sábado, diciembre 14

La faraona intentó divinizar a las mujeres y fue borrada de la historia.
La faraona intentó divinizar a las mujeres y fue borrada de la historia.

Hatshepsut, la reina egipcia silenciada

Dos egiptólogos españoles, Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman, indagan en el libro "Hatshepsut", la vida de una mujer invisibilizada por sus pares, que fue reina del Alto y del Bajo Egipto, a partir de una investigación surgida de los trabajos de excavación y estudio realizados en La Cantera de Deir El Bahari (Luxor Occidental).
Ambos investigadores, director y codirectora de la Misión Arqueológica Española del Proyecto Sen-en Mut (TT 353) en esa región egipcia, compartieron siempre su fascinación por Hatshepsut, "una enérgica mujer de delicada apariencia" que se convirtió en reina, un hecho reprobable en una dinastía reservada exclusivamente a los varones.
"Siempre nos había parecido una figura mítica del Antiguo Egipto –cuentan los autores–. La atracción ejercida por su personalidad nos impactó profundamente desde el momento en el que entramos en contacto con el gran Dyeser-Dyeseru, su templo de Millones de Años, elevado en el circo de Deir El Bahari".
En ese lugar, los dos trabajaron desde 2003 a 2008, cuando comenzaron a excavar en el interior del hipogeo (sepulcro subterráneo) del Mayordomo de Amón Sen-en-Mut hallaron claves muy importantes para comprender la intrahistoria de la reina faraón y este personaje, preceptor de su hija, la princesa Neferu-Ra.
"Tal como rezan las inscripciones de los anales históricos de los reyes: '¡Nunca se había visto antes nada igual...!'. Un hombre de origen plebeyo y una gran reina (...) unidos en secreto para toda la eternidad", escriben los autores en el prefacio de esta obra, recién publicada por editorial El Ateneo.
Del archivo de los egiptólogos que habían trabajado antes que ellos en el templo, con viejas fotografías, diarios de excavación, artículos publicados en revistas especializadas, visitas a museos y los objetos de Hatshepsut y Sen-en-Mut, los españoles elaboran una nueva visión de esta reina, que es volcada en el libro.
Antes que ellos y de manera casual, el 18 de junio de 1829, Jean Francois Champollion e Ipolito Rossellini llegaron a lo que hoy se identifica como un conjunto de templos situados en el circo rocoso de Deir El Bahari, en la orilla oeste del río Nilo, rememoran los investigadores.
Fue en esa zona, donde Champollion se topó con un portal edificado con granito rosa y "allí se enfrentó al descubrimiento de Hatshepsut".
"Leyendo los jeroglíficos que cubrían las jambas del pórtico, descubrió las imágenes de dos faraones, marchando majestuosamente, revestidos con todas sus insignias de poder". Las inscripciones hablaban de dos personajes reales. El de mayor rango el investigador interpretó que llevaba el nombre de Aménenthé y el otro era Thutmosis III.
El motivo de por qué el nombre de Hatshepsut fue leído como Aménenthé resulta oscuro, aunque bien podría tener que ver con los valores fonéticos que se asignaban a los jeroglíficos.
A raíz del descubrimiento, el egiptólogo francés propuso una reconstrucción de la genealogía de los reyes de la dinastía XVIII para incluirla como quinto soberano de esa dinastía, coronada rey de Egipto hacia 1479-1457 a.C., "cuyo nombre había sido eliminado de los Anales por los reyes que la sucedieron en el trono".
El hecho de ser mujer y faraón hizo que sus sucesores la borraran de las listas reales al atentar con los rígidos esquemas de la sociedad faraónica.
Pero a pesar de la proscripción oficial la memoria de Hatshepsut perdura a través de una tradición oral que se transmitió hasta llegar al sacerdote Manetón, mil cien años después, encargado de escribir una historia de la sucesión de los reyes de Egipto donde figura esta soberana.
Según los datos manetonianos, "esta soberana reinó veintiún años y nueve meses (...) se le atribuye la maternidad de un rey identificado por los investigadores con Thutmosis III, que reinó después de ella veinticinco años y diez meses".
"Después de Champollion, casi todos los egiptólogos de relieve del siglo XIX y el XX trataron de proponer soluciones al enigma de la figura de Hatshepsut", señalan los españoles.
Esta reina, la más importante de esa época, "¿fue una usurpadora ambiciosa y oportunista? o ¿fue una mujer con sentido de la historia, condicionada y obligada por sus circunstancias familiares y políticas?, preguntan los autores, convencidos de que hay que situarla en un adecuado contexto histórico y cultural.
De acuerdo con las conclusiones de los investigadores, Hatshepsut "concibió el proyecto de instaurar, no tanto una línea dinástica de carácter femenino, sino un nuevo misterio teológico que haría de sus descendientes femeninas directas seres divinizados por sangre y estirpe".
"Quiso ser la cabeza de un nuevo sistema de la realeza –prosiguen– en el que las herederas serían la 'Esposa del dios' y la 'Mano del dios', para llegar luego a poseer el trono en condiciones de igualdad con el soberano varón de turno.
La teogamia representada en los muros del Dyeser-Dyeseru "tuvo por finalidad esencial suplir la realidad de su condición femenina con el mito de su naturaleza de hija carnal de Amón. Esta modificación del mito para adecuarlo a la mujer fue la esencia de su movimiento revolucionario". Pero su intento no prosperó y apenas muerta la reina comenzó la persecución de su memoria. (Télam)

