jueves, abril 5

Raices...

Tener ilusión y tiempo son los ingredientes claves para completar un árbol familiar. Desgranar los propios orígenes se ha puesto de moda y las nuevas tecnologías han contribuido a ello

  Hacer una incursión en las propias raíces se ha puesto de moda. Las nuevas tecnologías han contribuido a esta tendencia, ya que son diversos los recursos que hay en la red para ayudar a desgranar los propios orígenes. La iniciativa de construir un árbol genealógico puede ser por simple curiosidad o por averiguar los antepasados familiares. Y es que se trata de conocer los linajes que posibilitan nuestra existencia, los orígenes y la procedencia. Tener más datos de nuestra familia y poder saber algo más de las formas de vida de la época en la que vivieron nuestros predecesores.

El presidente de la Real Academia Mallorquina de Estudios Históricos, Genealógicos y Heráldicos, Román Piña Homs, remarca que atrás queda la búsqueda por encontrar un antepasado ilustre o un héroe familiar. En la misma línea, se explica el director del Archivo Diocesano de Mallorca, César Murillo, quien puntualiza que antes del siglo XIX las investigaciones genealógicas eran necesarias para demostrar los derechos familiares o para ingresar en el ejército. Ahora el interés de dichas investigaciones nada tiene que ver con la reivindicación de derechos, simplemente, se ha generalizado por el gusto de conocer los propios orígenes, detalla Murillo.

El viejo refrán "de tal palo a tal astilla" refleja el encanto por indagar en los antepasados familiares, afirma el académico. Además de la curiosidad, una persona decide desglosar su árbol genealógico para saber su origen ya que "no hay cosa más reconfortante que estar satisfecho con uno mismo". Así, Piña detalla que conocerse a uno mismo conlleva a este bienestar y en este proceso aporta su granito de arena el conocer los antecedentes familiares. Desde su punto de vista, la genética y la genealogía son como "primas hermanas", ya que el estudio del genoma humano "te lleva a la preocupación de tus antepasados", cuenta Román Piña. Y es que según sus explicaciones hay gente que busca sus antepasados para conocer enfermedades familiares pero también por curiosidad. Como ejemplo pone el caso de un artista que decide indagar para descifrar si ha heredado este talento de sus antecesores.

Para empezar un árbol genealógico hay dos ingredientes básicos: mucha ilusión y tiempo. Otro ingrediente que endulzará la investigación es contar con algo de suerte, ya que durante el trabajo pueden aparecer algunas dificultades. El responsable del Archivo Diocesano explica que un árbol se compone a partir de la documentación que hay por casa como recuerdos de bodas, comuniones o esquelas, además de los testamentos. Otra fuente es la tradición oral, es decir, aquellas informaciones familiares que se han ido transmitiendo generación tras generación. Después está la documentación civil como las partidas de nacimiento o defunción.

Fuentes

Murillo detalló que los registros civiles españoles aparecieron en 1870, por eso, siempre se tiene que recurrir a la documentación eclesiástica. Hay tres fuentes, detalla, en los libros sacramentales: partida de bautismo, de matrimonio y de defunción. A partir de estos documentos, concreta, en Mallorca una persona puede reconstruir su historia familiar hasta la mitad del siglo XVI, ya que fue con el Concilio de Trento cuando se ordenó que se hicieran los libros sacramentales. Eso sí, puntualiza, que como más antiguo es el documento, la información que contiene es más escueta.

El responsable del Archivo Diocesano puntualiza que en la isla no hubo destrucción de documentos eclesiásticos durante la Guerra Civil, por ello, el archivo cuenta con un patrimonio histórico de cinco siglos. Todo está centralizado en el Archivo Diocesano y todo el fondo está microfilmado. Por ello, los interesados consultan los documentos a través de microfilms en la sala de consulta del propio archivo, unas instalaciones que cuentan con todos los mecanismos de seguridad para proteger toda la documentación acumulada.
César Murillo detalla que cada año organizan un curso de iniciación a la genealogía para aquellas personas interesadas en construir su propio árbol familiar. Llevan ya una década celebrando este taller, al que suele asistir una veintena de personas. Por lo general acuden aficionados a la genealogía y universitarios de distintas disciplinas. Los expertos proporcionan a los asistentes un conjunto de trucos para poder solucionar las dificultades que van surgiendo durante la elaboración del propio árbol genealógico. Asimismo, los asistentes aprenden los conceptos básicos de la paleografía, es decir, el estudio de la escritura antigua, porque una de los obstáculos suele ser entender estos escritos ya que abundan las abreviaturas y en un mismo texto se utiliza el catalán y el castellano.

