lunes, septiembre 13

Médico en tiempo récord y un hijo doctor con medalla de oro

Elías Gassibe llegó a la Argentina desde El Líbano y no hablaba castellano. Demoró poco más de cuatro años en tener su título universitario. Emilio siguió sus pasos y también es ginecólogo.

En el consultorio está el enorme archivador donde el doctor Elías Gassibe guarda las historias clínicas de sus pacientes, en prolijas fichas. En el mismo espacio está la computadora donde su hijo, Emilio, almacena los archivos de todas sus pacientes.

“Yo hacía computación a punta de lápiz”, justifica con su amplia sonrisa don Elías. Pero cuidado, no hay que creer que la diferencia generacional entre estos dos médicos ginecólogos hizo que don Elías se quedara anclado en el tiempo. Es más, él fue uno de los pioneros en la Argentina en aplicar las técnicas de cirugía laparoscópica, cuando por lo novedoso, era bastante resistida.

–Durante muchos años han estado juntos en el quirófano...

Elías: –Sí, desde que él era estudiante empezó a estar conmigo en el quirófano, como segundo ayudante.

Emilio: –Él operaba y yo miraba, asistía y así vas entrando en la cancha, aunque antes, en la facultad, yo había hecho cirugía experimental.


Desde lejos, para ser doctor
Elías nació en El Líbano y llegó a nuestro país a los 18 años (ver recuadro aparte) y ya estaba decidido que él iba a estudiar Medicina.

–¿Cómo eligió la carrera?
Elías: –Yo tenía más tendencia hacia la ingeniería, pero mi papá logró con el tiempo crear en mí ese deseo de elegir una profesión más humanitaria. Mi hermano tuvo un problema muy grave en un ojo y el médico le dijo: “Tu hijo va a quedar ciego si no conseguís la plata para que yo lo opere” y eso a mi papá lo afectó mucho. Me decía: “Jamás dejés de atender a nadie porque no tiene dinero”. Me contó la angustia que él vivió.

Emilio: –Fijate que él quería ser ingeniero y mis dos hermanos son ingenieros. Hay cosas que no son fáciles de explicar.

–¿A qué lugar de la Argentina llegaron desde El Líbano?
Elías: –Al Norte de la provincia de Santa Fe, a un pueblo que se llama Villa Ana, en medio del monte.

Emilio: –En esta familia inmigrante fue muy fuerte el mandato de que él tenía que estudiar y por eso él estudiaba muchas horas por día. Se recibió de médico en cuatro años y dos meses, porque rendía materias libre, que ahora no se puede.

Elías: –Después vine a Mendoza con una mano atrás y otra adelante, para llegar al sanatorio iba en micro. Mi hermano mayor me regaló un auto para que el hermano doctor no tuviera que ir en micro al hospital. Yo tengo una deuda de gratitud muy grande con él, fue como otro padre, en todos los sentidos.

–¿Cómo fue la vocación en tu caso?
Emilio: –Yo vengo de padres que lucharon contra la limitación, de género, del desarraigo, de encontrarse con otra cultura. A partir de eso yo estaba condenado a que me fuera bien. Mi mamá, por ejemplo, se escapó de la casa paterna para ir a estudiar Bioquímica a Córdoba. En esa época, los padres ni siquiera querían que fuera al secundario, lo que se estilaba era terminar la primaria y después ir a corte y confección.

–¿Conoció a su esposa en Mendoza?
Elías: –Sí, mi familia se fue una parte a Chile y otra parte se quedó en Mendoza. Yo atendía como médico a la cuñada de mi esposa, después la conocí a ella.

Emilio: –Por parte de mi mamá eran italianos y se casaban con gente de su comunidad. Pero mi papá no era paisano...

Elías: –Le decían a la familia: “Averiguá bien quién es este señor”...(risas).

Emilio: –Mi abuela compraba en el almacén de doña Josefina y se juntó con ella para decirle: “Mi hija sale con uno de los de ustedes. ¿Hay algo que yo tenga que saber? Después de que Josefina la tranquilizó, aceptaron el noviazgo (risas).