lunes, diciembre 9

Orígenes de la familia Acevedo

Orígenes de la familia Acevedo Candelario “Tío Calayo” Acevedo Saiz, y el autor de este trabajo, al lado de la tumba de Don Román Acevedo Marrón y Carlos Espinoza Castro. (foto)



El Rosario, B. C. - Eduardo Acevedo, soldado misional o de cuera, compañero de armas de Carlos Espinoza Castro, al menos 24 años menor que Carlos, fue el primero de los Acevedo que hizo su aparición en El Rosario. 
Se casó con Germana Ceseña, con quien procreó a Loreto, que en realidad fue el primero de esa estirpe que se asentó de manera definitiva en ese lugar.
Eduardo Acevedo, al igual que Carlos Espinoza Castro y José Rito Ortiz, fundadores de esas familias en El Rosario, recorrieron las vastas distancias peninsulares por largos años a lomo de mulas y caballos, todos los caminos reales que unían a las misiones, ya que en su trabajo de soldados de "Cuera”, en formación militar se movían de manera permanente siguiendo a los misioneros, a quienes cuidaban, haciéndolo bajo las órdenes del sargento José Manuel Ruiz, desde principios del siglo XIX, hasta la independencia de México.

Inicio de la dinastía
Corría el año de 1827, cuando en viaje de sur a norte, Eduardo Acevedo y su esposa Germana Ceseña, -para entonces ya no era soldado de cuera-, tuvieron en El Rosario, su primer hijo varón, llamado "Loreto”, por cuya razón se quedaron algún tiempo a vivir allí, que aunque fue corto, fue suficiente para que su hijo Loreto regresará en su juventud, donde se casa con la hija mayor de Carlos Espinoza Castro, llamada: María Rita Espinoza Salgado.
Eduardo Acevedo y su esposa Germana Ceseña pasaron sus últimos años de vida en El Rosario, donde fallecieron y fueron sepultados en el panteón misionero.
Fue el matrimonio Acevedo Espinoza, formado por Loreto Acevedo Ceseña y María Rita Espinoza Salgado, quienes se pueden tomar como los primeros "Acevedo” que radicaron en forma definitiva en El Rosario, ya que en 1848, nació su primera hija llamada: Eulalia Acevedo Espinoza. 
Para entonces ya vivían en "El Divisadero”, en las cercanías de La Bocana del arroyo de El Rosario. En El Divisadero los Acevedo vivieron al menos durante unos 135 años, los últimos en hacerlo fueron el matrimonio formado por Jesús "Chuco” Acevedo Ruiz, y Esperanza "Toto” Espinoza Vidaurrázaga.
La primera generación de Acevedo Espinoza, que nacieron a partir de 1848, vivieron en su propiedad que se encontraba en la parte que muchos años después viviera su nieto don Salomé Acevedo Marrón y familia, en tierras que se llevó el arroyo hacia el año de 1977, en El Rosario de Abajo.
Además de Eulalia, procrearon a María Vicenta Teresa, Martina, Zenón, e Hilario; habiendo nacido todos en El Rosario, la primera en 1848, y el último el 1863.
El día 13 de enero de 1866, Loreto Acevedo Ceseña falleció a los 39 años de edad, dejando en la orfandad a sus hijos, y en la viudez a María Rita.
A la muerte de Loreto, la familia pasó a vivir a casa del abuelo Carlos Espinoza Castro, quienes al llegar a la adultez, se fueron casando; así lo hizo Eulalia, quien se casó en primeras nupcias con Liberato Gastélum, con quien procreó a un hijo llamado Loreto Gastélum Acevedo fallecido muy joven, el 27 de noviembre de 1893, cuando Eulalia contaba con 44 años de edad. 