Otras dificultades que suelen surgir a la hora de construir un árbol genealógico son la falta de información que impida poder avanzar en las investigaciones. Murillo también cita como inconvenientes las localizaciones inesperadas. Es decir, una persona puede buscar sus raíces en una determinada población, por ejemplo Sineu, pero puede darse el caso que no todos los antecedentes sean de dicho municipio, puede haber algunos de Inca. ¿Cómo saltas de Sineu a Inca?, se pregunta Murillo para remarcar que la labor de construir un árbol "no es tan fácil", ya que es frecuente que se pierda la pista. Por eso, el experto enfatiza que si se trata de una familia con un origen disperso la investigación se hace más complicada.

Uno de sus consejos es aprender a trabajar haciendo hipótesis. Pone un ejemplo explicativo: si no se sabe la fecha de nacimiento de los progenitores, se debe hacer una estimación de la edad a la que tuvieron el hijo y restarla al año de nacimiento, así se tiene una fecha orientativa para empezar a buscar los nombres en los archivos. La gran endogamia existente también se convierte en un obstáculo para los investigadores, ya que la repetición de los mismos apellidos hace más difícil poder completar un árbol genealógico. Precisamente la repetición de los apellidos es uno de los aspectos que remarca Santiago Cortés, cuyo árbol familiar "está bastante completo", ya que tiene sus raíces localizadas hasta 1.550. Eso sí, remarca que como estuvo trabajando durante nueve años en el Archivo Diocesano las cosas fueron más fáciles. Cortés asegura que el único inconveniente que ha tenido es la falta de tiempo.

Precisamente, el apellido fue algunos de los quebraderos de cabeza del académico Rafel Salanova durante las investigaciones de sus orígenes, ya que al indagar entre sus antecedentes familiares se dio cuenta que el mismo linaje era diferente en Navarra y en Aragón. En el primer emplazamiento sus familiares eran Salanuevas y en Aragón, Salanova.

El origen de un apellido

Miquel Estelrich es otro de los aficionados a indagar en su historia familiar. Tienen sus raíces localizadas hasta 1796, o lo que es lo mismo, su árbol familiar está completado hasta los abuelos de sus abuelos. El apellido Estelrich, concreta, procede de Felanitx y como tuvo un primo destinado como vicario en dicha población fue el encargado de rastrear entre los archivos parroquiales.
Se define como un mero recolector de toda la información pero asegura que los motivos que le han llevado a tener su árbol genealógico son simples: conocer sus raíces y tener constancia escrita de sus antepasados, saber sus orígenes, su lugar y año de nacimiento y también cuando desaparecieron.

La opción más recurrente es acudir al Archivo Diocesano, pero hay quienes elaboran su historia familiar sin consultar los libros sacramentales. Es el caso de Paquita Obrador, quien se ha basado en los recuerdos de bautizos, comuniones y defunciones, además de las esquelas, para completar su propio árbol. La información que pasa de generación en generación también es un buena fuente para los investigadores. Y, precisamente, una libreta de su abuela donde anotaba todos los acontecimientos importantes de la familia ha sido un documento de importancia para completar su historia familiar. Paquita Obrador cuenta que le gusta conocer sus antecedentes, por ello, decidió poner orden a todos los recordatorios que guardaba su madre y así ha ido recopilando sus raíces.

SiariodeMallorca.es

ROSA FERRIOL

jueves, marzo 29

Colonia Caroya: el museo de los friulanos pasa al municipio Un convenio por el que la comuna se hace cargo permitiría la continuidad como museo que expone sobre los inmigrantes píoneros.