–¿Qué reacción tuvo tu papá cuando le dijiste que querías ser médico?
Emilio: –Lo tomó con orgullo. Muchas veces los hijos médicos eligen una especialidad diferente a la de su padre para no seguir teniendo de padre al padre. Vos tenés que tener espalda y tu papá aprender a correrse cuando haga falta. Cuando vos terminás de ver quién sos, ves al otro desde otro ángulo, ya no necesitás diferenciarte forzosamente de él. Ahora yo veo todo lo que él ha hecho y no deja de admirarme.

–¿Cómo ha sido trabajar con su hijo?
Elías: –Frente al proyecto de vida que significa tener un hijo médico, uno ve el futuro. Vos ves a través de sus ojos y a través de ellos se percibe, se ve el futuro.
 
Elías Gassibe nació en Biblos, El Líbano, el 2 de agosto de 1931. nn Llegó a la Argentina a los 18 años y en dos tuvo que revalidar la primaria y la secundaria. nn Se recibió de médico en la Universidad del Litoral en 1958, en tiempo récord: cuatro años y dos meses. nn Se casó con Rosa Elvira Pattini (que es bioquímica), con quien tuvo tres hijos: Emilio (45), Elías Farid (44) y Marcelo (39). nn Fue profesor adjunto de la cátedra de Ginecología de la UNCuyo. nn Fue jefe del Servicio de Ginecología del hospital Luis Lagomaggiore hasta 1996. nn Está jubilado, pero todavía atiende a algunas pacientes y acompaña a su hijo en el quirófano.
 

domingo, septiembre 12

Regreso a 'Little Spain'

 Las huellas de unos pioneros 

Una exposición reúne las fotos familiares de la colonia española en Nueva York - La primera ola de inmigrantes buscaba un futuro mejor en la gran ciudad.

Llegaron a Nueva York en busca de un futuro mejor a finales del siglo XIX y principios del XX. El desastre del 98 y la pérdida de Cuba les empujó hacia Estados Unidos. Eran fogoneros, estibadores, sombrereros, niñeras o jornaleros, en su mayoría procedentes del norte de España. "Eran indianos en potencia", explica el catedrático de la New York University, James D. Fernández. Pero la gran mayoría no regresó a sus aldeas para construir bellas casas y plantar palmeras: la guerra y la posguerra les retuvo en la metrópolis norteamericana.
La exposición La colonia: un álbum fotográfico de los inmigrantes españoles en Nueva York 1898-1945, que abrirá el próximo día 17 en el King Juan Carlos Center de NYU, reconstruye su historia a través de 60 imágenes y material gráfico adicional -noticias de periódicos, anuncios y fichas de clubes sociales-. Esta muestra forma parte de Nueva York, un proyecto expositivo más amplio organizado por el New York Historical Society y el Museo del Barrio, sobre los orígenes latinos de la ciudad. Fernández, comisario de la muestra del King Juan Carlos Center y descendiente de españoles, calcula que en 1930 la colonia tenía entre 25.000 y 30.000 inmigrantes. Diez de aquellas familias han aportado las fotos de la exposición.