Eulalia se casó en segundas nupcias con Hesiquio "Pellejeros” Sevilla, sufriendo de nuevo la pena al perder a su joven hija Altagracia Pellejeros Acevedo, el 21 de agosto de 1906, cuando contaba con 17 años de edad.
Por su parte María Teresa Vicenta nació el 5 de abril de 1862, en El Rosario, y fue registrada en San Vicente Ferrer, Baja California el 12 de octubre del mismo año. María Teresa Vicenta fue casada con Aniceto Duarte Salgado en San Telmo, Baja California, siendo él originario de San Diego, Alta California, según algunos documentos, aunque en realidad era originario de San Rafael Arroyo Seco, de la región de Colonet, Baja California; sus hijos fueron Domingo, Pío, y Altagracia Duarte Acevedo.
Para las fiestas de la virgen de El Rosario, en octubre de 1890, vinieron desde San Rafael, Arroyo Seco, donde vivían Aniceto Duarte Salgado y familia, con la desdicha que el día 12 del mismo octubre inesperadamente falleció Aniceto a los 52 años de edad, quedando María Teresa Vicenta viuda a los 28 años de edad, y sus hijos, en la orfandad, siendo sepultado en el panteón misionero del pueblo, al lado del sitio donde 122 años después, sepultamos a mi padre, Julio Espinoza García, el 4 de abril de 2012. 
Hilario nació el 4 de enero de 1863, y fue registrado en San Vicente Ferrer el 28 de agosto del mismo año, era el menor de la familia, quien perdió a su padre cuando contaba con apenas tres años de edad. 
Fue casado con Francisca Martínez Sierras, originaria de La Posta de Los Algodones, naciendo en ese lugar mucho antes que Mexicali existiera. Hilario Acevedo Espinoza y Francisca Martínez Sierras, fueron padres de las bellas gemelas Clotilde y Matilde; ellos vivieron en su casa de El Rosario de Abajo, que se encontraba justo donde ahora se encuentran unos juegos infantiles en el patio frontal de la iglesia del "Nazareno”, frente al "parque”, muy cerca de la casa que fue de su primo hermano José del Carmen Espinoza Salgado, construida en 1863, que aún existe en parte, y que la hace una de las de mayor antigüedad que subsiste, actualmente es propiedad de la familia Ceseña Amador. 
Otra de las antiguas casas en pie es la vecina de la anterior, que fue la casa de Policarpo Espinoza Peralta, y Amparo Arce Arce, y que en la actualidad se conoce como la casa "Del tío Chuy Espinoza”, o casa de "Los Pleis”; data de la misma época que la casa que antes he descrito; o sea que estamos hablando de dos construcciones que a la fecha cuentan con 150 años de dar cobijo a varias generaciones de rosareños.
Hilario Acevedo Espinoza se ahogó en el arroyo de El Rosario, frente a El Divisadero, en 1908, cuando contaba con 45 años de edad, para 1910 falleció su hija menor, en 1911, su esposa Francisca, quedando las gemelas Clotilde y Matilde apenas entrando a la adolescencia.
Martina Acevedo Espinoza fue casada con un hombre de apellido "Castillo”, adoptaron y criaron a una muchacha invidente.
Zenón Acevedo Espinoza, nacido en El Rosario en 1855, fue casado con María del Carmen Marrón "Pellejeros”, siendo sus descendientes los actuales "Acevedo” en El Rosario, ya que los demás se fueron del pueblo a distintas regiones, y en distintos tiempos.