El intendente Luis Grión, y el presidente del Centro Friulano, Sergio Boezio, firmaron un convenio de concesión de gestión del Museo Permanente de la Friulanidad Casa Copetti.
El municipio se hace cargo de la gestión y administración del museo, la ejecución de todas las tareas de mantenimiento, conservación y refacción que fueren necesarios para que pueda continuar funcionando como centro cultural.
El edificio fue restaurado merced a un aporte que el gobierno de Udine (Italia)  le hizo al Centro Friulano en 1998 por un valor cercano a los 120 mil dólares y que demandó diez meses de restauración bajo las órdenes del arquitecto Hugo Peschiutta.
Desde entonces, la manutención ha estado en manos del Centro Friulano pero con dificultades cada vez más crecientes, especialmente en el pago del personal que hacía las guías turísticas en el edificio.
Se trata de un predio que cuenta con una generosa arboleda bajo la cual se desarrollan eventos importantes como la Fiesta de la Pisada de la Uva, la Fiesta del Vino, y la Carrera de Chanchos.
Como museo muestra cómo vivieron los inmigrantes que llegaron a Caroya en el siglo 19.
Sobre el edificio se hizo una restauración que le devolvió a la vivienda sus características de construcción originales hasta el último de los detalles, inclusive recuperando el color de la pintura original. Una recorrida por sus habitaciones permite recrear el ambiente en que se desarrollaban las actividades familiares. Se trabajó con gran respeto por las técnicas constructivas, en la ejecución de la mampostería y la reparación de los techos. La casa Copetti posee elementos que son propios de la tradición friulana, por ejemplo, el fogolar - especie de chimenea utilizada para cocinar- la cantina, y el granero.
Ahora, y por el término de cuatro años, el Centro Friulano podrá respirar de la obligación de procurar los fondos para el correcto funcionamiento del establecimiento.

 Fuente: La Voz Ciudadano-Cordoba
 13/03/2012

miércoles, marzo 28

Genealogía de la familia De la Reza’

Ingvar Ellefsen fue el último en incorporarse, suman con él 20 académicos en La Paz


Supimos que en esta oportunidad se hizo hincapié, a manera de celebrar el día internacional de la mujer, en la participación  de personalidades como  Marita Kent, María Elena de Elío, Susana Castillo y Clara López Beltrán, quienes forman parte de la Academia. Cada una de ellas realizó una profunda investigación sobre diferentes temas genealógicos. Hace unas semanas, Ingvar Ellefsen fue el último en incorporarse y suman con él 20 académicos en La Paz.
Cabe mencionar que existen también filiales en Santa Cruz, Sucre y Tarija. Nos comentaron que en esta oportunidad Mario Paz Zamora dio a conocer su retiro de la presidencia de la Academia, luego de haber cumplido con una impecable gestión a lo largo de cuatro años.
Es una constante de la Academia de Ciencias Genealógicas y Heráldicas de Bolivia la contribución que realiza a la historia del país mediante sus investigaciones. Esta vez, dio a conocer la vida, genealogía y descendencia de destacadas familias bolivianas, tal es el caso de la conferencia y presentación del libro “Genealogía de la familia De la Reza”, efectuado por la Académica de Número y expresidenta de la Institución Elvira Zilveti de la Reza, acto que tuvo lugar en el Círculo de la Unión.
En la ocasión, Mario Paz Zamora fue quien antecedió a Zilveti para hacer una pequeña introducción a la obra, mencionando el aprecio que siente hacia esta familia, a la cual conoce desde los años 60, época en la que estudiaba en la universidad en Sucre. 

La Razón / Carla Tejerina de Cabezas / La Paz
15 de marzo de 2012

domingo, marzo 25

Los tesoros de Requena


El archivo municipal tiene ya 60.000 legajos catalogados a disposición de los ciudadanos

JOSÉ FERRER REQUENA
En el caso de un supuesto conflicto territorial con Castilla La Mancha, los expertos participantes en el litigio tendrían que recurrir al Archivo Municipal de Requena. En él están los únicos documentos existentes que ayudarían a definir los límites entre Valencia y Cuenca. Ya en el siglo XVIII estos papeles ayudaron a resolver un problema de lindes.
Además de ser un archivo histórico, muchos de los documentos depositados aún tienen valor legal. Además de prestar servicio a investigadores, son muchos los particulares que acuden a consultar datos, la mayoría relacionados con la genealogía y profesionales para asesorarse en temas judiciales o urbanísticos, entre otros. Desde esta institución también se gestiona todo el archivo generado por el Ayuntamiento de Requena.
En octubre de 2005 el Ayuntamiento de Requena abrió al público el archivo. En aquellos momentos se reducía a 4.053 cajas y libros catalogados en 1982 por expertos de la Generalitat Valenciana, pero sin inventariar. Por otro lado miles de documentos se amontonaban en 8 armarios sin inventariar ni catalogar. Seis años después supera los 60.000 legajos entre libros y documentos que van desde el siglo XIII al siglo XX. El más antiguo es la Carta Puebla de Requena, que data de 1257. Todos están catalogados e inventariados, con elementos de descripción, y las referencias, que ocupan más de 400 páginas, se pueden consultar en internet. Una buena parte de la documentación está digitalizada.

