Nacional. Entre sus numerosas obras, escritas en francés y castellano, sobresalen Viaje intelectual, Los que pasaban, Crítica literaria y El Congreso de Tucumán" (5).

A criterio de Jorge Luis Borges: "El destino personal de Groussac fue, como el de todos los hombres, asaz extraño. Hubiera querido ser famoso en su patria y en su idioma natal; lo fue en una lengua que dominaba, pero que nunca lo satisfizo del todo y en regiones lejanas que siempre fueron para él un destierro. Su verdadera tarea fue la enseñanza del rigor y de la ironía francesa a un continente en cierne. ‘Ser famoso en la América del Sur no es dejar de ser un desconocido’, escribió no sin amargura" (6).

"Hijo de un normando que había hecho fortuna con el café en Brasil, Geoffroy Francois Daireaux (París, 1849 – Buenos Aires, 1916) se establece en la Argentina en 1868, dedicándose a la actividad agropecuaria. Hacia 1883 posee ya tres estancias en Rauch, Olavarría y Bolivar. Compra terrenos e instala almacenes sobre la línea del ferrocarril al Pacífico y participa de la fundación de la ciudad de Rufino en la provincia de Santa Fe y Laboulaye y General Viamonte en la provincia de Córdoba. Por problemas de salud abandona su labor colonizadora y se dedica a la escritura y la docencia. De 1901 a 1903 es Inspector General de Enseñanza Secundaria y Normal. Enseña Francés en el Colegio Nacional. Trabaja en La Nación, colabora en Caras y Caretas, La Prensa, La Ilustración Sudamericana, La Capital de Rosario, y dirige el diario francés L’independant. En su hogar se reúnen artistas como Fader, Quirós, Sivon e Yrurtia. Escribe relatos de costumbres –comedias argentinas, cada mate un cuento, etc.- y tratados como La cría del ganado (1887), Almanaque para el campo y Trabajo agrícola. En París publicó "Dans la Pampa" (1912). Una escuela de artes y oficios en Rufino, calles en varias ciudades y un partido bonaerense recuerdan su nombre" (7).

Uno de sus descendientes, Emilio Daireaux, me escribe: "Ud. menciona a un antepasado mío, tío bisabuelo, Godofredo (Geoffroy) Daireaux, autor de más de 50 libros mayormente de cuentos criollos (y trabajos técnicos agropecuarios), a mi juicio de gran frescura y agudeza, que pintan la colonización rural a fines del siglo XIX. Un hermano suyo, ascendiente directo mío fué Emilio Daireaux (1845-1914), abogado francés, llegado al país con Godofredo hacia 1870. Emilio también escribió varias interesantes obras sobre nuestro país (la más conocida "Vida y costumbres del Plata", también con versión francesa), dirigió el periódico L'Union Francaise, y fue un difusor de la posibilidades argentinas para la inversión de capitales e inmigración francesa en conferencias en Francia, en la "Revue des deux mondes", etc. Murió en París. (...) Nuestra familia procede de dos franceses.

Emilio y Godofredo que llegaron a Buenos Aires muy jóvenes a la época de la guerra franco-alemana (1870). Ambos eran hijos de un francés, oriundo de Normandía, Francois Daireaux, que se estableció por unos 30 años en Río de Janeiro y habiéndo hecho una cierta fortuna con la explotación de café, volvió a Francia hacia 1850. Mi bisabuelo nació en Río hijo de padre y madre francesa en 1845. Godofredo en París en 1849. Francamente no tengo del todo claro porqué eligieron venir a nuestro país. Creo que Emilio, que era un joven abogado, vino por razones comerciales y su hermano menor lo siguió. Digamos que Emilio que era un tanto más estructurado que su hermano menor, se casó con la Sra. Amalia Molina, de tradicional familia porteña y se arraigó en la sociedad de aquellos años, abriendo su bufete de abogado en Buenos Aires y relacionándose con los personajes de la época, como Mitre, Roca, etc. Produjo varias obras de importancia sobre el país, la principal "Vida y costumbres del Plata" (Hachette, 1888), fundó el periódico de la L'Union Francaise", que dirigió junto con Alfred Ebelot y colaboró con varias publicaciones como "La Revue de Deux Mondes", "La Revue Britannique", etc. Sus últimos años los pasó en París donde murió en 1914. Su familia se estableció, una parte (la más numerosa) en la Argentina y otra parte en Francia, donde prácticamente hoy se ha extinguido. Acá en cambio se ha ampliado considerablemente.