La descendencia
Los hijos de Zenón Acevedo Marrón y María del Carmen Marrón Pellejeros, de quienes sus descendientes actualmente habitan en El Rosario, Santo Tomás, El Sauzal, y otros lugares fueron: Gregoria, nacida el 28 de noviembre de 1875; Anastasio, nacido el 15 de abril de 1877.
También Román, nacido el 8 de febrero de 1879; Andrés, nacido el 4 de febrero de 1881; Salomé (varón), nacido el 22 de octubre de 1884; Eugenio, nacido el 15 de noviembre de 1886; Petra, nacida hacia 1882 (llamada así en honor a su abuela Petra "Pellejeros” Sevilla).
Además de Bonifacio y María de Jesús, quien fue la esposa de Don Ruperto Aguilar. 
Gregoria, la hija mayor de Zenón y María del Carmen, fue casada con José María Collins Meza, tuvieron dos hijas: Carmen y Francisca. 
Gregoria falleció en El Rosario a los 22 años de edad en vísperas de los mil novecientos, la razón de su lamentable fallecimiento fue que al llevar vestido largo un frío día de diciembre, al acercarse al fuego en el que tenía una cubeta con agua calentando para bañar a las niñas, se le prendió el vestido, sin que nadie pudiera brindarle el auxilio tan requerido en aquellos momentos; sus quemaduras la llevaron a la muerte a los pocos días del suceso. 
Las niñas Carmelita y Francisca Collins Acevedo, se acercaban al lecho de su madre enferma para pedirle alimentos, sin que ella pudiera atenderlas como hubiera querido.
Román fue casado con Victoriana Saiz; mientras que Andrés fue casado con Paula Ruiz Peralta; Petra con Epigmenio Peralta Véliz, Eugenio con Angelita Peralta Solorio; Salomé con Dolores Murillo Arce, en primeras nupcias, y con Francisca Valtierra Villegas, en segundas nupcias.
Los descendientes de Román, Andrés y de Salomé Acevedo Marrón,  son los que actualmente habitan El Rosario; eventualmente lo visitan los descendientes de los demás hermanos Acevedo Marrón.
La familia Acevedo en El Rosario, se ha desempeñado en las labores propias que el resto de la población, pasando por Eduardo Acevedo como soldado de cuera, otros fueron nutrieros, pescadores, vaqueros, arrieros, gambusinos y mineros.

Conocer la historia
El presente trabajo es un breve panorama de los orígenes y la vida de la familia Acevedo, que vive en El Rosario desde hace más de 186 años, a donde llegaron después de los Espinoza, y los Ortiz. 
La familia Acevedo se encuentra íntimamente relacionada desde su llegada al pueblo, con las familias Espinoza, Loya, Duarte, Peralta, Marrón, Villavicencio, Ortiz, Aguilar, García, entre muchas otras.
Cuando en 1945, Don Román Acevedo Marrón se dio cuenta que su paso por la vida llegaba a su fin, le pidió a sus hijos que lo sepultaran al lado de su muy querido bisabuelo Don Carlos Espinoza Castro, quien había fallecido el 12 de mayo de 1883, cuando Román contaba con escasos 4 años de edad, y su bisabuelo Carlos con 105. 
Ya viejo Don Román en su lejana memoria recordaba a Carlos con amplio cariño; así que fue sepultado a lado de él en el panteoncito misionero de San Fernando Velicatá.
Candelario Acevedo Saiz, mejor conocido como el "Tío Calayo”, hijo de Don Román, desde hace muchos años cuidaba las tumbas de sus padres, vivía completamente solo en la inmensa soledad de San Fernando Velicatá, diariamente les prendía una vela, lo hizo así por muchos años, hasta que la vida se le terminó.
Se convirtió en el último habitante que ha vivido en la ex misión. En enero de 2010, a los 85 años de edad, falleció el Tío Calayo. 
En mayo del 2008, última vez en que visité al "Tío Calayo”, me comentó que ya a sus 83 años de edad, en ese entonces, poco le faltaba para irse para "El Potrero Grande”, allá donde se encuentran sus padres, y su tatarabuelo Carlos Espinoza Castro: ¡Ya no falta mucho para que llegue el día en que debo "Amarrar los burros”, me dijo animosamente.
Le comenté al tío Calayo que esas dos frases las escuché por primera vez en voz de Don Francisco "Panchito” Núñez Cota, amigo que fue de mi abuelo Alejandro "Negro” Espinoza Peralta, y que Don Panchito había nacido en el mineral del Álamo, Baja California, en octubre de 1910. 
El "Tío Calayo” contestó: Esa era la frase que mi abuelo Zenón Acevedo Espinoza usaba, la había aprendido del abuelo de él, Carlos Espinoza Castro. Fue entonces que comprendí la antigüedad de esas expresiones peninsulares.
A mis parientes los Acevedo, y a quienes esto lean, habrán de disculpar lo breve de la narración. La genealogía de esta familia de manera más amplia se publicó en el libro "Los Rosareños”, en 1992.