Ejemplares de enorme valor
A partir del siglo XV se conservan series históricas completas hasta la actualidad: Libros de Actas plenarias, Libros de Quintas, Padrones o registros entro otras, que permiten realizar estudios en profundidad relacionados con la economía, antropología, genealogía o etnología.
En el fondo documental existen piezas de gran valor como la Carta Puebla (1257), Privilegio Rodado (1340), Libros de Concordias con otros pueblos (s. XV a XVII), Libro de Privilegios (s. XVIII), Libro de Cuentas (1573), Catastro del Marqués de la Ensenada (1752), Adehesamiento de Requena (1486) o Privilegios del s. XIII. Algunos han permitido resolver favorablemente pleitos como el que el concejo de Requena mantuvo con la Mesta por las veredas en el siglo XVIII.
Otro de los valores de este archivo es que está en continuo crecimiento. En los últimos 6 años se ha ampliado por numerosas donaciones de particulares como el archivo sonoro de Fermín Pardo, que consta de 11.200 piezas de folclore popular grabadas desde 1970 en la Comunitat Valenciana y diferentes pueblos de España. Llegó en formato de cinta de casete y se pasó a CD. Y la carta Puebla de Requena, que fue donada a la población por César Jordá, con motivo del 750 aniversario de la publicación del documento.
A su fallecimiento también se depositó el archivo y la biblioteca de José Martínez Ortiz, cronista oficial de Utiel. También destacan otras donaciones como el archivo del poeta Venancio Serrano Clavero o el fílmico de Juan García Ruiz, con películas de la Vendimia de Requena. Asimismo, el principal aval del archivo de Requena son las más de 9.000 consultas que se han realizado en 6 años, la mayoría por parte de investigadores.