La mayoría de españoles vivía en cuatro barrios: Spanish Harlem, Brooklyn Heights, en la parte oeste de la calle 14 y en el Lower East Side. Precisamente en esta última zona, en las inmediaciones del puente de Manhattan creció Dolores Sánchez, hija de una pareja de gallegos que se conoció en Nueva York a principios del siglo XX y cuyas fotos familiares se incluyen en la muestra. "Había un grupo grande de españoles, sobre todo asturianos y gallegos", recuerda en conversación telefónica. "Yo coincidía con los niños en la escuela". En el año 1932, Dolores viajó por primera vez a Galicia con su madre. El advenimiento de la República animó a sus padres a regresar a la patria, pero tras seis meses allí, la madre de Dolores decidió que la situación en España era demasiado inestable y regresó a Nueva York para reunirse con su esposo.
En la boda de otro miembro de la colonia conoció Dolores al que sería su esposo, Manuel Alonso, hijo de asturianos. "Con la Gran Depresión mi padre decidió sacarnos de la ciudad e ir al campo. Nos fuimos a Walkill a una granja", recuerda Manuel. En verano alquilaban algunas de las habitaciones de la casa a paisanos que querían alejarse unos días de la ciudad y se instalaban en las llamadas villas de los catskills españoles, que a mediados de los sesenta se convirtieron en importantes centros de música latina. En invierno, Manuel y su familia se reunían con otros granjeros españoles de la zona para celebrar, por ejemplo, las matanzas de San Martín. "Mi padre nunca regresó a España, pero estaba muy orgulloso de sus orígenes y su cultura", dice Manolo. "Toda la vida leyó a los clásicos españoles". La pasión por la literatura española empezó en Florida. El padre de Manolo antes de llegar a Nueva York pasó por Cuba y por Tampa, allí, mientras liaba puros en una tabaquera escuchaba a un lector recitar las noticias de la prensa y leer a los clásicos. "Muchos inmigrantes llegaron a Nueva York procedentes de Cuba y Florida, y por eso sus registros no constan en Ellis Island", explica el catedrático Fernández.
Los españoles siempre fueron una minoría frente a otras colonias de inmigrantes europeos, como la italiana o la irlandesa, pero se organizaron de manera muy similar. La falta de asistencia sanitaria o seguro de desempleo, pronto les animó a asociarse. Clubes y organizaciones como el Centro Asturiano o La Nacional, que todavía hoy mantiene abiertas sus puertas en la calle 14, asistían a sus miembros y organizaban desde actividades sociales, como bailes y excursiones, hasta entierros. Una de las iniciativas más singulares fue el Spanish Camp de Staten Island, un lugar de veraneo que preconizaba una dieta vegetariana y principios natu-rópatas.
El esfuerzo para recaudar fondos durante la Guerra Civil fue lo que sacó a la luz a muchos de estos colectivos que acabaron uniéndose para apoyar al frente republicano. James D. Fernández empezó entonces a investigar en profundidad sobre la colonia española, de la que sus abuelos formaron parte. "Ellos se conocieron en un pic-nic del centro asturiano".
El novelista y director del Instituto Cervantes en Nueva York, Eduardo Lago, se topó con la enigmática historia de la colonia a finales de la década de los ochenta. Recabó en el bar de un español que había llegado a la ciudad en 1919. "Al principio el bar estaba junto a los muelles de Brooklyn, pero cuando la actividad comercial cesó allí, lo trasladó a Atlantic Avenue y allí nos reuníamos un grupo de artistas, músicos, escritores y pintores", recuerda. Muchas de las historias que escuchó en aquel local de boca del anciano español que lo regentaba acabaron en su novela Llámame Brooklyn, ganadora del Premio Nadal en 2006. "El pasado de la colonia se me fue revelando poco a poco, a través de encuentros con personajes que no eran famosos, pero cuya relación con la ciudad era larga e intensa", explica Lago.
En 1922 cambiaron las leyes de inmigración a Estados Unidos y el flujo migratorio cayó. Unos años después, tras la Guerra Civil, los inmigrantes que llegaron pasaron a ser exiliados, refugiados políticos. La historia de los primeros españoles neoyorquinos quedó diluida. Hoy la nueva población de españoles en Nueva York está constituida por profesionales. "Hay cerca de 14.000 registrados", escribe Fernández en las notas de la exposición. "Tienen alto nivel educativo y no hay un sentido estricto de comunidad, ya que se trata más bien de individualidades fuertes, muchas de ellas con éxito en sus áreas de trabajo, desconectadas de otros españoles", añade Lago. Los vestigios de aquel pasado apenas son reconocidos, aunque los botes de Café Bustelo y las conservas de Goya, dos empresas fundadas por españoles a principios de siglo, se encuentran en toda la ciudad.
¿Por qué se han mantenido tan ocultos los españoles? "Aunque hubo personajes fulgurantes, la colonia no tuvo mucho peso", dice Lago. "A diferencia de otras comunidades, no pensaban en quedarse para siempre, intentaban mantener un pie en España. Además, se ha escrito muy poco sobre ellos y lo que se escribe, desaparece. Es una historia fascinante y aún queda mucho por descubrir".