Notas relevantes
Eduardo Acevedo, primero de la familia en El Rosario, nació en 1804, y falleció en 1868, un par de años después de perder a Loreto, su hijo mayor. Germana Ceseña de Acevedo, nació en 1804, y falleció en 1874. Los tres, Eduardo, Germana, y Loreto; padres e hijo se encuentran sepultados en El Llanito del panteón histórico de El Rosario, Baja California.
Loreto Acevedo Ceseña, falleció a causa de las heridas causadas cuando lo tumbó un potro bronco que amansaba en el arroyo El Rosario.
El Acevedo de mayor edad en la actualidad en El Rosario es Epifanio Acevedo Valtierra; Pablo Acevedo Ruiz también era de los más grandes, pero falleció apenas en febrero de 2013, a los 86 años de edad; mientras que otros de los "Viejos Acevedo” viven en Santo Tomás, El Sauzal y en el "Valle de los Cirios”, Baja California.

Agradecimiento
Deseo agradecer de la manera más amplia al Instituto de Cultura y Desarrollo Humano del Municipio de Ensenada, que en el XX Ayuntamiento dirige Don Luis Mario Lamadrid Moreno, por haberme invitado a escribir algunos de mis trabajos que fueron publicados por el diario ensenadense "El Vigía”, esperando que la vida nos brinde nuevamente la oportunidad de poder alternar en el devenir de nuestra historia, y que al cambio de administración, el Instituto prosiga con la labor emprendida bajo la dirección del señor Lamadrid Moreno.

* Miembro del Concejo de Cronistas del Instituto Municipal de Cultura y Desarrollo Humano de Ensenada.

*Fotos tomadas en 1995 por el niño, Alejandro Espinoza Jáuregui.

La familia Acevedo se encuentra íntimamente relacionada desde su llegada a El Rosario, con las familias Espinoza, Loya, Duarte, Peralta, Marrón, Villavicencio, Ortiz, Aguilar, García

jueves, diciembre 5

El libro comentado: Un nuevo libro de Estudios Histórico-Sociales de Buenos Aires. Apuntes Nº 1

Estos primeros Apuntes que vieron la luz en setiembre de 2013, traen 350 páginas en letra pequeña, con mucho texto y algunas pocas ilustraciones en escala de grises


 Más de doce títulos desde 2008 hasta 2013, ha editado este sello de Estudios Histórico-Sociales de Buenos Aires. Como es costumbre de sus autores, entre los que se destaca Jorge F. Lima González Bonorino, responsable de la edición, en todos los trabajos abundan las citas documentales y bibliográficas que complementan las serias y profusas investigaciones.

De las publicaciones de este sello que concierne a nuestra provincia, sobresalen los nueve tomos de Salta. Documentos para su historia, de Jorge Lima. Otros autores hicieron sus contribuciones en libros independientes, como Aldo Abel Beliera, Jorge G. Olarte, Mariano Espina Rawson y Luz Ocampo de Saraví. Al parecer, hoy –Estudios Histórico-Sociales de Buenos Aires- se propone una nueva serie, que comienza con estos Apuntes Nº 1, y quedaremos pues, a la expectativa que vendrán varios Apuntes más.







Estos primeros Apuntes que vieron la luz en setiembre de 2013, traen 350 páginas en letra pequeña, con mucho texto y algunas pocas ilustraciones en escala de grises.


Jorge Lima González Bonorino junto a descendientes de la familia Martínez Lima: Federico Mena-Martínez Castro, y miembros de las familias Martínez Pieres y Bunge Martínez (foto)

La primera sección destinada a Historia Social, inicia con un artículo de Liliana Crespi titulado “Corsarios, rebelión y contrabando. Entretelones del tráfico de esclavos en el Río de la Plata en los últimos años de la administración española”. Por su parte, Gustavo Miguel Sorg se enfoca en “El destino de los primeros gobernantes del Río de la Plata (1534-1556)”, y Clodomiro Galíndez Vega se adentra en “De cómo San Isidro no fue atacada por Carrera en 1820”.

La sección Genealogía, contiene cuatro trabajos: “Los Aguirre y los Meneses en Talavera de la Reina”, de Ricardo Aguirre Hita y Jorge F. Lima González Bonorino, con nuevos aportes que viene dando a conocer y profundizando el último de los autores en textos anteriores; “Apuntes sobre la familia Ocampo en Extremadura. Los Ocampo Saavedra”, de Jorge F. Lima González Bonorino; “Inés Núñez Cabral. Su descendencia”, de Graciela Abad, y “Aportes sobre la familia Martínez-Lima”, de Aldo Abel Beliera y Jorge F. Lima González Bonorino.