 Levante-EMV.com » Comunitat Valenciana

jueves, marzo 22

El guardián de los secretos de la ciudad

Carlos Fernando Hernández es el jefe del Archivo Municipal de Santa Cruz de Tenerife. Llegó a su puesto en septiembre de 2010 después de que esta estancia estuviera cerrada durante unos meses por falta de personal. Antes de formar parte de la plantilla del Ayuntamiento capitalino trabajó varios años en el Archivo Histórico Diocesano de Tenerife y también en el Gobierno de Canarias, donde fue responsable del archivo de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial.
Su experiencia profesional está avalada por su formación. Estudió Historia del Arte y también Derecho. Posee un curso de posgrado de Especialista en Archivos y un máster en Genealogía y Heráldica. Además, en estos momentos, realiza una investigación sobre la historia del Archivo Municipal de Santa Cruz y espera publicar pronto un libro que tiene terminado pero del que prefiere no adelantar su contenido.
El Archivo del municipio custodia más de 2.700 metros lineales de documentación generada por el Ayuntamiento entre el siglo XVIII y la actualidad. Debido a la naturaleza de esos 2,7 kilómetros de documento un doble cometido: facilita el funcionamiento de las oficinas del Consistorio y resulta indispensable para el impulso cultural a la ciudad. Investigadores y ciudadanos, así como el personal municipal, pueden hacer uso de estas dependencias para cualquier trabajo.
La consulta y reproducción de todos los documentos es libre y gratuita. La sala de investigación tiene capacidad para diez personas y, además, es posible realizar visitas guiadas por su interior, dirigidas por Carlos Fernando Hernández. Cada día acude una media de tres investigadores, lo que supone, en opinión de este profesional, "una cifra elevada, sobre todo, porque esto es un archivo y no una biblioteca".
La información que se guarda en esta sede es muy variada. Obras públicas, sanidad, infraestructuras, beneficencia, milicias, cargos públicos o actividades comerciales,... son solo algunos de los escritos que se conservan. Entre las series documentales más relevantes destacan las actas del Ayuntamiento desde el año 1792, los padrones de habitantes realizados desde 1804, los expedientes de obras desde 1825 o las licencias de apertura desde 1931.
El documento más antiguo que se conserva en el Archivo data de 1608 y es una copia de la Real Cédula que establece lo que tenían que cobrar los alcaldes reales de Garachico cuando dirimían juicios. Sin embargo, Carlos Fernando Hernández tiene claro que la documentación más importante la forman las actas de pleno del Ayuntamiento, ya que "son el reflejo de todos los aspectos de la vida de la ciudad y muestran las preocupaciones e iniciativas de vecinos y dirigentes municipales".
El jefe del Archivo también destaca, por la demanda que de ellos hacen los investigadores, los padrones municipales, una serie documental que sirve para elaborar, entre otras cosas, estudios de demografía histórica. Otra de las joyas con que cuenta este archivo es la colección completa de todos los boletines oficiales de Canarias así como los de la provincia de Santa Cruz de Tenerife.
Para un historiador del arte como Hernández, así como para cualquier arquitecto, son de gran importancia además los expedientes de obra, ya que contienen los planos de todos los edificios emblemáticos del municipio capitalino. Entre los más llamativos de este fondo están los expedientes de obras de inmuebles como el Cabildo de Tenerife, el Círculo Mercantil, el cine Víctor, el mercado de Nuestra Señora de África, el Banco de España o el Círculo de Amistad XII de Enero. El cementerio de Santa Lastenia, la plaza de Toros, el teatro Guimerá o el propio Ayuntamiento, engrosan también el listado.
Trayectoria
Desde comienzos del siglo XX, el Archivo se halla en el Palacio Municipal. Sin embargo, se ha mudado muchas veces a lo largo de toda su historia. Durante el siglo XVIII y comienzos del XIX, los documentos se instalaban en el propio domicilio del alcalde. En 1819, fecha que podría clasificarse como la de la fundación del Archivo, se elaboró un mueble para guardarlos y en 1845 se ordenó al secretario del Consistorio su acondicionamiento.
Hasta 1875 su estado era "lamentable", explica Hernández, por lo que se designó a un archivero que organizara la documentación. El Archivo se localizó después en la plaza de La Candelaria, en el convento franciscano de San Pedro Alcántara y en un inmueble de la plaza de la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, hasta que en los primeros años del siglo XX pasó a su lugar actual en la denominada Casa de los Dragos de la calle Viera y Clavijo.
Son muchos los proyectos que estudia este archivero. La digitalización de los documentos lleva años pendiente de conseguir presupuesto. Sin embargo, como propuesta mucho más económica, Hernández ha preparado un folleto divulgativo del Archivo que presentará en las próximas semanas ante los responsables de Patrimonio en el Ayuntamiento. Además, quiere crear una página web específica de la colección o, al menos, un acceso dentro de la oficial del Ayuntamiento. Las visitas guiadas a estudiantes y la ayuda continua a los profesionales que demandan su colaboración son los retos a los que se enfrenta este archivero en su trabajo diario.

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SANTA CRUZ

lunes, marzo 19

Hasta los tatarabuelos y más allá

Las nuevas tecnologías han disparado el interés por la genealogía y la historia familiar. Euskadi dispone de un sistema de acceso público a los archivos que es único en Europa 