A su vez, Godofredo fue un hombre sumamente activo y emprendedor ,que participó en la fundación de diversas ciudades como Laboulaye, General Viamonte y Rufino y fue un gran conocedor del campo argentino que inspiró su relativamente extensa obra literaria, muy popular en sus años. (...) Ambos hermanos Daireaux murieron en 1914. Hay un Partido y una ciudad de la Provincia de Buenos Aires, que llevan el nombre de Daireaux. Está situada a unos 450 kms. al Oeste de la Capital y nuestra familia todavía conserva campo allí. (...) Respecto de los Daireaux (descendientes de Emilio), mi abuelo, Carlos Geoffroy estudió la carrera naval en Brest y Toulon (Francia) y se asimiló a la Marina argentina en 1898, como Capitán de Fragata (presidencia de Roca), llegando al grado de Vicealmirante y Ministro de Marina. Su hermano Jacques Daireaux Molina, fue abogado en la Argentina y otro de sus hermanos, Max, ingeniero, vivió en Francia y alcanzando cierto éxito como escritor literario hacia los años 1930-1950. En Francia fue galardonado entre otros con el Premio Municipal de Literatura de París. Fué amigo de Marcel Proust y hace un tiempo se publicó un interesante artículo en " La Nación " del profesor Herbert Craig (Universidad de Nebraska) refiriéndo aspectos de esa amistad".

"A finales de la primera mitad del siglo XIX se empezó a dar un fenómeno que persiste hasta hoy en día la Caricatura Política de Indole Satírico. (...) en 1863 se funda El afamado Semanario El Mosquito.(...) A diferencia de las anteriores caricaturas políticas en este caso eran la atracción principal de la revista, es decir no adornaban noticias o notas y era de carácter profesional (en cuanto al tema de la caricatura) e independiente (no seguía ningún tipo de línea política, su ideología era molestar a los políticos con humor). Su tirada inicial era de 1500 ejemplares de 4 páginas y se distribuía por suscripción. Su primer caricaturista y uno de sus fundadores fue el francés Henri Meyer (1844 - 1899) También franceses serian la mayoría de los caricaturistas que pasen por sus paginas: Adam; Julio Monniot, Ulises Advinent. Otros autores Henri (Enrique) Stein, Carlos Clérice (el único de los ilustradores nacido en la Argentina, pero de padres franceses),(...),Faría, Demócrito (seudónimo del español Eduardo Sojo, que se haría caricaturista célebre desde las páginas de Don Quijote, una talentosa y combativa publicación satírica) y E. Damblans (otro francés que compartió la portada con el director propietario y lo reemplazó cuando éste hizo un largo viaje por Europa)" (8).

Aporte Frances




" ‘He oido desde la infancia, en las mareas de alfalfa y de trigo argentino, rumor de versos franceses" -escribió, cierta vez- Victoria Ocampo. Sin embargo, no ha sido sólo en el terreno de la cultura que recibio nuestro país el aporte de Francia.
Hubo algunos franceses en nuestro suelo, durante el periodo virreinal. EI mas notorio, Liniers, proveniente de una familia de nobles emigrados por la gran Revolución, poseia una fabrica de conservas de carne: una de las primeras del pais.

La inmigración francesa, proporcionalmente, fue menos numerosa despues de 1890. Por entonces, habia mas de 90.000 habitantes de ese origen. Representaban eI 3,59 % de todos los inmigrantes.

En 1829, Juan Larrea invitó a radicarse en la Argentina a un quimico frances: Antonio Cambaceres, descendiente del redactor del Código de Napoleon. Cambaceres tuvo un importante saladero y logró, por primera vez, el aprovechamiento integral del animal. Introdujo la tecnica en la explotación agropecuaria de nuestro pais.