Presentación libro Apuntes

Éste trabajo como los demás tiene sus muy interesantes aspectos genealógicos y/o históricos, pero cabe subrayar que sobre numerosas ramas del linaje oportunamente se ocupó en “Los Martínez de Lima. De San Antonio de Areco a San Miguel de Tucumán”, nuestra miembro correspondiente por Tucumán doña María Carolina Mena Saravia en la Publicación Especial Décimo Aniversario Nº 5 del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta. En esta oportunidad Aldo Beliera y Jorge Lima presentan datos inéditos, nuevos comentarios y análisis de investigación.

La última sección es Documental, e incluye “Los soldados entrados al presidio de Buenos Aires durante el siglo XVII”, por Jorge F. Lima González Bonorino. Damos la bienvenida al éxito de este primer número.


Rodolfo Leandro Plaza Navamuel
Vicepresidente del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta

domingo, diciembre 1

Doble contribución a la genealogía heráldica

Entrega sus primeros premios que recaen en Hércules Ediciones y en Luis Valero

Carlos Acuña entrega el galardón a Luis Valero de Bernabé. // G. Santos
Carlos Acuña entrega el galardón a Luis Valero de Bernabé. // G. Santos
 
 
La Asociación de Genealogía Heráldica y Nobiliaria de Galicia entregó ayer en el monasterio de Poio sus primeros premios. Los galardonados fueron la editorial Hércules Ediciones por su divulgación de esta ciencia y el investigador Luis Valero de Bernabé por su contribución con sus publicaciones.
El monasterio de Poio fue ayer el escenario de la entrega de los primeros premios de la Asociación de Genealogía Heráldica y Nobiliaria de Galicia que estos días celebra sus jornadas anuales en la Escola de Canteiros.
En esta edición se entregaron los premios Padre Crespo y Padre de la Gándara. El primero recayó en la editorial Hércules de Ediciones, en la persona de su presidente Francisco Rodríguez Iglesias, por su labor de dirección, determinación y compromiso con la sociedad gallega que ha dado lugar a los seis tomos de la serie de heráldica. En cuanto al "Padre de la Gándara", el presidente de la asociación, Carlos Acuña, lo entregó a Luis Valero de Bernabé, marqués de Casa Real, por su trayectoria investigadora plasmada en la publicación de numerosos artículos y libros especializados.

Pontevedra, noviembre 2013

jueves, noviembre 28

Árboles genealógicos que explican la vida del interesado

Imparte Club de Genealogía y Paleografía de la UAdeC
Árboles genealógicos que explican la vida del interesado
Durante la enseñanza de las herramientas paleográficas para luego entrar de lleno a la genealogía. 
 