En la versión resumida de su acepción más seria, la genealogía es «el estudio y seguimiento de la ascendencia y descendencia de una familia». Una de las webs relacionadas con esta disciplina más conocidas y concurridas la define, por su parte, como «un pasatiempo emocionante disfrutado por millones de personas en el mundo». 'Estudio' o 'pasatiempo', puede ser cuestión de matiz, pero también reflejo de dos visiones distintas de una misma, o parecida, actividad.
Si tradicionalmente la genealogía, que tiene su correspondiente formación universitaria, estaba reservada a especialistas y vinculada, además de a la curiosidad histórica, a la necesidad de acreditar la pertenencia a determinado linaje por razones generalmente prácticas, en la actualidad se ha convertido en un entretenimiento al alcance de cualquiera.
Borja Aguinagalde, experimentado historiador y archivero, director de Irargi, el Centro del Patrimonio Documental de Euskadi, dependiente del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, califica de «furor genealógico» el interés que en los últimos diez o quince años está despertando la historia familiar, subrayando, además, que Euskadi es un lugar especialmente idóneo para dejarse llevar por la curiosidad retrospectiva, puesto que dispone de un sistema único en Europa de acceso público a los archivos históricos que la pueden satisfacer.
La 'moda' que, cómo no, nació en Estados Unidos - 'Raíces' y Kunta Kinte se presentan a menudo como detonantes-, floreció con la eclosión de las nuevas tecnologías y está alcanzando el grado de pandemia con la etiqueta 2.0 y las redes sociales, plagadas de ciudadanos que buscan sus orígenes, de aplicaciones supuestamente idóneas para hacerse un árbol genealógico multimedia en un pispás y de avispados emprendedores que, por procedimientos diversos y no siempre suficientemente claros, rentabilizan las ganas universales de saber de dónde venimos y quiénes somos.
La versión colaborativa y cooperativa de la existencia que, supuestamente, garantiza eso que llaman web 2.0 permite a algunas empresas del ramo asegurar que «estamos resolviendo el problema de la genealogía invitando al mundo a construir online el árbol genealógico definitivo». Unas y otras alardean de disponer de millones de registros en los que, a nada que nos esmeremos, encontraremos un espacio para injertar nuestra ramita en el denominado 'árbol genealógico mundial'.
Un paseo por el espacio de la genealogía virtual basta para descubrir varias redes familiares 'más grandes del mundo', así como para comprobar con qué ahínco nos solicitan muchas de ellas nuestras direcciones de correo electrónico y las de esos allegados en compañía de los cuales queremos llegar hasta los tatarabuelos y más allá. Tampoco faltan, junto con propuestas serias, ciberespecialistas que con dos datos nos hacen el árbol genealógico completo y nos dotan del correspondiente escudo heráldico previo pago de su importe.
La mayor biblioteca
En ese universo en constante expansión destaca por su peso y por un rigor que, pese a algunas reticencias, por lo general no le niegan los especialistas, la Biblioteca de Historia Familiar de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días, véase mormones. La biblioteca propiamente dicha está en Salt Lake City (Utah, EEUU) y contiene, entre otros materiales, millones de microfilmes cuyo número no deja de crecer. Esta iglesia cuenta también con una red mundial de más de 4.500 Centros de Historia Familiar (los hay en Bilbao y en San Sebastián) y con una web (familysearch.org) que, francamente, justifica una visita, aunque al final resulte que el candidato a antepasado haya nacido en 'Ceganra, Spain' en lugar de haberlo hecho en Zegama, hipótesis más verosímil.
Aunque para seguir o intuir las peripecias americanas de muchos de nuestros antepasados herramientas como Familysearch pueden ser útiles a la par que entretenidas, bucear en los antecedentes familiares es especialmente sencillo y fiable en Euskadi. Tanto en su sede de Bergara como a través de su página web, Irargi, el Centro del Patrimonio Documental de Euskadi, ofrece a los usuarios acceso a una cantidad ingente de documentación. A los efectos que nos ocupan, la fuente más relevante y más utilizada son los Registros Sacramentales de los Archivos Históricos Diocesanos del País Vasco, accesibles también desde las webs respectivas.
«Se aprende buscando»
Millones de registros sacramentales (bautismos, confirmaciones, matrimonios y defunciones) con límite en el año 1900 trazan el paso por la historia de millones de vascos. Por millones se cuentan igualmente los euros que, mediante un convenio de colaboración con las diócesis de Bilbao, San Sebastián y Vitoria, ha destinado el Gobierno Vasco a la indización y digitalización de los libros sacramentales de los fondos de las parroquias concentrados en los respectivos Archivos Diocesanos, así como a su difusión por internet.
El resultado de esa iniciativa conjunta no solo ha sido ejemplar, sino que ha tenido una gran respuesta por parte del público. En lo que respecta a Irargi, «las dos terceras partes de nuestros usuarios se interesan por ese tipo de información», afirma Aguinagalde, certificando que el perfil más habitual corresponde a «una persona jubilada con tiempo libre» y que, en la vertiente virtual del servicio, 100.000 usuarios al año y 2 millones de páginas vistas sorprendieron por su magnitud incluso a los responsables de recuento de un buscador más que acostumbrado a las grandes cifras.
Se trata, en general, «de gente normal y corriente, pero muy entusiasta». Aguinagalde reconoce que a esos usuarios «les cuesta aprender a investigar, pero lo hacen a medida que van buscando». Como en Irargi no andan muy sobrados de medios «esa parte pedagógica y de orientación es la más complicada de nuestro trabajo, pero como servicio al público es nuestra obligación». Tiene en mente «un pequeño tutorial pedagógico» para facilitar y hacer más productivas las pesquisas. Y todo es posible en la época de cambios y novedades que se producirán en los próximos meses en la gestión del patrimonio documental vasco... 
 NEREA AZURMENDI | SAN SEBASTIÁN.