Fuente.ElPais.com

Petitorio Original del 25 de Mayo


Por primera vez, se exhibe el petitorio original del 25 de Mayo de 1810

Para conmemorar el Bicentenario de la Revolución de Mayo, el Museo Histórico Nacional exhibirá documentos originales que son fundamentales para la historia argentina. Verlos y leerlos es internarse en los días febriles de la Revolución: la convocatoria al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, la exigencia de renuncia a la Junta presidida por el ex virrey del 24 y la creación de la Primera Junta.

El lugar principal lo ocupa el petitorio del 25 de mayo para que se constituya una junta, con los nombres de quienes debían integrarla y las firmas de 409 vecinos que la respaldaban. Este es el testimonio clave de la Revolución, y es, por lo tanto, el documento por el cual estamos festejando este Bicentenario.


Junto con los documentos se expone la bandera de Macha, que es la insignia argentina más antigua que se conserva y que perteneció al Ejército Auxiliar del Alto Perú comandado por Manuel Belgrano.

En virtud de su singular valor histórico y simbólico, el Museo desarrolló un exhaustivo proyecto integral de conservación y restauración, cuyos resultados el público podrá apreciar en la exhibición.

La muestra “Huellas de la Revolución. Testimonios escritos de la Semana de Mayo de 1810” fue desarrollada gracias a un exhaustivo proyecto integral de conservación y restauración. El guión museológico contó con el asesoramiento de los especialistas Noemí Goldman, Lía Munilla y Gabriel Di Meglio.

La exhibición abrio al público el sábado 22 de mayo y podrá visitarse de miércoles a domingo, de 11 a 18, con entrada libre y gratuita.

sábado, septiembre 11

Italia-Argentina: mosaico genova sobre emigrantes italianos

GENOVA.-Las primeras piezas de un mural-mosaico dedicado a la emigración italiana hacia la Argentina, en ocasión del Bicentenario de este país sudamericano, fueron colocadas hoy frente al Galata Museo del Mar de Génova.
La alcaldesa Marta Vincenzi y el futbolista ítalo-argentino de Sampdoria Fernando Damián Tissone participaron en el homenaje.
"En mí viven dos tradiciones, dos pensamientos, dos culturas procedentes de dos naciones muy lejanas geográficamente, pero muy unidas en su historia común", dijo el futbolista.
"Mi aventura comienza lejos, cuando mis abuelos paternos cargados de equipajes llenos de esperanzas atravesaron el océano para buscar fortuna en Argentina. Durante la crisis económica con toda mi familia decidimos realizar la ruta inversa y mi llegada fue justamente a Genova. Me gusta pensar que en el futuro me encontraré frente a este mural contando a mis hijos la historia de nuestros antepasados", agregó.
El mosaico, donado a la ciudad de Génova por la Embajada argentina en Italia y el Consulado argentino en Milán, en ocasión del Bicentenario de la Independencia, muestra la partida desde Génova de una multitud de inmigrantes hacia América Latina. El mosaico fue ideado por la artista argentina Munú Actis Goretta y será realizado con la colaboración de los transeúntes: "Todos pueden pegar las piezas", dijo Actis.