 
martes, 26 de noviembre de 2013
La Universidad Autónoma de Coahuila va más allá de sus funciones y quiere dar más en beneficio de los interesados por descubrir, a través del estudio, lo más cercano a su propia historia, y esto tiene que ver con la genealogía, que es el estudio de la ascendencia o descendencia de una persona o familia.
Para el maestro Miguel Ángel Muñoz Borrego, instructor de esta materia, la genealogía nos explica gran parte de nuestra vida a través del pasado. Y en esto están de acuerdo sus alumnos-profesionistas Luis Rafael Briseño Rodríguez, Patricia Flores Dávila, Luis Manuel Ruiz López y Laura Pacheco de la Peña, quienes han encontrado en estas lecciones de genealogía sorpresas de la vida de sus antepasados y de los presentes.
"Nos reunimos cada 15 días y con la asesoría del maestro Miguel Ángel Muñoz, nos vamos adentrando en los conceptos de la genealogía para saber el árbol genealógico de cada quien, entra uno, pone el nombre y la fecha y a través de las redes sociales se nos da una información de lo que queremos saber"—explica Luis Manuel Ruiz-.
DOCUMENTOS QUE
SIRVEN DE BASE
Pero aquellas páginas, papeles, están llenos de símbolos, letras curvas, alteradas, alguna borrosas, otras marcadas con tinta antigua, pero que son símbolos lingüísticos a los que se trata de aclarar por ser tan antiguos… "son símbolos, fechas –dice la señora Patricia Flores Dávila— familias, historia de vida cotidiana, hay distintas formas de entrar al árbol genealógico que viene siendo las actas de nacimiento, las de matrimonio, bautismo, el acta de defunción y en las actas de matrimonio viene toda la variedad de oficios a los que se dedicaban y con muchas fechas.
La doctora Laura Pacheco de la Peña explica que la paleografía es el estudio de la letra antigua para ver una serie de detalles en las palabras que incluso a veces no coinciden con la ortografía que usamos actualmente. Y con ello saber si las personas eran mestizos, españoles. "De alguna manera en el aquí y ahora –señala la doctora—y en las investigaciones que sean de importancia para cuestiones de historia en el pasado y el presente. La importancia del pasado de mi familia y de su vida en la comunidad saltillense para saber qué desempeñaron".
ENCONTRAR SUS RAÍCES
El maestro Muñoz explica que la doctora Pacheco de la Peña descubrió a su bisabuelo don Simón de la Peña y Flores, impresor a finales del siglo XIX en Saltillo, pues era el impresor más famoso de aquella época.
Otro de los interesados, Rogelio Garza, por primera vez acude a estas clases de genealogía con motivo de explicarse el origen de los Garza y realizar el árbol genealógico junto con su señor padre y discutirlo en familia. Tras la ayuda del maestro Muñoz Borrego, Rogelio quiso perfeccionar el árbol genealógico y empezar a checar los otros apellidos.
"Te puedo decir que es interesante porque comencé desde el año 1505 nacido en España, luego el Garza que nació en España y se vino a la ciudad de México en 1550, donde se casó con una Treviño, luego de fueron a Durango y posteriormente a Monterrey.
Manifestó que la genealogía ayuda a explicar el presente… "y entre más sabes, mejor te explica cómo eres. Los Garza, primero fueron colonizadores y los siguientes como Marcelino Garza era banquero, empresario, su hijo igual del mismo nombre, mi abuelo era abogado, mi padre empresario y comerciante y yo, Rogelio Garza, comunicólogo".
LUIS RAFAEL BRISEÑO
En el caso del señor Luis Rafael Briseño, tiene datos de su apellido paterno hasta el tatarabuelo de origen potosino. Pero por parte de su mamá, los Rodríguez, estos vienen desde los primeros fundadores de Saltillo, relacionados con Diego de Montemayor y éste de origen malagueño de 1480.
Destacó que en 1563 por canon de la iglesia se empezaron a registrar en las parroquias los bautismos, matrimonios y defunciones, por ley, y sobre todo en las familias nobles hacían sus genealogías pero no toda la gente. Por lo que tengo cerca de dos mil ancestros en mi árbol, y mi interés es por los Rodríguez.
SATISFACCIONES
O DECEPCIONES
Lo cierto es que la genealogía como la heráldica ofrece satisfacciones o decepciones, pues no se sabe si viene la persona de gente mala o gente trabajadora. Y aunque uno no escoge la familia, esta disciplina es la explicación de los ancestros y sucesores.
Y en el caso de muchos de los interesados, la genealogía se convierte en un hobby o terapia y eso es bueno, porque no hay otra forma de explicarnos a nosotros mismos a través de la alegría y el conocimiento, de dónde somos, por qué nos comportamos de esa manera y a dónde vamos.
Pero lo cierto es que si usted se apellida Pacheco no necesariamente está emparentado con otra familia del mismo apellido. Nada nos une a otros entre mismos apellidos.
Por Sigifredo López Herrera


jueves, noviembre 21


Un jubilado rehace en EEUU historias familiares a pedido

Un jubilado rehace en EEUU historias familiares a pedidoNació en Luján y hace 43 años emigró al país del Norte, donde se especializó como electricista. Hoy, ya retirado, colabora en un sistema de investigación genealógica, que permite a las personas conocer el pasado de sus familiares ya fallecidos.

Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Corría el año 1969. El lujanino Daniel Peralta tenía 23 años y acababa de casarse. Para mantener a su naciente familia trabajaba por la mañana en un estudio contable en la calle Primitivo de la Reta y por la tarde en un estudio jurídico sobre Montecaseros. Todo marchaba sobre ruedas hasta que repentinamente lo despidieron de ambos lugares.

"Lo único que me dieron fueron excusas y la verdad que en esa época era muy difícil encontrar trabajo", recordó con cierta nostalgia desde New Windsor, ciudad al norte de Nueva York (Estados Unidos), a donde emigró en busca de un mejor futuro.

En el país norteamericano obtuvo el certificado de ingeniero electricista junior y se jubiló luego de varios años como coordinador del Departamento de Ingeniería en el Hospital Mount Sinai (Monte Sinaí), en Manhattan.

Actualmente es colaborador en el sistema global de Investigación Genealógica (LDS Church-Family Search), especialista en Centros de Historia Familiar, en el que ayuda a las personas a investigar por familiares fallecidos varios años atrás.

Destino: EEUU

La posibilidad de establecerse en en aquel país le llegó a Daniel casi por casualidad. "Tomando un café en San Juan y Garibaldi me encontré con un amigo y me comentó lo de emigrar a Estados Unidos.