Tambien tuvo un importante saladero Carlos Sourigues, medico e ingeniero, auror de la traza de la Colonia San Jose.

Hubo importantes ganaderos franceses en la lIanura pampeana como Santiago y Carlos Luro, con más de 100.000 cameros, capitales franceses desarrollaron el ferrocaril en Santa Fe, contribuyendo al aumento de la produccion agricola, que llegó a tener el 50% del total del área sembrada del pais. Franceses fueron los introductores de la raza Charolais. Franceses fueron los productores de yerba mate, tabaco y madera que ayudaron al crecimiento de Misiones. Franceses fueron los molineros de Cordoba y Rio Cuarto, y de Santiago del Estero, en donde Pedro San Germes construyó el primer molino y fundó un ingenio que tuvo la maquinaria mas avanzada y logró una calidad superior a la de importacion.

En 1875 lIegó a la Argentina un arquitecto que trabajó en las obras del ferrocarril de Cordoba a Tucuman. Alii fundó varios ingenios: se lIamaba Clodomiro Hileret. Tambien fueron propietarios de ingenios en Tucuman Juan Nougués y Leon y Carlos Rougés.

Franceses tambien fueron muchos viñateros en Cuyo, donde el arboricultor Michel Pouget fue el primer director de la Escuela de Agricultura de Mendoza, en 1853.

Y aunque nunca vino a la Argentina, no es posible olvidar la obra de Charles Tellier, ingeniero frances, inventor de la maquina frigorifica. Gracias a su ingenio, nuestro pais fue el primero en utilizar el sistema de refrigeración para exportar carnes a Europa. El primer envio fue en 1877, con destino a Ruan. Y marcó el fin del saladero v el comienzo de una impresionante prosperidad para nuestro pais, que, gracias a este avance, supero a todos sus competidores en el mercado.

Franceses eran los Sansinena, oriundos del pais vasco, que iniciaron la explotacion en gran escala de la industria frigorifica.

Tambien de Francia vino el maestro de nuestra jardineria, Charles Thays, proyectista de los jardines de mas de 200 casas y estancias y gran propulsor de Ia yerba mate, cuyo cultivo perfeccionó cient:ificamente.

En 1884, Clement Cabanettes, que habia venido como instructor militar v fue precursor de nuestro sistema telefónico, fundó la primera colonia agricola francesa, en la zona de Cura Malal. Mas de 200 colonos de su provincia natal -Aveyron- fueron ubicados por Cabanettes en lo que es hoy la prospera e inconfundible Pigüe. En 1898, con la fundación de "EI Progreso Agricola", se inauguró la primera mutual de seguros para defender del granizo a los agricultores.

Franceses hubo en las colonias Esperanza, San Carlos, San Jose, Urquiza, y tantas mas. Franceses hubo en Esquel, en Posadas, en Pedro Luro, en la colonia Hinojo, en Tornquist. Tambien en General Lamadrid, Tapalque, Bolivar, Rauch, Las Flores, Ayacucho, Tandi], Juarez, Laprida y en Azul. Uno de los primeros franceses del Beam que lIegaron a Azul, fue Marcelino Riviere,fundador de su primer molino harinero y propulsor -filantropo- de la inmigracion. EI ayudó a venir a sus coprovincianos, dandoles trabajo y seguridad. Asi lIego Luciano Fortabat, que fue luego importante ganadero.

Pioneros de Esquel, viñateros en Cuyo, ganaderos en La Pampa y en Azul, fundadores de ingenios en Tucumán, molineros en Córdoba y Santiago del Estero, productores de yerba mate en Misiones. Agricultores en Entre Ríos, en Santa Fe y en Pigüe. Criaron ganado vacuno y ovejas, plantaron cereales, trigo, maíz, legumbres, árboles frutales y vid. Cultivaron el suelo, sirvieron a la Patria y agrandaron nuestro patrimonio espiritual" (1).

Notas
S/F: Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Buenos Aires, Clarín.