Huellas de la Revolución

. El Museo Histórico Nacional exhibirá desde el 15 de septiembre documentos originales fundamentales en la historia argentina: la convocatoria al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, la exigencia de renuncia a la junta presidida por el ex virrey del 24 y la creación de la Primera Junta. El lugar principal lo ocupa el petitorio del 25 de mayo para que se constituya una junta, con los nombres de quienes debían integrarla y las firmas de 409 vecinos que la respaldaban. Junto con los documentos originales se expone la bandera de Macha, que es la insignia argentina más antigua que se conserva y que perteneció al Ejército Auxiliar del Alto Perú comandado por Manuel Belgrano. Lugar: Museo Histórico Nacional. Dirección: Defensa 1600 - Parque Lezama - Entrada libre y gratuita. Bono contribución: $5. Abierto de miércoles a domingo de 11 a 18 horas. Tel.: 4307-1182.

viernes, septiembre 10

La Iglesia y el legado documental

HISTORIA | La memoria de antiguas poblaciones, la colonia, el sistema de vida clerical y español y el nacimiento del departamento se conservan en documentos antiguos de la Iglesia Católica 

La Iglesia Católica se constituye para Cochabamba en uno de los testigos de su historia, ya que desde la época de la colonia conserva un registro documentado de todos los que habitaron las tierras de América, de Bolivia y, concretamente, de Cochabamba, desde 1500 hasta el periodo actual.
La documentación saca a la luz una cantidad de hechos y anécdotas y revive infinidad de personajes que, en un momento determinado, aportaron para la consolidación de lo que ahora es el departamento cochabambino.
En los registros de esta Iglesia se halla el pasado de varias familias cochabambinas, documentos que aclaran y revelan coincidencias posteriores e, incluso, decisiones políticas.
Pero los guardianes de toda la documentación mencionada, los sacerdotes, si bien conocen el contenido de la misma, no son lo suficientemente accesibles para lograr conocer un breve esbozo del tesoro habitado en páginas empolvadas.
Sin embargo, el investigador Raymundo Grigoriu se constituye en una memoria viviente del contenido de esa documentación.

Álbum fotográfico
Con un caminar pausado y unos ojos sumergidos en los 90 años de vida que lleva acumulada en la espalda, Grigoriu narra que a lo largo de su vida se apasionó por el estudio de la genealogía, investigación que lo llevó a descubrir el tesoro eclesial escondido en las parroquias de las provincias y pueblos del departamento.
El investigador, ex docente universitario, explica que la llegada en dos frentes diferentes de la Iglesia trajo consigo el arribo de órdenes religiosas: la primera, los mercedarios y luego, los agustinos y franciscanos.
Cada orden, con su peculiar forma de llevar adelante la evangelización de los habitantes indígenas de la región, se ocupó de levantar parroquias por doquier: el proceso y principio también están documentado en esos registros.
Ahora, parte de ese rescate de la antigua documentación es conservada por el Archivo Histórico de la Alcaldía. Otra parte la tiene el Arzobispado. Sin embargo, Grigoriu dice que el tesoro mayor y más revelador está en la Iglesia de Santo Domingo y en la parroquia de Mizque.
“La Iglesia que llegó a tierra americana y boliviana vino encabezada por la entonces potencia española dirigida por el rey Fernando, quien se ocupó de saquear la riqueza a favor de España y de la reina Isabel la Católica, quien trajo la religión del catolicismo.
Según la documentación conservada, la Reina en su testamento de 1508 dejó una serie de medidas de protección para los campesinos, de ahí que los primeros misioneros siempre fueron defensores de los campesinos”, revela Grigoriu.
El investigador recuerda a detalle cómo estaban divididas las tierras de América, cómo parte de lo que ahora es Cochabamba pertenecía a santa Cruz y otra parte a Tucumán, Argentina, gracias a las sedes religiosas que eran las encargadas de limitar, nombrar, fundar y disponer territorio.
En un retorno contemporáneo, Grigoriu cuenta que los primeros interesados en conservar la documentación sobre las raíces cochabambinas fueron Francisco Viedma y posteriormente Gonzales Prada.
En Cochabamba también existen centros  documentales importantes de la Iglesia que guardan la memoria histórica de  la vida cotidiana de los cochabambinos  en épocas pasadas, como el archivo del  Arzobispado  y el archivo de la orden Franciscana.