Ese mismo fin de semana estábamos invitados a la casa de una tía en Villa Marini (Godoy Cruz)y un vecino de ella pasaba a saludarla con sus maletas para viajar a Estados Unidos. Ambos me hablaron de las oportunidades de trabajo, lo que nos motivó a irnos", contó quien se fue a la tierra de Kennedy (sic) el 5 de enero de 1970.

Cuando llegó allí su mujer estaba embarazada de cuatro meses, pero afortunadamente consiguió un trabajo en forma rápida. "En Mendoza había aprendido lo básico de electricidad, así que trabajé en factorías de ropa, arreglando equipos eléctricos incluyendo máquinas de costura", detalló el mendocino nacido en La Puntilla.

Al poco tiempo tuvo que regresar a la provincia para concretar los trámites de residencia y en 1980 se estableció definitivamente en Estados Unidos.

En ese entonces, un miembro de la iglesia a la que pertenece lo recomendó para un puesto en el Hospital Mount Sinai, donde entró como electricista de mantenimiento.

"Con mi experiencia básica aproveché algunos cursos y me especialicé para trabajar en alto voltaje. Después saqué un certificado del estado de Nueva York como Junior Engineer Electrician", relató, a la vez que detalló que el centro médico tiene cerca de 17.000 empleados, capacidad para más de 3.000 camas, clínicas de toda clase de especialidades, laboratorios, más de 100 salas de operación, más de 100 ascensores, 12 edificios y escuela de enfermeros, entre otros servicios.

Luego de 20 años en ese puesto, lo ascendieron a supervisor y coordinador del Departamento de Ingeniería, con 15 electricistas especializados a cargo.

"Mi trabajo consistía en coordinar trabajos dentro de mantenimiento, coordinar tres turnos diarios y los fines de semana y feriados también ordenar materiales, llevar un registro semanal para el pago de salarios, administrar un depósito de equipos y herramientas, todo para la electricidad, etc.", enumeró Daniel.

Su trabajo en genealogía

A pesar de haberse retirado de su empleo en el hospital, sigue activo trabajando en el sistema global de Investigación Genealógica.

"Todos los días me levanto bien temprano -no pierdo la costumbre de cuando estaba activo-, me siento frente a mi computadora, conecto mi teléfono y todas las herramientas para el soporte de Genealogía y me pongo a trabajar con casos de gente que busca información sobre sus familiares fallecidos (como dónde nacieron y/o dónde murieron). Luego hago un paréntesis para desayunar con mi esposa y continúo al mediodía por unas tres o cuatro horas más, también tengo que hacer llamadas a usuarios y además soy entrevistador de misioneros que quieren participar en nuestro soporte de Family Search", expuso el hombre.

Mirando hacia atrás, Daniel siente que en ese país se cumplieron tanto sus sueños como los de su esposa María: "Trabajamos mucho para ello y logramos tener nuestra propia casa, bien amplia y con todas las comodidades. Nuestros hijos, Danny y Katherine, también fueron una parte de nuestros sueños, pudimos darles una educación y ayudarles en sus estudios a obtener una profesión, la cual están desarrollando ahora", comentó el mendocino, quien además tiene dos nietos.

domingo, noviembre 17

Galardones a la investigación

La sala capitular del Monasterio de Poio acogio el dia 13 de noviembre a las 12.00 horas la primera edición de los premios de Xenealoxía Heráldica e Nobiliaria de Galicia con los que se reconocio la labor desarrollada por "Hércules de Ediciones" y la trayectoria de Luis Valero de Bernabé y Martín de Eugenio, marqués de Casa Real.
La editorial, autora de los seis tomos de la Serie Heráldica Genealogía y Nobiliaria del Proyecto enciclopédico Galicia, recibio el premio "Padre de la Gándara", destinado a personas o instituciones que fomenten la investigación. En este sentido, desde la organización destacaron la "labor de dirección, determinación y compromiso con la sociedad gallega" de la editorial presidida por Francisco Rodríguez Iglesias.
Por otra parte, Luis Valero de Bernabé y Martín de Eugenio, marqués de Casa Real, recibio el premio "Padre de la Gándara", un galardón cuyo objetivo es ensalzar a personas que hayan destacado por sus trabajos de investigación. "Su trayectoria está plasmada en numerosos artículos y libros especializados, estamos convecinos de que seguirá enriqueciendo este patrimonio bibliográfico", subraya la organización.