El Museo del Inmigrante cumple dos años cerrado

Todavía no tiene fecha prevista de reapertura Es el histórico edificio de Retiro, donde funcionó el hotel que recibió a la inmigración entre 1911 y 1953. En 2010 el Ministerio del Interior lo cerró al público para mudar allí oficinas y aún no lo abrió.
 
Todos los inmigrantes que llegaron entre 1911 y 1953, pasaron sus primeros días en la Argentina en el Hotel de los Inmigrantes. El imponente edificio de hormigón armado se erige en la avenida Antártida Argentina al 1300, en Retiro, justo al lado del muelle que recibió a gran parte de nuestros antepasados . Declarado Monumento Histórico Nacional en 1990, desde 1997 fue destinado como sede para el Museo del Inmigrante, dependiente de la Dirección Nacional de Migraciones. Allí se podía visitar el enorme comedor y algunas salas de servicio. Pero ya no: el museo cerró al público y sólo funciona con una muestra itinerante. Iba a ser sólo por un tiempo, pero ya pasaron dos años y no lo reabren .
“El Museo permanecerá cerrado al público, por cuestiones operativas de la Dirección Nacional de Migraciones, hasta nuevo aviso. Sin embargo la muestra itinerante está funcionando”. Este es el anuncio que aparece en el sitio de Internet de la Dirección (migraciones.gov.ar), que depende del Ministerio del Interior de la Nación.
En el museo confirmaron que el edificio está cerrado al público desde hace un par de años, porque allí se mudaron varias oficinas de Migraciones mientras refaccionan algunas edificios de la Dirección. También dijeron desconocer cuándo lo van a reabrir. Mientras tanto, el museo ofrece a instituciones su muestra itinerante, con fotos, infografías, cuadros estadísticos, líneas de tiempo y audiovisuales que recorren los 200 años de la inmigración en la Argentina .
El edificio del hotel se empezó a construir en 1906 y fue inaugurado en 1911. Fue una de las primeras obras en la Argentina que utilizó hormigón armado como sistema estructural. Es un gran rectángulo de 100 metros de largo por 26 de ancho y tiene cuatro pisos. Era parte de un complejo que incluía el desembarcadero, un hospital, un depósito de equipajes, una oficina de empleo y la dirección. Lo hicieron para recibir, orientar, alojar y ubicar a los miles de inmigrantes que llegaban al país. En el hotel, podían pasar hasta cinco días sin costo , durmiendo en alguno de los doce recintos con capacidad para 250 personas cada uno que tenía el edificio. El hotel podía recibir hasta 3.000 pasajeros .
El museo reconstruía la vida de estos inmigrantes en el hotel a través de muebles originales y objetos. Hasta hace dos años era posible visitar el enorme comedor y algunas salas de servicio de la planta baja. Además, se podía consultar la base de datos de la Dirección Nacional de Migraciones, organizada por el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA), y obtener un “Certificado de arribo a América” del algún antepasado.
Esta base, que reúne la información de libros de desembarco, expedientes y listas de pasajeros, sigue disponible . Se la puede consultar online en www.cemla.com. Los datos que incluye son apellido y nombre del inmigrante, nacionalidad, estado civil, edad al arribar, profesión, religión, puerto de embarque, nombre del barco, fecha de llegada y, en algunos casos, cómo se componía su grupo familiar.

Fuente: Diario Clarin
Por NORA SANCHEZ