 La primera fundación

Existe una prueba documentada que corrobora la primera fundación de Cochabamba en 1571. Según narra Grigoriu, lo curioso de dicho documento es que se trata de un trámite de una persona particular (no recuerda el nombre). “Hallé en todo lo que pude leer un poder del año 1592 en el que alguien encomienda a otra persona que le tramite en España, a donde va a viajar, un poder anterior de 1572 para validar el cargo de regidor de la Nueva Villa de Oropesa fundada en el año anterior (1571) por Gerónimo de Osorio”.
El investigador afirma que ese documento, posiblemente resguardado en el Arzobispado, se constituye en la prueba principal de la fundación de Oropesa, ahora Cochabamba. “Es la máxima prueba y gracias a un trámite personal de alguien que quería un cargo, como el de concejal ahora”, dice.

Por Jackeline Rojas Heredia - Los Tiempos - 5/09/2010
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Los circuitos que tienen como eje el espíritu de cada barrio -Visitas guiadas en el mes del arte

En el marco de los grandes eventos de arte en Buenos Aires como Expotrastiendas, Por la Calle, Circuitos de diseño o la Semana del Arte, el Ente Turismo porteño invita a caminar la Ciudad desde Palermo, Almagro, el Abasto, San Telmo hasta los barrios de Recoleta y Retiro en distintos circuitos que tienen como eje el espíritu de cada barrio: la literatura, el arte, el tango, los bares, la arquitectura o la tradición de sus lugares emblemáticos.

Arte, literatura y tango

El barrio de Palermo conjuga dos aspectos de la historia porteña, uno que apela a los grandes próceres hacia el Parque 3 de Febrero y otro que en la intersección de las calles Borges y Guatemala inicia el circuito para caminar aquellos lugares que recrearon a través de su literatura, Borges y Cortázar.

Almagro y el Abasto son lugar de tango, de artistas y bohemia. Dos visitas diferentes cuentan los orígenes del 4x4 en la Ciudad. Tradicionales bares y lugares de encuentro de la bohemia de otros tiempos tiñen el barrio de Almagro que se inicia en la emblemática esquina de Rivadavia y Medrano en la confitería “Las Violetas”. Sin embargo, el Abasto es el alma de Gardel, cada esquina recrea la vida del gran cantante.

Galerías de arte con importantes colecciones pueden disfrutarse en Retiro, un barrio con mucho glamour. La arquitectura puede apreciarse en el recorrido por la Avenida Alvear de impronta francesa o por Puerto Madero con sus edificios hiper modernos.

Buenos Aires, antes

Para respirar el ambiente de antiguas épocas coloniales, Catedral al Sur se puebla de iglesias y la visita concluye en la Plaza de Mayo con un concierto de campanas en el barrio de Monserrat. En la calle Florida, el recorrido se centra en las antiguas tiendas y galerías que le dieron identidad a Buenos Aires. También tradicionales bares que fueron lugar de reunión de políticos, periodistas y artistas.

San Telmo y Recoleta son dos barrios antagónicos pero similares en sus orígenes. Al sur, uno puede observar la opulencia de la primera época convertida en conventillo. Hoy San Telmo convive con una doble cara que combina último diseño con antigüedades; fondas con restaurantes de jerarquía internacional. Hacia el norte, la Recoleta es la elegancia, la tradición y la cultura cifrada en sus monumentos.


Viernes 10-09 Abasto, inspiración de Carlos Gardel 15:00 Av. Corrientes y Anchorena
Sábado 11-09 Concierto de campanas en Plaza de Mayo 16:30 Av. Belgrano y Defensa
Martes 14-09 Av. Alvear, arte y distinción 15:00 Av. Alvear y Cerrito
Jueves 16-09 San Telmo, un lugar en el tiempo 16:30 Balcarce y Chile
Sábado 18-09 El Palermo de Borges y Cortazar 15:00 Borges y Guatemala
Martes 21-09 Lo que no se ve de Florida 17:00 Florida y Av. Santa Fe
Jueves 23-09 El Tango en Florida 17:00 Av.de Mayo y Perú
Viernes 24-09 Con nombre inglés pero bien porteños 17:00 Sarmiento 645
Sábado 25-09 Retiro, un rincón para el arte 15:00 Arenales y Esmeralda